Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 415 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Con una resonancia explosiva que pareció resonar en lo más profundo de la mente de Morris, una sensación de desorientación lo invadió al instante. A pesar de sus medidas previas de aislar conscientemente sus procesos de pensamiento primario y consolidar su fortaleza mental, la intensa onda expansiva que pareció invadir su alma lo dejó desorientado, tambaleándose bajo el tsunami de información resultante.
En una fracción de segundo, su perspectiva psicológica, previamente determinada por su forma física, comenzó a girar sin control. Su visión mental se nubló, impidiéndole ver las palabras que había formado en su mente. Solo podía percibir una niebla interminable y arremolinada, en la que las frases que acababa de pronunciar eran como un enjambre caótico de abejas. Atacaban sin piedad sus recuerdos, royendo y devastando, desgarrando la esencia misma de su personalidad. Hubo un momento en que ni siquiera pudo recordar su propio nombre. Lo único que persistió en su memoria fue el título que había vislumbrado en el último instante: El Señor del Inframundo.
Al instante siguiente, una influencia externa detuvo repentinamente su abrumadora desorientación. Morris sintió que su consciencia volvía a la realidad gracias a una fuerza inconcebiblemente poderosa. Durante este repentino regreso a la consciencia, presenció numerosas luces, como una matriz, emergiendo del denso miasma; la más grande de ellas emitía un resplandor rojo.
Este espectáculo pareció ser una mirada fugaz del Dios de la Sabiduría, Lahem. Sin embargo, un segundo después, estas figuras luminiscentes se desvanecieron rápidamente, transformándose en olas colosales que se estrellaron contra él. Las olas se transformaron entonces en una nube de polvo que implosionó ante sus propios ojos. Las delicadas y pálidas cenizas, que recordaban a santos, cayeron sobre él.
Posteriormente, el polvo pálido se encendió a mitad del descenso, transformándose en una lluvia de fuego, de la cual se unieron innumerables llamas intensas y rojas, que se abalanzaron sobre él con la intención de incinerar su propio ser.
Sin embargo, justo cuando las llamas rojas estaban a punto de envolverlo, Morris notó que el fuego cambiaba de color a un verde inquietante. El infierno, antes explosivo, se transformó en una llama tranquila y suave que se asentó a su alrededor. Una llama solitaria impactó contra su hombro; el impacto imitó una fuerte bofetada. Al instante siguiente, abrió los ojos bruscamente, dándose cuenta de que había recuperado su forma corpórea.
Los procedimientos forzados de aislar su conciencia y solidificar su mente concluyeron abruptamente, catapultándolo del precipicio de la locura a la realidad una vez más.
Cuando su conciencia recuperó su estado normal, Morris cerró rápidamente el libro encuadernado en cuero negro, luchando contra el impulso de profundizar en él una vez más.
Su acción fue rápida, pero no lo suficiente como para evitar que el libro pasara varias páginas antes de cerrarse por completo. Con el rabillo del ojo, una frase se grabó con fuerza en su vista: palabras imbuidas de una ferviente obsesión, similar al último deseo de un moribundo: “Al final regresaremos a ese origen puro y sagrado”.
El libro negro encuadernado en cuero estaba ahora bien cerrado. La imagen residual de las últimas palabras que había vislumbrado persistía en la mente de Morris mientras respiraba con dificultad.
Al percatarse de la situación anormal, Vanna se acercó rápidamente a Morris en pocos pasos, con la preocupación grabada en el rostro. "¿Estás bien?", preguntó.
“Solo la rutina de un erudito” respondió Morris, intentando controlar su respiración entrecortada. “Abordar el conocimiento letal y salir airoso.” Le tendió la mano a Vanna, tranquilizándola”: Estoy bien, sigo siendo yo. Ayúdame a levantarme.
Mientras se ponía de pie, preguntó: “¿Cuánto tiempo ha pasado?”
“Solo unos segundos” respondió Vanna, asintiendo para reforzar su afirmación. “Acababas de abrir el libro, le echaste un vistazo y lo cerraste bruscamente. Simultáneamente, tu turbulencia espiritual era intensa e implacable. Sombras desconocidas comenzaron a formarse entre la niebla circundante.
