Leer Ámeme señorita Villana! (Novela) Capítulo 9 online gratis en español
Aurelian Valcrest...
Desde el momento en que pudo sostenerse en pie, Aurelian entendió que su vida no le pertenecía.
No porque alguien se lo dijera directamente.
Sino porque nunca tuvo que preguntarlo.
Cada día comenzaba igual.
Criados ajustando su vestimenta.
Tutores corrigiendo su postura.
Consejeros midiendo sus palabras.
Más despacio al hablar.
No bajes la mirada.
Una sonrisa más suave.
Nada era espontáneo.
Nada era suyo.
Incluso cuando era niño, cuando aún no comprendía del todo el peso de su posición, ya había algo que le resultaba... extraño.
Las personas reían antes de que él terminara de hablar.
Asentían antes de que él terminara de explicar.
Estaban de acuerdo... incluso cuando no entendían.
Una tarde, mientras caminaba por los jardines del palacio, se detuvo frente a un estanque.
El reflejo que vio no era el de un niño.
Era el de un papel.
Giró levemente la cabeza.
—¿Cómo se siente... cuando alguien es sincero?
Su tutor, siempre impecable, siempre preparado, dudó.
Solo un instante.
Pero fue suficiente.
—Su alteza, la sinceridad... es un concepto complejo.
Aurelian no insistió.
Pero esa respuesta no le bastó.
Porque no respondió la pregunta.
Desde ese día, comenzó a notar algo con más claridad.
Las conversaciones tenían estructura.
Las emociones tenían límites.
Las personas... tenían máscaras.
Y él era el centro de todas.
Con el paso del tiempo, perfeccionó lo que se esperaba de él.
Su magia reflejaba exactamente eso.
Su elemento eran las llamas.
No ardía como el fuego.
No destruía.
Se controlaba.
Se comprimía.
Se refinaba hasta volverse casi invisible.
Pequeños destellos capaces de cortar con precisión quirúrgica.
Proyecciones delicadas, elegantes... imposibles de percibir si no sabías dónde mirar.
El orden era su Camino predestinado.
No por obligación.
Sino porque encajaba perfectamente con lo que le enseñaron a ser.
Control.
Estructura.
Perfección.
Y aun así...
Había algo que faltaba.
El día que llegó a la academia, no esperaba nada diferente.
Nuevos rostros.
Mismas actitudes.
Respeto automático.
Distancia calculada.
Y entonces—
—Ah sí, el príncipe del juego.
...
Aurelian no reaccionó de inmediato.
Su sonrisa no cambió.
Su postura tampoco.
Pero su mente—
Se detuvo.
No fue el contenido de la frase.
Fue la forma.
No hubo reverencia.
No hubo tensión.
No hubo intención de agradar.
Fue... simple.
Directa.
Como si estuviera describiendo algo ya conocido.
Giró ligeramente la mirada.
Iris.
No estaba nerviosa.
No estaba impresionada.
No estaba actuando.
Simplemente... lo había colocado en una categoría.
Y siguió adelante.
—...
Algo en su pecho se movió.
No incomodidad.
No molestia.
Curiosidad.
Más tarde, observó desde la distancia.
No como príncipe.
Como observador.
Iris hablaba sin filtros.
Yukko se movía sin control.
Oliver mantenía un equilibrio extraño entre atención y distancia.
Y Mina...
Mina claramente no quería estar ahí.
Y sin embargo—
No se iba.
—Curioso...
Murmuró para sí mismo.
Notó detalles pequeños.
Mina reaccionaba más de lo que admitía.
Iris no retrocedía nunca.
Yukko llenaba los espacios incómodos.
Oliver... lo entendía todo, pero no intervenía.
No era un grupo perfecto.
Era... real.
Cuando sus miradas se cruzaron nuevamente con Mina, reconoció algo familiar.
Orgullo.
Control.
Defensa.
Pero también—
Algo que él mismo conocía bien.
Soledad.
Luego volvió a mirar a Iris.
Y entendió lo que no podía nombrar antes.
Ella no actuaba.
No medía.
No filtraba.
—...
Por primera vez en mucho tiempo, Aurelian sintió que no estaba frente a una escena ensayada.
Y eso lo descolocó más que cualquier desafío político.
No pensó en alianzas.
No pensó en consecuencias.
Pensó en algo más simple.
—Si esto es real...
Su mirada se suavizó apenas.
—Entonces no debería romperse.
No lo dijo en voz alta.
No era el tipo de persona que lo haría.
Pero la decisión se formó de todas formas.
Cuando llegue el momento—
No actuará como príncipe.
Actuará como alguien que, por fin, encontró algo que no necesita fingir.
\*\*\*
Lucien Arkwright
El silencio nunca le incomodó.
Era... lógico.
Ordenado.
Predecible.
Desde pequeño, la iglesia fue su mundo.
No hubo juegos.
No hubo distracciones.
Solo conocimiento.
Textos antiguos.
Registros históricos.
Doctrinas inmutables.
Le enseñaron que todo tenía una razón.
Que todo podía entenderse.
Que las emociones eran variables... pero analizables.
Y Lucien lo creyó.
Porque funcionaba.
Su habilidad innata apareció temprano.
Reminiscencia.
No era magia ofensiva.
No era visible.
Pero era poderosa.
Al mirar a alguien, podía acceder a información.
Fragmentos de su historia.
Patrones de comportamiento.
Decisiones pasadas.
No emociones.
No significados.
Solo datos.
Y con esos datos, construía conclusiones.
Nunca olvidaba nada.
Nunca.
Su mente era un archivo perfecto.
Y por eso, el mundo tenía sentido.
Hasta cierto punto.
Una vez, observó a dos personas discutiendo.
Activó su habilidad.
