Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 398 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El cambio de un clima sereno a otra ronda de nevadas fue rápido y repentino en la Ciudad-Estado de Frost. Al despuntar la mañana, nubes amenazantes se cernían pesadamente sobre el paisaje urbano, como imponentes bloques de plomo. Un viento gélido y salvaje danzaba implacablemente por las calles, como si preparara el terreno para lo que estaba por venir. Para cuando el reloj de la ciudad dio las campanadas del mediodía, los primeros copos de nieve ya habían comenzado a caer del cielo. Desde los puntos más altos de la ciudad hasta sus pasillos más bajos, desde las torres más imponentes hasta los callejones más estrechos, un espeso manto de nieve pronto cubrió toda Frost, ofreciendo un espectáculo encantador.
La repentina nevada afectó negativamente las bulliciosas calles de Frost. La mayoría de sus habitantes se refugiaron apresuradamente en sus casas, lo que sumió la ciudad en un silencio inquietante. En este contexto de tranquilidad, el estridente sonido de los frenos de un coche de vapor resultaba notablemente discordante.
Era un majestuoso vehículo gris que se había estacionado frente al Ayuntamiento. Al abrirse la puerta, Agatha salió vestida con su habitual atuendo negro. Su paso decidido la condujo directamente al imponente edificio que dominaba el resto de la ciudad.
Alzó la vista hacia la imponente estructura, cuya arquitectura, un vestigio de la monarquía pasada, irradiaba la dignidad y la grandeza de antaño. Sus majestuosos pilares, elegantes arcos y los intrincados diseños de sus tejados eran un espectáculo digno de admirar a cualquier hora. Aunque su nombre había evolucionado del antiguo "Tribunal de Invierno" al actual "Ayuntamiento", su importancia dentro de la ciudad seguía siendo inquebrantable.
El Ayuntamiento, junto con la Catedral del Silencio, se alzaba como testimonio de los dos pilares del poder en este gélido paisaje, protegiendo la ciudad y sus preciosos minerales. Como un texto histórico grabado en piedra, esta monumental estructura albergaba en su interior la historia en constante evolución de las dinámicas de poder y las personalidades significativas. Ya fuera la época de las reinas, los reyes o el sistema contemporáneo de gobierno administrativo, cada época encontró su lugar en las páginas de este libro de historia viviente...
Agatha frunció el ceño al extender la mano para masajearse suavemente la sien. Se dio cuenta de que se había perdido en un mundo de contemplación una vez más, con la mente divagando como un poeta soñador. No se trataba de un incidente aislado; en los últimos días, se había encontrado con frecuencia absorta en sus pensamientos o sintiendo una inquietud inexplicable.
Este fue un acontecimiento preocupante. Como centinela de la Ciudad-Estado, necesitaba mantener la mente alerta y concentrada, libre de ensoñaciones, una distracción que no podía permitirse.
Su introspección fue interrumpida por pasos que se acercaban desde las puertas de la ciudad. Un vistazo rápido reveló a una secretaria de alto rango, vestida con un abrigo azul oscuro, caminando hacia ella.
“Señorita Agatha” saludó el joven, asistente del administrador de la ciudad, inclinándose respetuosamente ante ella. “El gobernador ha sido informado de su llegada. La espera en la oficina de la cúpula.
“Un enfoque directo sería beneficioso”, admitió Agatha asintiendo. “Siga adelante”.
En una espaciosa oficina, coronada por una cúpula redonda en el piso más alto del Ayuntamiento, se sentaba el gobernador en ejercicio de Frost, Winston, detrás de un imponente escritorio curvo.
Winston era un hombre corpulento, con un poco más de peso del necesario, ataviado con un extravagante abrigo azul brillante adornado con medallas y cintas. Posiblemente, las exigencias de dirigir una Ciudad-Estado en decadencia eran excesivamente exigentes. Su cabello se había reducido de forma alarmante, lo que lo obligaba a recurrir a una peluca rizada para ocultar su cuero cabelludo desnudo. Al entrar Agatha en la oficina abovedada, vio al gobernador absorto en la manipulación de un pequeño dispositivo mecánico de latón colocado sobre su escritorio.
