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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 240 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La cabeza de cabra no estaba por ningún lado. ¡Esta visión fue aún más asombrosa que aquel sueño absurdo y surrealista! Duncan se quedó parado en la puerta, atónito, un rato antes de recuperar la compostura. Rápidamente desenvainó la espada de su cintura y avanzó con cautela. En efecto, la cabeza de cabra había desaparecido. La mesa de navegación habitual solo contenía una carta náutica y algunos objetos varios, mientras que el lugar donde debería haber estado la cabeza de cabra era simplemente una mesa vacía. Duncan se quedó mirando la mesa vacía durante unos segundos antes de mirar lentamente a su alrededor. Sus ojos se toparon con escenas más incongruentes. Todos los muebles estaban viejos y desgastados, con grietas de diversa profundidad en las paredes y columnas. Numerosos artículos faltaban en los estantes, dejándolos casi vacíos. Una mancha oscura y sospechosa había reemplazado un tapiz decorativo que antes colgaba en una pared, junto a una ventana sucia. La vista exterior era oscura y desordenada, con destellos de luz tenues y fugaces que se vislumbraban ocasionalmente. Era como si sombras que se movían rápidamente se lanzaran a través del aire fuera de la ventana. Toda la sala de mapas parecía haber estado desierta durante incontables años. El tiempo había dañado la mayoría del mobiliario, mientras que una fuerza desconocida, aún más peligrosa, había dejado manchas oscuras e irregulares en las paredes, el techo y el suelo. Duncan no pudo evitar pellizcarse el muslo nuevamente, intentando verificar si estaba soñando o no. El dolor agudo y los pensamientos claros le aseguraron que no era un sueño, sino una realidad, una realidad que parecía extraña. La sensación de pisar por primera vez a los Desaparecidos resurgió, mientras la tensión de estar rodeado por una peculiaridad ilimitada hizo que Duncan frunciera el ceño. Sin embargo, en comparación con su experiencia inicial en el barco, sólo le tomó un breve momento adaptarse y recuperar la compostura después de tomar algunas respiraciones profundas. Después de todo, ahora había tenido numerosos encuentros extraños que jamás hubiera imaginado en su vida anterior. Su experiencia acumulada lidiando con este mundo extraño, su dominio y la confianza en sus propias habilidades, lo convertían en alguien que ya no era el principiante desorientado que había sido. Lo único que le causaba inquietud ahora era la preocupación de que la inestabilidad de los Desaparecidos y su destino a tener problemas parecía estar materializándose. Algo había ocurrido en el barco. Duncan volvió a recorrer la habitación, inspeccionando los estantes vacíos, las paredes mugrientas y el rincón donde antes había dos cajas de madera. La mayoría de los objetos habían desaparecido y, salvo la mesa de navegación, la habitación se había convertido en un espacio viejo, decrépito y vacío. Pero una cosa permaneció en su posición original: el espejo ovalado con un marco adornado con dibujos florales. Duncan se acercó al espejo y se miró en él con cautela. No se materializó nada horrible. El espejo no reflejaba un infierno sangriento ni rostros retorcidos; simplemente estaba sucio. Manchas oscuras cubrían la superficie, pero en las zonas menos sucias, aún se distinguían reflejos. Duncan no se quedó mucho tiempo frente al espejo. Regresó a la mesa de navegación y examinó la carta náutica. Al momento siguiente, su mirada se congeló abruptamente. ¡La carta náutica había cambiado! La niebla que la había oscurecido casi por completo había desaparecido, revelando rutas de navegación precisas e intrincadas en el pergamino. Duncan instintivamente se inclinó para ver el contenido del mapa, pero inmediatamente se dio cuenta de que algo andaba mal. Los caminos en el mapa se entrecruzaban, con rutas de navegación superpuestas, pero no había etiquetas ni ubicaciones significativas. Parecía una maraña desorganizada de líneas dibujadas al azar, que documentaba un sonambulismo confuso. Entre las líneas, no había islas ni ciudades-estado; nada. No pudo encontrar Pland, Lansa, Cold Harbor o Wind Harbor... Aunque admitía que no estaba familiarizado con la mayoría de los nombres de estas ciudades-estado, al menos sabía que existían y definitivamente deberían estar presentes en esta carta náutica ahora que la niebla se había despejado. Duncan frunció aún más el ceño al darse cuenta de que no había puntos de referencia en la carta náutica. Se enderezó lentamente, aguzando el oído para escuchar los sonidos del exterior. No había ningún sonido más allá de la ventana, ni viento ni olas, silencio… igual que su peculiar y breve pesadilla. Las líneas de la carta náutica indicaban la trayectoria del Desaparecidos, que se actualizaba automáticamente a medida que el barco derivaba. Entonces, ¿en qué dimensión se encontraban las líneas marcadas en esta carta náutica intersectada y sin niebla… los registros del viaje del Desaparecidos? Duncan respiró suavemente y, como si tomara una decisión, sujetó su espada y se giró para caminar hacia la puerta de la cabina del capitán; en teoría, la cubierta del Desaparecidos estaba justo al otro lado de la puerta. Agarró el picaporte, respiró profundamente y empujó la puerta para abrirla. El Desaparecidos navegaba en un oscuro caos, y la cubierta y las estructuras del barco estaban en ruinas, abandonadas