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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 353 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras dos días consecutivos de nevadas, un breve período de buen tiempo pareció disipar la penumbra que había envuelto la Ciudad-Estado. Como si despertara de un profundo letargo, Frost volvió a su ritmo habitual. Se pusieron en marcha quitanieves y equipos de deshielo, despejando diligentemente la densa acumulación de nieve de las principales arterias de la ciudad. Los gasoductos de alta presión y los sistemas eléctricos, de eficacia probada, volvieron a resistir la prueba, demostrando su fiabilidad, y los mecanismos urbanos vitales, como las fábricas y el transporte público, reanudaron su funcionamiento. Los zumbidos y ruidos metálicos de diversos vagones y maquinarias aumentaron gradualmente, armonizando con el sol naciente, significando el despertar de la ciudad. Sin embargo, bajo esta apariencia de normalidad que regresaba, una tensión inusual y palpable se extendía gradualmente por toda la ciudad. Este cambio de ánimo, antes perceptible solo para unos pocos perspicaces, ahora era evidente incluso para el ciudadano promedio. La cadena de acontecimientos que desencadenó esta inquietud comenzó con informes en los periódicos locales. Un anuncio de control de emergencia emitido por el Ayuntamiento despertó las sospechas de quienes estaban al tanto de tales noticias. Además, los rumores posteriores sobre avistamientos de la temida Flota de la Niebla cerca de la Ciudad-Estado, provenientes de los barrios costeros, echaron más leña al fuego. En poco tiempo, una mezcla de noticias legítimas y falsas comenzó a inundar cada rincón de la ciudad. Otras observaciones inquietantes avivaron aún más la aprensión de la ciudad: las fuerzas de seguridad se movilizaban con frecuencia; las tropas de guardia se concentraban en torno a varios cementerios; noticias alarmantes de barrios específicos, junto con historias inquietantes sobre el "regreso de los muertos" que circulaban por la ciudad desde hacía un mes. Estos elementos desconcertantes parecían fusionarse en una sola narrativa de aprensión, que se extendía sigilosamente por toda la ciudad. Las ciudades-estado en el Mar Infinito parecían palomares abarrotados, separadas por vastas extensiones de océano, pero a un paso unas de otras. La comunicación entre ciudades-estado era un desafío, pero nada era más fácil que difundir noticias dentro de una Ciudad-Estado. A pesar de la creciente tensión, la vida debía seguir como siempre. Mientras rumores inquietantes seguían circulando por la ciudad, sus ciudadanos seguían con su vida cotidiana. El ambiente inquietante de la ciudad propiciaba conversaciones interesantes durante los desplazamientos en transporte público o las reuniones en bares locales, pero no fue suficiente para perturbar el funcionamiento de la Ciudad-Estado. Los habitantes de este mundo se habían acostumbrado desde hacía tiempo a las sombras en su existencia. Para ellos, los extraños incidentes que ocurrían en la ciudad eran simplemente parte del statu quo. El cuadro diario de actividades sectarias y las apariciones esporádicas de monstruos nocturnos eran aceptados como parte de su realidad. Por el contrario, una ciudad que permaneciera pacífica y tranquila tras la puesta del sol les parecería una aberración. En la intersección del Cementerio Nº 4 y Oak Street, un modesto pub conocido como “La Flauta Dorada” comenzaba poco a poco a animarse. A primera hora de la mañana, un número considerable de ciudadanos con destino a las fábricas pasaba por esta intersección. El Golden Flute, un pub económico frecuentado por la gente común de la ciudad, era el lugar ideal para tomar un refrigerio o una copa antes de ir a trabajar. Ofreciendo no solo bebidas, sino también cafés abundantes y desayunos sencillos, era un refugio contra el hambre y el frío intenso. La oportunidad de charlar tranquilamente durante el desayuno en el Golden Flute proporcionaba un breve momento de relajación antes de comenzar el ajetreo de la jornada laboral. La camarera del pub se movía con energía entre las mesas redondas, atendiendo a los