arrow_back

Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1061 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
"¿Por qué sigues vivo?" "¿Qué demonios estás diciendo?" Ante mis palabras, el divino Noya estremeció el rostro con una mueca. Me quedé paralizada un instante, atónita ante su grotesca expresión. "No... eso no es lo que quise decir." Me detuve a mitad de la frase. Era demasiado obvio lo que quería decir. Pensé detenidamente y volví a hablar. "¿En serio, por qué sigues vivo?" "...¿Qué debo hacer contigo?" Finalmente, repetí las mismas palabras. Noya suspiró, como si estuviera completamente desconcertada. "¿Por qué? ¿Te molesta que esté vivo?" "...¿Acaso eso es una pregunta?" Por supuesto que no. No era eso lo que quería decir, pero el temblor de mis dedos dejaba claro que mentía. Al ver esto, Noya soltó una risita. "No te pongas sentimental ahora. No vengas a abrazarme ni nada por el estilo." "Lo siento, pero yo tampoco lo haría." "Maldito seas." Je je je. Noya se rió. Observé en silencio y luego pregunté: "Pero Noya..." "¿Sí?" "...¿De verdad es... demasiado tarde?" "¿Hm?" Al oír eso, Noya abrió un poco los ojos y dejó escapar una risa hueca. Luego estiró los brazos. Moví mis pesados pies y me apresuré a abrazarlo. "...Tsk tsk. Niño tonto. Hace un rato dijiste que no querías." "..." Abracé en silencio al anciano, sintiendo su mano áspera acariciar la parte posterior de mi cabeza. "Ver..." Se detuvo a mitad de la frase. Su voz no sonaba bien. "¿Qué es esto?" Al oír eso, la voz de Noya se llenó de risa. "¿Estás llorando?" "...No estoy llorando." "Eres." "Yo no. ¿Quién está llorando?" "¡Ja ja ja ja!" Noya soltó una sonora carcajada. "Qué gracioso eres. Te haces el duro, pero aquí estás, lloriqueando como un niño." "¡No estoy llorando!" "Je je." "Deja de reírte ya." Me sequé los ojos con las manos. Por suerte, no se me habían formado lágrimas. Probablemente solo era una ligera sensación de melancolía. 'Embarazoso.' Ese pensamiento se coló en mi voz y la hizo flaquear. Casi me dejo llevar por las lágrimas como una niña. "...Entonces, ¿por qué sucedió esto?" Hablé entre dientes, con resentimiento en la voz. La sonrisa de Noya se desvaneció. ¿No te dije que lo dejaras estar? Yo... ¿qué podía haber hecho? "Yangcheon." Su mano se extendió hacia la coronilla de mi cabeza. "No va a cambiar mucho, ¿sabes? Ya lo sabías. Siempre iba a terminar así, solo que te aferrarías con más obstinación a un deseo tonto." "Pero..." Aún así- Todavía lo necesitaba. Las palabras me subieron a la garganta, pero no pude pronunciarlas. "Eso también es deseo." Noya debió de saber lo que iba a decir. Siempre lo sabía. "Ya sea mi deseo o el tuyo, sigue siendo solo un deseo." "...¿Así que moriste por mí en su lugar?" ¿Morí por ti? Ja, ja. No existe el "por ti". Al final fracasé. Del resto, tienes que ocuparte tú solo. "¿No te arrepientes...? Dijiste que había cosas que querías hacer." Cosas que no pudo terminar. Había hablado de ese arrepentimiento. Cómo necesitaba lograr lo que no había podido hacer en el pasado. ¿No era por eso que quería que yo detuviera al Demonio de Sangre? Cuando lo mencioné, Noya respondió con una suave sonrisa. "No eran cosas que quisiera hacer, sino cosas que quería ver. Lo sabes, ¿verdad? Esto no es diferente." "Entonces... ¿simplemente te vas a ir?" ¿Sin siquiera ver lo que quería ver? ¿Sin hacer lo que pretendía hacer a través de mí? ¿Simplemente marchándose? "No puedo dejarte ir." No podía dejarlo ir así. Si se fue... ¿Qué quedaría para mí? Estaría sola, sin aquel que conocía mis secretos. Aquel que estuvo a mi lado, me apoyó y me enseñó. Si él se fuera... ¿Qué quedaría? "No puedo dejarte ir." Intenté aferrarme a él, mantenerlo conmigo, pero... "Yangcheon." Noya