Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 395 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Te sientes preocupado?" La voz del obispo Iván pareció transformarse al comprender las palabras de Agatha. Su mirada se intensificó, clavándose en los ojos de Agatha con profunda seriedad. "Tales sentimientos de inquietud no son deseables para una figura espiritual... ¿Podrías compartirme qué te ha ocurrido? ¿Cuándo empezaste a sentirte así?"
“Todo empezó tras mi regreso de la planta de tratamiento de aguas residuales contaminadas”, compartió Agatha con total libertad. No se guardó nada, pues sabía perfectamente que el estimado obispo era quizás su confidente más fiel en toda la Ciudad-Estado. “Me atormenta constantemente la sensación de que me he perdido algo, de que… accidentalmente dejé algo atrás. Pero por mucho que repase mentalmente los sucesos de ese día, no puedo identificar nada malo”.
“La planta de tratamiento de aguas residuales…”, repitió el obispo Iván con voz grave. Por supuesto, estaba al tanto del incidente de Agatha. Se informó rápidamente a las autoridades de la Catedral del Silencio y del Ayuntamiento. Se había iniciado una investigación y un proceso de purificación. “También he estado al tanto de la situación. El supervisor superviviente se encuentra actualmente bajo atención psiquiátrica, y hemos perdido contacto con una docena de empleados que trabajaban allí. Según los informes de muestreo in situ, parece que han eliminado toda la contaminación de las instalaciones. En teoría, no debería haber ninguna amenaza restante”.
“Pero no puedo quitarme esta inquietud de encima”, admitió Agatha. “Aunque no tenga ninguna prueba sólida que la respalde, no puedo descartar la posibilidad de que haya pasado algo por alto”.
"¿Comprobaste tu estado mental? ¿Cuáles fueron los resultados de la calibración cognitiva?", preguntó.
“Sí” asintió Agatha. “Tanto la calibración cognitiva realizada por uno mismo como las evaluaciones subconscientes con un psiquiatra. Ninguna de estas mostró irregularidades.
Tras una pausa significativa, el obispo Iván rompió el silencio: “En ese caso, podría ser una advertencia interna. Quizás provenga de tu subconsciente, de tus capacidades premonitorias, o incluso podría ser una señal de tu fe”.
“Planeo volver a las instalaciones para otra inspección”, declaró Agatha, asintiendo, “pero primero, necesito buscar guía espiritual a través de la oración en la catedral”.
El obispo Iván le hizo un gesto sutil con la cabeza: “Adelante, y que tu tiempo de oración te traiga paz”.
Agatha respondió con un gruñido de aprobación, se levantó y abandonó la plataforma donde se encontraba el sarcófago. Tras un breve instante, desapareció por las imponentes puertas de la Catedral del Silencio.
Un profundo silencio invadió la vasta catedral, dejando solo al obispo Iván, envuelto en sus vestimentas como una momia, deteniéndose junto al sarcófago. Observó la dirección en la que se había marchado Agatha, aparentemente absorto en sus pensamientos. Después de un rato, suspiró suavemente, con la mano acariciando delicadamente el amuleto triangular de Bartók, en su pecho. “Que el Señor te guíe...”.
Ubicada justo al otro lado de las fronteras de la Ciudad-Estado de Frost, junto a las aguas locales, una patrullera con el emblema de la Armada de Frost realizaba diligentemente sus rondas. El barco navegaba siguiendo un rumbo predeterminado, escudriñando el vasto mar.
El comandante naval se encontraba en la cubierta de proa del barco, con el ceño fruncido mientras contemplaba el mar lejano, resplandeciente con la luz etérea de la Creación del Mundo en el cielo nocturno. Entre las ondulantes olas, aparecían esporádicamente trozos de hielo de diversos tamaños. Estos restos helados seguían una trayectoria definida desde la distancia, creando silenciosamente una frontera invisible.
