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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1037 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
Se oyó un zumbido bajo. Detrás de Cheonma, se abrió una grieta, cuya superficie brillaba con un profundo tono violeta que denotaba una presencia inconfundible y ominosa. Desde el interior de la fisura, una siniestra niebla negra se deslizó, ondulando en el aire, y su sola visión me hizo fruncir el ceño. Sabía perfectamente por qué. Esa grieta— 'Es la misma que usó en mi vida pasada.' La grieta dimensional que Cheonma abría con frecuencia para viajar entre reinos. A primera vista, se parecía a la Puerta de Magyeong, pero de ella no emergía ninguna bestia demoníaca. A diferencia de la puerta, parecía servir únicamente como vía de paso, o quizás para algún otro propósito desconocido. Ni siquiera yo había descubierto qué había más allá. Su naturaleza se sentía vagamente similar al poder que Cheol Ji-seon alguna vez ejerció. 'Pero algo es diferente.' A pesar del parecido, pude notar que no era lo mismo. Había una diferencia fundamental entre esto y el poder que Cheol Ji-seon había utilizado. ¿Por qué no me di cuenta antes? Más importante aún, ¿por qué no lo había recordado? Cheonma podía abrir grietas. Ya había sucedido antes, en el Pabellón del Dragón Divino. 'Apareció a través de una grieta en aquel entonces.' La grieta que abrió aquel día era prácticamente idéntica a esta. Entonces, ¿por qué había olvidado algo tan crucial? "...Ey." “¿Eh?” “¿Qué es eso? ¿Para qué lo usas?” "¿Mmm?" Cheonma giró la cabeza hacia mí, mirando hacia atrás, a la grieta de la que había emergido. Su mano pálida se alzó y, con un gesto casual y descendente... ¡¡¡Kiiiiiiik—!!! La grieta se cerró con un sonido espantoso y chirriante, desapareciendo por completo sin dejar el más mínimo rastro. La voz de Cheonma continuó... “Mi hogar.” "...¿Hogar?" “Sí. En casa.” La palabra me hizo entrecerrar los ojos. ¿Qué quería decir con "hogar"? Un pensamiento repentino surgió en mi mente. “Si lo llamas tu hogar... ¿significa eso que puedes llegar a Zhongyuan a través de él?” La casa de Cheonma, donde se encontraba Gu Ryunghwa. Si ella consideraba ese lugar su hogar, ¿podría esta grieta ser un camino de regreso allí? Hablé en voz alta, expresando mi sospecha. "No." Cheonma ladeó ligeramente la cabeza, con expresión curiosa, como si mi pregunta le resultara extraña. “Esa no es mi casa.” "...¿Qué?" Si ese lugar no era su hogar, ¿entonces qué era? La incredulidad en mi voz debió ser evidente, pues los ojos de Cheonma brillaron ligeramente antes de preguntar... “¿Quieres verla? ¿Mi casa?” “...” ¿Qué estaba insinuando? “Si quieres, te lo puedo enseñar.” “Si tienes suficiente curiosidad.” Mis ojos se abrieron de par en par. ¿Ella... se estaba ofreciendo a enseñármelo? 'Pero nunca me lo había enseñado antes... ni una sola vez.' En mi vida pasada, sin importar las circunstancias, ella nunca me había dejado verlo. Nunca se lo había preguntado directamente, pero si tan solo insinuaba mi curiosidad, la respuesta de Cheonma siempre había sido la misma: ¿Tienes curiosidad? Sus labios se curvaban en esa sonrisa burlona y familiar. 'Entonces deja de tener curiosidad.' Aunque el mundo se acabara... "Pase lo que pase, jamás te lo enseñaré." El recuerdo de aquellas palabras resurgió y mi mirada se agudizó. Ahora, con tanta naturalidad, se ofreció a revelármelo con solo pronunciar la palabra. La respuesta surgió casi de inmediato, más rápido de lo que esperaba. “Tengo curiosidad.” Sí. Lo era. Si podía verlo, entonces debía hacerlo. Hablé sin dudarlo. "Está bien." Cheonma asintió, con una expresión tan tranquila como siempre, y con un leve movimiento de su mano... ¡Kigigigigik—!!! Sus garras cortaron el aire— La grieta se abrió una vez más, la misma puerta de Magyeong con tinte violeta de antes. Sin dudarlo, Cheonma cruzó el umbral resplandeciente. Justo cuando su figura comenzaba a desaparecer en la oscuridad, me miró de reojo y habló: "Sígueme." “...” Y entonces se fue. Me quedé solo, frente a la grieta. Había dicho que tenía curiosidad. Pero, ¿fue realmente prudente