“Solo unos segundos…” murmuró Morris, las comisuras de sus labios se crisparon hacia arriba mientras recordaba las extrañas visiones que habían inundado su conciencia antes de que lo apartaran del borde de la pérdida de control.
Al instante siguiente, una voz grave y profunda resonó en su mente: “Morris, ¿qué te pasó?”.
Sorprendido, Morris recompuso rápidamente sus facciones y respondió mentalmente: “Estaba absorto en un libro blasfemo que le confiscamos a un miembro del culto del Aniquilador y, sin darme cuenta, me contaminé. Capitán, ¿fue usted quien me devolvió a la realidad en el último minuto?”.
"Sí", respondió Duncan. "Sentí una repentina oleada de angustia mental, así que inspeccioné la situación a través de la 'marca' que te había dejado. ¿Dijiste algo sobre un libro blasfemo? ¿Podrías explicarme qué pasó? ¿Sigues con Vanna? ¿Dónde estás ahora?"
“Vanna está conmigo”, respondió Morris rápidamente. “Seguimos realizando operaciones en la ciudad alta. Descubrimos que los Aniquiladores están usando la niebla como tapadera para infiltrarse en el mundo real y están manipulando 'falsificaciones' para atacar la Ciudad-Estado. Acabamos de neutralizar a uno de estos titiriteros”. Se tomó un momento para ordenar sus pensamientos antes de continuar: “Las circunstancias son inusuales. El cadáver del cultista mostró signos de fusión con materia primigenia post mortem, similar a una 'modificación' extrema. Estaba en posesión de un libro negro sin marcar. El contenido de este libro…”
Morris se detuvo abruptamente a mitad de la frase, su voz adoptando un tono de mayor cautela mientras manipulaba cuidadosamente su hilo de pensamiento: “El contenido del libro es profundamente inquietante. Son relatos originales de esos textos sagrados reproducidos por 'Cuervo'. Solo logré leer una pequeña parte antes de que ocurriera la contaminación. Me disculpo, pero por el momento no puedo informar mucho. No sé qué detalles específicos tengo”.
La voz de Duncan se quedó en silencio por dos breves segundos antes de responder: “Está bien, prioriza tu seguridad. No intentes recordar más los hechos. Trae el libro e infórmate directamente conmigo más tarde”.
Morris exhaló un suspiro de alivio y respondió: “Entendido, capitán”.
En ese momento, Vanna intervino inesperadamente, su voz mental dirigida al capitán: "Capitán, ¿cuál es la situación de su lado?"
“Estamos en el Segundo Canal, Alice y yo. Es sorprendentemente tranquilo aquí” respondió Duncan.
Ubicado en las profundidades del área central de la ciudad, Duncan se encontraba en un cruce del Segundo Canal, mirando hacia arriba al corredor aparentemente desolado que se extendía sobre él.
Un fino velo de niebla flotaba dentro del túnel, adherido al sombrío techo. La niebla había surgido de la nada, espesándose gradualmente con el tiempo. Sin embargo, comparada con la superficie de la Ciudad-Estado, completamente cubierta por una densa niebla, la situación parecía relativamente tranquila.
"Esperando que la Semilla de Fuego se coloque en su lugar", Duncan le transmitió sus pensamientos a Vanna a través de su conexión de "marca" compartida.
“¿Semilla de fuego?” La confusión en la voz de Vanna era evidente.
“El nido de los Aniquiladores no está en nuestra realidad; Espejo Helado es su principal bastión”, explicó Duncan con tono firme. “Ya sea la Flota de la Niebla o la Armada Helada, incluyendo a los soldados de la Ciudad-Estado y a los protectores de la iglesia, sus 'invasiones' en nuestra realidad solo sirven para retrasar la salida del espejo. La verdadera solución pasa por actuar desde el propio Espejo Helado. Agatha ya se ha embarcado en su viaje con la Semilla de Fuego; su misión es localizar el nido de los herejes, y yo la ayudaré a encenderlo”.
La respuesta de Vanna llegó después de una breve pausa, su voz llena de incertidumbre: “Entonces… ¿qué podemos hacer para ayudar?”