pronunció mi nombre con tono triste. Antes de que pudiera decir nada, "Basta de charla. No has tenido tiempo para esto." Una voz fría rompió el silencio. Parpadeé, mirando al cielo. Allí, encima de mí... "...Tú..." "Mucho tiempo sin verlo." Un ser cubierto de pelo blanco, idéntico a mí, permanecía allí, envuelto en brasas que parpadeaban y giraban. Lo miré con asombro. "Mi descendiente incompetente." El duende sonrió y habló. Brru,. El suelo tembló con un rugido ensordecedor. Lo que antes era un campo y un bosque, ahora era un páramo. En el centro de esta tierra en ruinas, alguien exhaló un suspiro cansado. "Hoo..." Cada exhalación del hombre hacía temblar los alrededores. "Esto es ridículo." Soltó un suspiro de frustración mientras reía. Su cuerpo era un desastre, a diferencia de antes. Le habían arrancado el brazo izquierdo. Su costado parecía haber sido devorado. De su pierna derecha solo quedaba la rodilla, y su brazo derecho pendía de un hilo. Normalmente, su cuerpo ya se habría regenerado, pero el cuerpo de Taechon no podía sanar. "Este es el límite." Incluso el cuerpo que había desarrollado con tanta vitalidad había llegado a su límite. No debería haber sido destruido tan fácilmente, especialmente teniendo en cuenta que se suponía que contenía divinidad. Pero- "...Esto no es ninguna broma." A pesar de toda la preparación, su cuerpo había llegado a su límite. Ahora lo tenía delante. "¿Qué vas a?" Taechon miró fijamente al frente con su cuerpo maltrecho. Allí vio... "Crrrraaack—." Una bestia enorme de pelaje blanco temblaba, con lanzas clavadas por todo su cuerpo. Tenía los ojos carmesí. Taechon hizo una mueca de confusión, mirando fijamente a la criatura. "No lo entiendo." Clack. Lentamente, con la pierna rota, se acerca. "¿Por qué?" Cuanto más se acerca, más seguro se vuelve. No, la certeza ya estaba ahí cuando pelearon. "¿Podría ser que poseas la divinidad de los Innumerables Reinos (Mangye)?" "¡Grrrrr--!!" clang--!!! Mientras Taechon se acerca, la criatura intenta moverse. A pesar del dolor insoportable y las ataduras que inmovilizan su cuerpo, intenta cargar hacia adelante de nuevo, imperturbable. Al ver esto, Taechon balancea la mano. ¡Kwaaang-!! "¡Graaaahhh--!!" Una lanza cae del cielo y se clava directamente en la espalda de la criatura. "Verdaderamente tenaz." Había sido una lucha brutal. La intensidad y la falta de vacilación fueron tales que no se trató de una simple batalla. "No importa que no fuera el descenso directo." Aunque no fue el cuerpo principal el que llegó, Taechon jamás esperó tener que recurrir a ese método. Si su verdadero cuerpo hubiera llegado, como sugiere este comentario, habría sido mucho más fácil, pero eso era imposible. "Mangye jamás lo permitiría." El verdadero amo de esta tierra jamás lo permitiría. Taechon había pensado eso hasta ahora. "Extraño." Taechon escupió unas palabras y miró al cielo. Fue realmente extraño. "¿Por qué no hay reacción?" Una aurora carmesí apareció ante sus ojos. Ya era de noche. La luna había salido, e incluso el dominio que Taechon había extendido había desaparecido. "¿Por qué no viene?" ¡Qué batalla tan feroz! No se trataba de una pelea cualquiera, sino de una batalla épica. Sin embargo, Mangye no había llegado. "Ahora lo entiendo." Habiendo llegado tan lejos, Taechon se dio cuenta. "Ah, ya veo." Taechon se rió. Mangye no había venido. "Simplemente no pueden venir, ¿verdad?" No podían venir ahora. Aun con semejante aura divina emanando, o no la habían percibido o, incluso si la habían percibido, no podían moverse. Una de estas dos posibilidades, y en cualquier caso, no era una situación desfavorable para Taechon. Además, al considerar por qué Mangye no podía moverse. "¿Podría ser por tu culpa? Eso es lo que creo. ¿Qué piensas tú?" "...