Leer Árbol de los Eones (Novela) Capítulo 348 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
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La inmensidad del vacío era reconfortante. Era acogedora. Cada vez que miraba al cielo, más allá de las nubes y las estrellas falsas, veía el vacío.
La gran oscuridad del vacío. En estos días, ya no le parecía oscura.
En cambio, a veces parecía más bien un flujo interminable de pequeños gusanos que se retorcían, cada uno con una variación y ubicación distintas. Otras veces, parecía más bien que contemplaba un estanque oscuro que, poco a poco, desplegaba la oscuridad para revelar sucesos extraños e inquietantes en su interior. Era como si ahora tuviera la capacidad de ver escenas que había presenciado en las capas del vacío, cosas ocultas para todos los demás.
Pero no sintió horror. Al contrario, la sola idea de que pudiera contener todo lo que una vez fue, sería y podría ser le resultaba extraña, acogedora y natural. Su mente halló consuelo en la incomodidad que sentían los demás, en la idea de que todo lo que existía no era real. La realidad, en otras palabras, era una creación.
La imaginación.
Un sueño.
Un cuadro, tejido con las pinceladas de muchos.
Así, la inmensidad del mar vacío se convirtió en un símbolo de todo el potencial sin explotar del mundo. Una irrealidad que podría hacerse realidad si se dieran las circunstancias adecuadas.
Al contemplar la inmensidad del vacío y ver los numerosos mundos nacientes, comprendió que allí dentro existía un verdadero mundo utópico. Un mundo de constante mejora, aunque la perfección jamás se alcanzara. Incluso si tropezaban, se levantarían e intentarían mejorar las cosas.
En el vacío, vislumbró mundos capaces de crear grandes cosas. Mundos que podrían formar grandes ejércitos para ayudar en la guerra contra los demonios. Mundos con gente que vivía aislada, pero que se uniría a la causa si fuera convocada.
Recordaba a los Zaratanos. Sus maestros en los caminos primigenios del vacío, pero ellos no lo veían como un potencial naciente. Para los Zaratanos, el vacío siempre había sido un mar oscuro con corrientes finas pero poderosas que conectaban las grandes masas de agua entre sí. Así lo imaginaban, y por lo tanto, así era para ellos.
Stella se tocó el pelo y dejó caer la cabeza sobre la hierba. Tenía una suave pendiente que le permitía contemplar el cielo oscuro. En estos mundos, las estrellas lejanas eran una ilusión. Eran meras invenciones, creaciones del mundo para mantener la coherencia.
Pero también se dio cuenta de que, bajo ciertas circunstancias, esas estrellas distantes “falsas” podían ser reales. Era muy posible que el vacío aún no las hubiera “hecho” reales, pero con la energía y las circunstancias adecuadas, era posible que todas las estrellas que veían fueran reales.
Justo en otra capa del vacío.
“¿Descansando?” preguntó Edna, apareciendo de repente a su lado. Estaban de visita en un mundo lejano, descansando unos días antes de continuar su viaje. Su búsqueda de otra entidad divina no había terminado. Pero mientras Aeon consideraba los asuntos en términos de años, Stella, Edna y Lumoof seguían viviendo el presente. Aunque, sin duda, para Lumoof era mucho más difícil que para ellas dos.
“Sí” dijo Edna sentándose en el césped. Este era un mundo sin reclamar. Algunos veneraban a Hawa, otros a Neira, pero sabíamos que este mundo estaba lejos de ser uno de ellos. Hacía apenas unos días, Edna y Lumoof habían aniquilado un ejército de demonios y se habían encontrado con el rey demonio. La abominable criatura no tardó en morir miserablemente a manos de los dos semidioses. Edna se unió a Stella para contemplar el oscuro cielo nocturno.
“Las estrellas se ven diferentes en cada mundo” respondió Edna. “Sé que está más allá de mi comprensión, pero ¿puedes distinguir si las estrellas son parecidas o iguales?
Stella negó con la cabeza.” Son generaciones. Visiones. Si no son reales, entonces son diferentes en cada mundo.
