Leer Ze Tian Ji (Novela) Capítulo 267 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Teng Xiaoming y Liu Wan'er estaban al borde de la llanura, contemplando aquel sol que parecía suspendido en el horizonte. Liu Wan'er dijo: “He oído que el sol que se cierne sobre esta llanura nunca se pone, por eso se llama la Llanura del Sol Eterno... No entiendo cómo, si nadie ha logrado salir con vida de esta llanura, ¿quién ha visto que el sol nunca se pone?”.
Teng Xiaoming rió con ganas, pero no respondió. Sabía que ella no le estaba pidiendo su opinión, sino que simplemente estaba algo disgustada.
"¿Dejar que ese cachorro de lobo lleve a esa persona dentro de la llanura... incluso si muere dentro, ¿qué hacemos? ¿Tenemos que esperar? ¿Cómo podemos confirmar que ha muerto?"
Liu Wan'er miró a Teng Xiaoming. Pensó que, con el cultivo tiránico de su esposo, si estuvieran fuera del Jardín de Zhou, ¿qué necesidad habría de perseguirlos durante tanto tiempo? Ni siquiera podrían atrapar a un joven lobo envenenado. Claro que, si estuvieran fuera del jardín, Chen Changsheng y los demás ya habrían muerto hacía rato. Para entrar en el Jardín de Zhou, sin duda tuvieron que pagar un precio desastroso.
Teng Xiaoming sabía lo que su esposa estaba pensando. Le acarició suavemente el cabello y le dijo con dulzura: "Estoy dispuesto a hacerlo".
¿Quién iba a imaginar que, en esta misión para infiltrarse en el Jardín de Zhou, la pareja de generales demoníacos, con tan temible reputación, había solicitado personalmente ser enviada? Era porque... estaban hartos de la guerra sin fin contra los humanos y querían abandonar el ejército para regresar a su tierra natal. Sin embargo, sabían perfectamente que el Señor Demonio jamás accedería a su petición. En todo el reino demoníaco, solo el Consejero Militar podía ayudarlos a cumplir su deseo.
Así pues, buscaron al Consejero Militar, quien les pidió que entraran en el Jardín de Zhou para resolver este asunto. Por ello, habían reprimido drásticamente su cultivo, perdiendo al menos doscientos años de vida. Sin embargo, si lograban completar esta tarea y regresar juntos al campo, entonces tal como Teng Xiaoming había dicho: estaban dispuestos.
Eran generales demoníacos de nivel medio de Condensación Estelar. Aunque hubieran reducido su cultivo a la Apertura Etérea, aún poseían una destreza en combate muy superior a la de los cultivadores de dicha apertura. Para alguien que una vez escaló una montaña y ahora vagaba tranquilamente por las colinas, podía moverse con total libertad. Lógicamente, entre todos los cultivadores humanos del Jardín de Zhou, salvo Xu Yourong, podían matar sin remordimientos a quien quisieran.
Sin embargo, no habían previsto que las dos doncellas de Lady Nanke, en su competencia por obtener méritos, provocarían tantos problemas. Menos aún habían anticipado que el joven humano llamado Chen Changsheng llevaría consigo tantos artefactos mágicos valiosos. Incluso la fuerza y la voluntad que Zhexiu había demostrado superaron sus predicciones, de tal manera que logró escapar con éxito a las Llanuras del Sol Eterno.
Aunque entrar en esa llanura era sin duda un camino que conducía a la muerte, al final no fueron ellos quienes mataron.
Este era el límite de la llanura, así que, aunque aquel sol rojo parecía no ponerse nunca, en realidad seguía ocultándose muy lentamente. Con el paso del tiempo, dos tercios del mismo habían transcurrido bajo aquella llanura aparentemente interminable, y el cielo se oscureció. Liu Wan'er dijo: “Esperemos un momento antes de ver qué ocurre. Comamos primero”.
Teng Xiaoming emitió un gruñido obediente y dejó su pesada vara. Sacó leña y ladrillos y encendió una hoguera. Liu Wan'er retiró del palo el arroz nuevo de este año, junto con agua de manantial de la Montaña de Jade. Luego comenzó a enjuagar el arroz. Solo cuando el agua empezó a salir de la olla recordó que, en la orilla del lago, Chen Changsheng le había hecho un agujero a esa gran olla.
Liu Wan'er se quedó sin palabras. Aquel rostro amable y afable finalmente dejó entrever un atisbo de irritación. “Chen Changsheng, ese pequeño tonto, ¿acaso no sabe que dañar una olla y destrozar una cocina es el crimen más despreciable de este continente?”
Teng Xiaoming soltó una carcajada y luego dijo: "¡Íbamos a matarlo! ¿Cómo podía siquiera pensar en tales cosas?"
Liu Wan'er gimió como una niña pequeña y luego dijo con disgusto: "Recordaré esta enemistad, y si esas dos criadas no pueden matarlo, no se lo pondré fácil".
Xiaoming la consoló: “Cuando volvamos a casa, ya no tendremos que luchar contra los humanos. Podemos vender la vasija rota como chatarra y conseguir algo de dinero, así que no está tan mal “ .
Dicho esto, sacó otra olla de la cesta y tomó el arroz de sus manos. Luego comenzó a enjuagarlo y a prepararlo para cocinarlo.
“¿Qué quieres cenar esta noche?” preguntó Liu Wan'er.
Teng Xiaoming observó la llanura, escuchando los gritos que provenían del interior. Con cierta vacilación, propuso: “Dentro hay bastantes monstruos. ¿Podría entrar y capturar a dos? Si no me alejo demasiado, no debería haber problema”.