El comandante sabía la verdad detrás de estos “icebergs” aparentemente naturales: no eran sólo fragmentos de hielo, sino que formaban parte de la formidable Flota de la Niebla.
El hielo servía de cubierta protectora al Niebla Marina, un temible barco fantasma maldecido por la escarcha eterna. La formación de dicho hielo era una señal ominosa de la presencia del barco, marcando el "territorio" del capitán pirata y actuando como un poderoso símbolo de la maldición que envolvía al Niebla Marina. Cualquier barco que se atreviera a acercarse al barco fantasma sin el permiso necesario sería sometido a un escalofriante "bautismo" por estos siniestros "icebergs". Un encuentro leve podía dificultar la movilidad del barco, mientras que uno severo podía envolverlo en hielo, transformando a la tripulación en almas congeladas atrapadas en su tumba helada.
La Niebla Marina solía emplear esta táctica para bloquear rutas marítimas, interceptando buques mercantes desprevenidos que se adentraban en su territorio y exigiendo una supuesta "tarifa por manipulación de icebergs". En la mayoría de los casos, la mera amenaza bastaba para ejecutar este vergonzoso acto de piratería sin disparar un solo tiro.
Actualmente, el tenso enfrentamiento entre la Flota de la Niebla y la Armada de Frost se había calmado temporalmente. Si bien los icebergs no invadían activamente las naves de patrulla de la armada, su mera existencia constituía un potente elemento disuasorio, enviando un mensaje claro e intimidante: incluso a las puertas de Frost, más allá se extendía el territorio de la Flota de la Niebla.
El comandante, vestido con el uniforme de la Armada de Frost, apretó los dientes y exhaló un profundo suspiro, esforzándose por apaciguar su mente inquieta.
Su principal obligación como soldados era el bien común, lo que les exigía acatar las decisiones de sus superiores. Curiosamente, la estabilidad de la Ciudad-Estado dependía de la presencia de la famosa Flota de la Niebla en ese momento, debido a la importancia crucial de ese bloqueo.
“La niebla está volviendo a cubrir el mar”, informó un oficial subalterno al salir a cubierta, lanzando una mirada preocupada a la distancia. “Se está convirtiendo en algo cotidiano”.
El comandante del barco patrullero miró hacia el mar.
Como había observado su subordinado, una densa niebla comenzaba a envolver el mar. La característica niebla de la Niebla Marina se formaba gradualmente sobre la superficie del mar, extendiéndose alrededor de la gélida frontera. La luz etérea de la Creación del Mundo se filtraba en la niebla, proyectando un resplandor fantasmal y espectral sobre el paisaje marino.
"Es probable que sea obra del Niebla Marina otra vez", hizo una mueca el comandante. "Ese barco siempre trae hielo y niebla a su paso".
“El Niebla Marina no se ha movido de su posición”, señaló el subordinado, “¿Tal vez el 'General Pirata' simplemente está afirmando su control?”
“Sea cual sea su intención” el comandante descartó la sugerencia con un gesto de la cabeza”, debemos evitar las regiones de niebla y hielo. La escarcha no debería ser la primera en romper la tregua.
“Entendido, señor.”
Tras responder al saludo del oficial subalterno con un gruñido, el comandante volvió su atención a la niebla distante, frunciendo el ceño con perplejidad: "Pero ¿no parece la niebla inusualmente espesa esta noche?"
El subordinado siguió la mirada del comandante y observó que la niebla que rodeaba la gélida frontera estaba creciendo y parecía más densa de lo habitual. Algo parecía oscilar levemente en la niebla, que se intensificaba.
“La niebla se está espesando cada vez más…” murmuró el oficial subalterno. “¿Podría haber algo oculto en la niebla?”
“Algo no cuadra.” La expresión del comandante de la patrulla se tornó aún más seria. Rápidamente tomó su telescopio y lo apuntó hacia la zona envuelta en la densa niebla. Tras unos instantes de observación atenta, confirmó que un objeto considerable se movía en la densa neblina: se dirigía hacia ellos.