Pero en realidad no estaba segura. ¿Y si el mar del vacío estuviera formado por una serie de mundos "paralelos", y que múltiples mundos pudieran estar observando el paisaje estelar generaciones anteriores basadas en los mismos mundos paralelos?
Edna no respondió. El viento sopló y Edna dejó su casco en el suelo a su lado. No lo necesitaba para protegerse, pero el casco era su conexión con el mundo exterior. Contenía todos los artefactos de comunicación, formaciones mágicas y herramientas que la ayudaban a recordar todo lo demás relacionado con la Orden.
Stella observó el cabello de longitud media del caballero, que ondeaba al viento. "¿Alguna vez te has preguntado cómo acabaste aquí?"
Edna rió y clavó una de sus espadas en el suelo. “Hubo momentos en que tenía esos pensamientos a menudo. Últimamente, no tanto. Pero aún me gusta venir a estas colinas y simplemente disfrutar del paisaje”.
“Es tan desolado” dijo Stella. Estos entornos le resultaban extraños. El concepto de tierras deshabitadas era lógico, pero no algo que hubiera experimentado personalmente antes de ser invocada a estos mundos. En su mundo de origen, lo más parecido que conocía eran las zonas rurales, con sus extensas tierras de cultivo, pero siempre había... alguien.
Aquí, en estos mundos asolados por demonios, había lugares que simplemente no tenían ni una sola alma en vastas distancias, a pesar de ser zonas fértiles y boscosas.
“Precioso” dijo Edna. “Compáralo con Casa del Árbol, donde casi todo está ya habitado por alguien.
En Casa del Árbol existía un nivel de seguridad que se daba por sentado, hasta el punto de que muchos civiles no consideraban descabellado vivir lo más lejos posible de cualquier ciudad o pueblo. Quizás se debía a las comodidades de Casa del Árbol. Allí se encontraban los artefactos mágicos más avanzados, muchos de los cuales interactuaban con otras torres mágicas repartidas por todo Casa del Árbol para facilitar la comunicación.
"Me siento en calma en lugares como este."
“Te sientes tranquila en todas partes” corrigió Stella. “Incluso te sientes tranquila en el caos de la guerra. No creo que jamás hayas necesitado sentirte tranquila.
Edna se sonrojó de verdad ante el comentario del mago del vacío y se echó a reír. "Es un efecto secundario de Parangón Marcial. La claridad que siento en la batalla es surrealista."
“Ya lo veo” rió Stella. “Recuerdo cómo nos lo explicaste. Para ti, es tu deber crecer, porque la Orden crecerá. ¿Te arrepientes de esa decisión?
La caballero negó con la cabeza, y su cabello ondeó a su alrededor mientras el viento seguía soplando. Allí, en estas colinas deshabitadas, lejos del pueblo más cercano, el movimiento del viento entre la hierba creaba un susurro constante. Le gustaría pintar algo así.
“No” dijo Edna, extendiendo las manos. Su piel era perfecta, al igual que sus palmas. No había monstruos que la molestaran, aunque a los insectos no parecía importarles.
Aunque intentaran ocultarlo, el aura de ambos brillaba como una señal de advertencia para las criaturas inferiores. Todos los monstruos podían sentir la amenaza real de una muerte instantánea que se cernía sobre los dos forasteros. Solo los insectos de esos mundos revoloteaban a su alrededor, y Stella notó por un instante que todos tenían tres, cuatro e incluso ocho patas.
"En nuestro mundo, a estos no se les llamaría insectos. Tienen más de seis patas."
“Da igual” dijo Edna con una sonrisa burlona. “Siguen siendo insectos.
“¿Por qué no 10? ¿Por qué no 100?” Stella cogió el insecto, que salió volando. Al insecto no le gustó que lo cogieran. “Me gusta sentarme aquí mirando al vacío, y el vacío me recuerda lo limitada que es mi imaginación.”
Edna no dijo nada. Al caballero a menudo le costaba seguir los pensamientos tangenciales e inusuales de la maga del vacío. Hacía falta alguien con la capacidad de pensar de forma poco convencional para aceptar y lidiar con la locura del vacío, y Edna no era una de esas personas.
