Leer Ze Tian Ji (Novela) Capítulo 284 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La luz cálida del amanecer iluminaba el agua al borde de la llanura, dándole un brillo apagado. Nanke permanecía de pie en la orilla, con la mirada perdida. Se llevó la mano derecha a la boca para beber agua y facilitar la ingesta de la medicina. Sus dos criadas la atendieron, ofreciéndole una toalla húmeda para lavarse la cara. Al rato, sintió que se había recuperado un poco y agitó levemente la mano en el aire frente a ella.
Aunque a su alrededor solo había humedales, el Jardín de Zhou no tenía muchos mosquitos. Sus acciones no pretendían ahuyentar nada, sino crear una cortina negra. Sobre esta cortina se extendía un mapa tosco del Jardín de Zhou, así como varios puntos de luz parpadeantes. Esas luces eran las lámparas de vida que Túnica Negra había encendido, indicando la posición de sus objetivos.
Dos de esas lámparas de vida se encontraban en las llanuras. A veces estaban en el este, otras en el oeste, teletransportándose repentinamente decenas de li. Era como si una poderosa fuerza interfiriera, impidiendo que se encontraran sus ubicaciones exactas. Esas dos luces debían ser Zhexiu y Qi Jian. Ya estaban en lo profundo de las llanuras, así que, si todo seguía según lo previsto, no tenían ninguna posibilidad de sobrevivir, por lo que Nanke no estaba preocupada. Su mirada se centró en las otras dos lámparas de vida .
Esas dos lámparas de vida eran Xu Yourong y Chen Changsheng. Sobre aquella cortina negra, sus dos puntos de luz resaltaban con intensidad. Se encontraban muy lejos de los jardines donde se habían reunido los cultivadores humanos y, además, llevaban mucho tiempo inmóviles. Esto parecía indicar que ya no tenían fuerzas para seguir corriendo. Todo apuntaba a que la tarea que Túnica Negra le había encomendado pronto concluiría.
En cierto momento, el anciano que tocaba la cítara bajó de la cima del Valle del Atardecer y se reunió con Nanke y sus dos doncellas. Al observar las lámparas de vida sobre la cortina negra, no se mostró tan confiado y despreocupado como Nanke. Con preocupación en la voz, dijo: “Xu Yourong y Chen Changsheng están gravemente heridos, así que no deberían poder regresar a esos jardines, pero... aún quedan algunos cultivadores humanos ocultos en las montañas del Jardín de Zhou durante todo este tiempo, y la mayoría de ellos se encuentran en la cima de la Apertura Etérea. ¿Qué haremos si Xu Yourong y Chen Changsheng se topan con ellos durante su huida?”.
El plan que Túnica Negra había formulado personalmente aprovechaba al máximo las condiciones y la geografía particulares del Jardín de Zhou. Comprendía a la perfección la codicia de los cultivadores humanos por la riqueza y el mérito, y dominaba la psique humana a la perfección. Esto significaba que le bastaba con infiltrar a unos pocos expertos demoníacos en el Jardín de Zhou para sembrar el caos por completo. De no ser por Xu Yourong y Chen Changsheng, el Jardín de Zhou quizá ya se habría convertido en un matadero. El problema era que los cultivadores humanos ya se habían percatado del plan de los demonios y la gran mayoría se había congregado. En una batalla frontal, por muy poderosos que fueran los expertos demoníacos, no podrían hacer frente a varios cientos de cultivadores humanos.
La expresión de Nanke seguía siendo tan fría como siempre. Sin molestarse en dar explicaciones, solo dijo: “En su situación, si Xu Yourong y Chen Changsheng se encontraran con algún otro experto humano, podrían incluso morir antes”.
El agua que salpicaba mientras Xu Yourong se abría paso desde aquel manojo de juncos hasta el acantilado se fue calmando gradualmente, hasta que quedó cubierta por una fina capa de hielo.
El cuerpo de Chen Changsheng quedó empapado, y el agua se congeló rápidamente. Sus cejas y el cabello de sus sienes se tiñeron de nieve, como si le hubieran salido canas prematuramente. Ya era muy maduro para su edad, pero ahora parecía aún más.
Xu Yourong notó las peculiaridades de su cuerpo y arqueó ligeramente las cejas. Le tomó el pulso de nuevo. Percibió que, si bien su esencia seguía siendo tan escasa como siempre, las heridas en sus órganos internos se habían estabilizado. Simplemente, su pulso y respiración eran mucho más lentos de lo normal, y desconocía si esto se debía a su método de cultivo o si era un presagio de muerte.