cruzar? «...Dejando a un lado la curiosidad...» Había estado caminando junto a Cheonma con demasiada naturalidad, sin considerar lo que eso realmente significaba. Y ahora, estaba a punto de seguirla a un lugar que no irradiaba más que peligro. ¿Y si... esa era su intención desde el principio? Podría ser. Nunca debería bajar la guardia, pero en algún momento del camino, ya lo hice. '...Tch.' Ese pensamiento me hizo dudar. ¿De verdad fue una buena idea adentrarse en lo desconocido? Mientras me debatía en la indecisión... ¡¡¡Reiiiiiiing—!! La brecha comenzó a cerrarse. Ante esa visión... Me mudé. Crucé el umbral, dejando que mi cuerpo lo atravesara hacia lo desconocido. La primera sensación que me asaltó fue de familiaridad. El corredor de la grieta estaba tejido con la energía demoníaca de Cheonma: familiar, pero inquietante por su textura extraña. El pasaje se extendía interminablemente ante mí. Caminé y caminé aún más lejos, pero el final parecía no llegar nunca. Me mantuve alerta. ¿Cómo no iba a hacerlo, estando atravesando un espacio forjado enteramente con el poder de Cheonma? 'Quién sabe cuándo esta energía podría mostrarme repentinamente sus colmillos.' El peligro era palpable, y avancé, cada paso cargado de tensión. ¿Podría ser esto realmente un pasillo sin fin? La idea se me metió en la cabeza... Pero tal como sucedió... Una luz apareció a lo lejos. ¿Era esa la salida? Aceleré el paso, instintivamente atraído hacia ello. ¡Hwaaaaaak—!!! Mi visión se distorsionó —los colores se retorcían y se volvían borrosos— antes de recuperar una claridad perfecta al cambiar el paisaje. "...¿Eh?" Fruncí el ceño, confundido. Este lugar— No se parecía en nada a lo que esperaba. Me había preparado mentalmente para una tierra desolada: una llanura marchita, un cielo sombrío y vacío, y una tierra tan podrida que se desmoronaba bajo mis pies. Había supuesto que sería como esas tierras olvidadas, como el lugar donde Mua había habitado una vez. Pero- 'Esto es...' No fue nada de eso. Estaba... despejado. El cielo estaba increíblemente despejado. No era del todo azul; el cielo tenía los cálidos matices de un crepúsculo interminable, el tono dorado de un sol que casi había terminado su descenso. No había nubes, solo un cielo vasto y despejado, y pude sentir que se acercaba la hora: la luna estaba a punto de salir. La tierra misma— Ni estéril ni muerta— Pero un mar de hierba suave y verde se extendía sin fin a mi alrededor. Y el sonido— El suave murmullo del agua llegó a mis oídos. Dirigí la mirada y, a lo lejos, vi un arroyo claro y cristalino que descendía de un valle. Imponentes árboles se alzaban como guardianes por todas partes, formando sus copas una espesa y vibrante bóveda vegetal. Este lugar— Esta ~ no era una ruina olvidada. Fue... demasiado claro. Demasiado brillante. Demasiado vívido. Y sin embargo... "...¿Familiar?" La sensación caló hondo. Me resultaba familiar. Como si ya hubiera estado aquí antes. “¿Qué es este lugar...?” Esa familiaridad me carcomía. ¿Por qué este lugar me resultaba tan familiar, tan distante y cercano a la vez? "De un vistazo... casi se parece a Zhongyuan". Pero todos mis instintos me decían... Esto no era Zhongyuan. No- ¿Qué era entonces este lugar? Dirigí mi mirada, buscando a Cheonma. “¿Dónde está ella?” ¿Dónde podría estar? No tenía ni idea de dónde estaba este lugar, pero encontrarla era lo primero. Un suave susurro acompañaba al viento al pasar, arrastrando hojas que me rozaban ligeramente. Un tenue aroma permanecía en el aire. No era nada extraordinario, solo una fragancia familiar, del tipo que había percibido innumerables veces. Sin embargo, en el instante en que me llegó, una extraña sensación de aleteo se agitó en mi pecho. Esa sensación me había acompañado desde el momento en que llegué. Había algo peculiar en este lugar. Era una sensación que siempre había conocido. O quizás, una que había anhelado. 