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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 433 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Lister, un líder inquebrantable y resuelto de las tropas de la guarnición, se encontraba maniobrando a través del sangriento caos de una zona de guerra ubicada en el bullicioso núcleo del distrito portuario. En medio del caos, su principal prioridad era mantener las arterias cruciales del puerto activas y en funcionamiento a pesar del constante bombardeo de un ataque que parecía provenir de otra dimensión. De repente, su atención se desvió del caos de la batalla hacia la Ciudad-Estado. Una expresión de confusión y sorpresa se extendió por sus rasgos rudos y curtidos por la batalla. Sin previo aviso, extrañas estructuras deformadas comenzaron a surgir y materializarse desde el corazón de la Ciudad-Estado. Las calles comenzaron a temblar y deformarse, transformándose en un paisaje urbano desconcertante y paradójico. El terreno lejano se distorsiona de forma inquietante y antinatural, con una ilusión espinosa que se extiende por la montaña como una cortina fantasmal. Una cascada de luces caóticas y multicolores descendió de esta ilusión espectral, pintando una escena extraña y escalofriante. Sin embargo, en medio de este sombrío espectáculo, ocurrió un suceso peculiar: un delicado y fantasmal "polvo" comenzó a caer del cielo. Este polvo celestial, como un espectro flotando en el cielo, descendía suavemente como la nieve inaugural del invierno. Cada partícula se arremolinaba entre las ilusiones enmarañadas y las calles alienígenas, hasta posarse finalmente en los adoquines helados de abajo, tan insustanciales como un sueño, pero aparentemente interminables en su descenso. Dondequiera que caía este polvo místico, la Ciudad-Estado, antes borrosa y envuelta en ilusiones, parecía recuperar parte de su claridad original. Aunque transitoria y mínima, Lister registró las demarcaciones emergentes entre las calles reales y las ilusorias. Sin embargo, en el calor creciente de la batalla, no tuvo oportunidad de contemplar este misterioso fenómeno ni de reflexionar sobre su inminente destino. En cambio, los ásperos gritos de los caminantes a vapor y los ensordecedores rugidos de los cañones de defensa costera lo sacaron violentamente de su contemplación, devolviéndolo a la cruda realidad del campo de batalla. ¡Debemos expulsar a estas abominaciones del muelle! Su voz resonó por los pasillos empedrados y las barricadas erigidas a toda prisa, animando a sus soldados y comandantes subordinados. ¡El depósito de combustible y los conductos de municiones deben seguir operativos! ¡No podemos permitir que el puerto se derrumbe! Una densa nube de humo de cañón flotaba en el aire, mezclándose con el hedor acre de sangre, aceite de motor y la tierra seca y lodosa. Las líneas defensivas comenzaron a tambalearse cuando un caminante a vapor cayó ante la embestida, rápidamente reemplazado por el siguiente caminante a vapor mecanizado, decidido a mantener la línea a cualquier precio. Detrás de la barrera protectora de la línea defensiva, equipos de personas dedicadas trabajaban incansablemente entre las instalaciones del muelle dañadas para mantener el corazón del puerto en funcionamiento. Desde un punto estratégico, Lister evaluó la situación en el muelle. La monstruosa horda enemiga surgió de la niebla en una cantidad asombrosa, amenazando con apoderarse del puerto. Él y sus hombres contraatacaron con valentía, expulsando a los invasores del muelle, formando líneas de defensa en las carreteras de la Ciudad-Estado y demostrando resiliencia ante las adversidades. A juzgar por sus últimas comunicaciones externas, el último bastión de Frost era este único puerto en funcionamiento. Todos los demás puertos se vieron envueltos en feroces batallas, abrumados