¡Era un barco!
“Una nave emerge del área de patrulla de la Flota de la Niebla” el comandante bajó rápidamente el telescopio, con voz apremiante. “Usen la luz de señales. La Flota de la Niebla ha cruzado el límite. ¡Ordénenles que se detengan de inmediato!
“¡Enseguida, señor!” La voz del oficial subalterno resonó en señal de asentimiento, y corrió rápidamente hacia el fondo de la cubierta. En cuestión de segundos, el potente reflector montado en la parte superior de la nave patrullera se activó, proyectando una secuencia de señales luminosas en la niebla que lo envolvía todo.
Sin embargo, la silueta del barco entre la niebla no perdió velocidad.
El comandante del buque patrulla mantuvo la mirada fija en la vaga sombra en la niebla, notando que no solo no disminuía la velocidad, sino que, de hecho, aceleraba. A medida que se acercaba, la niebla sobre el mar circundante pareció disiparse deliberadamente. En poco tiempo, la densa neblina había avanzado hasta cien metros del buque patrulla, mostrando una alarmante tendencia a rodearlo por todos lados.
¡Malditos piratas! El comandante de la patrulla murmuró una maldición casi inaudible. Se giró y corrió hacia el puente, gritando mientras se dirigía directamente al panel de control: "¡Retrocedan! ¡Gire la nave! Ese coloso nos ataca. ¿Ha habido alguna respuesta de la Flota de la Niebla?"
¡No hay respuesta a la señal luminosa! ¡Las llamadas de corto alcance tampoco reciben respuesta! Un soldado apostado en el panel de control gritó: “Intentamos contactar con el Niebla Marina en la frecuencia acordada, pero no hay respuesta... ¡Esperen, ya hay respuesta!”.
De repente, la luz de comunicación del panel de control se encendió y la grabadora automática empezó a sonar rítmicamente. Una larga cinta perforada salía continuamente de la máquina. El oficial de comunicaciones recogió rápidamente la cinta y escaneó las inscripciones. Tras un momento, levantó la vista confundido: “La Flota de la Niebla afirma no haber cruzado la frontera. Todos sus barcos están anclados”.
"¿Todos fondeados?" Los ojos del comandante de la patrulla se abrieron de par en par con incredulidad, y entonces miró por la ventana para ver la densa niebla que ya se cernía sobre la proa de su barco. Aunque el timonel se esforzaba por alejar el barco, la velocidad del barco obviamente no podía superar la inquietante rapidez de la niebla. Dentro de la bruma en constante movimiento, la vaga sombra avanzaba implacable.
¡Gira! ¡A babor! ¡Gira ya!
La nave patrullera viró repentinamente hacia un lado, y su núcleo de vapor emitió un rugido profundo. El timón y los propulsores laterales cooperaron, obligando a la nave a virar bruscamente en la niebla con tal intensidad que corría el riesgo de destrozarla. En medio de la violenta sacudida y el estruendo, el comandante de la nave patrullera se aferró a la barandilla a su lado, con la vista fija en la escena que se desarrollaba al otro lado de la portilla.
Emergiendo de la niebla que se despejaba rápidamente, un barco gigantesco avanzó a toda velocidad, casi rozando las barandillas del barco patrulla.
No pertenecía a la Armada de la Escarcha ni a la Flota de la Niebla; era una reliquia corroída de un acorazado de una época antigua. Su pintura, notablemente desgastada, y su anticuada estructura de proa narraban en silencio las innumerables penurias que había soportado a lo largo de los años.
El comandante del buque patrulla se quedó mirando, conmocionado, el enorme barco que pasaba junto a su patrullera. Tras unos segundos, recuperó el sentido rápidamente, recordando una ilustración y un registro relacionado que había visto en un documento histórico.
“Ese es el 'Warrior'… que se dice que se hundió hace cuatro décadas…”

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 396
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 395
Estás leyendo el capítulo 395 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.