'No importa cómo lo mire...' Sentí como si ya hubiera estado aquí antes. "...Ja." Solté un suspiro lento, recuperando fuerzas. Fuera lo que fuese este lugar, encontrar a Cheonma era lo primero. Amplié mis sentidos, llevando mi percepción al límite, buscando su presencia. Cheonma siempre había sido difícil de detectar. Su presencia era esquiva, sutil, muy parecida a la de Wi Seol-ah. Me preparé, esperando un desafío. Pero- '¿Eh?' No había necesidad. En el instante en que extendí mis sentidos, la sentí. La claridad de su presencia me resultó extraña. 'Allá.' Y no estaba lejos. Sin dudarlo un instante, me puse en marcha. Mis pasos me llevaron rápidamente hacia ella. Los árboles pasaban borrosos mientras corría por el bosque. En un instante, llegué. Al detenerme, mis pies se hundieron en la hierba suave, pero una leve arruga se formó en mi frente al contemplar el paisaje ante mí. El corazón del bosque había sido excavado, formando un claro. No parecía natural... Era un jardín cultivado con esmero y diseñado con intención. ¡Druururuk—! ¡Tak! El crujido rítmico de una rueda hidráulica llegó a mis oídos. Mi mirada siguió el sonido hasta un estanque, donde la rueda giraba constantemente, alimentando el flujo. Bajo la superficie del agua, los peces koi nadaban en elegantes arcos, con sus escamas brillando en colores vibrantes. La escena que tenía ante mí me evocó un solo pensamiento: Paz. Eso fue todo. Sencillamente, pacífico y hermoso. Una calidez suave y profunda emanaba del jardín bien cuidado, envolviendo mis sentidos. Fue asombroso. Pensar que un lugar tan sereno existiera más allá del velo de esa dimensión ominosa de color violeta. Y- ¿Ella consideraba este lugar su hogar? La propia Cheonma había bautizado este lugar como su hogar. La idea persistió en mi mente, y me encontré observando en silencio los alrededores. ¿Por qué había creado algo así aquí? ¿Lo construyó Cheonma? Todavía- 'Incluso esto me resulta familiar.' Mi mirada se posó en la pequeña vivienda en el corazón del jardín. No era grande... Una casa modesta, construida con madera vieja, cuyo desgaste se veía atenuado por el cuidado y el cariño. Aunque la estructura mostraba los signos del paso del tiempo, el esfuerzo y la dedicación en su mantenimiento eran innegables. Una casa como esta no era única. Era el tipo de casa sencilla que podría haber visto en cualquier lugar de Zhongyuan. Reconocerla no habría sido extraño. Pero- 'No. No es ese tipo de familiaridad.' No me resultaba familiar porque se pareciera a las casas de Zhongyuan, ni porque me recordara algún lugar por el que hubiera pasado hacía mucho tiempo. Esta familiaridad— Era algo más profundo. No surgió de la memoria, sino del instinto, puro e inquebrantable. Yo lo sabía— Ya había visto este lugar antes. No algo parecido— Este mismo lugar. No era mi mente la que me lo decía... Era algo más profundo. Tal vez- Mi corazón. Golpear. Latía con fuerza. El aroma, el paisaje, el aire mismo: todo a mi alrededor agitaba mi corazón, dándole un ritmo pesado e insistente. Mi vista tembló. Me quedé inmóvil, sin palabras, incapaz de apartar la vista de la pequeña casa. Pasaron los segundos— Luego minutos— Hasta- "Aquí." Una voz. Aquella palabra rompió el silencio y me giré hacia ella. Más allá del estanque, sentado en el porche de la casa de madera... Cheonma. Su larga cabellera negra se mecía suavemente con la brisa, y el sonido de la rueda hidráulica servía de telón de fondo a su quietud. La luz dorada del sol poniente bañaba la escena, envolviendo su figura en un suave resplandor onírico. Entrecerró los ojos ante el resplandor del sol y levantó una mano, protegiendo sus ojos violetas de la luz. Su mirada, tranquila y distante, se encontró con la mía. Entonces- "Aquí." Dio dos palmaditas en el lugar que tenía al lado. Un gesto sencillo, ligero y silencioso. El significado, sin embargo, era claro. Ella me estaba diciendo que viniera. Y en ese momento... —Ven. Siéntate aquí. Su voz— Me rozó las orejas. Pero sus labios... No se había movido. La voz había sido la suya. Sin embargo, ella no había dicho nada. A pesar de eso— Mi cuerpo se movió. Sin saber por qué, sin cuestionarlo— Me acerqué y me senté a su lado.
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Estás leyendo el capítulo 1037 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 4 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.