¡Grrrrr--!!!" Ante las palabras de Taechon, el monstruo lanzó un grito. Taechon creía que esa era la razón por la que Mangye no podía moverse. "Aunque estuviera incompleto, no hay manera de que no lo supiera." Dentro del cuerpo del monstruo. El poder inimaginable que albergaba. Desde esta vasta tierra, una fuerza tremenda emanaba del centro donde convergía toda la vida. El gran poder otorgado por el vasto mundo, dos fuerzas solas. Uno de esos poderes emanaba del cuerpo de esta criatura desconocida. Fue realmente desconcertante. "¿Qué podría ser?" Parecía el Señor Dragón. Un poder que recordaba al arrogante maestro antiguo que Mangye había borrado. "Cómo...?" Esa forma era la forma primordial que Mangye poseía originalmente. ¿Cómo podían mezclarse dos poderes de esta manera? Lo más desconcertante era que resultaba extraño que se mantuviera esa mezcla. "¿Qué has hecho?" ¿Qué podría haber estado planeando Mangye? Al pensar en ello, Taechon negó con la cabeza. "No importa." No importaba, fuera lo que fuera. Después de todo, "Me lo quedaré para mí." Si Mangye no podía moverse, entonces era la situación óptima. No importaba cuál fuera su intención. Con tal de que Taechon consiguiera lo que tenía delante, eso era suficiente. Crack. El cuerpo maltrecho de Taechon comenzó a regenerarse. La velocidad era considerablemente menor, pero no era del todo imposible. "El tiempo se acaba." Debido al deterioro de su forma física, el tiempo que tenía para descender se había reducido. Necesitaba terminar esto rápidamente. Pensando eso, Taechon extendió la mano hacia el monstruo. En ese momento. Crack-!!! "..." Taechon retrocedió. Una energía aguda pasó frente al monstruo. Al percibirlo, Taechon miró hacia cierta dirección. "Ah, lo olvidé por un momento." Un hecho que había olvidado, mientras se concentraba en la batalla contra la criatura. "Sí, tú también estabas aquí." Esta no era la única presencia en los alrededores. La figura que emanaba el aura de la espada. La mujer de cabello negro ahora observaba a Taechon. Al verla, Taechon habló. "Ahora no es momento para esas cosas. Antes de hacer algo inútil, ¿debo mostrarte misericordia? ¿Deseas luchar?" Con las palabras de Taechon, el viento comenzó a soplar. ¡Zas! La mujer, que había estado lejos, se encontró de repente de pie frente al monstruo, mirando a Taechon. "¿Merced?" Inclinó la cabeza como si no pudiera entender las palabras. "Estás desahogándote con impaciencia como si estuvieras suplicando. ¡Qué vergüenza!" "..." Al oír esas palabras, Taechon miró fijamente a la mujer en silencio. Ella era igual que el monstruo. "¿Qué vas a?" Esta era una pregunta fundamental. ¿Qué fue eso? Al principio, pensó que se trataba simplemente de los restos de un Señor Dragón. O tal vez de un fragmento de poder perdido. Así lo veía él. "¿Qué lleva puesto?" Pero no. No solo llevaba eso puesto. Si no fuera así, tal sentimiento no podría surgir. "Qué es...?" "Arrepentirse." "¿Qué?" La mujer respondió. Su reacción a lo que llevaba puesto. "¿Tú, sabes lo que queda cuando el tiempo infinito se mezcla con la esperanza?" Tras un largo periodo de reflexión, la respuesta a la que llegó fue clara. "La respuesta es el arrepentimiento." Arrepentirse. Lo inalcanzable, lo inalcanzable. El deseo infinito de algo. Ella lo llamó arrepentimiento. O a veces, ella lo llamaba amor.
Amigo de la Infancia del Cenit (Novela)

Continúa leyendo

Amigo de la Infancia del Cenit (Novela)

Capítulo 1062

Siguiente Capítulo ›

Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1061

Estás leyendo el capítulo 1061 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 6 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.