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Leer Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 50 online gratis en español

🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
Si Xiaonan se dio unas palmaditas en el pecho y caminó detrás de Hong Ying, con una expresión asustada: —Se ven aterradoras. —La verdad, si —asintió Hong Ying—, pero su fuerza no parece gran cosa. Al decir esto, sus pies pisaron con fuerza el suelo, y su cuerpo entero salió disparado como una flecha. La punta de la lanza encendió una llama rosada, dejando un rastro de fuego en el aire. ¡Ssshhh! Los monstruos del pasillo vieron a Hong Ying abalanzarse; sus cabezas de carne volvieron a abrirse, mostrando una sangrienta boca llena de dientes, intentando tragársela de un bocado. Los ojos de Hong Ying se entrecerraron ligeramente. Su cuerpo no se detuvo en lo más mínimo y corrió directo hacia esa enorme boca. ¡Rraaaw! Justo cuando la mandíbula gigante iba a devorarla, un resplandor rojo ardiente estalló desde la punta de la lanza, iluminando el oscuro pasillo con llamas color rosa. Al instante siguiente, ¡una enorme bola de fuego explotó! La lanza atravesó con facilidad el cuerpo del monstruo, y el fuego consumió su carne en un suspiro. Hong Ying se detuvo en seco, levantando la lanza sobre su hombro con despreocupación, mientras la llama seguía ardiendo en la punta. Soltó una risa ligera, miró a los monstruos atónitos frente a ella y les hizo un gesto despectivo con el dedo: —Ni todos ustedes juntos son suficientes. Si Xiaonan, al lado, aplaudía emocionada: —¡Hermana Hong Ying, eres tan genial! Los monstruos rugieron, clavando la vista en Hong Ying. Al siguiente instante, más y más figuras aparecieron en ambos extremos del pasillo… Algunos vestían uniformes escolares, otra ropa casual; unos cargaban un palanguero\*, otros libros… Sus largos cabellos negros caían sobre sus hombros, y todos los ojos se fijaban silenciosamente en Hong Ying, quien se encontraba en el centro. Solo la miraban, en silencio. Drip, drip… Del baño cercano se escuchaban gotas caer. Del piso de arriba llegaban crujidos suaves. Por la ventana se oían ecos apagados de charlas estudiantiles. Y en el pasillo… silencio absoluto. Cada vez más chicas se alineaban en ambos lados del corredor, formando un ejército silencioso. La escena hacía que el cuero cabelludo se estremeciera. Si Xiaonan se colocó tras Hong Ying, sacó del estuche negro una espada recta y la sostuvo con firmeza. —…dieciséis, diecisiete, dieciocho —contaba Hong Ying en voz baja—.Dieciocho. Eso sí es un problema…Pero solo uno pequeño. \*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\* —Ruoruo, la clase pasada dijiste que querías beber leche con calcio AD. Acabo de ir a la tienda y te compré una botella. —Liu Yuan extendió la bebida hacia Han Ruoruo, en el primer pupitre, con las mejillas algo rojas. Han Ruoruo giró hacia él con una dulce sonrisa y tomó la botella. —Gracias, Liu Yuan, eres muy bueno conmigo. Al verla sonreír, Liu Yuan sintió una oleada de felicidad. Se golpeó el pecho con firmeza y aseguró: —¡No te preocupes! De ahora en adelante, lo que quieras beber, yo te lo compro. —Está bien. —Han Ruoruo dudó un momento, luego se inclinó hacia su oído y le susurró con voz suave y melosa—:Liu Yuan… ¿puedes esperarme después de clases en el estacionamiento? —¿Eh? —Liu Yuan entendió de inmediato la insinuación; su corazón latía con fuerza. —Quiero… decirte algo. —El rostro de Han Ruoruo se tiñó de rojo; su mirada encantadora decía más que mil palabras. Liu Yuan asintió, entusiasmado: —¡Sí! ¡Esta