Leer Ze Tian Ji (Novela) Capítulo 271 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El sonido de la cítara la envolvía.
No podía ver a la persona que tocaba la cítara, solo oír su sonido. Sin embargo, no podía distinguir de dónde provenía.
¿Dónde estaba el músico que tocaba la cítara?
Era una canción, eso es todo.
Sacó un plato cuadrado y lo colocó frente a ella.
El material de aquel plato cuadrado era un misterio; era más oscuro que el arrabio, aunque algo más blando que el hierro. Era como jade negro, pero un poco más resistente que el jade.
La superficie del plato cuadrado negro estaba cubierta de intrincados patrones y líneas. Si alguien que comprendiera estos patrones los observara, probablemente pensaría en aquellos falsos taoístas que, a las afueras del Palacio Li, estafaban a la gente fingiendo leer la fortuna.
Sí, se trataba de una Placa Estelar Predestinada utilizada para deducir el destino de una persona.
Las intersecciones de esas líneas correspondían a las posiciones de las estrellas. Es más, en todo el continente, solo ella y unos pocos expertos comprendían que esas líneas eran las trayectorias de las estrellas.
Sus dos manos se posaron sobre el Plato de la Estrella Predestinada y comenzaron a moverse. Fluyeron sobre el plato con naturalidad, como el viento que atrae las nubes alrededor del acantilado, como el fénix que baña sus alas en el océano.
Al mover las manos, los patrones y líneas de la Placa Estelar Predestinada comenzaron a moverse con ellas. La velocidad de giro de los incontables anillos variaba; algunos giraban rápido, otros lento, lo que lo hacía sumamente complejo. Si alguien lo observara fijamente durante mucho tiempo, quizá su vista se nublaría o incluso podría desmayarse. Sin embargo, ella no. Examinó con calma la Placa Estelar Predestinada, con las pestañas inmóviles, sin perderse ni el más mínimo cambio en aquellos patrones.
Tras un tiempo que pareció eterno, terminó sus deducciones y cálculos, y guardó la Placa de la Estrella Predestinada. Alejándose unos pasos del árbol, sacó su arco largo, colocó una flecha en la cuerda y la disparó hacia el final del sendero.
Con un silbido, los acantilados en la noche se despertaron de repente.
La vibración de la cuerda del arco hizo que aquel árbol solitario se balanceara aún más, como si hubiera sido talado.
Luego, transcurrió otro largo período de tiempo.
Nada cambió. Era como si la flecha se hubiera desvanecido en el vacío. Alzó la vista hacia el cielo nocturno, al lugar donde la flecha había desaparecido, y reflexionó en silencio durante un largo rato.
Esa era su flecha. Sin importar cuán poderoso fuera el enemigo, incluso si se trataba de un experto en Condensación Estelar, no desaparecería sin hacer ruido. Como mínimo, debería haber un eco.
El hecho de que no hubiera eco significaba que existían dos posibilidades: o bien la fuerza de su enemigo superaba con creces la suya esa noche, o bien la posición que había calculado era incorrecta.
Lo primero era imposible, pues se trataba del Jardín de Zhou. Además, si los demonios hubieran enviado a un experto como un general demonio, no habría habido necesidad de esperar. Habría actuado hacía mucho tiempo.
Eso significaba que sus cálculos eran incorrectos. Estaba extremadamente segura de sus deducciones. Si realmente se había equivocado en los cálculos, solo había una posibilidad: que hubiera un problema con la posición de las estrellas.
En ese momento, pensó en la misma frase que Chen Changsheng había pensado frente al Mausoleo de los Libros: 𝙛𝒓𝒆𝙚𝒘𝒆𝓫𝙣𝓸𝙫𝓮𝒍 . 𝒄𝒐𝓶
Las posiciones son relativas.
El término “relativo” indicaba que el espacio era relativo, que la distancia era relativa. Si el espacio no fuera real, entonces no habría forma de calcularlo. Por lo tanto, las posiciones en el espacio también serían, naturalmente, imposibles de calcular.
¿Acaso el solitario sendero de montaña tenía como destino original un espacio falso? ¿Ese sonido nítido de la cítara le daba la bienvenida a una tierra de muerte? ¿Es por eso que le produjo tanta alegría?
Puso las manos tras la espalda y caminó hasta el borde del acantilado. Mientras contemplaba aquella llanura lejana, se puso a pensar.
Si el Dragón Negro hubiera visto esto, sin duda habría comprendido por qué la Emperatriz Divina sentía tanta predilección por esta joven vestida de blanco. Era porque su aspecto ahora era muy similar al de la joven Emperatriz Divina.
Sin embargo, el Dragón Negro no podía verlo.
A sus ojos, una vez que aquella joven pasó bajo el árbol, no se movió ni un ápice. No sacó su Placa Estelar Predestinada para hacer deducciones, ni disparó una flecha a la noche.
Finalmente, la noche también había llegado al mundo exterior al Jardín de Zhou.
Sin embargo, desde aquí no se podía ver el inmenso cielo estrellado. No era porque los copos de nieve volaban demasiado rápido, ni porque las nubes fueran demasiado densas, sino porque la sombra proyectada por la ciudad de Xuelao envolvía todo el firmamento.
