arrow_back

Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 64 online gratis en español

🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
La puerta del auditorio se abrió nuevamente. Lin Qiye salió lentamente, cargando el estuche negro. Sentada en las escaleras, Hong Ying lo vio salir, sonrió y agitó la mano. —¿Terminaste? —Ajá. —Qué bien —asintió Hong Ying. Dudó un momento y luego no pudo evitar preguntar—: Dime… ¿por qué no me dejaste intervenir? —Era mi compañero de clase. Darle un final con mis propias manos era un forma de cerrar nuestra historia —dijo Lin Qiye con calma. Hong Ying se quedó helada. —¿Matarlo tú mismo era “cerrar su historia”? ¿Qué clase de lógica es esa? Si Xiaonan lo miró de reojo y murmuró: —Pervertido… Por supuesto, Lin Qiye estaba mintiendo. La verdad era que tenía miedo de que Hong Ying, al intervenir, matara directamente a la serpiente, así Li Yifei no habría podido renacer en el Hospital Psiquiátrico de los Dioses. —De todos modos, gracias a ti se completó esta misión. Si no, ese bicho me habría engañado. Te mereces el primer premio —dijo Hong Ying, levantando el pulgar y sonriendo. —¿Y los estudiantes que siguen ahí dentro? —preguntó Lin Qiye, señalando el auditorio detrás. —Los dejaremos ahí. Alguien usará el \[_Susurro del Sueño_\] para borrar específicamente todos los recuerdos sobre la Serpiente Nanda y sobre ti. Luego les crearán un sueño falso. —¿Y como explicas a los estudiantes muertos? —Lin Qiye no pudo evitar preguntar—. Además, tú… volaste medio edificio. —Eso no es problema nuestro. Un departamento especial se encargará de todo, inventará una explicación lógica: explosiones de laboratorio, incendios, terroristas, invasiones alienígenas… —¿Seguro que la última tiene sentido? —Más sentido que un mito. —Tienes razón. Hong Ying apretó los labios y bajó la cabeza un poco. —Pero… murieron demasiados estudiantes. Es mi culpa. —Hermana Hong Ying, ¿Cómo va a ser tu culpa? —dijo Si Xiaonan para consolarla—. La mayoría de ellos murieron después de ser poseídos por las serpientes. Si no fuera por ti, habrían muerto muchos más. Luego miró a Lin Qiye de reojo y añadió en voz baja: —Y tú… aunque me cueste admitirlo, lo hiciste bien. Lin Qiye: “…” —Por cierto —dijo Qiye recordando algo—, esta vez conocí a alguien muy listo, interesado en las criaturas míticas. ¿Podrían reclutarlo para la Guardia Nocturna? Se refería a An Qingyu, quien le había hecho esa petición en el auditorio. Hong Ying dudó un momento, pensó y respondió: —Qiye… en la Guardia Nocturna no basta con ser inteligente. Es un trabajo peligroso… ¿entiendes lo que quiero decir? Lin asintió levemente, sin insistir. Ayudar a An Qingyu con esa petición era lo máximo que podía hacer. Después de todo, él mismo seguía siendo solo un miembro temporal; ni siquiera se había unido formalmente. Si lo rechazaban, no tenía sentido insistir. —Vámonos. Es hora de recoger todo —dijo Hong Ying levantándose de las escaleras. Colgó su lanza a la espalda, tomó el estuche negro y caminó hacia la salida. Lin Qiye miró una vez más el auditorio y la siguió. Dentro del auditorio, An Qingyu seguía de pie junto a la puerta, con la mirada apagada y algo desilusionado. Sus ojos se posaron una vez más en el cadáver de la serpiente Nanda, no muy lejos de el. Frunció el ceño, reflexionó un largo rato, y finalmente… sus ojos volvieron a brillar. … Fuera de la escuela. Junto a un auto negro, dos hombres estaban apoyados en la puerta, observando en silencio el campus. Uno de ellos recibió una transmisión por los auriculares; Chen Muye arqueó las cejas. —Se acabó. Ya vienen. A su lado, Wu Xiangnan frunció el ceño. —¿Por qué ella solo te avisa a ti y no a mí? —Porque soy el capitán. —¡Y yo soy el teniente! —Tú siempre estás enfrentándote a Hong Ying. —Solo sigo el protocolo. —Eres demasiado rígido —Chen Muye sonrió—. Por eso Hong Ying se lleva mejor conmigo. —… No es como si estuviera eligiendo entre papá y mamá, ¿por qué hablas tan raro? —resopló Wu Xiangnan. —El sentido es parecido. Los dos guardaron silencio un momento antes de que Chen Muye hablara de nuevo. —Escuché que Lin Qiye lo hizo muy bien esta vez. —Sí, así es. —¿Y no crees que deberíamos reconocerle algo por completar su primera misión? —¿Cómo qué? —No sé… colgar una pancarta o hacerle un pastel. —… —Wu Xiangnan suspiró—. ¿Sabes qué pareces? Un papá orgulloso recogiendo a su hijo de primer grado después de clases, con la palabra “orgullo” totalmente escrita en la cara. —¿Sí? Pues me gusta cómo suena eso. En ese momento, Wen Qimo, sentado al volante, bajó la ventana y bromeó: —Ustedes dos ya son un show. Solo tenían que recogerlos después de la misión, no hacía falta tanto drama. —¿Y Leng Xuan? —Ni idea. Como siempre, desaparecido. —En fin… Mientras charlaban, tres figuras salieron lentamente por la puerta de la escuela. Hong Ying los vio desde lejos, sonrió y saltó saludando con entusiasmo. Si Xiaonan pensó un momento, y luego, disimuladamente, limpió la sangre del uniforme de Lin Qiye y se la untó en la cara, quedando como un gato manchado. Alzó la cabeza con orgullo, fingiendo inocencia. Lin Qiye quien cargaba su estuche negro y su uniforme empapado de sangre apenas conservaba su color original. Entrecerró los ojos y sonrió ligeramente al verlos. —¿Estás herido? —preguntó Chen Muye cuando Lin se acercó. —No mucho —respondió Lin. —¿Y cómo te sentiste en tu primera misión? Lin lo pensó un momento. —Fue más simple de lo que imaginaba. Chen Muye asintió con una leve sonrisa. —Bien. Sube al coche, es hora de volver. —¡Capitán! ¿Y por qué no me preguntas a mí? —protestó Hong Ying, haciendo pucheros con las manos en la cintura. —¿A ti? —Wu Xiangnan la miró—. Bastante con que no destruiste toda la escuela. ¿Qué quieres que te pregunte? Hong Ying lo fulminó con la mirada, rechinando los dientes. —¡Te pregunté a ti? ¡Tú no eres el capitán! —Pero soy el teniente. —¡El segundo no cuenta! —Claro que cuenta. —¡¡No cuenta!! … … Clic. Un chasquido nítido. Una fotografía salió de una cámara de largo alcance y una mano la tomó con cuidado. Desde un edificio cercano, Leng Xuan estaba sentado en el borde del techo, balanceando las piernas mientras agitaba la foto. La imagen se iba volviendo más clara. El viento le despeinó el flequillo, y al mirar la foto, una sonrisa leve se dibujó en sus labios. —Salió muy bien esta foto —murmuró. La guardó con cuidado en una caja, como si fuera un tesoro, se colgó el rifle al hombro… y se perdió en la noche.
Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela)

Continúa leyendo

Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela)

Capítulo 65

Siguiente Capítulo ›

Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 64

Estás leyendo el capítulo 64 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 13 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.