“Altas” declaró Stella. “No hay otro camino para los pioneros.
Miró hacia el infinito vacío del mar y vio la grandeza del potencial, todo lo que era y todo lo que podía ser.
Pero también vislumbró, en ello, la posibilidad de regresar a casa. Quizá no deseara volver, pero quería tener la opción de elegir. El camino que le ofreciera más opciones debía ser el mejor para ella.
Edna se limitó a asentir.
Recordaba aquel momento en que se adentró en las profundidades de las capas del vacío y vio aquella puerta. Una puerta que ni siquiera el poder de Aeon podía romper.
¿Cómo iba a ser posible? Una puerta que, en lo más profundo de su ser, sabía que le pertenecía. Sus propias respuestas la obligaban a cruzar esa barrera, y sabía, más que nada, que allí tenía un lugar.
Era una puerta que la llamaba.
Y así cerró los ojos y tomó su decisión.
"[Heredero del vacío]."
El vacío la envolvió al registrar el sistema su elección. Su alma giró y creció para abrazar la decisión tomada; su manantial se transformó para contener y recibir el poder que ahora albergaría en su interior.
Allí mismo vislumbró las posibilidades: el mar del vacío simulaba todas las variaciones posibles, las que podrían haber ocurrido. Un poder, un poder distinto, fluyó a través de ella, pues su alma ya no era negra como el mar del vacío. En cambio, el maná del vacío que la acompañaba adquirió un brillo casi divino, como si fuera a la vez vacío y divino.
El peso de su maná aumentó, y ahora sentía que adquiría una especie de realidad antinatural. Era más que simple maná del vacío. Era su maná del vacío y, por lo tanto, podía ser más.
Las capas del vacío que antes desafiaban su mente con tanta intensidad ahora le resultaban menos arduas. Como si su mente hubiera adquirido la capacidad de captar y comprender lo que antes le era imposible. Y lo que es más importante, su mirada y su visión del mar del vacío ahora alcanzaban un horizonte mucho más amplio.
“¿Me acompañarías a algún sitio?” preguntó Stella mirando a Edna. “Necesito que alguien me cuide, por si acaso.
Edna se tocó el pecho y bromeó con picardía: “Por supuesto, es deber de un caballero proteger a su princesa. Vámonos”.
Stella sonrió. "Tú y Lausanne pasáis demasiado tiempo juntas".
“Es mi superiora, así que, naturalmente, paso tiempo con ella”, dijo Edna. Dentro de la Orden, la mayoría sabía que Lausana era la mayor de todos. El entrenamiento de soldados y guerreros comenzó con Lausana como la estudiante número uno. Claro que la realidad no era tan sencilla.
Los dos saltaron.
Y saltó.
Y luego regresó al mundo de Sun-Rings VI.
“Ah. ¿Quieres ver qué encontraste en la barrera del vacío?” preguntó Edna, y el dominio recién descubierto de Stella se expandió. La barrera demoníaca que aislaba todo el espacio controlado por los demonios ya no parecía tan infranqueable. “¿Viste algo?
Lo que antes parecía una capa gruesa, casi impermeable, de un líquido negro espeso, ahora le parecía a Stella algo completamente distinto.
“Puedo hacerle un agujero” afirmó Stella. “Estoy segura de que puedo.
"¿Oh?"
"Si estoy lo suficientemente cerca, puedo controlar el maná del vacío que forma esta barrera y manipularlo lo suficiente como para abrir un pequeño agujero por donde algunos de nosotros podamos pasar."
El agujero no duraría mucho tiempo una vez que Stella no estuviera allí para "hackear" el comportamiento del maná del vacío, pero ella sabía que podía hacerlo.
"Entonces..."
"No podremos lanzar una invasión a las tierras demoníacas, ya que el camino solo podría soportar quizás... a cinco de nosotros a la vez."