El lugar estaba demasiado cerca de Ciudad Xuelao. El temible Señor Demonio no necesitaba salir de la ciudad para imponer su voluntad en esta zona. Transformándose en una sombra, observó con indiferencia a aquel humano.
Si se tratara de un humano normal, se habría congelado en una columna de hielo en el instante en que llegara la sombra. Su sentido espiritual se habría destruido y, al final, no habría sido más que motas de polvo en la llanura nevada. Sin embargo, Su Li no, porque no era un humano común.
En su hombro izquierdo tenía una herida visible, pero no había rastro de sangre. Solo una sustancia negra como la noche, espesa como la tinta. Además, en ese preciso instante, el agua negra burbujeaba al hervir.
¿Qué clase de veneno era ese, que resultaba tan aterrador?
Su Li miró a aquel distante general demonio que era como una pequeña montaña y dijo burlonamente: "¡Después de tantos años, todavía solo puedes usar venenos tan insignificantes! No me extraña que lo único que sepas hacer sea seguir y lamer los pies del Número Uno".
En el Ejército Demoníaco, ese general demonio ocupaba el segundo puesto. Era el incomparablemente aterrador Señor Hai Di.
Se había librado una feroz batalla, y el general demonio Hai Di, segundo en el rango, había logrado infligir aquella horrible herida en el hombro de Su Li. Sin embargo, había pagado un precio aún más doloroso.
Su brazo derecho había sido cercenado por la espada de Su Li.
Pero en el rostro de Hai Di no había dolor ni ira, solo indiferencia.
Le dijo con indiferencia a Su Li: “Hace unos cien años me cortaste una extremidad, pero solo tardé unos diez años en que me volviera a crecer. En cuanto a los pies de la Número Uno, si me dejara lamerlos, ya estaría arrodillado”.
Su Li chasqueó la lengua con asombro. "Solo vosotros, demonios, podéis ser tan descarados. Pero aunque halaguéis a Número Uno hasta que se sienta cómoda, ahora mismo os falta un brazo. ¿No teméis que Número Tres aproveche vuestra ausencia para quitaros la vida, haceros pedazos y devoraros?"
Los demonios eran respetados por su fuerza. La imagen que describió bien podría hacerse realidad.
Una voz resonó en la noche nevada. Era la voz de Túnica Negra. "Esto no sucederá, porque yo no lo permitiré, y Su Majestad tampoco lo permitirá."
Hai Di asintió a Su Li, luego levantó el brazo y comenzó a retroceder. Con cada paso, una grieta enorme y profunda se abría en la llanura nevada. Esto era consecuencia de su incapacidad para controlar su Qi tras la herida. Resultaba difícil imaginar la fuerza descomunal que había poseído cuando estaba sano. Por supuesto, era aún más imposible imaginar el poder que Su Li había adquirido al cercenarle el brazo de un solo golpe.
Aunque Su Li había ganado un combate, seguía sin tener oportunidad.
Porque otras dos figuras demoníacas montañosas comenzaron a acercarse lentamente.
Esos eran el cuarto y el séptimo generales demoníacos.
Para asesinar al tío marcial menor del Monte Li, los demonios habían movilizado a demasiados expertos.
Todos ellos eran verdaderos expertos.
Desde que aquella sombría guerra que trastornó cielo y tierra llegó a su fin hace varios cientos de años, esta era la primera vez que aparecía tal despliegue de fuerzas.
Su Li escupió un poco de saliva sanguinolenta frente a él, se frotó las mejillas algo frías y luego dijo: "¡Una batalla, luego otra batalla y luego otra más! ¿Están molestos? ¿No pueden ser un poco más directos?"
Túnica Negra soltó una risita. Aunque un sombrero le ocultaba el rostro, la sonrisa en sus ojos, profundos como el mar, seguía siendo nítida. La noche no podía ocultarla.
Miró a Su Li y sonrió. "Estás empezando a entrar en pánico".
Su Lu dijo con sorna: "Solo una persona verdaderamente presa del pánico intentaría este tipo de guerra psicológica".
Túnica Negra respondió con calma: "El tiempo pasa lentamente. No sabes cuánto tiempo más podrá resistir tu hija. ¿Cómo no vas a estar en pánico?"
Ante estas palabras, Su Li no tuvo respuesta.
Desde el principio, las comisuras de sus labios siempre se habían curvado hacia arriba. Incluso durante su sangrienta batalla con Hai Di, seguía siendo así. De esta manera expresaba su desprecio y desdén por aquella conspiración demoníaca y por aquel reino nevado.
Pero ahora, la leve sonrisa finalmente desapareció.

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Estás leyendo el capítulo 271 de Ze Tian Ji (Novela), un novela. Elegir es escoger. Esta es una historia sobre elecciones. Tres mil mundos llenos de dioses y demonios, con un pergamino daoísta en la mano, eres capaz de controlar el universo entero... Al principio de los tiempos, un… Este capítulo tiene publicado el 28 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ze Tian Ji (Novela) tiene 1186 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.