Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 71 online gratis en español
🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
El guardaespaldas que estaba detrás del pequeño gordito rápidamente colocó una pila de cajas de regalo ordenadas sobre la cama de Lin Qiye y luego se formaron en una larga fila detrás de su amo.
—_Tsk_, ¿Qué hacen aquí parados? Esto es un campo de entrenamiento para reclutas, ¿creen que están en su casa? —dijo el gordito con impaciencia, agitando la mano—. ¡Vamos, vamos! No quiero que mi compañero de habitación piense que me gusta intimidar y aprovecharme de mi posición.
Los guardaespaldas se miraron entre sí y, al final, no tuvieron más remedio que marcharse.
Solo el pequeño gordito se quedó sentado junto a la montaña de regalos. Miró su ropa, carraspeó, se acomodó y se sentó derecho frente a la puerta.
Lin Qiye se rascó la cabeza; la situación había avanzado de tal forma que ya no entendía nada…
Después de pensarlo un momento, decidió ir lentamente a su dormitorio.
Cuando la figura de Lin Qiye apareció en el pasillo vacío, los ojos del gordito se iluminaron al instante. Se levantó de golpe, volvió a arreglar su apariencia, mostró sus dientes blancos y sonrió al ver que Lin Qiye se acercaba lentamente con sus pantuflas.
El rostro de Lin Qiye se volvió extraño; bajo la mirada intensa del gordito, se sentía avergonzado, parecía que incluso había olvidado cómo caminar.
Finalmente, Lin Qiye llegó a la puerta del dormitorio.
—Eh…
—Hola, me llamo Baili Tu Ming. Sé que es un nombre un poco complicado de pronunciar, puedes llamarme Tu Ming, o mejor aún, Pangpang (Gordito).
Antes de que Lin Qiye pudiera reaccionar, el gordito hizo una reverencia profunda, lo que asustó tanto a Lin Qiye que retrocedió dos pasos.
—Espero que podamos ser amigos. Estaremos juntos este año, así que… ¡cuenta conmigo!
Esa maniobra dejó completamente desconcertado a Lin Qiye.
—Eh… bueno, Baili… Baili… —intentó recordar el nombre, pero lo único que se le quedó fue el Pangpang—. Baili… Pangpang, no hace falta que seas tan formal.
Los ojos del gordito se iluminaron otra vez, feliz con el apodo de Baili Pangpang.
—Todavía no te he preguntado tu nombre…
—Ah, soy Lin Qiye.
—Hermano Qiye, te traje algunos productos típicos de mi tierra. No son cosas de gran valor, pero espero que no los desprecies —dijo mientras colocaba las cajas de regalo frente a él, una por una.
Lin Qiye apenas necesito un vistazo con su poder mental para ver el contenido de las cajas, y su expresión se volvió indescriptible.
—Esto… ¿es una caja de Rolex? —dijo atónito.
Dentro de la caja había doce relojes Rolex, cada uno de un modelo distinto: Submariner, Explorer, Greenwich, GMT-Master… Si Lin Qiye no leyera revistas de lujo, no habría podido reconocer ninguno.
Doce Rolex en una caja… parecía más bien un set de regalo de manzanas Fuji.
—¿Qué pasa? ¿A Hermano Qiye no le gustan los Rolex? —preguntó el gordito confundido, dejando esa caja a un lado y sacando otra
—.¿Y Patek Philippe? ¿Cartier? ¿Breguet?. Hermano Qiye, quería regalarte algo más, pero aquí en el campamento casi nada se puede usar, así que lo mejor eran los relojes.
La pila de cajas en los brazos de Lin Qiye crecía y crecía. Finalmente, tras un largo silencio, dijo:
—Baili Pangpang… tu familia, ¿vende relojes?
—No, en realidad tenemos un poco de todo —rió el gordito—. Pero no pienses mal, soy solo un chico de una familia común, nada mas, no soy el hijo de una familia adinerada. Soy muy… cercano al pueblo. Bueno, más bien, muy humilde.
