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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 409 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El sonido del silbato de vapor, profundo, imponente y resonante, reverberó por la vasta extensión del mar. Era como si una nube sagrada de vapor hubiera sido expulsada del corazón del barco, haciendo temblar la gigantesca chimenea del Niebla Marina. Esta fuerza invisible también se extendía por cada intrincada tubería que serpenteaba dentro de la bestia de acero, desencadenando una sinfonía de acción. El gemido del silbato de vapor recordaba a un cuerno de guerra que convocaba a las tropas para la batalla, y de hecho, provocó una respuesta similar en la tripulación del barco. La maquinaria rugía y zumbaba mientras se utilizaban los montacargas, cargando cargas propulsoras y pesados proyectiles en el almacén de municiones oculto bajo las imponentes torretas. Las tuberías de vapor emitían un rugido implacable, canalizando el vapor venerado hacia los mecanismos y partes esenciales del barco que habían sido santificados. Por todo el barco, los marineros estaban en movimiento, sombras veloces que se movían velozmente por las cubiertas y los estrechos pasillos, cada hombre encontrando su puesto de combate. Al sonar de nuevo el silbato de vapor, una pequeña capilla situada en la popa del Niebla Marina resonó con el nítido repique de una campana de bronce. Este era un símbolo de la bendición de la Diosa de la Tormenta, Gomona, que otorgaba su protección divina al intimidante buque de guerra, al que muchos, supersticiosamente, habían calificado de “maldito”. El eco de esta campana y sonidos similares de silbatos de vapor impregnaban el aire proveniente de los demás buques de guerra principales de la flota de la Niebla. El sonoro tañido de las campanas de las iglesias a bordo se mezclaba con la niebla, creando una resonancia inquietante que parecía latir a través del velo de niebla. Tan poderosa era esta sinfonía de sonidos que parecía perturbar la realidad; la espesa niebla sobre el mar se abría levemente en respuesta. No muy lejos, la Armada de Hielo, realizando una patrulla vigilante, entró en acción al ver y oír la flota de la Niebla. Se izaron banderas, las luces parpadearon en comunicación cifrada, y la cacofonía de silbatos de vapor y campanas de iglesia resonó entre la cortina de niebla que cubría el mar. En ese momento pareció producirse un cambio profundo. La rivalidad y hostilidad de décadas entre ambas flotas parecieron disolverse momentáneamente, reemplazadas por la inquietante anomalía que las eclipsaba a todas. Ante este peculiar y peligroso bloqueo de niebla, la Armada de la Escarcha, tripulada por los vivos, y la Flota de la Niebla, comandada por los no muertos, se encontraron como aliados improbables. La incertidumbre flotaba en el aire. Nadie sabía cuándo ni cómo atacaría el enemigo, solo que cualquier barco desconocido que se atreviera a adentrarse en esas aguas era una amenaza potencial. Incluso aquellos considerados "barcos amigos" eran tratados con recelo si no respondían a ninguna comunicación. De hecho, el mar se había convertido en el enemigo. El aire estaba cargado de tensión, pues todos esperaban cambios en la niebla, nueva información de la Armada de Hielo o cualquier posible orden. El tiempo parecía arrastrarse en esta opresiva espera. De repente, en medio de esta tensión, Tyrian, el comandante de la Niebla Marina, sintió una extraña sensación. Era como si una presencia invisible lo observara, una mirada que no parecía provenir de ninguna dirección en particular. Sentía como si los ojos vigilantes del pasado se posaran sobre él, serenos pero inquietantes. Tomado por sorpresa, Tyrian instintivamente levantó la mirada, escaneando el puente del Niebla Marina en busca del origen de esa sensación inquietante. El primer oficial Aiden entabló una conversación seria con el contramaestre, sus voces murmurando por encima del estruendo del barco. Mientras tanto, el operador de radio mantenía una intensa comunicación con la Armada Frost, transmitiendo coordenadas precisas y detalles operativos. El anciano sacerdote, ataviado con una vaporosa túnica negra, había abandonado rápidamente los confines de la pequeña capilla y ahora rezaba fervientemente junto al asiento del jefe de artillería. Tenía los ojos cerrados y los labios moviéndose rápidamente en silenciosas oraciones. En la espesa niebla que cubría el mar, su guía espiritual servía como faro principal para el buque de guerra, preparándose para enfrentarse a un enemigo invisible en el laberinto de niebla. En