y tomados por el enemigo, o quedaron completamente inutilizables debido a los graves daños sufridos por las infraestructuras esenciales. Lister comprendió la gravedad de la situación: el puerto debía mantenerse operativo a toda costa. Las defensas marítimas apenas resistían, tambaleándose peligrosamente al borde de la aniquilación. Sin esta única arteria costera restante, las fuerzas navales de la Ciudad-Estado estarían inevitablemente condenadas a la destrucción. Sin embargo, una pregunta inquietante se cernía sobre ellos, proyectando una sombra sombría: ¿serían capaces de mantener su posición mientras la grotesca y distorsionada Ciudad-Estado avanzaba constantemente hacia su reino? Sus ojos recorrieron la tierra aborrecible y cancerosa que había brotado de la Ciudad-Estado: una plaga implacable y extendida que se acercaba amenazadoramente al puerto. Con una sensación de pesadez y desánimo, apartó la mirada del paisaje y abandonó el frente para regresar al epicentro estratégico de sus operaciones de defensa: el bullicioso puesto de mando. Dentro del puesto de mando, se desató un caos organizado. Oficiales y personal se apresuraban en un torbellino de actividad, mientras noticias sombrías llegaban de todas partes. El zumbido constante de los dispositivos de comunicación llenaba el aire, y la tensión palpable en la sala reflejaba la urgente situación en la que se encontraban. En una esquina, un cansado soldado de comunicaciones estaba encorvado sobre su radio. Su voz era ronca y tensa por la transmisión continua: “Atención a todos los buques cerca de la costa, aquí Puerto Este, seguimos operativos, repito, seguimos operativos. Este es el único puerto seguro para el reabastecimiento, eviten otros puertos...”. Sin inmutarse por el pandemonio que lo rodeaba, Lister se acercó a uno de sus subordinados: "¿Cuál es la situación actual en el muelle de suministros?" El 'Laurel' está recargando y reparando su elevador de municiones. Su barco gemelo está sin energía, remolcado por una barcaza. Tenemos una reserva considerable de municiones, combustible y agua dulce. Pero la grúa del Muelle 4 ha desaparecido. Está completamente inutilizada... Lister asimiló la información con el rostro tenso por la preocupación. De repente, el sonido de pasos apresurados interrumpió su concentración. Un oficial exhausto corrió a su lado: “Señor, tenemos un problema…”. “Las situaciones son muchas”, respondió Lister bruscamente, “¡Habla!” “Señor, una nave de la Flota de la Niebla solicita permiso para atracar para reparaciones urgentes” balbució el oficial, con el rostro desdibujado por emociones encontradas. “Los no muertos a bordo informaron que su mecanismo de transmisión está averiado y que su equipo de reparación a bordo no puede repararlo. Un silencio profundo llenó la sala mientras Lister asimilaba la noticia. Finalmente, con la mandíbula apretada, ordenó: “Denles permiso y ayuden con las reparaciones de inmediato”. “Entendido, señor.” Cuando el subordinado se despidió, Lister giró hacia la ventana y estudió la situación que se desarrollaba en el mar. Un acorazado, envuelto en humo y con las cicatrices de la guerra, avanzaba lentamente hacia el muelle de reparaciones. En su proa ondeaba orgullosa la bandera de la Reina de las Heladas, un símbolo ausente desde hacía tiempo en estas aguas. En alta mar, la evidencia de innumerables conflictos brutales flotaba sin rumbo, dando testimonio de la dura realidad de la guerra en curso. “Medio siglo… La bandera finalmente regresa a Frost… aunque en circunstancias tan desgarradoras…”, murmuró Lister para sí mismo, con un rastro de tristeza en sus palabras. Sus meditaciones melancólicas fueron interrumpidas abruptamente por una repentina ráfaga de actividad que resonó desde el pasillo. "¿Cuál es la situación ahora?" Rápidamente se giró y levantó la voz, pidiendo