Su visión aún estaba borrosa por el veneno, así que apenas pudo distinguir que el rostro de aquella persona estaba cubierto por una capa de escarcha, lo que le daba un aspecto bastante maduro. Tras un momento de silencio, de repente extendió la mano y le frotó el hielo de la cara, y luego se quedó mirándolo fijamente, sin comprender por qué acababa de hacer lo que había hecho.
Adentrándose en el bosque bañado por la luz matutina, caminó silenciosamente sobre las suaves y tiernas hojas caídas. Tras avanzar decenas de zhang, se detuvo y contempló el lejano acantilado frente a ella.
Los antiguos habitantes habían recorrido un sendero a través de este bosque, y aunque ahora estaba cubierto por las hojas, sus huellas aún eran tenuemente visibles. El sendero continuaba avanzando, para luego comenzar a ascender por el acantilado, formando una “Z”.
Con cuidado, depositó a Chen Changsheng sobre las hojas, luego sacó el arco Tong, tensó la cuerda describiendo un semicírculo y apuntó silenciosamente hacia algún lugar.
La brisa matutina acompañó la luz del alba hasta el bosque, pero mientras las hojas bloqueaban la luz, sumiéndolo en la oscuridad y el silencio, la brisa no se fragmentaba entre las ramas. La suave brisa acariciaba el cabello que enmarcaba su rostro, rozando ocasionalmente la cuerda del arco sin producir sonido alguno. Era como si un dedo delicado presionara la cuerda, a punto de estallar en una música poderosa.
El viento arrancó una hoja de la rama. Descendió lentamente a través de aquel mundo borroso que se extendía ante sus ojos, hasta posarse finalmente justo delante de sus pies.
Su arco largo no se movió, sus ojos no parpadearon, su expresión era serena y concentrada. Solo miraba fijamente el acantilado, aquel lugar desprovisto de vida humana.
Justo cuando aquella hoja se posó frente a su pie, una voz anciana resonó desde el acantilado. "¿Eres amiga?"
Junto con esa voz, apareció una mano, y alrededor de su muñeca había un cordón gris. La mano sostenía una placa de madera, sobre la cual estaba dibujado un emblema de secta sumamente complejo en rojo bermellón. El emblema estaba pintado con una extraña pintura. Incluso desde tal distancia, podía sentir claramente el calor seco que emanaba de él.
Todos los cultivadores humanos que entraban al Jardín de Zhou poseían el hilo gris. El emblema de la secta en la placa de madera era prueba de identidad. Era un gesto sencillo, pero encierra muchos significados y evitaba cualquier malentendido. Este detalle revelaba la extrema cautela del dueño de aquella voz anciana.
Xu Yourong apenas pudo distinguir una imagen borrosa y no pudo ver ningún detalle, pero la expresión serena de su rostro ciertamente no lo delataba. Sintió una intensa vigilancia proveniente de aquella voz, y entonces pensó en las prácticas habituales del Jardín de Zhou y las sangrientas batallas que solían librarse allí. Recordó que su ropa estaba manchada de sangre y, suponiendo que podría haber un malentendido, dijo: “No es un enemigo”.
En su primer encuentro, era natural que no pudieran ser amigos, pero eso no significaba que fueran enemigos; esa era la razón de su elección de palabras.
Tras un instante, un hombre salió de la parte más alejada del acantilado. Con su cabello blanco y rostro anciano, debía de tener al menos cien años. Si bien su expresión y su andar parecían tranquilos, no lograban ocultar su cautela. Aunque se había marchado, en la mano derecha, que colgaba a la altura de la cintura, sostenía un artefacto mágico, listo para entrar en acción en cualquier momento, y mantenía lo que consideraba una distancia prudente entre él y Xu Yourong.
La distancia había sido elegida con sumo cuidado para que ambos se sintieran seguros. Si no fuera un anciano con años de experiencia en el cultivo, sin duda no habría demostrado semejante decoro.
Xu Yourong percibió el aura que el hombre no se esforzaba por ocultar, pero que tampoco emitía intencionadamente. A partir de esa aura, pudo confirmar que aquel anciano era un experto en Apertura Etérea de nivel máximo. Su mente se tensó, pero su expresión se relajó.
Soltó la cuerda del arco y agarró el arco largo mientras decía: "¿Puedo preguntarle al señor su distinguido nombre?"
Las reglas del Jardín de Zhou siempre habían sido sangrientas y violentas, y además, los cultivadores que no se encontraban en los tres jardines y permanecían ocultos en las montañas solían ser expertos. Estaban más interesados en los tesoros y legados del Jardín de Zhou. Encontrarse con alguien así podía desencadenar una feroz batalla. ¡Incluso era muy probable que esa persona desconociera la presencia de los demonios en el Jardín de Zhou!
