Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 53 online gratis en español
🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
El propósito de un arma no es solo para matar.
También sirven para disuadir.
Cuando la repentina aparición de monstruos siembra un miedo demencial en las personas, solo otro tipo de miedo puede calmarlas por un instante.
—¿Quién eres tú? ¿Por qué tienes un arma?
—¡Policía! ¡Tú no eres policía!
—¡Ayúdanos! ¡Hay monstruos en la escuela!
—¡Auxilio!!
Tras un breve momento de aturdimiento, los estudiantes volvieron a agitarse, amontonándose alrededor de Lin Qiye. Sus gritos resonaban uno tras otro en toda la entrada de la escuela.
Lin Qiye frunció el ceño y avanzó sin retroceder.
Apoyó un dedo con suavidad en la empuñadura de la caja negra. El lateral de la caja se abrió rápidamente, y de su interior salió disparada una espada recta envainada.
Lin Qiye la desenvaino al instante,
¡Shiiing!
La hoja, que brillaba con un tenue resplandor azul, cortó el aire con un zumbido, y en un destello decapitó al muchacho que iba en primera fila.
Las pupilas del chico se dilataron; su cabeza entera se hinchó como si algo fuera a brotar en cualquier momento.
Pero la espada de Lin Qiye fue más rápida.
La grotesca cabeza, llena de carne deformada y colmillos, salió volando, y la sangre espesa salpicó a los estudiantes alrededor, quienes quedaron petrificados ante la escena.
Desde el instante en que corrieron de manera irracional hacia Lin Qiye, hasta el momento en que este desenvainó, blandió y decapitó, todo ocurrió en un parpadeo. Los alumnos no podían asimilar lo que acababan de presenciar.
Unos segundos después, un chillido desgarrador rompió el silencio.
—¿El monstruo… estuvo oculto entre ellos todo el tiempo?
—¡Silencio! —rugió Lin Qiye, y un destello dorado cruzó fugazmente sus ojos.
La multitud caótica se calló al instante.
En el mismo momento en que Lin Qiye habló, una presión abrumadora, como una ola imparable, se estrelló contra sus corazones, dejándolos atónitos.
—Ahora ya no quedan monstruos ocultos entre ustedes. Pueden salir directamente por la puerta de la escuela, alguien la abrirá para ustedes —dijo con calma, envainando la espada recta—. Pero salgan en orden. Sin empujarse. Y si veo a alguien romper las reglas…
Qiye levantó lentamente el cañón de su pistola y lo balanceó frente a todos.
Al oír esto, los estudiantes se dieron la vuelta de inmediato y corrieron hacia la entrada. Aunque mostraban impaciencia, lo hicieron con cierto orden. Unas cuantas chicas, con las piernas entumecidas, no podían caminar, así que algunos chicos las ayudaron hasta la salida.
En ese momento, en la puerta de la escuela el Dominio se abrió en una esquina, revelando un camino hacia el exterior. Fuera de esa barrera, había personal especializado que se encargaría de borrar sus recuerdos. Eso ya no era preocupación de Lin Qiye.
Solo en ese grupo, unos cuatrocientos alumnos lograron salir, y todavía más venían corriendo desde los edificios. Eran principalmente de primero y tercer año.
En esos cursos los infectados no eran muchos, y como el edificio de clases quedaba cerca de la entrada, escapar no resultó tan difícil cuando aparecieron los monstruos. El problema era que algunos infectados seguían ocultos entre la multitud, como bombas inestables que podían estallar en cualquier momento.
Nadie sabía cuándo perderían el control, pero estaba claro que, cuando eso sucediera, su estallido sería el último golpe para la estabilidad mental de los estudiantes.
Como un grupo de sobrevivientes que, tras huir de los monstruos y esconderse en un lugar seguro, apenas se tranquiliza… y de pronto la cabeza de un compañero se abre como una flor macabra. Aunque el poder destructivo de los monstruos tiene límites, la irracionalidad humana en medio del pánico no los tiene.
Por suerte, con Lin Qiye, que era un detector humano, le resultaba fácil encontrar a los monstruos ocultos entre la gente y eliminarlos al instante. Los estudiantes identificados como inofensivos podían salir a través del dominio.
Con la gran cantidad de alumnos, dejarlos dentro de la escuela solo aumentaría las variables, no podía evacuar a todos, pero sí a algunos.
Afortunadamente, los estudiantes tenían buena condición física. En apenas unos minutos, más de mil trescientos corrieron hacia la entrada y fueron identificados por Lin antes de salir. Al final, los edificios de primero y tercero quedaron prácticamente vacíos.
—Podemos cerrar la abertura. Yo entro ahora —dijo Lin Qiye a Leng Xuan a través del auricular.
Al momento el espacio que había en la salida del \[Dominio de Espacio Vacío\]\] se cerró lentamente. Toda la escuela quedó de nuevo aislada del mundo exterior. Justo cuando se disponía a avanzar, el cielo parpadeo de repente, como un televisor viejo con mala conexión, apagándose poco a poco.
—¿Qué sucede?
—No estoy muy familiarizado con el \[Dominio de Espacio Vacío\]. Parece que toque algo raro… —la voz de Leng Xuan llegó por el auricular—. ¿Te afecta? Intentare ajustarlo…
Lin Qiye alzó la vista hacia el cielo teñido de rojo sangre y suspiró.
—Creo que el verde esmeralda era más acogedor… Al fin y al cabo, esto parece… el fin del mundo.
Bajo ese cielo carmesí, la atmósfera del campus se tornaba extraña y opresiva. Los gritos provenientes del edificio de segundo año se mezclaban con los rugidos de monstruos.
Un ligero olor a sangre flotaba en el aire, haciendo que Qiye frunciera el ceño. Sacudió la cabeza, apartó las ideas dispersas de su mente, y con la espada en mano se dirigió velozmente hacia los edificios de primero y tercero.
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—Alan… Yo… Yo tengo miedo…
—¡Shhh! —Alan sacó la cabeza del cubículo del baño, miró hacia afuera con cautela, y se replegó despacio para no atraer a los monstruos.
—¿Pero por qué no corrimos con los demás y vinimos a escondernos aquí? —preguntó otra chica.
Tres muchachas se apiñaban en el estrecho y oscuro cubículo, con el rostro pálido y los labios temblorosos.
Alan bajó la voz, aunque sus ojos brillaban con emoción.
—¿No han visto esas películas de desastres? ¡Cuando llega el fin, los que salen corriendo sin pensar son siempre los primeros en morir!
Por experiencia, lo más sabio es apartarse del grupo y esperar el rescate en un lugar seguro.
—Pero… ¡Esto no es una película! —la chica junto a ella casi lloraba—. Y-¿segura que el baño es un lugar seguro?
—También quisiera encontrar otro lugar, pero en este enorme edificio, aparte de las aulas solo hay baños… ¿dónde más? —Alan suspiró—. No se preocupen, si nos escondemos aquí, estaremos bien.
¡Crreeeak!
Antes de que Alan pudiera terminar, la puerta del cubículo se abrió de golpe. Las tres chicas gritaron al unísono. Pero al ver que no era un monstruo, sino un joven con una espada, se taparon la boca al instante y guardaron silencio.
—No pasa nada. Todo está bien —dijo Lin Qiye con voz fría.
Sacó la espada recta, y ante la mirada aterrada de las tres, decapitó al instante a una de las chicas.
Una cabeza monstruosa, hecha de carne y colmillos, cayó al suelo.

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Estás leyendo el capítulo 53 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 2 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.