estas circunstancias, Tyrian se sumió en un trance de recuerdos de medio siglo atrás. Fue cuando Su Majestad la Reina honró este mismo buque de guerra con su presencia. El Niebla Marina no había adquirido su antigua majestuosidad y era simplemente un navío viejo y desgastado por el clima. Recordó cómo la Reina de la Escarcha se había parado en ese mismo lugar, cerca de la portilla, con los ojos llenos de anhelo mientras recorría el vasto mar. Desde esa posición, había ordenado la salida de la Flota de la Niebla de Frost antes de que se produjera la rebelión. En el aquí y ahora, ese espectro del pasado giró lentamente su cabeza en su recuerdo, dando una orden en su mente que era diferente a la del pasado. “Tyrian, defiende a Frost”. Medio siglo después, finalmente llegó la segunda directiva. Tras el sobresalto de sus recuerdos, el corazón de Tyrian latía con una intensidad alarmante. Le escocían los ojos como si una cruda verdad los hubiera quemado. Un eco resonaba en su mente. Apenas tuvo tiempo de preguntarse si lo que había presenciado era solo una ilusión mental cuando el estridente sonido de una alarma interrumpió sus pensamientos en el puente. En el clamor de la alarma, vislumbró el mar lejano. A través de la niebla que se arremolinaba como un ser vivo, la enorme silueta de un barco comenzó a materializarse, como si el mar estuviera dando a luz a un fantasma de las profundidades del pasado. Los mástiles del "fantasma" se erguían, imponentes. Su anticuada chimenea parecía coral floreciendo en el lomo de una colosal criatura marina. Maniobraba lentamente, trazando un rumbo hacia el flanco de la flota de la Niebla. Estaba tan cerca que ni siquiera fue necesaria la guía espiritual del sacerdote. ¡Visualización de unidad desconocida! ¡Identificación de silueta, nave de terceros! La voz del observador interrumpió la conmoción. “¡Fuego!” La orden de Tyrian fue gélida y autoritaria como un iceberg mientras se retiraba a su asiento de capitán. “Todo lo que emerge en este mar, salvo los barcos ya identificados, es enemigo. De repente, el aire se llenó del rugido de los cañones y el explosivo sonido de un trueno. En la Niebla Marina, las tres torretas principales, perfectamente posicionadas para disparar, descargaron su mortífera carga. Los pesados proyectiles perforantes salieron disparados de sus cañones con una reverberación atronadora. Se transformaron en meteoritos llameantes en la espesa niebla, atravesando el cielo antes de estrellarse brutalmente contra la silueta emergente del barco en la niebla distante. Casi en sincronía con el ataque iniciado por la Niebla Marina, la niebla resonó con sucesivos rugidos de cañones. El sonido resonante era similar al rugido de un trueno lejano. Tras este coro atronador, rayos de fuego atravesaron la cortina de niebla, precipitándose hacia las inmediaciones donde se encontraba la Niebla Marina. Tyrian se sentó en el asiento del capitán, un remanso de paz en medio del caos. Entrecerró los ojos, concentrado, mientras su mente zumbaba con cálculos, analizando la trayectoria de los proyectiles. Cañones principales anticuados de 356 mm, cuatro montajes triples… ¿Qué viejo amigo podría estar lanzando este ataque? ¿Sería el "Duque de Rune", que antaño montaba guardia para la Reina? ¿O el "Caballero", que había demostrado un coraje ejemplar en el tormentoso enfrentamiento contra la prole de las profundidades marinas, solo para encontrar su tumba acuática? ¿O podría ser... el "Guerrero"? El silbido de los proyectiles era como el escalofriante gemido de una banshee; el estruendoso impacto quebró la tranquilidad de la superficie del mar. Enormes columnas de agua, tan altas como edificios de varios pisos, fueron levantadas por las enormes explosiones. La espesa niebla que se aferraba a la superficie del mar fue desgarrada por la onda expansiva, transformándose en innumerables remolinos fantasmales. Sorprendentemente, ningún proyectil enemigo cayó cerca del Niebla Marina, y la ronda inicial de disparos del Niebla Marina tuvo una suerte similar. “Es el Caballero. Cuidado con sus cañones laterales de fuego rápido” la voz de Tyrian era suave, pero llegó a los oídos de todos los marineros con claridad. “A esta distancia, esos cañones de fuego rápido podrían ser letales: aumentan la presión del núcleo de vapor y amplían la distancia. ¡Sí! ¡Aumenten la presión del núcleo de vapor! ¡Amplíen la distancia!” respondió el eco. El corazón del Niebla Marina, enclavado en lo profundo de su acorazado interior, respondió con un rugido sordo, y todo el barco empezó a ganar velocidad, con su enorme armazón realizando un lento