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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 340 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El visitante inesperado había salido de manera rápida y abrupta, así como su llegada había sido repentina e imprevista. El veterano cuidador del viejo cementerio permaneció en silencio, atónito, con la mirada fija en el lugar donde las llamas espectrales se habían evaporado. Su mente era un torbellino de pensamientos, intentando procesar la avalancha de información que la fugaz interacción le había arrojado. Permaneció allí, atrapado en las garras de este desconcertante suceso, hasta que un suave tirón de la manga lo devolvió al presente. Al bajar la mirada, vio a la joven Annie mirándolo con expresión preocupada. Sus ojos eran un mar de incertidumbre, ansiedad y profunda perplejidad. A pesar de que había aceptado las duras realidades de la vida y la muerte a una edad tan tierna, los extraños acontecimientos que acababan de suceder estaban más allá de su comprensión. El anciano cuidador se agachó, el frío invernal se filtraba en sus articulaciones envejecidas y rígidas, causándole un leve dolor familiar. Extendió la mano, quitándole los copos de nieve del hombro a Annie y le aseguró: “Annie, no hay por qué asustarse, no ha pasado nada raro”. “Abuelo Conserje...” empezó Annie, moviendo los labios en un inútil intento de expresar su confusión. “Esa persona de ahora... Cariño, no hagas muchas preguntas, no le des demasiadas vueltas. Como nos enseñan en la escuela, no profundices en conocimientos que escapan a la comprensión de los simples mortales. Solo necesitas entender que el visitante no tenía malas intenciones y, ahora que se ha ido, nuestros lazos con él han desaparecido. “¿Y mi padre…?” “Tu padre podría haber logrado algo verdaderamente sobrenatural, algo que ni siquiera podemos imaginar”, respondió la cuidadora con dulzura, dándole una palmadita en la cabeza. “No te preocupes, Annie, tu padre ya no está perdido en el mar. Ha partido a un lugar mejor. Ve a casa y comparte esta noticia con tu madre; la ha estado esperando con ansias”. Vacilante, Annie apretó los labios antes de finalmente expresar su preocupación en un suave susurro: "¿Es real esta vez?" “Sí, Annie, es real”, sonrió el cuidador, “ya no eres una niña”. Annie asintió, entendiendo, y se despidió del viejo cuidador. Dio media vuelta y emprendió su camino hacia el vecindario, siguiendo las claras huellas de neumáticos en el sendero, por lo demás nevado, llegando poco a poco a casa y desapareciendo en el lienzo blanco plateado de la ciudad. El cuidador se quedó en la entrada del cementerio, observándola alejarse en la distancia hasta que su silueta fue devorada por la intersección. “La joven no se había tropezado en su camino esta vez”, suspiró aliviado y metió la mano en su bolsillo, rozando con los dedos la carta que había dentro. El inexplicable visitante había dejado un trozo de papel de aspecto inofensivo, pero el cuidador presentía que contenía conocimientos y misterios incomprensibles. ¿Cuál era el significado de esta carta? Su mirada se tornó seria al darse la vuelta para regresar a los sombríos confines del cementerio. Al salir, hizo un gesto con la mano hacia atrás y, con un crujido sordo, la pesada verja de hierro se cerró. Las puertas del cementerio permanecerían cerradas durante el resto del día. … Agatha observaba con atención los restos fragmentados esparcidos por el suelo. Su larga cabellera danzaba con el persistente viento gélido que silbaba por el estrecho callejón. El gélido aire se filtraba por las grietas de su ropa y sus vendajes, aparentemente cimentando el terror y la desesperación que marcaron los momentos finales de los dos cultistas derrotados. Varios guardias vestidos de negro se movían ajetreados por los alrededores. El equipo de emergencias que llegó al lugar acordonó rápidamente la entrada del callejón, y ahora, el personal peinaba meticulosamente los callejones adyacentes en busca de pistas. El proceso de recolección de pruebas era sistemático, pero