información actualizada. Un soldado, con el rostro entre nervioso y avergonzado, informó apresuradamente: "¡Señor! Tenemos dos... civiles, dos jóvenes. No sabemos cómo lograron burlar nuestras defensas, pero insisten en hablar con usted..." "¿Civiles? Deberían ser reubicados en...", empezó Lister, pero antes de que pudiera completar su frase, una oleada de ruido se extendió desde el pasillo, acentuada por el grito agudo de una joven voz femenina. ¡Abran paso! ¡El tiempo apremia! ¡Se nos acaba el tiempo! Tomado por sorpresa, Lister miró hacia arriba, sólo para presenciar cómo dos jóvenes chicas atravesaban el bloqueo de soldados y caían hacia el centro de comando. La primera era una figura menuda, vestida con un sencillo vestido negro de algodón. A pesar de su diminuto tamaño, demostró una fuerza notable, apartando sin esfuerzo a dos soldados corpulentos de su camino. Su compañera, más alta, con un rústico abrigo marrón y un vestido de algodón a juego, parecía notablemente ansiosa. Ambos parecían tener apenas diecisiete años, y el más pequeño parecía aún más joven. “Evacúenlo de inmediato” ordenó Lister sin dudarlo, con un tono de fastidio. “Este no es lugar para bromas infantiles. Si han perdido el rastro de los demás refugiados, entonces... “Tú eres el que manda, ¿verdad? Tenemos un asunto urgente” lo interrumpió la chica delgada antes de que pudiera terminar la frase. “¿Hay algún lugar tranquilo cerca? Necesitamos encender una fogata... "¿Provocar un incendio?", replicó Lister, desconcertado, antes de deducir rápidamente que se trataba de una broma pesada. No comprendía por qué dos civiles sin parentesco intentarían causar un alboroto en un momento tan crítico. Sin embargo, su instinto profesional se puso en alerta al instante. "¡Soldados, agárrenlos!", gritó con firmeza. Varios soldados entraron en acción de inmediato, corriendo para detener a las dos chicas desubicadas. La más pequeña empezó a moverse rápidamente: "¡De verdad que tenemos algo de suma importancia! ¡Cualquier terreno baldío serviría! Tú..." Sus palabras se detuvieron abruptamente y sus ojos se abrieron mientras miraba por la ventana como si hubiera hecho un descubrimiento impactante. ¡Oye! ¡Ese sitio de allá es perfecto! ¡Todo el bulevar está vacío y lleva directo a la costa! Un salto triunfal acentuó la exclamación de la chica al zafarse del agarre de los soldados. Luego se giró hacia su compañera: “Nina, tú toma ese sitio y añade los dos puntos que identificamos al sur antes. ¡Eso será más que suficiente para esta ciudad!”. “¡Entendido!” respondió rápidamente la joven Nina. Luego, con una gracia inesperadamente madura, se giró e hizo una reverencia respetuosa en dirección a Lister, con una curiosa mezcla de vergüenza y disculpa en su rostro. “Lo siento, señor, mi amigo puede ser un poco impulsivo. Nos despedimos... Lister solo pudo mirar con estupefacción y desconcierto. El extraño escenario que se desarrollaba ante él lo dejaba lidiando con lo surrealista de la situación. Sin embargo, su instintivo sentido del deber lo obligó a dar un paso al frente: “Detente, tú...”. Sin embargo, no pudo terminar su orden porque ocurrió algo aún más asombroso. De repente, la chica que estaba frente a él irradió una intensa ola de calor. Antes de que nadie pudiera reaccionar, se transformó en una deslumbrante corriente de fuego. La llama recorrió la habitación; su intensa luminiscencia parecía capaz de incendiar el alma. Un instante después, la llama se dirigió hacia una ventana abierta, como un cuerpo celeste que invertía su curso, dirigiéndose hacia una plataforma elevada en las inmediaciones del puerto. Aún conmocionado, Lister solo pudo observar la desconcertante escena. Pero antes de que pudiera siquiera intentar comprender qué estaba sucediendo, la entidad en llamas regresó a la habitación. La estela incandescente se arqueó hacia él, transformándose en la silueta de la niña, y desde el interior de la pira abrasadora se escuchó una voz cortés: “¡Gracias por defender la ciudad, debo irme! ¡Adiós!”