Leer Ze Tian Ji (Novela) Capítulo 743 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La guerra entre demonios y humanos surgió de su lucha por el continente, pero la lucha a muerte entre ambos bandos estaba estrechamente relacionada con un asunto concreto.
Los demonios devoraban humanos.
Este era el mayor temor de la raza humana y motivo de ira, y también la mayor fuente de su valentía.
En realidad, independientemente de la época, los humanos nunca habían sido el alimento principal de los demonios. Al principio, los demonios se alimentaban de humanos como para expresar las características de una era más salvaje, y lo hacían para dar un toque de misterio a sus batallas, fortalecer sus cuerpos, ostentar su poder y atemorizar a sus enemigos. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta acción se convirtió gradualmente en una costumbre para los demonios.
Más tarde, esta conducta aterradora dejó de tener el mismo efecto en los demonios, y el terror que inspiraba en los humanos se transformó principalmente en resentimiento y valentía. Desde cualquier punto de vista, esta conducta no aportó ningún beneficio a la guerra entre humanos y demonios, solo efectos negativos.
Los soldados demoníacos más inteligentes lo habían comprendido hacía tiempo. Sin embargo, romper con una práctica convertida en tradición inevitablemente acarrearía toda clase de oposición. Además, para los demonios famosos por su crueldad, cualquier asunto sangriento y terrorífico era un placer bienvenido.
Tras años de debate, el célebre Gran Erudito Tungus investigó esta práctica durante veinte años. Finalmente, tras analizarla desde una perspectiva teológica y social, y sopesar sus ventajas e inconvenientes biológicos y mentales, emitió su veredicto. En su obra, el Gran Erudito afirmó explícitamente que el consumo de humanos no beneficiaba en absoluto el desarrollo de los demonios. Por el contrario, el cuerpo humano contenía ciertas sustancias que contaminaban el tronco encefálico de los demonios, provocando que aquellos que habían consumido demasiados humanos enloquecieran y se autolesionaran hasta morir. Asimismo, el Gran Erudito Tungus expresó su profundo desdén por esta práctica desde una perspectiva teológica, considerándola una blasfemia contra el Dios Luna.
En la ciudad de Xuelao, la investigación del Gran Erudito Tungus, como era de esperar, no encontró oposición alguna, al igual que cualquier otro tema que hubiera investigado. En cuanto al otro gran erudito de la generación que tenía derecho a cuestionarlo, el Papa del sur, tampoco hubo objeción.
Quizás precisamente porque este silencio contrastaba tan marcadamente con las feroces disputas que ambos habían mantenido en el pasado, suscitó todo tipo de rumores y discusiones privadas. Algunos eruditos demoníacos sospechaban que el argumento del Gran Erudito Tungus tenía algún fallo, mientras que los eruditos del Palacio Li proponían en secreto una posibilidad aún más descabellada: ¡es muy probable que esta investigación sobre el efecto de la antropofagia demoníaca fuera un trabajo conjunto del Gran Erudito Tungus y el Papa! Como mínimo, el Papa debió de haber colaborado notablemente en ella.
Si estas dudas fueran ciertas, sin duda habría algo erróneo en esta investigación; quizá incluso fuera completamente inventada. Pero, como ya se mencionó, el clan imperial y los nobles de la ciudad de Xuelao no se opusieron al juicio del Gran Erudito Tungus, y el Papa del Palacio Li también guardó silencio, así que ¿quién se atrevería a expresar sus dudas?
A medida que esta obra se difundía, la popularidad de la práctica de comer humanos disminuyó gradualmente. Finalmente, hace mil años, el Señor Demonio que dominaba el continente la prohibió por completo. Desde entonces, comer humanos quedó totalmente prohibido en el territorio de la raza demoníaca, especialmente en la Ciudad de Xuelao, donde tales actos prácticamente dejaron de ocurrir.
Pero la fuerza de la tradición era demasiado poderosa, las llanuras nevadas del dominio demoníaco demasiado vastas, la brecha de inteligencia y cultura entre los distintos niveles de demonios demasiado grande. Ni siquiera seres poderosos como el Gran Erudito Tungus y el Señor de los Demonios pudieron erradicar por completo esta práctica. Los demonios de menor rango en las pequeñas tribus seguían comiendo carne humana a escondidas, incluso considerándolo un honor. En los últimos siglos, ¿cuántos cuerpos humanos habrían desaparecido del campo de batalla? Y entre las varias docenas de Generales Demonios, ¿cuántos no habrían probado la carne humana?
Ahora, con la muerte de ese Señor Demonio y la creciente amargura de la guerra entre humanos y demonios, el efecto vinculante de esta prohibición había recibido un golpe terrible.
En esta remota región de las llanuras nevadas, escenas crueles como esta ocurrían por doquier, como ahora mismo entre estas montañas desordenadas.
El soldado demonio y su montura lobo desgarraban sin cesar el cuerpo del soldado humano.
La sangre les goteaba de la boca y caía sobre el suelo duro y frío.
