Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1067 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
“Grrrrr...”
El monstruo gimió, atravesado por la lanza.
“Grrr... rrrrr...”
La criatura, que había estado luchando desesperadamente por liberarse, de repente guardó silencio.
Sus ojos desgarrados y carmesí se abrieron ligeramente.
Ssssssss—
Algo comenzó a cambiar dentro de su cuerpo.
Sssssssssss—
El viento soplaba. En medio de las furiosas ráfagas, resonaban los truenos. El cielo, aún cubierto por la noche, temblaba con la aurora boreal.
Mientras la aurora carmesí parpadeaba salvajemente, bajo la atmósfera turbulenta, Taechon contemplaba el campo de batalla.
El suelo estaba completamente negro y quemado. Una mujer estaba de pie sobre él.
Su expresión denotaba cansancio, pero sus ojos violetas aún brillaban.
Aun mientras apretaba su espada, se tambaleaba.
"Tos."
Ella escupió sangre.
Con una mueca de dolor, se agarró la cabeza como si algo le palpitara dolorosamente dentro del cráneo. Su respiración era entrecortada y dificultosa.
Al ver esto, Taechon habló.
“Qué curioso.”
Inclinó ligeramente la cabeza.
Mientras Taechon hacía eso, su cuerpo se desmoronó. Su carne destrozada cayó al suelo en pedazos.
Sin embargo, no mostró ninguna preocupación.
Ni siquiera lo reconoció. Su mirada apagada y distante permaneció fija en la mujer.
“Debes estar revestido de divinidad. Entonces, ¿por qué eres tan débil?”
Cuanto más luchaban, más persistía la pregunta en su mente.
La presencia divina que la rodeaba no era en absoluto insignificante. Incluso para los estándares de Taechon, era extraordinaria.
Y sin embargo...
Fue extraño.
Era poderosa, pero en comparación con lo que poseía, carecía por completo de algo.
Su fuerza y autoridad eran extraordinarias, sin embargo, las ejercía muy mal.
Desconcertado, llegó a una conclusión.
“Lo has sellado.”
Estaba reprimiendo su propio poder, impidiéndose a sí misma usarlo.
No había otra explicación.
Entonces...
“¿Con qué propósito?”
¿Por qué estaba reprimiendo su propio poder?
Esta era la parte que Taechon no podía comprender.
Si ella hubiera tenido un cuerpo verdadero y separado, él lo habría entendido.
“No… tu mera existencia es un misterio.”
Ella portaba el manto de la divinidad, pero no era dueña de él.
Ella poseía fuerza, pero no podía usarla.
¿Cómo podía existir en esa forma?
“¿Qué eres exactamente?”
Por mucho que lo pensara, Taechon no podía entenderlo.
En ese momento—
“Ya respondí a esa pregunta.”
La mujer, Cheonma, levantó la cabeza y habló.
Ella ya había dado su respuesta.
Arrepentirse.
Su nombre, la razón por la que seguía viva, todo se debía a eso.
¿Arrepentimiento? Una noción sin sentido.
Taechon se rió.
Para aquellos que vivían en la eternidad, era un sentimiento verdaderamente inútil.
“Entonces, ¿ese arrepentimiento tiene algo que ver con lo que estás haciendo ahora?”
¿Por qué razón?
Más allá de su mera existencia, ¿qué hacía ella allí?
La respuesta estaba detrás de ella.
“¿Estás protegiendo eso?”
“....”
Algo atravesado por la lanza de Taechon.
Hace un momento, había estado dejando escapar sonidos débiles, pero ahora no hacía ningún ruido.
¿Estaba muerto?
Por los últimos indicios de vida, no parecía ser el caso.
“¿Estás protegiendo eso?”
¿Estaba intentando defenderlo?
Esa debe haber sido la razón.
Era la única explicación de por qué había aguantado hasta ahora.
“No te has movido ni un solo paso.”
Incluso bajo el implacable ataque de Taechon, ella no había dado ni un solo paso atrás.
A pesar de los innumerables ataques que había sufrido, se había mantenido firme.
Debió haber sido únicamente para proteger a esa criatura.