Agatha seguía sumida en la perplejidad. ¿Qué clase de fuerza formidable tenía el poder de hacer añicos a una persona, como si una delicada muñeca de porcelana encontrara un final prematuro? Hasta ese momento, no se conocía ningún conjuro divino o herético que infligiera un efecto tan peculiar. Ni siquiera las maldiciones más nefastas, lanzadas por los enigmáticos demonios, habían dado señales de inducir fenómenos tan extraños. Un joven guardián maniobró su bastón, utilizando su extremo metálico para pinchar uno de los fragmentos. La pieza, pálida y de aspecto cerámico, se tambaleó y giró, produciendo un sonido agudo y distintivo al tocar el suelo. Al girarla, reveló una cara parcial: labios, el puente de la nariz y un solo ojo. Aunque incompleta, retrata los últimos momentos del cultista con una claridad escalofriante, con una expresión explícita de terror grabada en sus rasgos en el momento de la muerte. ¿Y eso era… un rastro de una sonrisa peculiar? Agatha frunció el ceño, atraída por la extraña curva ascendente en los labios del fragmento de porcelana. Parecía como si una sonrisa serena se estuviera formando, pero se hubiera interrumpido bruscamente. Esta curva ambigua, yuxtapuesta a la mirada temerosa, hacía que el fragmento facial resultara sumamente inquietante y desconcertante. Después de un momento de contemplación, Agatha se deshizo de sus pensamientos y continuó caminando por el callejón hacia otra "escena" sombría. Un montón de escombros carbonizados yacía esparcido por el callejón, y el área circundante mostraba señales de una feroz batalla y las consiguientes explosiones. La magnitud de los daños era enorme, pero era evidente que la lucha había sido muy desigual: el estilo de combate era claramente diferente del que había provocado los fragmentos en la entrada del callejón. Un sacerdote, que había estado examinando la escena, se puso de pie junto a la pila de restos. Se quitó los guantes e inclinó la cabeza hacia Agatha: “Esto es obra de un Sacerdote de Aniquilación completamente purificado. A juzgar por el grado de mutación de su carne, era un adversario formidable. En teoría, debería haber sido capaz de defenderse de un escuadrón de guardias de doce hombres, posiblemente incluso logrando escapar. Sin embargo, fue neutralizado rápidamente, y apenas hay indicios de un contraataque”. La frente de Agatha se frunció aún más: "¿Puedes discernir contra quién o contra qué se enfrentaba?" El sacerdote negó con la cabeza. “Parece ser el método de ataque más directo y brutal: la fuerza física pura. Esto dificulta determinar la identidad del adversario. Sin embargo, encontramos un peculiar residuo de vapor de agua condensado en las inmediaciones, que podría ser nuestra única pista”. “Vapor de agua condensada... ¿Solo eso como pista?” murmuró Agatha, echando un vistazo hacia la entrada del callejón. “Dos estilos de combate radicalmente opuestos. “De hecho, uno es básico pero feroz, y el otro es peculiar y traicionero. Sin embargo, ambos métodos tienen algo en común: su formidable poder. Los herejes de nivel clérigo no tuvieron ninguna oportunidad”, coincidió el sacerdote. “La única buena noticia es que estas entidades desconocidas parecen ser adversarias del culto de la aniquilación”. “Un enemigo de nuestro enemigo no necesariamente se traduce como nuestro amigo”, respondió Agatha, sacudiendo la cabeza, “Especialmente cuando parecen tener la intención de ocultar sus actividades; su reticencia a revelarse es un asunto preocupante”. Hizo una breve pausa antes de preguntar: "¿Qué hemos aprendido al interrogar a los residentes de los alrededores?" Los residentes locales oyeron el alboroto de la batalla, pero estaban demasiado aterrorizados como para investigar. Sus relatos nos ayudan a determinar la hora y la duración del altercado: comenzó después de la 1 de la madrugada y presumiblemente duró menos de tres minutos. ¿Esa es toda nuestra información? ¿No hay nada más? “Por ahora, no hay más que compartir” dijo el sacerdote con un gesto expansivo. “He enviado equipos a realizar pesquisas puerta