Leer Ze Tian Ji (Novela) Capítulo 735 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La séptima noche después de su llegada a tierra, la joven fue emboscada por un traicionero dragón plateado y sufrió heridas graves.
Durante el siguiente quince días, fue incapaz de transformarse en dragón y solo pudo caminar por el suelo. Como tarde o temprano tendría que interactuar con humanos, no le quedó más remedio que soportarlo. Si lo único que hubieran hecho esos humanos fuera lamentarse, maldecir y señalar, tal vez habría podido resistirlo, pero cuando aquel erudito rural de apellido Zhou se abalanzó sobre ella con el rostro hinchado mientras hablaba de eliminar las cuatro plagas, ya no pudo soportarlo más.
Como noble Dragón de Hielo Negro, su rasgo más importante era su amor por la limpieza, así que ¿cómo iba a permitir que un hombre apestando a alcohol se le acercara?
Aquel día, igual que aquella noche, había extendido su mano.
Así murió aquel erudito de apellido Zhou, transformándose en una flor de sangre.
La flor de sangre que había florecido siglos atrás había sido aún más hermosa que las flores de esta noche, y el erudito de apellido Zhou había quedado destrozado por completo, transformándose en polvo que se dispersó con el viento.
Quizás fue porque en ese momento no llevaba cadenas en los pies.
Eso creía ella.
En resumen, el erudito de apellido Zhou falleció. Posteriormente, según aquel erudito sumamente malvado de apellido Wang, incluso quedó registrado en los anales de su condado como un héroe alabado por todo el pueblo.
Ante esto, había expresado su incomprensión y falta de interés.
Los habitantes de ese condado formaron más tarde una decena de ejércitos de voluntarios para matarla, contra quienes ella provocó una gran matanza.
Los habitantes del condado eran todos muy desorganizados, por lo que presumiblemente sus registros también eran un caos desorganizado.
Eso creía ella.
Pero... resultaba realmente muy molesto cuando había mucha gente.
Sus recuerdos al respecto eran verdaderamente desagradables, por lo que en el momento en que percibió que había innumerables personas alrededor de la Academia Ortodoxa, su primera reacción fue de inquietud y luego de miedo.
Usó una capucha para ocultar su hermoso rostro y aceleró el paso de sus pies descalzos para apresurar su entrada a la Academia Ortodoxa, pero fue descubierta en la entrada del Callejón de las Cien Flores.
Aquel asesino del Pabellón de los Secretos Celestiales había surgido de la nieve para matarla.
Este asesino no tenía mucho olor comparado con aquel erudito de apellido Zhou de hace varios siglos.
Pero como noble Dragón de Hielo Negro, tal ofensa le exigía naturalmente una respuesta acorde a su estatus.
Su respuesta había sido incluso más rápida que la velocidad de sus pensamientos.
Se trataba de ejecutar a este asesino.
El asesino del Pabellón de los Secretos Celestiales se hizo añicos, una explosión de sangre y carne que salpicó el suelo.
Se sintió mucho más cómoda, y el miedo a las multitudes que la atormentaba se atenuó considerablemente. Paralelamente, la crueldad que albergaba en su interior fue creciendo gradualmente. Poco después, asesinó a tres expertos humanos más. La consiguiente lluvia de sangre y muerte hizo que todo su miedo e inquietud desaparecieran por completo, y su crueldad avivó sus instintos sanguinarios.
Instintivamente, se lamió la sangre que le rodeaba los labios. Al principio pensó que sería dulce y sabrosa, pero ¿quién iba a imaginar que tendría un sabor tan desagradable y repulsivo? ¿Acaso el continente carecía de vitalidad, haciendo que los humanos resultaran mucho menos apetecibles? ¿O sería... que la comida que Chen Changsheng le había traído en los últimos años era demasiado rica y le había alterado el apetito?
Eso pensó ella, y entonces no pudo reprimir su asco y empezó a vomitar.
Esta situación la enfureció, haciéndole sentir un gran resentimiento hacia esos seres humanos débiles y hacia ese Chen Changsheng que podría haber tenido malas intenciones.
Comenzó a desahogar su ira como una niña agraviada. Pateaba el suelo sin cesar, espantando el viento y la nieve, agrietando la tierra y asustando al mundo entero.
...
...
El viento y la nieve volvieron a arreciar, y ella caminó hacia la Academia Ortodoxa.
Su cuerpo no era grande en absoluto. Al contrario, era bastante menudo. Pero a medida que caminaba, el espacio en la calle Cien Flores parecía deformarse ligeramente, como si no pudiera soportar su peso.
La sangre se filtraba lentamente de la oscuridad, quizá perteneciente a un asesino que no pudo escapar a tiempo o a algunos soldados que habían quedado inconscientes.