Vio los recuerdos de ambos.
Las razones.
Los errores.
Las intenciones.
Ambos tenían fundamentos.
Ambos tenían fallas.
—...
Eso no encajaba.
Porque la lógica exige una respuesta correcta.
Pero aquí...
No había una.
Ese fue el primer indicio de que algo no cuadraba.
Cuando llegó a la academia, esperaba más de lo mismo.
Más variables.
Más datos.
Más patrones.
Y entonces encontró a Iris.
Activó su habilidad sin pensarlo.
Primera capa:
Una chica reservada.
Perfil bajo.
Historial consistente.
Correcto.
Segunda capa—
Interferencia.
Como si algo bloqueara el acceso.
Intentó profundizar.
Fragmentos.
Incompletos.
Espacios en blanco.
—...
Eso no era posible.
Volvió a intentar.
El resultado fue el mismo.
Datos... pero no todos.
Información... pero incompleta.
—No puedo ver todo.
Murmuró, apenas audible.
Por primera vez, su habilidad no era suficiente.
Y eso no solo era extraño.
Era... incorrecto.
Luego la escuchó hablar.
—Sí la hay, me gusta.
Lucien se detuvo.
No por la frase.
Sino por la ausencia de estructura.
No había lógica clara.
No había justificación desarrollada.
Y aun así—
No era irracional.
—...
No pudo clasificarlo.
Y eso lo incomodó más que el fallo de su habilidad.
Observó al grupo.
Yukko: impulsiva, pero consistente en su forma de ser.
Oliver: estable, predecible en sus respuestas.
Mina: rígida, alineada con su propia lógica interna.
Iris...
—Inconsistente.
Su camino declarado: Armonía.
Pero su comportamiento no coincidía.
Su energía tampoco.
Había una desconexión.
Como si dos estructuras diferentes intentaran ocupar el mismo espacio.
—No está alineada.
Y eso no debería existir.
Pero existía.
Lucien no sintió curiosidad emocional.
No era ese tipo de persona.
Sintió algo más cercano a una necesidad.
—Necesito entender esto.
Porque si no podía—
Entonces su sistema estaba incompleto.
Y eso era inaceptable.
Sin darse cuenta, Iris dejó de ser una persona en su análisis.
Se convirtió en una incógnita.
Y las incógnitas...
No se ignoran.
\*\*\*
Cael Verdan...
Antes de tener un nombre, tenía un número.
Antes de tener voz, tenía órdenes.
Antes de tener libertad... tenía dueño.
El frío era constante.
El hambre, permanente.
No había futuro.
Solo días que pasaban uno tras otro.
Sin cambio.
Sin sentido.
Aprendió rápido.
No confiar.
No hablar más de lo necesario.
No esperar ayuda.
Porque nadie venía.
Hasta que alguien lo hizo.
No vio su rostro con claridad.
No recordó su voz completamente.
Pero sí recordó una frase.
—Esto termina aquí.
Y luego—
—Vive.
Eso fue todo.
No explicaciones.
No promesas.
Solo una oportunidad.
El orfanato no era un paraíso.
Pero era... suficiente.
Comida.
Techo.
Tiempo.
Tiempo para aprender.
Tiempo para observar.
Y tiempo para decidir quién quería ser.
Descubrieron su magia por accidente.
Un golpe.
Una reacción.
El suelo vibró.
La tierra respondió.
La Roca respondió a su llamado
Directo.
Sin adornos.
Como él.
Encontró su camino... La trascendencia
No por ambición desmedida.
Sino por una idea simple.
—No volveré a estar abajo.
No importaba cuánto costara.
Cuando llegó a la academia, no esperaba encajar.
No confiaba en los nobles.
Especialmente en los de alto rango.
Cuando vio a Mina—
—Problemas.
No necesitó más análisis.
Pero luego vio el grupo.
Iris no encajaba con nadie... pero estaba en el centro.
Yukko era ruido constante... pero nadie la rechazaba.
Oliver observaba... pero no se alejaba.
—...
No entendía la dinámica.
Pero funcionaba.
Cuando Iris intentó empujarlo hacia Yukko, no se molestó.
Era extraño.
Pero no hostil.
Yukko era...
Demasiado directa.
Demasiado expresiva.
Demasiado viva.
Nada que ver con su mundo anterior.
—¿Te gustaría hablar más tarde?
Preguntó, más por curiosidad que por intención.
Respuesta:
—No.
...
Cael no reaccionó de inmediato.
No estaba acostumbrado a rechazos... así.
Sin rodeos.
Sin miedo.
Sin intención de herir.
—¿Por qué?
—Porque ya tengo amigas.
...
Eso no tenía sentido en su lógica.
Las personas no rechazaban oportunidades.
Menos aún sin obtener algo a cambio.
Y sin embargo—
Ella sonreía.
No había duda.
No había arrepentimiento.
Solo... seguridad.
—...
Cael sintió algo moverse dentro de sí.
No era dolor.
No era decepción.
Era algo más simple.
—Esto es nuevo.
No insistió.
No se alejó.
Solo observó.
Porque por primera vez—
Vio a alguien que no necesitaba sobrevivir.
Sino vivir.
Y eso...
Le resultó imposible de ignorar.

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Ámeme señorita Villana! (Novela)
Capítulo 10
Ámeme señorita Villana! (Novela) Capítulo 9
Estás leyendo el capítulo 9 de Ámeme señorita Villana! (Novela), un novela. La historia gira en torno a Sora Saito, una estudiante universitaria que posee una gran pasión en los juegos de tipo otome, las novelas y el manga, sin embargo un día súbitamente tras pasar una cantidad peligrosamente… Este capítulo tiene publicado el 19 de octubre de 2026. Ámeme señorita Villana! (Novela) tiene 20 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.