clientes con jovialidad, mientras el camarero atendía con diligencia a los clientes desde detrás de la barra. Una luz cálida y acogedora inundaba la sala desde las lámparas del techo, ahuyentando eficazmente el frío invernal del bullicioso establecimiento. No lejos de la barra, un hombre de mediana edad, de rostro delgado y alargado, y cabello color paja y quebradizo, estaba sentado absorto en la lectura de un periódico, mientras observaba atenta, pero discretamente, las actividades del pub con el rabillo del ojo. El pub era generalmente ruidoso, una cacofonía de voces llena de algún que otro humor grosero y blasfemias desenfrenadas. Su clientela no estaba compuesta por la llamada "clase alta". En cambio, lo frecuentaban principalmente trabajadores comunes de los barrios bajos de la ciudad, camino a sus trabajos en el cinturón industrial. Estos hombres y mujeres se reunían aquí, aprovechando el breve respiro del desayuno para hablar de los acontecimientos en la ciudad baja y las zonas industriales, e intercambiar opiniones sobre las recientes transformaciones de la Ciudad-Estado. La mayoría de sus opiniones eran superficiales y monótonas, y apenas merecían atención seria. Nadie estaba realmente interesado en su perspectiva sobre los asuntos de la ciudad, y mientras no se produjeran altercados físicos dentro del pub, todo se consideraba en orden. El gerente de mediana edad y cabello rubio pasó casualmente a la siguiente página de su periódico, reprimiendo un bostezo que delataba su aburrimiento. De repente, percibió una inexplicable calma en el clamor habitual de la habitación. Momentos después, sintió como si algo obstruyera la luz del techo. Él levantó la vista y encontró una figura formidable que se cernía sobre él. La persona vestía un abrigo completamente negro que evocaba el cielo nocturno, con un cuello alto que ocultaba gran parte de su rostro. Un sombrero de ala ancha le caía pesadamente sobre la cabeza como una amenazante nube de tormenta, protegiendo sus rasgos de miradas indiscretas. La escasa visibilidad entre las prendas revelaba un intrincado patrón de vendajes. El gerente se sintió abrumado por una abrumadora sensación de intimidación. Era casi como si pudiera percibir visualmente la presión que irradiaba la imponente figura. El corazón le dio un vuelco y una mirada de pánico cruzó por reflejo sus ojos. Su primer pensamiento fue que el intruso era un clérigo de la Iglesia de la Muerte. Después de todo, esos devotos sacerdotes tenían una inclinación por la exagerada "estética de vendaje", algo poco convencional para la gente común. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que la persona no ostentaba el emblema triangular de la iglesia ni el bastón de los guardianes. Tras una oleada inicial de pánico, el gerente de mediana edad luchó por recuperar la compostura. Observó a tres personas de pie detrás de la imponente figura: una joven inusualmente alta, un hombre mayor de aspecto apacible y una rubia refinada y enigmática oculta tras un velo. Rápidamente se devanó los sesos buscando posibilidades. Eran claramente "invitados" que habían venido con un interés específico en él. A juzgar por su siniestra vestimenta, no parecían albergar ninguna intención benévola. El aura intimidante que emanaban le dificultaba incluso respirar. ¿Eran agentes encubiertos del departamento de seguridad de la ciudad central? ¿O eran emisarios de algún otro poder con base en el gélido mar? ¿Por qué lo habían buscado? ¿Estaban allí para intimidarlo, reclutarlo o solicitar su ayuda? Dejando a un lado el periódico, se levantó de la silla con serena dignidad y dirigió su mirada a la enigmática figura de negro. "¿Puedo saber a quién busca?", preguntó. “Nemo Wilkins, señor” comenzó Duncan, notando el pánico y la tensión que brillaban en los ojos del hombre de mediana edad que tenía delante. Su imponente presencia claramente causaba inquietud, pero la intención de Duncan no era intimidar. Más bien, observaba las reacciones de Wilkins; estas respuestas emocionales involuntarias revelarían cualquier posible interferencia cognitiva o modificación de la memoria. “¿Se llama así? “Todos los clientes aquí conocen mi nombre”, reconoció