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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 428 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En un acto espantoso, una púa afilada y maligna atravesó brutalmente la piel, añadiendo otra herida dolorosa e insensible a un cuerpo ya severamente golpeado y magullado. Los espeluznantes susurros y aullidos bestiales que llenaban el entorno aumentaron repentinamente de volumen, como si la horripilante horda de bestias se regocijara por su golpe exitoso. Su macabra alegría resonó como una sinfonía discordante de victoria. Agatha alzó el brazo para defenderse, usando su bastón como barrera contra la desgarradora figura, una criatura monstruosa que se parecía más a una púa de hueso que a cualquier forma humana reconocible. Un sonido alarmante y astillado resonó en sus oídos. Sorprendida por el ruido, tardó un instante en comprender que era el último aliento de su fiel bastón. Finalmente había sucumbido a una rotura terminal, irreparable y definitiva. Su fiel compañero, a través de numerosos combates, había encontrado su destino. Contra un enemigo invencible, había persistido hasta que ya no pudo resistir su inminente destrucción. “Bien luchado, Guardián” se burló una vez más una voz odiosa y engreída. “Un sacrificio dispuesto realza el ritual, pero el esfuerzo excesivo corre el riesgo de arruinar el plato. Con los fragmentos de su bastón destrozado aún aferrados en la mano, Agatha levantó la vista gradualmente. La sangre seca se había acumulado alrededor de su ojo, limitando su visión a una estrecha y enrojecida. Sin embargo, a través de esta visión limitada, pudo asimilar la totalidad del sombrío espectáculo que se desplegaba ante ella. El escalofriante reino de las sombras se había desvanecido, revelando la zona central del alcantarillado, grotescamente remodelada para convertirse en una arena de sacrificios. Las paredes y las entradas estaban profanadas con símbolos mugrientos y signos de corrupción. Desde arriba se alzaban formaciones afiladas, parecidas a estalactitas, y ramas marchitas que amenazaban siniestramente, mientras que el suelo se había transformado en una extensa "piscina". Donde antes había tierra firme, ahora se abría un amplio abismo, excavado para albergar una sustancia tan negra como la más negra de las noches. El lodo alquitranado parecía tener una vida propia y repugnante, emitiendo oleadas de sonidos repugnantes y chapoteantes. La sala estaba repleta de discípulos de la desgarradora figura, cada uno acompañado de su propio demonio de las sombras. Se apiñaban alrededor del estanque negro en el centro de la sala como insectos nauseabundos acudiendo a un cadáver en descomposición, entonando oraciones impías y gruñendo salvajemente. En respuesta a sus caóticas invocaciones, el estanque negro se agitó, sus movimientos cada vez más vigorosos. Este era su lugar de sacrificio. Esperaban con impaciencia su último tributo, el “sacrificio” que estos trastornados veneraban: el guardián de la Escarcha. Ya habían creado una falsificación de otro guardián, que estaba siendo dirigido hacia un destino espantoso similar. Tus supuestos actos de libre albedrío no son más que pasos que te llevan a un resultado predestinado. ¿No te parece este gran plan... artístico? Emergiendo del epicentro del pozo de brea negra, un hombre rubio extendió los brazos hacia Agatha. Su rostro conservaba un remanente de atractivo, pero su mitad inferior se había transformado en una masa monstruosa y retorcida. En ese momento, parecía una grotesca "bestia tentacular", una vil mutación nacida del pozo de brea, que imitaba grotescamente una forma humana. Muy bien, ha llegado el momento. Ya te has familiarizado con tu entorno. Adelante, la hora del sacrificio ha llegado. Al borde del charco alquitranado, una estructura parecida a un tentáculo comenzó a elevarse lentamente. Al emerger del lodo, su punta se endureció y gradualmente tomó la forma de una daga. La herramienta de sacrificio, un siniestro heraldo de un desastre inminente, se acercó ominosamente a Agatha. Sin embargo, Agatha mantuvo un aire de tranquila determinación, susurrándose a sí misma: “Solo un poco más… ahí mismo…” Su mano ascendió lentamente hacia su pecho. Pero de repente, sus movimientos se detuvieron bruscamente. Con una sacudida, se encontró desconectada de su propio cuerpo y su capacidad de controlar sus movimientos quedó completamente cortada. “Veo tus intenciones... tus intentos de sabotear... de desbaratar nuestros planes” resonó la voz del hombre rubio desde un rincón lejano de la habitación. Con dificultad para levantar la cabeza, vio su figura asomándose en la periferia de su visión borrosa. Desafortunadamente, para asegurar que no haya disturbios durante el sacrificio, tomamos precauciones desde el principio. ¿No te diste cuenta? Tu viaje a través de esta ciudad duplicada, tu incesante masacre de infinitos señuelos, incluso varias encarnaciones de mí mismo... todo fue meticulosamente planeado para atarte más fuerte a este lugar. ¿Sientes que tu conciencia de este santuario se agudiza? ¿Que nuestro aroma a hereje se intensifica? ¿Nunca te preguntaste por qué? “La realidad, querida señora, es que desde el momento en que usted entró aquí, ya se había convertido, sin saberlo, en un miembro más de nuestras filas”. Con todas sus fuerzas, Agatha logró levantar la cabeza. La púa letal se cernía peligrosamente cerca de su corazón mientras su cuerpo yacía paralizado. Ahora, la desconcertante incomodidad que había sentido durante su viaje, el