“Continúa tu cacería en la niebla, elimina a todos los falsificadores que encuentres, localiza a los titiriteros que los controlan y mata a todos los que puedas” instruyó Duncan. “Frenar la invasión tiene mérito. Estás ganando tiempo valioso para Agatha y, al mismo tiempo, reduciendo la presión que debe afrontar.
Vanna respondió rápidamente: “¡Sí, lo entiendo!”
Tras unos segundos más de silencio, volvió a hablar: "Además... parece que todavía puede haber una falsa 'Guardiana Agatha' operando dentro de la Ciudad-Estado, y la iglesia no parece estar tomando ninguna medida, ¿crees..." Su voz se fue apagando, llena de vacilación.
Sin embargo, Duncan ya estaba al tanto de la situación relacionada con la falsificación, incluso más que Vanna.
Después de todo, había establecido contacto con la verdadera Agatha.
“No te preocupes por esa 'Agatha'”, le aconsejó después de un momento de contemplación, “y no la persigas, pero si la encuentras, dependiendo de la situación, no dudes en ofrecerle ayuda”.
Hubo una pausa notable por parte de Vanna, y cuando finalmente respondió, su voz resonó con sorpresa: "¿Ofrecer ayuda? ¿A esa falsificación?"
“No olvides que no todas las falsificaciones están bajo el control de los Aniquiladores. Los más avanzados poseen libre albedrío” explicó Duncan con tono firme. “El guardián no es de los que se convierten fácilmente en títere de los herejes, pero los detalles te obligarán a tomar una decisión en tiempo real.
“Entendido, Capitán.”
La respuesta de Vanna esta vez tuvo un grado inusual de solemnidad, como si su papel de inquisidora hubiera encontrado, en ese momento, una resonancia inesperada con el del “guardián de la puerta”.
….
Después de concluir su conexión con sus subordinados, Duncan respiró hondo, levantó la mano y encendió una pequeña llama en la punta de sus dedos.
Se quedó mirando la pequeña llama y, tras un momento de tranquila contemplación, murmuró: “Agatha, ¿de verdad crees que “ella” actuará según tus expectativas?”.
De dentro de la llama surgió una voz fría y áspera: “Sí”.
“¿Y por qué estás tan seguro?” preguntó Duncan.
“Porque tengo fe en mí mismo.”
“Aun así, ella es solo tu duplicado” replicó Duncan con calma. “Inevitablemente habrá pequeñas discrepancias entre ustedes dos, lo que podría llevarla a tomar decisiones diferentes a las tuyas.
“Sin embargo, no les diste instrucciones a tus subordinados para que eliminaran esa “amenaza”“ replicó Agatha. “Tú también tienes fe en mi juicio.
Duncan permaneció en silencio durante unos segundos antes de exhalar un suave suspiro.
Un hombre llamado Scott Brown me demostró una vez su humanidad, una humanidad que se aplica incluso a los falsos. Por eso, esta vez, estoy dispuesto a creer una vez más.
¿Y si… digamos hipotéticamente que mi juicio es erróneo? Su confianza habría sido infundada…
“Está bien. Es todo trivial.
“Trivial, ¿eh?” Agatha permaneció de pie en el frío y húmedo espacio del pasillo de la alcantarilla, con la mirada baja hacia la pequeña llama que aún parpadeaba silenciosamente en su palma.
El tenue calor que irradiaba la llama parecía ser la única sensación de calor que podía sentir en este mundo; más allá de la luz parpadeante del fuego, el resto del mundo se sentía tan frío como una tumba.
La voz del “Capitán” resonó una vez más: “Agatha, ¿cuál es tu estado?”
"Sigo progresando, casi lo logro. Lo presiento, está al alcance", respondió Agatha.
Me refería a tu estado personal. Tu voz... ya no suena como antes.
Agatha se detuvo en sus pasos.
Su mirada se dirigió hacia su cuerpo lleno de cicatrices, hacia las heridas que habían dejado de sangrar.
“Estoy bien” aseguró en voz baja, con un escalofrío parecido al de una tumba”, todo es trivial.

Continúa leyendo
Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 416
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 415
Estás leyendo el capítulo 415 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.