noche, después de clases, te esperaré! De pronto, Han Ruoruo se detuvo, como si percibiera algo. Se levantó de golpe. —¿Qué pasa, Ruoruo? ¿A dónde vas? —preguntó Liu Yuan, confundido. —Recordé que olvidé algo en el dormitorio. —Su rostro perdió toda dulzura; dejó un comentario frío y se dirigió hacia la puerta. En ese momento, un joven apareció y le bloqueó el paso. —¿Lin Qiye? —Liu Yuan frunció el ceño al verlo. La irritación en los ojos de Han Ruoruo se desvaneció, y pronto mostró una sonrisa pura e inocente. —Lin Qiye, ¿qué quieres? Lin Qiye ignoró la mirada de Liu Yuan. Tras unos segundos en silencio, habló con calma: —En realidad… me gustas desde hace mucho tiempo. Han Ruoruo quedó sorprendida. Liu Yuan casi escupió sangre. Se levantó de golpe, señalando a Lin Qiye: —¡Lin Qiye, no hagas esto! Han Ruoruo ya tiene a alguien que le gusta, ¡no puedes… mmph! Antes de que terminara, Lin Qiye lo empujó de vuelta al asiento y le tapó la boca con una mano. Han Ruoruo tardó un momento en reaccionar. De pronto, en su rostro aparecieron dos manchas rojas de vergüenza. —Mmm… ¿d-de verdad…? —Sé mi novia. —dijo Lin Qiye con naturalidad. ¡¡Uoooo!! Aunque lo dijo en voz baja, esas palabras sacudieron a toda la clase. —¡Guau! ¿Lin Qiye gusta de una chica como Han Ruoruo? —Quién lo diría… —Pero, miren bien, Han Ruoruo es muy guapa. —Aun así, Lin Qiye es más guapo. —¡Qué dominante! ¡Me encanta! —Pobre Liu Yuan… mira su cara. Es un poema. —¡Yo apoyo! ¡Que estén juntos! ¡Juntos! Entre gritos y risas, Han Ruoruo bajó la cabeza, mirando sus zapatos, las orejas completamente rojas. Un momento después, en voz casi inaudible, murmuró: —Entonces… está bien. A un lado, Liu Yuan la miraba incrédulo, como si un rayo hubiera caído en su mente. Su mundo… se derrumbó. Lin Qiye asintió sin emoción. —En ese caso, nos vemos en el estacionamiento esta noche. —Está bien. —respondió ella. Lin Qiye retiró la mano que tapaba la boca de Liu Yuan. Éste se quedó sentado como una estatua, mirando a Han Ruoruo sonrojada, sin moverse. Lin Qiye lo observó de reojo y se fue en silencio. Li Yifei, que había visto todo, se acercó y le susurró: —Qiye, ¿por qué lo salvaste? Él te empujó antes… —No quería salvarlo. De hecho, me habría quedado al margen. —Lin Qiye le dio una palmada en el hombro—. Pero como ahora trabajo como vigilante nocturno… No quería salvarlo, pero desde la perspectiva de un guardián, era necesario. Así que lo salvé… pero no del todo. Li Yifei se quedó perplejo: —¿Qué significa eso? Lin Qiye volvió la vista hacia Liu Yuan, que seguía en shock, y dijo con calma: —¿Tú crees que, con su carácter, dejará de perseguir a Han Ruoruo? Li Yifei abrió mucho los ojos: —¿Quieres decir que… no se rendirá? —Como guardián nocturno, mi deber era salvarlo una vez. —explicó Lin Qiye con frialdad—. Pero si insiste en ir a entregar su cabeza, eso ya no es asunto mío… Cuando llegue ese momento, incluso aplaudiré.
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Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) Capítulo 50

Estás leyendo el capítulo 50 de Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela), un novela. I Was Learning To Kill Gods in a Mental Hospital (Slay The Gods) ¿Alguna vez has pensado que bajo la ciudad de neón acechan monstruos de la mitología antigua? ¿Alguna vez has pensado que sobre la luna que está por… Este capítulo tiene publicado el 1 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Spice121U. Aprendiendo a Matar Dioses en un Hospital Psiquiátrico (Novela) tiene 158 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.