arrow_back

Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 413 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tan pronto como Vanna y Morris comenzaron a descender de la imponente cima de la montaña, se vieron envueltos en una batalla implacable contra monstruos falsos. Estas bestias, formadas a partir de los componentes elementales del entorno que las rodeaba, nacieron de la densa y desorientadora niebla que envolvía todo a la vista. El número de estas abominables criaturas que habían aniquilado ya se había perdido en el recuerdo, pero una dura verdad era ineludible: sin importar cuántos mataran, más surgirían de la bruma para ocupar su lugar. El acto de destruirlos parecía tener poco efecto duradero; era inútil. Morris observaba intensamente la espesa capa blanca; sus ojos brillaban ocasionalmente con un pálido tono plateado, como si reflejaran la misma niebla que intentaban penetrar. Intentaba discernir cualquier señal de pensamiento o intención entre la niebla, con la esperanza de localizar a los titiriteros responsables de estas monstruosidades. En un momento inesperado, cambió bruscamente su enfoque en una dirección particular y declaró: “Nuestro camino es por aquí”. Reaccionando con rapidez a su guía, Vanna extendió la mano y manipuló la niebla omnipresente para dar forma a una nueva y enorme espada. Luego dio un paso al frente, guiando a Morris. Se abrieron paso a través de la blancura envolvente, recorriendo calles ahora desiertas, solo distinguiendo las vagas siluetas de los edificios cercanos gracias a la tenue y fantasmal luminiscencia de las farolas. Los sonidos resonaban intermitentemente en la neblinosa distancia: a veces el estruendo de los guardias de la ciudad repeliendo la monstruosa embestida, a veces aullidos y rugidos espeluznantes, y en ocasiones gritos desesperados de auxilio, tan cercanos que parecían provenir de ellos. Pero donde se originaron esos gritos, solo había una oleada de barro arremolinado y oscuro. A medida que la niebla se movía y se desplazaba, las formas de los edificios parecían animarse y cambiar, como si la ciudad misma cobrara vida. Los imponentes edificios en la niebla se transformaron en gigantescos titanes carnosos, los tejados se transformaron en enormes tentáculos y pedúnculos, e incluso las farolas comenzaron a oscilar, sus postes oscuros se curvaron como plantas flexibles. Las luces de las farolas se transformaron en grupos de ojos amarillos y brumosos. De repente, una oración suave y tranquilizadora resonó desde adelante, atravesando los pensamientos de Morris y devolviendo la visión distorsionada a su lugar. Vanna murmuraba la oración en voz baja, su forma envuelta en capas de luz radiante que perturbaban la niebla opresiva. “Mantén la guardia alta” advirtió Vanna, sin girar la cabeza al terminar su oración. “Algo en la niebla tiene la capacidad de manipular nuestras percepciones. Llevamos demasiado tiempo sumergidos en ella. Morris respondió con indiferencia: “La verdad es que no importa. Estoy acostumbrado a tener ilusiones y alucinaciones auditivas de vez en cuando”. “Tu salud mental seguramente debería ser un tema de conversación la próxima vez que hable con Heidi”, replicó Vanna. Al mencionar el nombre de Heidi, Morris frunció los labios como si estuviera a punto de contraatacar, pero en ese preciso instante, un remolino de niebla entró por un lado. Su visión se nubló momentáneamente, y cuando se aclaró, Vanna había desaparecido. El experimentado erudito se detuvo de inmediato, con la voz alerta mientras gritaba hacia la espesa y cambiante blancura: "¿Vanna?" La niebla no respondió, sino que se onduló amenazantemente en el aire quieto que lo rodeaba. La tensión se apoderó de Morris mientras sus sentidos se agudizaban y rápidamente examinó el entorno que lo rodeaba. Como si surgiera de la nada, solo pudo distinguir la interminable niebla pálida y fría. Los tenues contornos de los edificios que había usado como marcadores de navegación habían desaparecido. Incluso las tenues farolas que le proporcionaban una frágil indicación de dirección habían desaparecido. Inmerso en este vacío caótico y