motivo detrás de la aparentemente inútil guerra de desgaste instigada por los cultistas, todo encajó. Todo era un complot insidioso para mancharla. Al momento siguiente, la púa malévola se clavó sin piedad en su corazón. En el corazón del lodo, el rubio cultista alzó los brazos al cielo. Al ser traspasado el corazón del guardián, este se deleitó con la horrible exhibición, gritando extasiado: "¡La ofrenda está hecha! ¡La fuerza vital del santo enciende el amanecer del alba del ascenso de nuestro señor! ¡Alabado sea el nombre del Señor del Inframundo, anuncia el día de la profecía!" Todos los cultistas en la sala repitieron su proclamación. Aquellos fusionados con demonios, monstruosos y grotescos, entraron en un frenesí salvaje, gritando el nombre de su enigmático señor. Algunos blandieron espadas, cortándose la carne para alimentar con su sangre el insaciable lodo negro del centro de la sala. ¡Incluso los demonios sucumbieron al fervor, lanzando una cacofonía de gritos demenciales y discordantes! Sin embargo, en medio de este tumulto de gritos fervientes, el material negro en el pozo de barro sufrió una breve pero violenta agitación antes de sumirse en una quietud inquietante. El rubio cultista, atrincherado en el centro del estanque, fue arrancado bruscamente de su trance extático. Con su creciente alarma, claramente visible, escrutó el estanque ahora tranquilo, con la mirada fija en la estaca incrustada en el corazón del santo, y finalmente se posó en el pálido y cansado guardián de la puerta, situado al borde de la plataforma de sacrificios. “¡¿Estás... vacío de vida?!” La compostura del fanático se desmoronó, señalando a Agatha con atónita incredulidad. “¿Por qué... eres un cascarón andante? Agatha le devolvió la mirada con una determinación inquebrantable. Y en ese instante, una suave sonrisa finalmente adornó su rostro. “¿De verdad crees que, como guardiana, ignoraría las siniestras transformaciones que ocurren en mi ser?” replicó Agatha, levantando lentamente el brazo. A medida que la fuerza del ritual sacrificial se debilitaba, sintió que el control sobre su cuerpo volvía poco a poco a ella. “Cuando seguí tu engañoso camino hacia esta reunión profana y percibí el potencial maligno de esta ceremonia sanguinaria, tomé mis propias medidas…” La mano de Agatha se movió serenamente hacia la púa alojada en su corazón. Al rodearla con sus dedos, zarcillos de llama esmeralda comenzaron a tejer una danza fascinante entre ellos, impregnando la púa invasora. Sus ojos se alzaron, su mirada firme y resuelta, fijada en el cultista que se revolcaba en el charco de lodo. “Todo ritual impío depende de la vitalidad de la esencia de la vida; yo he agotado la mía”. “¿Comprendes las repercusiones de tus actos?” El fanático, con los ojos abiertos por la incredulidad, señaló a Agatha con voz temblorosa. “Tú... tú has... “Tranquila, es solo un pequeño contratiempo” replicó Agatha, sacudiendo la cabeza casi imperceptiblemente, con la sonrisa intacta. Las llamas que irradiaban de su agarre comenzaron a intensificarse. “Mientras pudiera encender la llama... “¿Qué estás insinuando…” Mientras el cultista, sumido en la agitación en el charco de lodo, intentaba contraatacar, su voz fue ahogada abruptamente por otro rugido sísmico proveniente de los rincones más remotos del salón de actos. El estruendo ensordecedor rompió instantáneamente los lazos restantes del ritual sacrificial: un portal colosal, profundamente arraigado en la congregación y la imponente pared a la que estaba fijado, fue destruido por potentes explosivos. “¡Boom!” Fragmentos de piedra y hormigón salieron disparados por los aires. Los restos del portal se fundieron con una peculiar sustancia negra y se lanzaron contra la sala de reuniones como proyectiles mortales. Los cultistas más cercanos a la explosión quedaron vaporizados al instante. ¡Han traspasado el portal! ¡Impensable! Han sido repelidos por generaciones... ¡¿Cómo podrían los guerreros espectrales romper su propio ciclo?! En el centro del charco de lodo, el rubio líder del culto giró la mirada con incredulidad hacia el origen de la explosión. Sin embargo, antes de que pudiera distinguir las figuras que surgían entre los restos del portal destrozado, una imponente columna de fuego verde explotó ante su visión periférica. Su atención regresó de golpe, solo para presenciar la ofrenda sacrificial, destinada al Señor del Inframundo, ahora consagrada en llamas, irradiando brillantemente en el fascinante cuadro de fuego espectral. En el instante en que el colosal portal dentro de la congregación se hizo añicos, Agatha logró liberarse de las ataduras del ritual sacrificial. Aprovechando esta fugaz oportunidad, encendió el fuego esmeralda, usando su propio espíritu como catalizador. ¡Estalló una conflagración espiritual! En el inesperado panorama, bañado por el etéreo resplandor de las llamas verdes, Agatha divisó una enorme brecha en el muro opuesto al charco de lodo. Un escuadrón con un asombroso parecido a marineros, iluminado por las mismas llamas esmeralda, irrumpió en la sala. Las llamas los envolvieron y la chispa encendida dentro de ella resonó con una intensa armonía. Una sonrisa se extendió por el rostro de Agatha cuando la claridad la invadió y la comprensión floreció. Entre las llamas que retozaban, extendió lentamente sus manos, levantándolas en un gesto de bienvenida. “La baliza se ha encendido.”
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 428

Estás leyendo el capítulo 428 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.