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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 424 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En las profundidades de la Ciudad-Estado, oculto en las misteriosas y oscuras profundidades del océano, un poderoso dios antiguo se adentró en nuestro mundo. Sus tentáculos sobrenaturales penetraron la realidad que conocíamos, fortaleciéndose día a día mientras permanecía envuelto en una oscuridad impenetrable. Aunque su presencia era innegable, comprenderla era todo un reto. La grotesca apariencia de sus tentáculos ya era aterradora, pero el verdadero misterio residía en sus intenciones. Estos tentáculos se extendían mucho más allá de las profundidades, penetrando los cimientos de la Ciudad-Estado y adentrándose en el corazón de sus ricas minas metálicas. “Señora Guardiana” comenzó Winston con la voz cargada de emoción”, estamos completamente a su merced. Nos encontramos en un terreno que una vez fue roca sólida, pero esta deidad los ha convertido en extensiones de su propio y misterioso cuerpo. Incluso separados por más de un kilómetro de piedra y agua de donde comenzó, esta parte late al ritmo del cuerpo principal. Cada latido dibuja una imagen especular de nuestra Ciudad-Estado más cercana a nuestro mundo. ¿Puede sentirlo? El latido, la carne contorsionándose, el susurro... Este lugar está vivo. Con profunda reverencia, Winston señaló a su alrededor. Sus manos se movían lentamente, intentando trazar el vacío infinito y las extensiones que se entrelazaban en las sombras circundantes. Destellos de luz danzaban a su alrededor como luciérnagas fantasmales. A medida que pasaba el tiempo, Agatha también podía oírlo, el suave ritmo... pum, pum... Esta peculiar cámara, en lo profundo de la mina metálica y de tamaño desconocido, tenía el ritmo de un corazón vivo. El propio latido del corazón de Agatha empezó a seguir este misterioso ritmo hasta que una repentina calidez la devolvió a la realidad. Su rostro se endureció y su mirada se cruzó con la de Winston. Gobernador Winston, usted ha sido afectado. Este lugar se ha apoderado de usted. Winston se encogió de hombros, con un atisbo de tristeza en la mirada. “Quizás tengas razón. Al principio, creí que podía calmar a este dios antiguo, igual que la reina. Luego, esperé al menos frenarlo. Al final, solo quería conservar la cordura. ¿Ya perdí esa batalla sin darme cuenta?” “¿Quieres decir que la Reina de Hielo domó este antiguo poder hace cincuenta años?” preguntó Agatha, comprendiendo las implicaciones de las palabras de Winston. “¿Consiguió adormecer a este Señor del Inframundo? Winston rió suavemente, con un tono divertido en la voz. "¿Alguna vez te has preguntado por la verdadera razón del catastrófico derrumbe del acantilado hace décadas?", preguntó, con un tono de voz que dejaba entrever un significado más profundo. Los ojos de Agatha se abrieron de par en par al comprenderlo. Tras un instante, su voz tembló al decir: "¿Te refieres a la calamidad que ocurrió justo después de la ejecución de la reina? ¿Cuando la tierra bajo el lugar de la ejecución se abrió y el mar lo tragó todo? ¿Insinúas que esto no fue un simple desastre natural?" El rostro de Winston permaneció inquietantemente sereno mientras asentía. “Exactamente. El colapso fue orquestado. La reina y quienes la traicionaron durante las primeras etapas de la rebelión fueron las víctimas desprevenidas”, explicó. “Trágicamente, muchos de los rebeldes que lideraron la carga contra ella y los presentes en la ejecución también fueron consumidos por la devastación. Mantuvimos oculta la verdadera historia del evento; solo unos pocos supieron lo que realmente ocurrió. Mientras miles perecieron, un número significativo de civiles escapó milagrosamente de la devastación. Incluso estando a pocos centímetros de la seguridad, el mar no tuvo piedad de quienes fueron alcanzados por las olas, sellando su destino al instante”. Hizo una pausa, eligiendo cuidadosamente sus palabras: “Tras esa catástrofe, el extraño crecimiento dentro de la mina de metal dejó de avanzar. El primer gobernador comprendió entonces que todo esto formaba parte del gran plan de Ray Nora. La escalofriante verdad le fue transmitida a través de una llave que la reina había dejado. Tal como ella predijo, la responsabilidad ahora recae sobre nuestros hombros”. Tras absorber la revelación, Agatha se tomó un momento para procesarla. Sus ojos brillaron con una mezcla de sorpresa, ira y tristeza. "Entonces, ¿pretendes replicar el acto sacrificial de aquella época pasada…?" Ampliando su narrativa, Winston dijo: “La entidad se está movilizando. El conocimiento de la llave indica que debemos conectar con su consciencia para evitar otra calamidad. Hace cinco décadas, su fuerza latente bajo el océano, llevó a la reina a ofrecerse a las profundidades marinas. Ahora, con su energía impregnando nuestra ciudad, este lugar es ideal para establecer una conexión. Esta estrategia fue el legado de la reina inscrito en la llave. Desde entonces, todos los gobernadores, al recibir la llave, han asumido esta misión, preparándose para lo inevitable durante su mandato. He preparado el escenario para esta coyuntura crucial. Sin embargo, un detalle eludió mis expectativas...”