brumoso, su atención se vio repentinamente atraída por una visión inquietante. Una sombra enorme e imponente se cernía entre el vapor, imitando las dimensiones de un imponente rascacielos. Pero al observarla más de cerca, poseía un balanceo sutilmente rítmico, que recordaba al tentáculo de una monstruosa criatura marina que se extendía desde el cielo hasta la tierra, acariciando la tierra bajo él con una gracia aterradora. Morris se sintió inexorablemente atraído por esta silueta fantasmal, hipnotizado por su aura seductora, como si albergara la clave para desvelar secretos ocultos en las profundidades de su formidable sombra. Sin embargo, al momento siguiente, frunció el ceño y sacudió la cabeza en un gesto brusco y desestimatorio. No había verdades ocultas en esta aparición. Era simplemente una ilusión diseñada para atrapar a la mente incauta. “¿Eh?” Una voz repentinamente atravesó la neblina, con una nota de sorpresa clara en su tono. Sin dudarlo, Morris se giró hacia la fuente del sonido. Observó que la gigantesca ilusión había desaparecido, y en su lugar, una figura alta y esbelta se materializaba lentamente entre la niebla. Es sorprendente que no te haya afectado. La figura se solidificó en un hombre de mediana edad vestido con un abrigo azul oscuro, agarrando un gran libro negro en sus manos. Una cadena de color negro intenso se extendía desde su cuello hacia arriba, culminando en una criatura con un asombroso parecido a una medusa. Latía rítmicamente, expandiéndose y contrayéndose como humo, flotando misteriosamente en el aire sobre él. Morris optó por permanecer en silencio y fijó su mirada intensamente en el hombre y la “medusa humeante” adherida a él, listo para reaccionar ante cualquier amenaza potencial. “No te pongas tan tenso, anciano. No me importa conversar contigo. Al fin y al cabo, se acerca el día de la llegada definitiva y tengo tiempo de sobra” dijo el hombre con sorprendente calma, incluso con una sonrisa informal. “Tengo mucha curiosidad por saber por qué no te afectó ver la forma de nuestro maestro. Puedes percibir estas ilusiones, lo que demuestra que tu visión espiritual no es deficiente, pero tú... ¿no perdiste la cordura? “Disculpen, pero mi mente siempre ha sido resiliente. No se perturba fácilmente con meras ilusiones” respondió Morris, manteniendo la compostura, invocando en silencio el nombre de Lahem. “¿Adónde han llevado a mis compañeros? “No nos preocupemos por los demás por ahora, viejo. Tú... La inquietante calma que rodeaba al cultista se rompió abruptamente cuando Morris entrecerró los ojos y extendió su mano hacia él, su voz resonando con el poder del intelecto: "¡El sistema de desigualdad de Romansov!" Un torrente de conocimiento se condensó en meras palabras, y una cantidad asombrosa de información se inyectó instantáneamente en las facultades cognitivas del objetivo. La figura del cultista se tambaleó momentáneamente como si lo asaltara un dolor intenso, y su mirada bajó al suelo. Sin embargo, justo cuando Morris se preparaba para desatar una segunda embestida mental, una poderosa sensación de cautela activó las alarmas en su corazón. Se apresuró a cerrar los labios y a reprimir sus pensamientos. Simultáneamente, vio al cultista levantar la cabeza; sus ojos brillaban con un destello de burla. Su ataque mental había rebotado, y una oleada de mareo invadió de inmediato a Morris. Afortunadamente, su rápida reacción ayudó a mitigar la gravedad de la desorientación. “Qué lástima”, el cultista extendió las manos, mirando al erudito inestable con fingida simpatía, “Parece que no soy tan susceptible a esto…” “¡Boom!” Sus palabras burlonas se vieron interrumpidas cuando la medusa humeante que flotaba tras él empezó a contraerse a una velocidad alarmante. Al instante siguiente, mientras la medusa se expandía explosivamente, una gigantesca bola de fuego negra se materializó frente al cultista. La bola de fuego atravesó el aire con un rugido ensordecedor y se estrelló contra el lugar donde Morris había estado momentos antes. Una oscura nube de humo surgió del punto de impacto, provocando que incluso la densa niebla circundante se