Edna hizo una pausa antes de explicar sus pensamientos. “Da igual, ¿no? Lumoof podría pasar, y eso es lo único que importa. Una vez que Lumoof esté al otro lado, podremos usar [el clon] y lanzar una invasión desde allí. Tendríamos el factor sorpresa, pero, lo que es más importante, sabríamos exactamente a qué nos enfrentamos”.
“¿Lo hacemos?” Stella hizo una pausa y luego negó con la cabeza. “Todavía no. Todavía no. Pero tenemos una opción.
"Puede que nos hayas evitado usar la reliquia de Hawa."
“Pero eso también significa que los demás dioses no podrán reforzarnos si los necesitamos. Ahora mismo, la barrera nos impide entrar, pero no impide que los demonios salgan” dijo Stella. “Si rompemos la barrera, todos podrán llegar hasta nosotros.
“Si es que vienen en nuestra ayuda” dijo el caballero. “Dudo que algunos lo hagan. Pero pensemos en esto y avisemos a Lumoof. Aunque estoy seguro de que ya percibió tu decisión. Tu elección tuvo un gran impacto y sentí que algo cambió en el ambiente.
Stella miró a su alrededor y sintió el aire viciado. Los mundos cercanos a los Anillos Solares y a la barrera del vacío eran mundos devastados, controlados por demonios. Había madres demoníacas en los núcleos de esos mundos, y solo habían exterminado a la madre demoníaca del mundo más cercano a su planeta natal.
Pero aún no se habían adentrado en los núcleos de los otros mundos conectados al Anillo Solar.
Era algo que se veía venir, pero una parte de la Orden prefería la cautela. Si el demonio principal detectaba que su conexión con los reyes y madres demonio se había interrumpido repentinamente en muchos de los Anillos Solares, sabrían que estaban siendo atacados sistemáticamente. De hecho, los demonios ya sabían que provenían ataques de cierta dirección.
Stella sospechaba que los demonios probablemente no pensaban en las cosas de forma tan sistemática, incluso aunque hubieran visto alguna prueba de inteligencia en los parásitos demoníacos y los reyes demonio. Las respuestas de los demonios parecían bastante automatizadas, como si al alcanzar ciertos umbrales se desencadenaran determinadas reacciones.
Los dioses tampoco parecían pensar demasiado en los demonios, aparte de una plaga muy persistente que resultaba mayormente inofensiva para sus regiones centrales.
Miró la barrera del vacío y luego volvió a mirar a Edna.
"¿Entonces, vas a volver a la capa del vacío e intentar abrir esa puerta?"
“No. Todavía no. No está listo para mí” dijo Stella. Pensó en aquella puerta. En aquel lugar profundo, en las capas del vacío, que conducía a alguna parte.
Sentía que ahora tenía media llave. Necesitaba algo más. Tal vez el nivel 225 o 250, y estaría lista.
La dama del vacío también presentía, de alguna manera, que lo que allí se encontraba no resolvería sus problemas. En cambio, era un camino hacia algo más. Era como si el vacío le susurrara al oído, y ella supo que conducía a otro lugar. En algún lugar existía un camino para enviarlos a todos, a quienes lo desearan, de vuelta a casa.
Edna se encogió de hombros. "Las opciones son opciones".
“No me odies por ello” dijo Stella.
“En absoluto. Odiaría que la gente no estuviera de acuerdo con mis decisiones. Así que te haré lo mismo. Elige lo que te parezca mejor.” El caballero se giró. “Además, si no recuerdo mal, ¿tu habilidad te permite controlar a los seres del vacío?
"Sí."
"¿Quieres visitar Delvegard y probarlo?"
Ella parpadeó. "Bueno, ¿por qué no?"
* * *
Delvegard había cambiado en las décadas transcurridas desde la Desaparición de Delvegard. Los Reinos, muchos de los cuales sobrevivieron, se encontraron sin acceso a muchas de sus mejores armas, y aquellos que conservaron las suyas vivían con paranoia al respecto.
Incluso los adolescentes más jóvenes desaparecieron; muchos se unieron a la Orden y ahora vivían en Darkgard. Darkgard, a pesar de su nombre, no era oscura en absoluto. Desde que la madre demoníaca fue expulsada décadas atrás, los tres mundos de Darkgard habían prosperado enormemente y ahora albergaban a muchos más enanos que nunca.