. Con estas palabras, la silueta en llamas salió disparada de la habitación una vez más. “¡Adiós, adiós!” Mientras tanto, la pequeña niña en la habitación repitió las despedidas, y en un instante, una grieta de sombras se materializó a su lado. La oscuridad que se agitaba dentro de la grieta la envolvió por completo, desapareciendo ante las miradas atónitas de todos. "¿Qué... qué acaba de pasar..." Lister se quedó allí parado, paralizado por la conmoción y la desorientación. Aturdido, corrió hacia la ventana abierta y logró vislumbrar un rayo radiante que se elevaba hacia el cielo. Bajo este sendero llameante, la costa se iluminó con una luz brillante… ¡y luego, inesperadamente, estalló en llamas! “¡La Costa Helada está en llamas!” Desde el puesto de vigía del Niebla Marina, un marinero esquelético agarró el megáfono y gritó la sorprendente revelación. Tyrian se mantuvo firme en el borde del barco, como un centinela estoico, mientras el mar se agitaba con olas tumultuosas y un viento cortante azotaba la cubierta. En su singular ojo se reflejaba la vista de la costa de Frost, ardiendo con múltiples fuegos. Una llama brillante danzaba en los cielos de la Ciudad-Estado, incendiando las desoladas afueras de la ciudad: imponentes acantilados, rocas marinas salientes, torres abandonadas y emplazamientos de artillería en ruinas. Estos puntos de referencia en llamas se unieron gradualmente, formando una cadena de faros que se extendía a lo largo de la costa y hacia diversos puntos de las aguas circundantes. “¡Capitán!” El primer oficial Aiden se abalanzó sobre él, alzando la voz para contrarrestar el caos. “¡Se ha agotado el último barril de petróleo y el fuego circundante está peligrosamente cerca de nuestro barco! “Entiendo” respondió Tyrian con calma, con una sonrisa lenta y relajada extendiéndose por su rostro curtido por el clima. “¿Y cuál es la situación con la Armada de Hielo? Han seguido nuestras instrucciones y han prendido fuego al excedente de aceite de ballena. Sin embargo, desconocen nuestros planes. Han estado siguiendo órdenes ciegamente en su estado de confusión y ahora nos exigen una explicación. “Explicación…” repitió Tyrian suavemente, levantando su mano para señalar lentamente hacia el mar, que estaba cada vez más envuelto por un manto de oscuridad cada vez más intenso. “Aiden, ¿cómo te parece este mar?” Sorprendido por un momento, Aiden examinó las aguas que los rodeaban. En el siguiente instante, su expresión se endureció gradualmente y un atisbo de miedo se apoderó de sus rasgos. De alguna manera, la superficie del mar se había vuelto anormalmente tranquila y la oscuridad que se acercaba había transformado lentamente todo el mar en una superficie similar a un espejo. Los fuegos danzaban frente a este espejo, extendiéndose desde la costa de Frost hasta el campo de batalla naval. La serie de fuegos… parecía una hilera de candelabros colocados ante un espejo. El sonido de las olas y la artillería naval del mar pareció desvanecerse abruptamente. Todo parecía increíblemente distante, como si emergiera de otro mundo. En medio de este silencio inquietante y fugaz, Aiden oyó la voz de su capitán, apenas más fuerte que un susurro. “Mi padre dijo una vez: si lo buscas, encuentra un espejo y enciende una llama frente a él”. Lentamente, Tyrian abrió los brazos, encarando el mar que gradualmente se transformaba en un espejo completamente negro. El fuego está encendido. ¿Estás ahí? En el momento siguiente, toda la región de Frost pareció cobrar vida. “Sí, estoy aquí.”
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 433

Estás leyendo el capítulo 433 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.