Entonces, ¿era ella apóstol?
Ambos estaban relacionados con el Señor Dragón.
Quizás fue por esa conexión.
“Qué tontería.”
Shhh...
Taechon sujetó su lanza con una mano.
Cualesquiera que fueran sus intenciones, por extraña que fuera su existencia...
Ya no importaba.
Para Taechon, eso nunca sucedió.
“Ya es hora de poner fin a esto.”
Su cuerpo destrozado se regeneraba cada vez más lentamente.
Los límites de la trascendencia como semidiós estaban a punto de alcanzarse.
El tiempo se estaba acabando.
Tenía que terminar esto rápidamente y regresar.
¡BZZZZZZZZZ—!!!
El poder se concentraba en la punta de la lanza.
Atravesaría a la mujer y alcanzaría el Árbol Divino que se encontraba más allá.
Mientras concentraba su energía, preparándose para atacar...
'Tsk.'
Al observarlo, Cheonma esbozó una sonrisa amarga.
'Esto es problemático.'
El poder que había utilizado estaba casi agotado.
Ella había hecho todo lo posible por detenerlo.
Pero ahora, ella ya no podría detenerlo.
¿Qué podía hacer ella?
Cheonma se dio la vuelta.
Detrás de ella, él yacía inmóvil, como si estuviera muerto.
Su aspecto se había vuelto grotesco.
Sin embargo, incluso en ese estado, Cheonma aún podía verlo.
'Sigo teniendo el sueño muy pesado.'
Incluso ahora, no daba señales de despertar.
La verdad es que era un hombre exasperante.
"Sería bonito ver su rostro una última vez."
Ella se había aferrado.
Incluso ahora, ella seguía esperando, con la esperanza de volver a ver su mirada una vez más.
Pero no despertaba.
'Está bien.'
Aun pensando eso, se convenció a sí misma de que estaba bien.
Hacía tiempo que había superado la etapa en la que anhelaba esas cosas.
Si iba a arrepentirse de algo tan trivial como esto, debería haberlo hecho hace mucho tiempo.
No, si lo hubiera soltado entonces, las cosas habrían sido mucho más fáciles.
Pero no lo había hecho.
Y por eso estaba aquí ahora.
Arrepentirse.
Incluso para ella misma, era la palabra más apropiada.
Estrujar.
Apretó con más fuerza la masa de energía con forma de espada que sostenía en su mano.
¿Era este el final?
Tal vez.
Pero-
“Está bien.”
La mujer murmuró, más para sí misma que para nadie más.
Aunque nunca volviera a verlo.
Aunque cayera en el olvido y desapareciera por completo, seguiría estando bien.
¿Acaso no se había resignado ya a este camino?
'Entonces, por favor...'
Aunque solo él permaneciera después de que sus remordimientos se hubieran desvanecido...
'Al menos tú...'
Ella solo deseaba que él estuviera bien.
Para ella, la palabra "bien" no se refería solo a sí misma.
Al final, estaba destinado a él.
¡Descansa en paz!
Una inmensa fuerza comenzó a reunirse en la distancia.
«Tiene intención de terminarlo».
Taechon estaba concentrando toda su fuerza en un único y decisivo golpe.
Eso significaba que él también tenía prisa.
Ella echó una mirada hacia atrás.
Al ver que Gu Yangcheon seguía tendido allí, apretó los labios.
No pudo esquivarlo.
Taechon ya sabía que estaba protegiendo a Gu Yangcheon.
No había forma de evitarlo; tenía que bloquearlo.
Por eso Taechon estaba acumulando tanto poder.
“Ja...”
Ella exhaló suavemente.
Entonces, ella hizo aflorar su energía.
Pero estaba vacío.
Solo una tenue brizna de poder se filtraba desde las puertas herméticamente selladas en su interior.
No fue suficiente, ni mucho menos.
Ella pudo liberar lo que había estado encerrado.
Pero ella no lo haría.
Porque fue ella quien lo selló.
Para romper ese sello, el ciclo del olvido tendría que terminar.
Ella lo había sacrificado todo por ello de buena gana.
Y ella lo sabía: el olvido jamás se disiparía.