En cuanto a los enanos restantes, los habitantes de Delvegard tomaron dos rumbos principales. Algunos protegieron celosamente sus habilidades técnicas y se centraron en recuperar lo que la Orden les había “robado”. La otra facción decidió desarrollar otros aspectos de su armamento y equipo para obtener ventaja, ya que las Máquinas de Guerra, que antaño amenazaban a todos, habían perdido gran parte de su poder.
Pero Stella no estaba allí por Darkgard. Estaba allí para visitar una de las muchas vetas de acero solar deshabitadas. Por suerte, el viaje era bastante sencillo ahora que Lumoof también podía funcionar como punto de transporte de clones.
Muchas de estas vetas ya no se explotaban, simplemente porque las armas del vacío y los objetos heroicos que una vez utilizaron para destruir a las criaturas del vacío habían sido robados.
Sabía dónde estaban, simplemente por estar en la misma zona. De hecho, una vez que aterrizó en la superficie de la veta de acero solar, pudo sentirlos abajo, llamándola. Susurraban en sueños extraños.
Voces. Imágenes. Música.
Y lo que es más importante, podía mandarlos. Controlarlos. Eran como... ¿mascotas?
Se acercó, y los seres del vacío se transformaron en su presencia. Adoptaron formas que ella recordaba. Cachorros. Gatitos. Pajaritos.
“Salvaje” dijo Edna, y silbaron al caballero.
Stella ni siquiera necesitó decir una palabra, pero estos seres del vacío transformados rápidamente mantuvieron su distancia y se acercaron a la maga del vacío.
La dama caballero se encogió de hombros. "Bueno, supongo que sabes por qué se agolpan alrededor de estas cosas."
"Les gusta el Acero Solar porque les produce una sensación agradable. Es cálido y les hace sentir bien. El Acero Solar es como una luz en la oscuridad, y estos seres del vacío se sienten atraídos por él. Una vez aquí, no quieren irse."
“Pero se irán contigo” preguntó Edna, insegura. Stella caminó, y fue bastante extraño que los pequeños seres del vacío la siguieran como una gallina clueca guiando a sus polluelos.
“Soy... mamá” se dio cuenta Stella al notar que la seguían a todas partes.
“¡Ay, Dios mío!” dijo Edna, sin saber si felicitarla, desearle lo mejor o compadecerse de su sufrimiento.
“Bueno... Mamá no significa mucho para ellos, pero a sus ojos soy su... ¿protectora?” Stella extendió la mano. Los seres del vacío la tocaron y se desvanecieron en su carne. “Oh. Puedo mantenerlos dentro de mi reino del alma.
"¡Oh, qué elegante! No debería tocarlos, ¿verdad? Debo admitir que ver a los engendros del vacío tan diminutos es adorable."
“Sí, no lo hagas. Siguen siendo criaturas del vacío y la gente normal sufrirá maldiciones del vacío. Creo que estarás bien.” Un ser del vacío saltó sobre su piel, como si fueran sombras que se movían a su alrededor. “Pueden adoptar una forma inmaterial y existir dentro de mi espíritu.
¿Qué más se puede hacer con ellos?
“Tendré que averiguarlo” dijo Stella mientras todos los seres del vacío se desvanecían en ella.
"Supongo que los enanos locales se sorprenderán al encontrar una veta totalmente desprotegida."
“Con el tiempo, atraerá a nuevos engendros del vacío” respondió Stella, mientras oía los susurros de los engendros en sus oídos. “Los engendros del vacío no pueden evitarlo.

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Árbol de los Eones (Novela) Capítulo 348
Estás leyendo el capítulo 348 de Árbol de los Eones (Novela), un novela. Esta es una historia de reencarnación/isekai sobre Matt (más tarde TreeTree), un árbol superpoderoso en un mundo fantástico que sirve como campo de batalla para un conflicto continuo entre demonios y los héroes… Este capítulo tiene publicado el 14 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Árbol de los Eones (Novela) tiene 384 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.