ondulara violentamente. El cultista, el agente de la destrucción, contempló el humo persistente y meneó la cabeza con fingida pena. “Tantos 'cascarones' han sido destruidos por impactos cognitivos. ¿De verdad creías que me expondría sin ninguna protección? Por desgracia, el conocimiento no equivale necesariamente a la sabiduría”. “¡Clang, crack!” El repentino sonido de un objeto al impactar contra el suelo interrumpió el monólogo autocomplaciente del cultista. Sus ojos se abrieron de par en par y, con un rápido conjuro, convocó un torbellino para disipar el humo negro. Ante él yacían los fragmentos de un prisma destrozado. La superficie fragmentada del prisma todavía reflejaba débilmente la imagen de Morris. ¿Un prisma? ¿Un engaño óptico? El cultista lo comprendió casi de inmediato. Al instante siguiente, su mirada se dirigió hacia una dirección específica. Entonces, casi simultáneamente, la figura de Morris emergió de lo que parecía tierra firme. La figura levantó su mano derecha, enunciando cada palabra con claridad y énfasis: “Conjetura y prueba de McAfee”. Sin embargo, esta vez, el cultista, que existía en simbiosis con la medusa humeante, ni siquiera se inmutó. Sin ocultar ya su verdadera fuerza, extendió la mano para agarrar la cadena flotante tras su cuello, aprovechando el poder de la siniestra entidad mientras mantenía la mirada fija en el anciano erudito que se encontraba no muy lejos. "Me disculpo. De hecho, soy graduado del Departamento de Matemáticas de la Universidad Central de Ciudad Mok..." "Hacer clic." El nítido sonido del mecanismo interno de un arma resonó en los oídos de Morris. Casi simultáneamente, un segundo Morris apareció detrás del cultista, presionando el cañón frío de un revólver contra el cráneo del hombre. "¡Bang!" Con el ensordecedor disparo, el cuerpo con el cerebro acribillado a balazos se desplomó al suelo y la siniestra entidad que vivía en simbiosis con él se disipó rápidamente, gimiendo en sus momentos finales. “Olvidaste mencionar tu título universitario antes.” El anciano erudito expulsó el humo que salía del cañón de la pistola, sacudiendo la cabeza mientras guardaba el revólver. Ante él, el ilusorio “Morris” empezó a evaporarse como el rocío de la mañana. Donde el espejismo se desvaneció, un diminuto prisma de cristal cayó al suelo, rompiéndose con el impacto. Morris miró el prisma roto con una pizca de arrepentimiento, usando su bastón para empujar con desdén el cuerpo sin vida del cultista. “Desperdiciaste dos de mis prismas, incluida tu educación universitaria”. Mientras hablaba, la niebla circundante comenzó a agitarse de nuevo. Las escenas encapsuladas en la neblina sufrieron rápidas transformaciones, y las siluetas de los edificios y farolas previamente desaparecidas comenzaron a resurgir en la visión de Morris. Entonces vio a Vanna corriendo hacia él desde un lado. “¡¿Estás bien?!” gritó Vanna preocupada incluso antes de alcanzarlo. “Desapareciste de repente... “Tenía la impresión de que habías desaparecido” dijo Morris con un gesto de desdén. “Parece ser una especie de ilusión pasajera... espera. De repente algo lo golpeó, deteniendo sus palabras, y Vanna también se detuvo abruptamente a unos metros de distancia. “Primero, confirmemos si somos reales”. Repitieron las palabras del otro. Intercambiaron miradas y, de nuevo, simultáneamente, gritaron: "¡Código desaparecido!" “Parece que somos auténticos”, asintió Morris tras comprobar que ninguno de los dos presentaba anomalías. “La precaución siempre es mejor”. Por primera vez, Vanna notó el cadáver del cultista tendido en el suelo. Su mirada se desvió sutilmente: "¿Te encargaste de esto?" “Me crucé con una persona muy culta”, asintió Morris. “Tuvimos un debate académico y, afortunadamente, conté con un método de resolución más efectivo”. Vanna, desconcertada, solo pudo responder con un desconcertado: “…?”
Ascuas de aguas profundas (Novela)

Continúa leyendo

Ascuas de aguas profundas (Novela)

Capítulo 414

Siguiente Capítulo ›

Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 413

Estás leyendo el capítulo 413 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.