Finalmente, ante tal visión, alguien perdió la voluntad. Con un lamento, arrojó su arma y se retiró por el sendero de la montaña. Sin embargo, antes de que pudiera llegar muy lejos, uno de los lobos de la caballería que custodiaba el suroeste lo alcanzó. Con un breve grito de agonía, se convirtió en un amasijo de carne y sangre.
Cada día en el campo de batalla, la raza humana recibía una lección tan sangrienta.
Solo con sus compañeros tenían alguna esperanza de sobrevivir. Escapar y traicionar eran lo mismo que morir.
El miedo y la ira nacieron juntos, así que cuando este soldado huyó presa del pánico, los diez soldados restantes se enfurecieron extraordinariamente.
La ira era la mayor fuente de valor. Los soldados volvieron a aferrarse con fuerza a sus armas y rugieron a la caballería de lobos.
El líder de este escuadrón era un viejo soldado que había logrado la Purificación hacía muchos años. Tenía una vasta experiencia en el campo de batalla, por lo que era mucho más tranquilo que todos sus subordinados.
Mientras los gritos de miseria y los bramidos de ira se alzaban al unísono, él seguía observando su entorno, evaluando la situación presente y pensando en una forma de escapar.
Su mirada se posó en la camilla y, en silencio, ofreció sus disculpas. Su escuadrón estaba condenado a la aniquilación total, pues se vería obligado a recurrir a sus dos últimos recursos. Pero incluso si lo lograba, no quedaría ni un solo superviviente. En ese caso, el maestro de la matriz, tendido en la camilla, moriría congelado o de hambre. En cualquier caso, sería un final terrible.
Los maestros de matrices eran los individuos más respetados y apreciados en el campo de batalla. No era sorprendente que murieran en combate, pero no merecían un final tan trágico.
Además, este maestro de arreglos era muy joven.
El nivel más bajo de maestro de matrices debía estar en Apertura Etérea, por lo que normalmente eran bastante mayores.
El maestro de la formación era de piel muy oscura y muy delgado. Aunque su rostro estaba cubierto de sangre, aún se podía apreciar que era joven.
Un maestro de formación tan joven era una visión extremadamente rara incluso en el cuartel general del ejército del Monte Song, y mucho menos entre las filas de los ejércitos que participaban en la batalla.
Un maestro de matrices tan joven era, sin duda, sumamente talentoso. Mientras sobreviviera, tenía garantizado un futuro brillante e ilimitado.
El jefe de escuadrón comprendió que probablemente era precisamente por esa razón que su superior, a pesar de la ferocidad de la batalla, les había ordenado evacuar a ese maestro de la formación.
Lamentablemente, la caballería de lobos con la que habían estado luchando probablemente también se había dado cuenta de este hecho, por lo que no dudaron en dañar su propia fuerza de combate y enviar a varios jinetes de lobos en persecución.
Al ver a la caballería de lobos cargando, al ver a sus subordinados resueltos a morir, el jefe de escuadrón arrojó su espada y sacó un artefacto mágico de su cinturón.
Este artefacto mágico emanaba un tenue Qi que parecía comunicarse con cierto objeto que se encontraba debajo de sus ropas.
Los soldados también parecieron presentir algo y volvieron la cabeza hacia él.
Abrió la boca, con la intención de decir algo.
Los soldados adivinaron lo que pretendía hacer. Sus rostros palidecieron, y a un joven soldado se le enrojecieron los ojos, no de rabia, sino de tristeza.
No había tiempo para persuadir ni consolar. Los demonios y sus lobos ya estaban sobre ellos, el hedor asaltando sus fosas nasales.
Las montañas desordenadas bramaron de rabia.
Los soldados humanos contraatacaron a la caballería de lobos. ¡Por muy afilados que fueran los dientes de aquellos extraños lobos, por muy poderosas que fueran las lanzas de los soldados demoníacos, los humanos cargaron!
Mientras cargaban, ni uno solo de ellos se volvió para mirarlo.
La sangre brotó a borbotones y los miembros volaron por los aires. En un abrir y cerrar de ojos, todos los soldados humanos fueron aniquilados. De la caballería de lobos, dos resultaron con heridas leves.
Los cadáveres de los soldados yacían desplomados entre las garras de los lobos o colgando de las lanzas de los soldados mientras estos los devoraban. Era una escena anormalmente sangrienta y espantosa.
Los soldados demoníacos se rieron a carcajadas del último humano.
Incapaz de comprender sus palabras, destrozó el artefacto mágico que tenía en sus manos.

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Estás leyendo el capítulo 743 de Ze Tian Ji (Novela), un novela. Elegir es escoger. Esta es una historia sobre elecciones. Tres mil mundos llenos de dioses y demonios, con un pergamino daoísta en la mano, eres capaz de controlar el universo entero... Al principio de los tiempos, un… Este capítulo tiene publicado el 13 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ze Tian Ji (Novela) tiene 1186 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.