Aquellos expertos de la Corte Imperial que habían escapado a la distancia sintieron que el aterrador Qi se hacía cada vez más nítido, y la formidable sensación de opresión se volvía real.
El rostro de Xiao De se había vuelto extraordinariamente desagradable, su pálido rostro completamente desprovisto de sangre.
Era mucho más susceptible a este Qi que los expertos humanos.
Este Qi claramente no estaba completamente maduro, pero parecía provenir de los vientos más primigenios, portando el aura de una era ancestral. Para los humanos, este Qi era poderoso y aterrador, pero para los semihumanos, este Qi aplastaba sus almas y les impedía reunir resistencia o valor alguno.
El cuerpo de Xiao De temblaba constantemente. Lógicamente, aunque no pudiera vencer a la chica vestida de negro, al menos debería haber intentado detenerla, pero por mucho que intentara canalizar su Verdadera Esencia o transformarse a la fuerza, incluso recurriendo a una metamorfosis frenética, no lograba reunir el valor suficiente. Ni siquiera se atrevía a dar un solo paso.
La opresión innata de las criaturas de nivel superior sobre las de nivel inferior era verdaderamente aterradora.
El hecho de que aún pudiera permanecer en el carril, de que aún pudiera mantenerse de pie y no arrodillarse en la nieve, era prueba suficiente de su fuerza y orgullo.
Pero esto aún distaba mucho de ser suficiente.
La chica había notado la presencia de aquel semihumano y se giró para mirarlo con curiosidad. En el instante en que su mirada se posó en él, el alma de Xiao De pareció abrasarse con una llama sagrada. El miedo se reflejó en sus ojos y, sin atreverse a quedarse, se dio la vuelta al instante y se desvaneció en la oscuridad.
Poco después de que Xiao De desapareciera, un largo suspiro emergió de la oscuridad.
Un atisbo de cautela apareció en el rostro de la chica vestida de negro.
No ocurrió nada, y tras ese suspiro, no se oyó ni un solo ruido.
En el Puente de la Desamparación, a unos catorce li de la Academia Ortodoxa, Madam Mu, Emperatriz de los Semihumanos, abordó su carruaje tirado por el Ciervo Arcoíris y comenzó su viaje fuera de la capital.
Junto al lago dentro de la Academia Ortodoxa, Shang Xingzhou se dirigió hacia el Puente de la Desamparación.
Alzó ligeramente las cejas con sorpresa.
La partida de Madam Mu y la misión diplomática de los semihumanos significó que, a partir de ese momento, Ciudad del Emperador Blanco mantendría su posición neutral entre la Gran Corte Imperial Zhou y la Ortodoxia.
¿Por qué habían modificado sus posturas de forma tan drástica? Al fin y al cabo, era muy probable que tal cambio afectara a toda la situación del continente.
Naturalmente, fue por culpa de aquella chica vestida de negro que se abría paso entre la nieve.
A diferencia de los orgullosos y solitarios Fénix Celestiales, la raza dragón había dejado numerosas historias en el continente. Para los semihumanos, la raza dragón, que no se había manifestado al mundo durante muchos años, seguía siendo su fuente de fe más profunda, el objeto de sus esperanzas. Además, se decía que la capacidad de los semihumanos para establecer un reino a orillas del Río Rojo estaba estrechamente relacionada con los Dragones de la Escarcha Negra.
El muro de la Academia Ortodoxa se derrumbó y la niña lo atravesó.
La decena de taoístas vestidos de azul permanecían de pie en la nieve, su disposición aparentemente desordenada pero en realidad formando una formación casi perfecta.
Podía sentir el poder de esos humanos, y entonces vio al taoísta de mediana edad de pie al otro lado del lago.
Aunque llevaba varios siglos prisionera bajo el pozo del Nuevo Puente del Norte, había conocido a numerosos expertos de la humanidad, como Wang Zhice, Qin Zhong, la Emperatriz Divina Tianhai, el Papa y Su Li. En realidad, sin embargo, solo temía a Su Li y a Tianhai, pues solo ellos dos se habrían atrevido a matarla.
Ahora, presentía que había otro ser humano al que debía temer.
Estaba algo nerviosa, pero no detuvo sus pasos.
Caminó a través del lago helado y se acercó a Chen Changsheng, se aclaró la garganta y dijo: "Saludos, soy tu Protectora".
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1. Las cuatro plagas son ratas, moscas, mosquitos y gorriones.

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Estás leyendo el capítulo 735 de Ze Tian Ji (Novela), un novela. Elegir es escoger. Esta es una historia sobre elecciones. Tres mil mundos llenos de dioses y demonios, con un pergamino daoísta en la mano, eres capaz de controlar el universo entero... Al principio de los tiempos, un… Este capítulo tiene publicado el 12 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ze Tian Ji (Novela) tiene 1186 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.