El intrincado objeto mecánico parecía una especie de modelo en miniatura. Sus engranajes y estructuras articuladas, estrechamente interconectados, estaban diseñados con tanta delicadeza que rozaban la obra de arte. Bajo las manipulaciones de Winston, el dispositivo emitía intermitentemente un sonido claro y agradable.
“Es inesperado que encuentres momentos para jugar con modelos mecánicos en medio de tus apremiantes responsabilidades políticas” resonó la voz de Agatha desde el otro lado del escritorio. “Tenía la impresión de que las recientes circunstancias de la Ciudad-Estado han exigido toda tu atención.
“Esto no es solo un modelo, sino un prototipo para la próxima generación de tracción de carros mineros. Promete ahorrar un treinta por ciento de energía, a la vez que ofrece mayor confiabilidad y durabilidad que su predecesor”, respondió el gobernador Winston con seriedad, levantando la vista de su artefacto. “Aunque enfrentamos desafíos crecientes en nuestra Ciudad-Estado, esto no justifica detener nuestro progreso y evolución”.
Agatha guardó silencio y no cuestionó su punto de vista.
El gobernador Winston siempre había sentido una profunda fascinación por la mecánica y la ingeniería. Durante sus doce años como gobernador, dedicó la mayor parte de su energía a apoyar y promover empresas de diseño de ingeniería, así como fábricas de fabricación mecánica. El ambicioso gobernador aparentemente buscaba abordar la crisis actual de la Ciudad-Estado mediante innovaciones tecnológicas, incluyendo la modernización de instalaciones obsoletas y la exploración de nuevos catalizadores económicos. Sin embargo…
Para decirlo suavemente, si bien su concepto era encomiable, su convicción alta y sus esfuerzos abundantes, la cruda realidad fue una lucha cuesta arriba.
Los avances tecnológicos pueden facilitar la renovación de las instalaciones mineras a un costo razonable. La maquinaria práctica e innovadora también podría encontrar mercados potenciales en otras ciudades-estado. Frost no puede seguir dependiendo únicamente de las exportaciones de mineral de metal para sobrevivir. Winston, al notar la tibia respuesta de Agatha, se sintió obligado a profundizar: “Las minas de metal son, sin duda, el sustento de Frost, pero un pilar cimentado en una sola industria está destinado a ser frágil...”.
“No soy una funcionaria en el ámbito económico ni en el tecnológico”, sintió la necesidad de recordarle amablemente Agatha.
“Ah, claro, parece que lo pasé por alto” reconoció Winston, levantando la mano para dejar el modelo mecánico a un lado sobre su escritorio. Miró a Agatha, desviando la conversación hacia asuntos más pertinentes. “Pasemos al tema que nos ocupa, señorita Agatha. En cuanto a la exploración de la Segunda Vía Fluvial, tengo entendido que tiene algunas inquietudes.
“El equipo de exploración encontró un problema debajo del pozo de conexión en la Zona Central Dos”, reveló Agatha sin rodeos. “Este corredor se encuentra cerca de la base de la mina de metal. Algunas secciones del ramal del oleoducto presentan indicios de manipulación, pero la entrada a la siguiente sección de conexión está obstruida. Indiqué al equipo de exploración que despejara los obstáculos por la fuerza en la Segunda Vía Fluvial; sin embargo, informaron haber encontrado un sello de plomo y una placa del Ayuntamiento pegada a la puerta”.
"¿Un sello y una placa de plomo del Ayuntamiento?" Winston, visiblemente sorprendido, intentó disimular su sorpresa con una expresión de asombro ensayada. "¿Está seguro de esto?"
Agatha observó atentamente la reacción de Winston. Tras un largo silencio, finalmente habló en voz baja: “Parece que no estabas al tanto de esto”.