. Los labios de Winston se torcieron, aunque el gesto no contenía alegría. “No todo el mundo posee la misma resiliencia que Ray Nora”. Ante las palabras finales de Winston, Agatha parecía perdida en sus pensamientos, con la mirada dirigida hacia abajo, fijada en la adornada llave de bronce que sostenía tiernamente en sus manos. Esta llave era un testimonio del poder incomparable de la Reina de Hielo. La monarca, de alguna manera, había logrado infundirle tanto el vasto "conocimiento" que había descubierto como un fragmento de su propia "conciencia". En el corazón de Agatha, la llave siempre había representado más que su aparente valor. Intuía, inexplicablemente, que no era simplemente un ancla que ataba a los sucesivos gobernantes de la Escarcha a un deber ancestral. Las explicaciones del gobernador Winston, aunque esclarecedoras, no pudieron saciar su creciente curiosidad, dejando a Agatha en un laberinto de incertidumbre. La verdadera esencia de este enigmático dominio se desplegó gradualmente ante ella. Comprendió que cruzar la barrera de piedra no la había transportado a un espacio físico alternativo. En cambio, se encontró perfectamente entretejida en un inmenso nexo de materia desviada y sobrenatural. El camino de Winston parecía conducir inexorablemente a su fin. En contraste, el destino de Agatha se sentía entrelazado con este extraño asunto, invitándola a fundirse con él. Al observar su mano, observó cómo su piel, especialmente donde tocaba la llave, sufría una transformación. Se suavizó y comenzó a ondularse de forma antinatural. Una sustancia oscura, parecida al alquitrán, empezó a rezumar de sus poros, envolviendo la llave de latón en su abrazo. A pesar de la inquietante metamorfosis, una atracción magnética del entorno la atrajo hacia sus profundidades. “¿Existe quizás una alternativa que podamos tomar?” preguntó Agatha, con la mirada clavada en Winston. “¿O te has resignado a un final predestinado? “La muerte ya se ha sentado a nuestra mesa, Sra. Guardiana. Solo estamos recordando luchas pasadas mientras baja el telón” se lamentó Winston. “No queda nada por hacer. Al igual que yo, quizás sea mejor que se entregue a la inminente tranquilidad. “Has cumplido con tu deber, al asumir el cargo de gobernador de Frost y enfrentarte valientemente a esta supuesta 'maldición'“ afirmó Agatha con un tono de voz impregnado de respeto. “La inacción no equivale a fracaso. Winston sonrió con tristeza y se encogió de hombros. “En nuestro mundo, la impotencia es un defecto imperdonable”. "Me siento atraída a seguir adelante, a abrirme paso por este 'laberinto' y buscar su culminación", proclamó Agatha con determinación evidente en sus ojos. "¿Me acompañas?" Winston murmuró con un dejo de cansancio en la voz: “Esa ambición ya no me atrae, señorita Guardiana. Si desea seguir adelante, hágalo. Yo elijo quedarme, pues mi viaje ha llegado a su fin”. Al percibir la sombría presencia de Winston, Agatha lo observó atentamente antes de extenderle la ornamentada llave de latón. “Gobernador Winston, esto le pertenece por derecho”. Winston dudó, levantando la mirada para fijarse en la mirada firme de Agatha. "Quédatelo", respondió con dulzura. "Una vez que te lo hayan confiado, se convierte en tu posesión. Esta ceremonia de entrega ha sido una práctica ancestral". Después de un breve momento de consideración, Agatha guardó la llave de forma segura contra su cuerpo. “Muy bien” declaró con voz decidida. “Me embarcaré en esta odisea sola. Después de despedirse en silencio de Winston, Agatha giró, plantó su bastón firmemente en el suelo y se dirigió hacia el extenso y misterioso abismo que se extendía frente a ella. Sin embargo, la voz de Winston, con un tinte melancólico, detuvo su avance. “Lady Agatha, ¿de verdad cree que su búsqueda tiene mérito?” Haciendo una pausa, se giró ligeramente para dirigirse a él: "¿Por qué me preguntas ahora?" Suponiendo que logres descifrar los enigmas que te aguardan, e incluso si te adentras en este denso laberinto para llegar a la guarida de la entidad ancestral, ¿qué puedes realmente alterar? Careces de la capacidad de prevenir los acontecimientos que se están desarrollando o incluso de comunicar estos descubrimientos al mundo exterior. Sin un medio para difundir tus hallazgos, estos carecen de importancia. Agatha se detuvo en seco. Se hizo un largo silencio mientras reflexionaba sobre las palabras de Winston. Finalmente habló, con un tono amable pero firme: “Como Guardiana de la Escarcha, tengo un deber. Y...”. Hizo una pausa y sus dedos agarraron instintivamente la llave de bronce, presionándola cerca de su pecho. Una sensación gélida la envolvió. La sensación gélida de su sangre cristalizándose en sus venas se intensificó, pero, paradójicamente, sintió una calidez innata que irradiaba de su corazón. Esta calidez etérea, semejante a una brasa invisible, reforzó su determinación. Imágenes y emociones, extrañas pero familiares, se arremolinaban en su mente. Entre estos pensamientos, un sentimiento brillaba con fuerza: un profundo anhelo. La culminación de este anhelo parecía anidar más allá de la espesura, en el gran “destino” que perseguía con fervor. No es en vano. Estoy convencido de que no viajo solo, y aunque no tengo pruebas concretas, creo firmemente que mis descubrimientos aquí acabarán resonando en un alma perspicaz del más allá. La voz de Winston transmitía un tono de respeto: “Esa convicción es admirable. Lady Agatha, su firme dedicación a sus principios, incluso ante la adversidad, es verdaderamente encomiable”. Su voz se fue apagando poco a poco, dejando un vacío resonante a su paso. Al darse la vuelta, la mirada de Agatha se posó en una linterna tenuemente encendida, cuyo resplandor iluminaba un tocón reseco. Apoyada en ella se encontraba una figura de mediana edad ataviada con un majestuoso abrigo azul. Una espantosa herida de bala le marcaba la frente, atestiguando su prematuro fin. Y en su mano inerte sostenía un revólver ornamentado, instrumento innegable de su trágico destino.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 424

Estás leyendo el capítulo 424 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.