Entonces, con mucha calma y directamente, continuó: “Los demonios se han infiltrado en el Jardín de Zhou. Resultamos heridos cuando nos emboscaron”.
Esto seguía siendo una explicación, pero con un significado adicional. Los demonios que se infiltraron en el Jardín de Zhou eran inevitablemente fuertes, pero necesitaron una emboscada para herirla, lo que significaba que ella también era fuerte.
Si aquel anciano había llegado o no a la conclusión a la que ella pretendía tras su explicación aparentemente despreocupada era un misterio, pues resultaba evidente que el anciano era tal como ella lo había supuesto. Desde que entró en el Jardín de Zhou, se había ocultado en lugares poco frecuentados, evitando deliberadamente el contacto con otros cultivadores. Hasta ese momento, desconocía que los demonios hubieran entrado en el Jardín de Zhou, por lo que, al oír sus palabras, quedó muy conmocionado.
"¿Cómo entraron los demonios en el Jardín de Zhou?"
El anciano se sorprendió mucho, pero no mostró ningún temor. Mientras miraba el hilo gris en su muñeca, se burló: "Con razón han estado ocurriendo tantas cosas extrañas".
Era muy obvio que ya había encontrado el tesoro que buscaba en su búsqueda, y por eso intentó encender la cuerda gris y marcharse, pero fracasó.
Xu Yourong no dio explicaciones, porque el plan de los demonios era demasiado complicado y no había necesidad de hacerlo.
El anciano dirigió su mirada a Chen Changsheng, que estaba sobre las hojas caídas detrás de ella, con todo el cuerpo cubierto de escarcha, y preguntó con cierto asombro: "¿Es esta persona tu acompañante?".
Xu Yourong negó con la cabeza. "No lo reconozco. Simplemente lo vi siendo atacado por los expertos en demonios y, por suerte, lo rescaté."
"En momentos así, recordar aún salvar a los demás. Niña, no eres mala."
El anciano la miró con admiración y luego dijo: "Bueno, ¿adónde pensaban ir ustedes dos?"
Xu Yourong respondió: “Los cultivadores humanos se encuentran reunidos en tres jardines. Mi intención era llevar allí a este compañero taoísta, pero mis heridas son muy graves y no puedo ir muy rápido. Tardaría al menos medio día en llegar, y me preocupa que los demonios nos alcancen. No imaginaba encontrarme con el Anciano. Le pediré que avise a los demás taoístas para que vengan a rescatarnos”.
El anciano evidenció su desaprobación en su rostro y declaró: "Como compañero cultivador, te enviaré allí. ¿Cómo puedo dejarte aquí enfrentando tales riesgos?"
Xu Yourong respondió: "Los expertos en demonios que se infiltraron en el Jardín de Zhou son muy fuertes. Con el Anciano protegiéndonos a los dos, me temo..."
Estas palabras tenían un sinfín de significados, pero la intención era buena.
El anciano sonrió. "Si esto ocurriera fuera del Jardín de Zhou, entonces sí que tendría que tener cuidado, pero dentro del Jardín de Zhou, no creo que esos expertos en demonios sean tan fuertes como crees."
Su sonrisa era muy natural, su expresión tranquila y relajada. Sus ojos eran cálidos y brillantes, y al pronunciar esas palabras, parecía sumamente seguro de sí mismo.
Dentro del Jardín de Zhou, un experto en Apertura Etérea de nivel máximo debería ser un ser sin rival, por lo que la autoconfianza de este anciano tenía fundamento.
Por alguna razón, Xu Yourong no le contó al anciano que los expertos demoníacos que habían entrado en el Jardín de Zhou eran aún más aterradores que el cultivador promedio de nivel máximo de Apertura Etérea, ni de la aterradora presencia de Nanke.
Ella lo miró con curiosidad y admiración, y le preguntó: "¿Puedo preguntar quién es Senior?".
El anciano respondió: "Mi apellido es Bai, mi nombre es Hai. He cultivado dentro de la Secta del Sol Poniente durante más de doscientos años. No suelo abandonar la secta, así que probablemente no hayas oído hablar de mí."
Xu Yourong parecía algo desconcertada, como si ese nombre la desconcertara bastante.
En realidad, sentía algo de frío.

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Estás leyendo el capítulo 284 de Ze Tian Ji (Novela), un novela. Elegir es escoger. Esta es una historia sobre elecciones. Tres mil mundos llenos de dioses y demonios, con un pergamino daoísta en la mano, eres capaz de controlar el universo entero... Al principio de los tiempos, un… Este capítulo tiene publicado el 29 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ze Tian Ji (Novela) tiene 1186 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.