Nemo Wilkins con un gesto de la cabeza, señalando sutilmente al camarero que estaba cerca. “Supongo que me buscan, pero debo mencionar que soy un simple hombre de negocios…” “Últimamente, el mar está envuelto en niebla y el viento es gélido” respondió Duncan, sacando un mapa de una Ciudad-Estado elaborado por Tyrian de entre los recovecos de su abrigo. “Buscamos una bebida reconfortante, algo lo suficientemente potente como para reavivar el corazón de un difunto. Al escuchar el críptico comentario de Duncan sobre el mar y el viento, el patrón de respiración de Nemo experimentó un cambio casi imperceptible y sus ojos se dirigieron hacia el mapa de la Ciudad-Estado. El "gerente" era extraordinariamente hábil para disimular sus emociones y los movimientos oculares. De hecho, salvo los fugaces cambios en su respiración y pulso, no había nada que sugiriera reacciones inusuales. Sin embargo, ni siquiera esas pequeñas alteraciones pasaron desapercibidas para Vanna. “Parece que hemos encontrado a nuestro hombre” murmuró Vanna en voz baja. Duncan asintió sutilmente y dobló el mapa. "¿Hay asientos disponibles arriba?" “El piso superior está ocupado” respondió Nemo, negando con la cabeza. “Síganme, por favor. Con estas palabras, salió de detrás del mostrador, haciendo señas a los inesperados visitantes hacia una puerta ubicada cerca de la escalera. El pub siguió siendo un centro vibrante de actividad y, aunque algunos clientes pueden haber notado el peculiar intercambio en el mostrador, nadie parecía particularmente intrigado por los procedimientos en curso. Duncan y sus compañeros siguieron al gerente Nemo, cruzando una estrecha puerta de madera y entrando en un pasillo que parecía conducir al almacén trasero del pub. A mitad del pasillo, se deslizaron por otra puerta, descendiendo por una rampa empinada durante un trecho considerable hasta que los sonidos familiares del bullicio del pub se convirtieron en un murmullo lejano. Finalmente se detuvieron ante una imponente puerta de madera oscura. “Este establecimiento es bastante clandestino”, no pudo evitar comentar Morris. “Una actitud cautelosa nunca es perjudicial, sobre todo porque esta ciudad no acoge bien a quienes pertenecen a la Flota de la Niebla” respondió Nemo Wilkins mientras se acercaba a la puerta. “Los adversarios acechan en cada esquina, incluso después de todas estas décadas. "¿Cómo lograron construir un escondite subterráneo tan extenso bajo la vigilancia de las autoridades de la Ciudad-Estado?", preguntó Vanna, con intereses diferentes a los de los demás. Como inquisidora, le resultaba bastante intrigante la capacidad de un "intermediario gris" para ocultarse dentro de la infraestructura de la Ciudad-Estado. "¿Cómo pudieron excavar un túnel tan largo bajo un pub concurrido? ¿Cómo se deshicieron de las rocas y la tierra? Y, quizás lo más intrigante, ¿cómo amortiguaron el ruido de la excavación?" Nemo Wilkins miró de reojo a la mujer inusualmente alta y canosa, y con un dejo de diversión en la voz, respondió: “En realidad, es muy sencillo: no hubo necesidad de excavar. Este lugar ya formaba parte del Canal Subterráneo de Escarcha”. Al concluir su explicación, la amenazante puerta oscura se abrió de golpe, con sus bisagras oxidadas rechinando en señal de protesta. El cálido y acogedor resplandor de las farolas de gas inundó el pasillo, alcanzando los ojos de Duncan y su equipo. En combinación, también pudieron detectar el suave murmullo del agua que fluía desde una fuente indeterminada. La mirada de Duncan se dirigió más allá de la puerta, contemplando el sorprendentemente vasto "salón" que se extendía al otro lado. Parecía ser la intersección de un antiguo sistema de alcantarillado, cuyos túneles se extendían hacia la oscuridad abisal en todas direcciones. El salón estaba amueblado con mesas, sillas, camas y estantes, ordenados en los rincones, lo que lo hacía bastante habitable. Era evidente que el espacio podía albergar un número importante de personas.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 353

Estás leyendo el capítulo 353 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 9 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.