a puerta, incluyendo sondear los callejones más alejados, en busca de rostros desconocidos merodeando por ahí. Sin embargo, considerando la vastedad de la Calle Chimenea , es improbable que descubramos algo sustancial a corto plazo. La discusión fue interrumpida de repente por el sonido de pasos apresurados que se acercaban desde la calle adyacente. Un guardián con una mata de pelo corto y castaño entró rápidamente al callejón y entregó su informe al sacerdote. “¿Dentro del edificio?” El sacerdote frunció el ceño mientras escuchaba el relato del subordinado, echando un vistazo al edificio que se alzaba en diagonal al otro lado del callejón. Al presenciar esto, Agatha preguntó inmediatamente: "¿Qué pasa?" “En la casa número 42”, respondió el sacerdote, “una mujer orca fue encontrada agredida por un poder sobrenatural, dejándola inconsciente. Además, se descubrió una habitación en el segundo piso contaminada con un objeto no identificado”. … Mientras tanto, dentro de la caseta de vigilancia del cementerio, el anciano cuidador aseguraba metódicamente la puerta. Con expresión seria, se dirigió al escritorio ubicado en un rincón. Había ordenado a los guardianes apostados en el exterior que permanecieran vigilantes en las inmediaciones de la caseta de vigilancia. Mientras tanto, había establecido medidas de protección en el espacio abierto circundante, pero era plenamente consciente de que estas defensas podrían no ser suficientes. Al llegar al escritorio, sacó varios elementos de un cajón: incienso, aceites esenciales, velas y una colección de polvos de hierbas, y comenzó a construir meticulosamente un potente altar espiritual. Colocó velas en puntos específicos, ungiéndolas con aceites esenciales y rociándolas con polvos herbales. Inundando la habitación con el aroma santificador del incienso, colocó el quemador de incienso en el centro del arreglo circular de velas, simbolizando la creación de un espacio sagrado. Ejecutó cada paso con precisión y destreza, cada movimiento como un eco de innumerables repeticiones pasadas. Tal era la precisión de un guerrero experimentado. En cuestión de minutos, el altar quedó terminado. El anciano cuidador respiró hondo un momento, con la mirada fija en las llamas fantasmales que danzaban sobre las velas y las delgadas volutas de humo de incienso que ascendían en espiral desde la mesa. Podía sentir la presencia divina del dios de la muerte, Bartók, que habitaba temporalmente la caseta de vigilancia. La esencia sagrada flotaba cerca del escritorio, estabilizando el paso del tiempo y el espacio, y al hacerlo, fortaleciendo su espíritu. No se consideró que ninguna precaución fuera excesiva ni demasiado detallada cuando se trataba de conocimientos que desafiaban la comprensión. Se acomodó en la silla, recitó una oración en silencio y luego, con rostro serio, sacó la carta de su bolsillo para inspeccionarla. Era un objeto que el misterioso visitante le había confiado entregar a la Guardiana Agatha, pero había indicado que bastaría con enviar el mensaje a la Catedral Silenciosa; no había instrucciones que prohibieran que otros leyeran la carta. Si su única responsabilidad fuera transmitir el mensaje, se consideraría permisible leer él mismo la carta y luego transmitir la información. Después de todo, como cuidador del cementerio, él servía como la principal línea de defensa de la catedral. El anciano respiró hondo, con sus preparativos terminados, y cogió el abrecartas que descansaba a su lado. Con sumo cuidado, rompió el sello del sobre aparentemente ordinario, haciendo que cayera un pergamino doblado. Con una expresión solemne como nunca antes y una resolución parecida a la de un mártir brillando en sus ojos, el viejo conserje desplegó con cautela el papel. Las palabras “Carta de informe” aparecieron de repente, provocando una pausa desconcertante en el viejo cuidador. “…?”
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 340

Estás leyendo el capítulo 340 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 9 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.