Mientras se preparaba para el ataque de Taechon...
Ella se puso rígida.
“...!”
Sintió un movimiento detrás de ella.
Ella giró la cabeza rápidamente.
Crack-!
El cuerpo de Gu Yangcheon estaba cambiando.
Su enorme cuerpo se estaba encogiendo.
Su pelaje y su cola se fueron desvaneciendo.
Estaba regresando, volviendo a su forma humana original, antes de que todo saliera mal.
Y luego-
"...Ja."
Taechon dejó escapar un suspiro silencioso mientras miraba a Gu Yangcheon.
“Esto es... inesperado.”
Algo le había alarmado.
Por primera vez, un atisbo de urgencia se vislumbró en su voz.
¿Qué había presentido?
Para la mujer, que ya estaba al límite, nada parecía diferente.
Excepto-
'Lo vi.'
Eso solo le bastó.
En el momento en que regresó por completo...
¡Pum!
Las lanzas clavadas en su cuerpo se deslizaron solas.
Nadie los sacó.
Se movían por voluntad propia, como si tuvieran voluntad propia.
Y luego-
“Ja...”
Con un profundo suspiro, Gu Yangcheon se levantó lentamente.
Las heridas de su cuerpo comenzaron a cerrarse.
La velocidad era asombrosa.
Su carne se regeneró rápidamente, pero, sobre todo, sus ojos habían cambiado.
Mantenían el mismo tono carmesí que antes.
A diferencia de sus ojos habituales, estos eran completamente antinaturales.
Cuando la mujer notó la diferencia, se dio cuenta de algo...
“....”
La mirada de Gu Yangcheon se encontró con la de ella.
Sus miradas se cruzaron.
Abrió la boca, a punto de hablar—
Y entonces, Gu Yangcheon habló primero.
“Yehwa.”
Un nombre.
Hablaba en voz baja.
Un nombre que jamás debió haber sido pronunciado.
La mujer, Yehwa, se quedó paralizada.
Había oído un nombre que jamás debía volver a pronunciarse.
Y luego-
¡Krrrrrck!
El candado que había dentro del cuerpo de Yehwa se hizo añicos y se desprendió.
La puerta, que estaba firmemente cerrada, se abrió de golpe.
Y desde dentro—
Un mar celestial negro surgió con fuerza.
¡Fwoooosh!
La marea abisal se derramó en el vacío, llenando el espacio que antes estaba desocupado.
En cuestión de instantes, todo el ser de Yehwa fue consumido por el Mar Celestial.
Ya no quedaba sitio.
Estaba completamente invadida por la marea oscura.
Sus ojos comenzaron a brillar.
“¡Maldito seas…!”
Taechon lanzó su ataque.
La fuerza abrumadora, preparada durante tanto tiempo, se abalanzó sobre Yehwa y Gu Yangcheon.
La lanza azul que Taechon sostenía en sus manos contenía toda su fuerza.
Normalmente, ese poder los atravesaría sin dificultad y los borraría de la existencia.
Debería haber sido suficiente.
Y así, justo antes de que la punta de la lanza pudiera alcanzarlos...
¡Shing!
Se oyó un crujido seco.
La lanza de Taechon se partió en dos.
¡¡¡KOOOOOM!!!
La energía liberada estalló en todas direcciones.
La lanza hecha pedazos surcó el aire antes de explotar.
Los ojos de Taechon se abrieron de par en par al ver cómo su propio poder se desmoronaba.
Más precisamente...
Mientras observaba a Yehwa, que lo había atravesado sin esfuerzo.
"Qué...?!"
Ese poder no debería haberse cortado tan fácilmente.
Y sin embargo, así había sido.
Como si no fuera nada.
Algo había cambiado.
Algo había cambiado drásticamente.
"...Ah."
Yehwa dejó escapar un suspiro silencioso.
Y luego-
¡Fwoooosh!
De debajo de sus pies surgió una oscuridad repentina.
Un mar negro se extendía como un abismo, engulléndolo todo a su alrededor.

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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela)
Capítulo 1068
Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1067
Estás leyendo el capítulo 1067 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 7 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.