“Arriesgar la vida por una comida... no somos pájaros, ni tampoco humanos” dijo Liu Wan'er de mal humor. Luego se acercó a la cesta y rebuscó entre sus cosas durante un rato. Finalmente, encontró lo que buscaba, lo sacó y dijo:” Antes de irnos, traje la mano izquierda de la criada. ¿Podemos cocinarla en la olla y luego comerla con la salsa picante que me regalaron?
Anteriormente, a orillas del lago, en nombre de la justicia, le había cortado la mano a aquella digna mujer.
Esa mano ahora estaba entre las suyas, su muñón aún manchado de sangre.
Teng Xiaoming tomó la mano cercenada y la lavó con agua de manantial. Abrió la olla, colocó una bandeja para cocinar al vapor y luego un plato encima. Finalmente, introdujo la mano en la olla.
“Esas dos criadas están demasiado cerca de las almas. El Qi espiritual en esta mano es algo excesivo; me temo que no se digerirá bien”. Lo pensó un momento y luego dijo: “Mejor no usar salsa picante. Dentro de un rato la acompañaré con albaricoques”.
En casa, él siempre era quien cocinaba. Liu Wan'er no era muy buena en eso, así que, naturalmente, no tenía ninguna opinión al respecto.
El agua aún no había hervido. No sabían si aquellos dos jóvenes en la llanura seguían vivos o no.
Liu Wan'er y Teng Xiaoming estaban sentados hombro con hombro sobre una piedra al borde de la llanura, observando cómo el sol se ponía muy lentamente.
"Hace mucho que no hacemos esto."
"Mm."
"Hace setenta y tres años, tú todavía eras un simple soldado. ¿De dónde sacaste el valor para invitarme a ver la puesta de sol?"
"Mmm......Perdí una apuesta con un colega."
Liu Wan'er lo fulminó con la mirada. "Así que al fin lo admites."
Teng Xiaoming lo pensó un momento y luego dijo: "Ya lo he admitido cuatrocientas cuarenta y una veces".
Liu Wan'er no le prestó atención. Acurrucándose más cerca de su hombro y mirando el sol distante, dijo con satisfacción: "Verdaderamente hermoso".
Teng Xiaoming reflexionó sobre cómo responder y decidió que era momento de mentir, así que dijo: "Mm".
El rostro de Liu Wan'er reflejaba anhelo. "Cuando volvamos a casa, podremos sentarnos así todos los días y contemplar la puesta de sol".
Teng Xiaoming reflexionó una vez más sobre cómo responder y decidió que ya no podía seguir mintiendo, aunque le resultara difícil en el futuro. Dijo con sinceridad: “Nos cansaríamos de esto”.
Liu Wan'er arqueó una ceja y dijo: "Si me ves durante mucho tiempo, también te cansarás".
Teng Xiaoming no lo pensó, y no mintió. Dijo sinceramente: "No lo haré".
Si uno contemplara la belleza de una persona aún más hermosa todo el tiempo, inevitablemente llegaría un día en que se cansaría de ella.
Chen Changsheng no tenía esa clase de experiencia vital, pero tenía mucho que decir sobre el sol, pues era algo que jamás se cansaba de contemplar. Cada día se despertaba a las cinco, cuando aún estaba oscuro. Tras lavarse la cara y enjuagarse la boca, se colocaba bajo el ciruelo, junto al templo, a la orilla del lago o en la copa del gran baniano, y, como de costumbre, veía el amanecer. Eso era lo que más feliz le hacía.
Por las noches, solía estar dormido, por lo que no estaba familiarizado con la oscuridad nocturna. Es más, por eso no le gustaba la noche oscura.
Ya fuera una noche cálida o fría, no le gustaba la noche en absoluto. Ya avanzara suavemente o con furia, no quería tener nada que ver con ella.
Tenía miedo a la muerte porque no quería morir.
No le tenía miedo a la muerte, porque había pensado en ella muchas veces.
Así, justo antes del momento de su muerte, siempre irrumpía con una fuerza inimaginable.
El Dragón Negro lo había visto.
La Emperatriz Divina lo había visto.
Gou Hanshi lo había visto.
Ahora, era el momento de que sus enemigos vieran esa fuerza.
Liang Xiaoxiao tenía una nueva herida de espada en el hombro, de la que actualmente goteaba sangre.
Los cuerpos de esas dos bellezas demoníacas estaban cubiertos de marcas de espada. Las sonrisas habían desaparecido hacía tiempo de sus rostros, dejando tras de sí una expresión grave y seria.
Chen Changsheng sujetaba el paraguas con la mano izquierda y la daga con la derecha. Su rostro estaba pálido, sin rastro de sangre. Su esencia vital se había agotado casi por completo.
Sin embargo, su expresión seguía siendo tan seria como siempre.
Desde el principio hasta el final, siempre había sido así de serio.
Esta vez, tendría que tomárselo aún más en serio para vivir; para vivir de tal manera que la muerte pudiera verlo.

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Estás leyendo el capítulo 267 de Ze Tian Ji (Novela), un novela. Elegir es escoger. Esta es una historia sobre elecciones. Tres mil mundos llenos de dioses y demonios, con un pergamino daoísta en la mano, eres capaz de controlar el universo entero... Al principio de los tiempos, un… Este capítulo tiene publicado el 28 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ze Tian Ji (Novela) tiene 1186 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.