giro. La superficie del mar cercana, sembrada de grandes trozos de hielo flotante, empezó a agitarse, extendiéndose rápidamente en todas direcciones como un ser vivo. Este frenesí de actividad pareció configurar un campo de batalla favorable al Niebla Marina. Cuando su nave comenzó a maniobrar, Tyrian notó un destello abrupto de luz afuera de la ventana del casco en el lado opuesto, acompañado por una silueta distante. El primer oficial Aiden se apresuró a anunciar: “¡Segundo barco avistado, la radio no responde, no está en la lista de identificación!” Antes de que Aiden pudiera terminar su frase, otro rugido profundo resonó desde lejos. ¡Tercer barco avistado! ¡No figura en la lista de identificación! “Mensaje del Cuervo, ¡ya están en combate con múltiples adversarios!” “Comunicación de la Armada Frost, ¡han estallado escaramuzas cerca de la costa de la Ciudad-Estado!” “Primer y segundo cañón principal, concéntrense en el 'Knight'. Tercer cañón principal y cañones auxiliares de largo alcance, ocúpense de otras amenazas dentro del alcance”, resonó la voz de Tyrian, firme como una roca, por el altavoz. Continuó observando con calma la silueta del barco enemigo entre la densa niebla, un barco que avanzaba implacablemente y disparaba bajo el velo de hielo flotante. “No se preocupen por los números: cada entidad desconocida que emerge en el mar es un enemigo. Esto es solo el comienzo”. El primer oficial Aiden tomó las riendas y rugió: "¡Sigan las órdenes del capitán! ¡Disparen contra todo lo que surja del mar! Aunque hayan resucitado, estas viejas naves no son rival para la Flota de la Niebla. ¡Sigan disparando!" Con estas órdenes resonando desde el puente, los cañones principales y auxiliares del Niebla Marina iniciaron una salva implacable, proyectil tras proyectil. Su furia abrasadora iluminó la caótica niebla una y otra vez. En medio de la estruendosa cacofonía de cañones, más barcos no identificados comenzaron a emerger en este extenso campo de batalla en el mar. Tal como lo había profetizado Tyrian, esto era sólo el comienzo. La imagen especular de Frost ascendía, la niebla oscurecía los límites de la realidad, y entidades que una vez se hundieron en este mar se inmiscuían en la realidad en forma de réplicas a gran escala. ¡Cada entidad emergente en el mar a partir de ese momento era un enemigo! “¡Semezcamos el caos!” La voz resonante de Aiden resonó en el puente. Este hombre calvo y musculoso lucía una sonrisa casi salvaje. Era evidente que hacía mucho que no participaba en una batalla tan emocionante. “Liberemos todas las frustraciones reprimidas de los últimos cincuenta años, hermanos. Demostrémosles a esos debiluchos de la Armada... De repente, la entusiasta proclamación de Aiden se interrumpió bruscamente, como si una mano invisible le hubiera agarrado la garganta. Sus ojos se abrieron de par en par al fijarse en algo a lo lejos, y un instante después, Tyrian comprendió la razón de la reacción de sorpresa de Aiden. La silueta de otra nave se materializó abruptamente entre la densa niebla cercana, adentrándose en el campo de batalla con una velocidad similar a la de una ráfaga de viento y un relámpago. Esta silueta no se parecía a ningún enemigo que hubiera surgido hasta entonces, ni a ninguna nave de renombre que Tyrian recordara. Era una masa sólida de niebla negra, una sombra corpórea, ¡una entidad etérea que tomaba la forma de un barco! Parecía una sombra inquietante reflejada en un espejo, atravesando la espesa niebla, aullando mientras se dirigía directamente hacia ellos. Sin embargo, lo que dejó sin palabras a la tripulación del Niebla Marina no fue la forma fantasmal del "Barco Sombra", sino la "sombra" de la silueta de ese barco reflejada en la superficie del mar. Lo que vieron fue, sin lugar a dudas, otro barco, un barco envuelto en una inquietante y luminiscente llama verde: un "Barco Fantasma" aún más inquietante y aterrador que un espectro a los ojos de toda la Flota de la Niebla. Este "barco gemelo", reflejado en el mar como en un espejo, se materializó abruptamente, chirriando al rozar la superficie del océano: uno emanaba un denso humo negro sobre el mar, el otro irradiaba un etéreo fuego verde bajo las aguas. Pasó velozmente junto a la Niebla Marina y, en un instante, ya había atravesado el extremo opuesto del campo de batalla. ¡Tyrian estaría dispuesto a jurar sobre la tumba de su padre que nunca había presenciado un barco tan absurdamente rápido en toda su vida!
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 409

Estás leyendo el capítulo 409 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.