Sí, clarooo… pensó Lin Qiye rodando los ojos.
—No quiero esos regalos —dijo finalmente.
—¿Por qué? —preguntó el gordito angustiado—. ¡Llévalos! No valen tanto, son solo un obsequio…
—No me gusta recibir regalos.
—Entonces… —Bai Li Pangpang miró las cajas ansioso y empezó a sudar de los nervios.
Lin Qiye suspiró.
—Llévatelas por ahora. Si algún día las quiero, te las pediré.
—Entonces… está bien —respondió el gordito solemnemente, guardando las cajas con cuidado. Luego abrió su maleta, tiró sábanas y cobijas sobre la cama sin orden alguno… y se acostó boca arriba.
—¿Qué haces? —preguntó Lin Qiye con el ceño fruncido.
—Dormir —respondió el gordito mientras daba palmaditas a un montón de tela arrugada—. La cama está buena, se duerme muy… cómodo.
Lin Qiye: …
No era del tipo de persona que se metía en los asuntos ajenos, y menos cuando el gordito parecía tan extraño. Cerró los ojos y fingió dormir.
Pasó un rato, y entonces escuchó en voz baja:
—Hermano Qiye… Qiye…
Lin Qiye no se movió.
Bai Li Pangpang se levantó de puntillas y fue hacia el armario, hurgando en el.
¿Qué pretende hacer este tipo? pensó Lin Qiye, percibiendo sus movimientos con su energía espiritual.
Un momento después, el gordito volvió con las cajas de regalo y empezó a empujarlas una por una debajo de la cama de Lin Qiye…
Lin Qiye: …
¡¿Tan insistente puede ser?!
A Lin Qiye se le ocurrió una idea. De repente abrió los ojos de golpe y miro a Bai Li Pangpang.
—¿Qué estás haciendo?
Baili Pangpang se sobresaltó, cayó sentado al suelo y lo miró asustado. Tras pensar rápido, cabe decir que no era muy brillante, se arrastró hasta los pies de Lin Qiye, se inclinó y dijo:
—Hermano Qiye… tus pies huelen tan bien.
Lin Qiye: …
Quedó completamente atónito. Por más ingenioso que fuera, no tenía idea de cómo responder a eso.
¿Qué especie de criatura es esta?
Al ver que Lin Qiye no reaccionaba, el gordito dudó un momento, estiró su propio pie hacia él y preguntó con cautela:
—O… ¿Quieres oler los míos también?
El deseo asesino de Lin Qiye comenzó a despertar…
…………………………….
A lo lejos, en otro edificio, el comandante jefe Yuan Gang bajó lentamente los binoculares, con una expresión indescriptible.
Se giró hacia el Instructor Hong, señalando a las dos personas del dormitorio que se estaban oliendo los pies mutuamente:
—¿Estos son… los dos individuos peligrosos de los que me hablaste?
Instructor Hong: (•︠ˍ•︡)
—No… esto no puede ser… —dijo frotándose las sienes—. Uno es un arrogante agente del Serafín, y el otro es el mimado joven amo del Grupo Baili…
¡Vivir bajo el mismo techo debería ser una bomba de tiempo!
¿Cómo es que… solo…?
Yuan Gang le dio una palmada en el hombro y le dijo con tono sabio:
—Hong Hao… si quieres conocer o entender a alguien, no te fijes solo en su identidad o en su origen. En este mundo, hay miles de personas que pueden tener un mismo trasfondo… pero ningún par comparte el mismo carácter.
Dicho esto, Yuan Gang se dio la vuelta y se marchó.
Cuando se alejó lo suficiente y salió del campo visual de Hong, finalmente se relajó… y soltó una carcajada.
—Esto sí que es… interesante.

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Estás leyendo el capítulo 71 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 5 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.