desde hacía mucho tiempo. Al menos, la cubierta del Desaparecidos estaba efectivamente afuera de la puerta. Duncan salió por la puerta, pisando la cubierta llena de hoyos y dañada que parecía al borde del colapso, oyendo el áspero crujido que de repente rompió el silencio sofocante. Duncan avanzó con cautela, asegurándose de que la cubierta solo estuviera rota en apariencia, pero sin riesgo de derrumbarse, y luego caminó con más audacia. Levantó la cabeza para evaluar la situación en torno a los Desaparecidos. Lo que vio fue un vasto e infinito espacio caótico, lleno de desolación, con sombras tenues por doquier, y entre esas sombras, una luz oscura e indistinta y una turbulencia de sombras emergían ocasionalmente y se desvanecían gradualmente. De vez en cuando, destellos peculiares o rayos de luz se iluminaban repentinamente, iluminando el vacío en la distancia como un relámpago cegador. En ese fugaz instante de luminosidad, se podía ver vagamente algo enorme flotando en el vacío, como si girara y se contorsionara lentamente. Al presenciar esas sombras oscuras y destellos turbulentos, el único pensamiento en la mente de Duncan fue "mierda". Esta escena… me parecía familiar. Era lo mismo que la vista debajo de los Desaparecidos: ¡era el subespacio! Duncan casi maldijo en voz alta, con la boca torcida dos veces, pensando que lo que más temía estaba a punto de ocurrir. Recientemente había considerado evitar el contacto con el misterioso y aparentemente atractivo subespacio, pero nunca imaginó que experimentaría una repentina deriva subespacial en un abrir y cerrar de ojos. ¿Cómo había acabado allí? Sin embargo, después del pánico inicial, rápidamente se recompuso y contuvo el impulso de regresar a la cabina del capitán. Aún no podía determinar si este lugar era realmente subespacial; solo sentía que se parecía a la vista desde el fondo de los Desaparecidos. Y si este lugar era realmente subespacial... entonces retroceder a la cabina del capitán sería inútil. Además de este punto, también notó rápidamente algo… peculiar en su propia situación. Se quedó allí, observando el paisaje del subespacio (sospechoso), sin experimentar ninguna incomodidad, ni sintió que su espíritu se erosionara, ni escuchó ningún ruido extraño, pero según el "sentido común" de este mundo... ¿no deberían los humanos volverse locos con solo vislumbrar el subespacio, y mucho menos entrar en él? Pero no había sentido ninguna molestia. No sólo no sentía ninguna molestia, sino que aún podía percibir claramente su cuerpo en Pland, así como las “huellas” de Nina, Morris y Vanna, que permanecían en la dimensión real. Incluso si él, el “capitán fantasma”, tuviera algunas propiedades únicas y cierta resistencia al subespacio, no debería haber sido tan… ileso aquí, ¿verdad? Duncan estaba desconcertado por su estado actual e incluso empezó a preguntarse si este lugar era realmente el legendario "Abismo del Fin del Mundo". Luego se estabilizó y caminó hacia la barandilla del borde de la cubierta. Como era de esperar, no había agua debajo del Desaparecidos: la nave parecía estar flotando en el universo, envuelta por el mismo vacío por todos lados. De pie en el borde de la cubierta, observó las sombras distantes, indistintas y colosales y los ocasionales estallidos de luz, contemplando cuidadosamente cómo escapar de esa situación. Primero, necesitaba determinar si este lugar era genuinamente subespacio, y segundo, encontrar y establecer si todavía había una conexión entre este lugar y la dimensión real. Dado que había llegado aquí, significaba que debía haber un lugar para "reconectarse" con el mundo real, pero ese lugar podría no estar en el dormitorio donde se despertó: ya había examinado el dormitorio y la sala de mapas, y no encontró señales de un "pasaje". Después de pensarlo un momento, tuvo una idea aproximada y se alejó del costado del barco, dirigiéndose hacia la entrada de la cabina en el medio de la cubierta. En ese momento, algo llamó la atención de Duncan y se detuvo instintivamente. Miró hacia la tenue luz, y un arco eléctrico ligeramente más brillante se disipaba lentamente en la oscuridad. En la luz que se atenuaba gradualmente, parecía como si algo enorme flotara lentamente sobre los Desaparecidos. Duncan observó atentamente cómo otro “destello” aparecía en ese momento, como un rayo sinuoso e implacable, iluminando una vasta extensión de “cielo” en un instante. Duncan finalmente vio la silueta del enorme objeto y se quedó sin aliento. Era un pedazo de tierra, o un fragmento de sombra similar a la tierra, de proporciones inmensas, lo suficientemente grande como para infundir miedo a objetos gigantescos. Su contorno irregular parecía algo arrancado de un planeta por una fuerza inmensa y arrojado violentamente aquí. Sobre aquella tierra suspendida, se podían distinguir vagamente montañas, ríos y algunas líneas y formas más dudosas e inquietantes, todas carentes de color y vida: todo el “continente” era de un gris negruzco monocromático, con ríos congelados en las gargantas de la tierra, lo que lo hacía parecer un modelo tosco e incoloro, sellado en ámbar inmutable. Este enorme naufragio celestial se movió lentamente sobre los Desaparecidos, presentándole a Duncan una visión desolada y antigua de un apocalipsis.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 240

Estás leyendo el capítulo 240 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 6 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.