“¡Esa es la Segunda Vía Fluvial, abandonada durante más de cincuenta años! ¡Su último uso conocido se remonta al reinado de la Reina de Hielo!” protestó Winston, levantando las manos en un gesto exagerado de incredulidad. “Incluso si hubiera algún sello o placa de plomo ahí abajo, sin duda serían restos de la época de la Reina. La idea de que el Ayuntamiento haya dejado algo es absurda. ¿Insinúas que sellé esa puerta a escondidas? ¿Con qué fin? ¿Para acumular tesoros en las profundidades del subsuelo?
“De hecho, te falta un motivo lógico” admitió Agatha con un suave asentimiento. “Si de verdad querías ocultar algo de valor, sin duda hay lugares más seguros dentro de la Ciudad-Estado que el impredecible Segundo Canal.
“Prefiero no hacer especulaciones tan descabelladas” descartó Winston con un gesto de la mano, con el rostro visiblemente serio. “¿No había una fecha ni el nombre del responsable en la placa? Una placa estándar debería llevar esos detalles. Identificar quién cerró la puerta debería ser bastante sencillo con esto.
“Lamentablemente, todas las inscripciones están deslustradas y son difíciles de descifrar. Tanto la placa como el sello de plomo están bastante corroídos. De hecho, incluso la propia puerta se encuentra en un estado bastante frágil. Sospechamos que el ambiente ácido de los estratos cercanos a la mina ha acelerado el deterioro del metal”, comentó Agatha, negando con la cabeza. “Lo único que podemos verificar es que la puerta fue efectivamente asegurada por el Ayuntamiento. Sellos de plomo de ese diseño específico no habrían existido durante el reinado de la Reina”.
Winston, visiblemente irritado, se levantó de su asiento y paseó con ansiedad tras el gran escritorio curvo. Tras lo que pareció una eternidad, detuvo su paso y murmuró: “Si realmente fue obra del Ayuntamiento, debe de remontarse a mucho tiempo atrás, probablemente al primer o segundo gobierno municipal tras el cese del reinado de la Reina...”.
“Parece que sus predecesores no fueron completamente minuciosos al transmitir todos los documentos pertinentes a sus sucesores”, comentó Agatha, con un dejo de humor seco en su tono.
“El período inicial de la transición estuvo marcado por la agitación. Es probable que algunos documentos se perdieran o dañaran en el proceso”, replicó Winston con un gesto de desdén. “Sin embargo, el hecho de que exista una zona subterránea en el corazón de la ciudad, un área sellada por orden del Ayuntamiento y que forma parte de la Segunda Vía Navegable, es bastante irregular… Este asunto sin duda merece una investigación exhaustiva, Sra. Agatha”.
“Naturalmente, es parte de mis deberes”, respondió Agatha, suavizando un poco sus rasgos faciales. “Aunque no haya obtenido la respuesta que buscaba, contar con su apoyo es igualmente valioso. La exploración continuará y mi objetivo es descubrir qué se esconde tras esa puerta lo antes posible. La Iglesia de la Muerte se asegurará de que el Ayuntamiento sea notificado con prontitud de cualquier novedad”.
"Es reconfortante oír eso", asintió Winston, mientras la tensión en la oficina abovedada disminuía ligeramente.
“No voy a abusar más de su tiempo”, declaró Agatha. “Hay varios aspectos de la Segunda Vía Navegable que requieren mi atención personal”.
Después de despedirse cortésmente del gobernador, se dio la vuelta y salió de la oficina abovedada.
La figura de Agatha desapareció de la habitación, dejando solo el eco, cada vez más apagado, del golpeteo de su bastón y el repiqueteo de sus tacones contra el suelo. Tras una pausa significativa, Winston dejó escapar un suave suspiro, frunciendo el ceño con perplejidad.
“La Sra. Agatha decidió no usar 'Greywind' como transporte hoy…” El gobernador de mediana edad, con un poco de sobrepeso, miró hacia donde había salido Agatha, murmurando para sí mismo: “Parece que también puede entrar y salir por la entrada normal, ¿no?”

Continúa leyendo
Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 399
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 398
Estás leyendo el capítulo 398 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.