Leer Wortenia Senki (Novela) Capítulo 87 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Principios de mes, décimo mes, Calendario del Continente Occidental: (Invasión Oriental 5)
“Nos han pillado bien, ¿eh?... Como era de esperar, general Berharres, supongo. Envíe inmediatamente el mensaje a las fuerzas destacadas. Una hora... ¡Dígale a Saitou que los detenga solo durante una hora!”
Tras escuchar el mensaje de Saitou, Sardina chasqueó la lengua mientras miraba el mapa extendido frente a ella, y luego dio la orden al mensajero.
Sardina, que escuchó la información traída por el mensajero, comprendió al instante la intención de Belharres.
(Tal como dijo Saitou, me está apuntando al cuello… No, probablemente no solo a eso… Lo que apunta el general Belharres es…)
“¡Sí! Inmediatamente…”
Abrumado por su mirada furiosa, el mensajero salió corriendo de la tienda para cumplir su orden.
“¡Necesito a alguien! ¡Consíganme otro mensajero! ¡Díganle al otro mensajero que se dirija hacia las fuerzas destacadas y que refuercen a Saitou lo antes posible!”
—Puede estar tranquilo, alteza. Ya he ordenado a un mensajero que se encargue de ello…
Tras la voz aguda de Sardina, una voz tranquila resonó dentro de la tienda.
No se dio cuenta de cuándo había llegado. En el momento en que Sardina dirigió la mirada hacia la entrada de la tienda, el rostro sereno de Sudou apareció ante sus ojos.
Sudou, el asunto de Rozeria parece haberse solucionado, por lo que se le encomendó liderar la unidad de escolta y participar en esta batalla.
Sudou, que es bueno maniobrando entre bastidores, también es bueno liderando el ejército.
Sudou y Saito.
El hecho de incluir a dos de estos capaces japoneses en su ejército demuestra cuánto se juega Cerdina en esta invasión.
“Sudou… Correcto… Gracias.”
“No, no, por Su Alteza, este Sudou hará cualquier cosa.”
Dicho esto, Sudou se encogió de hombros con su expresión habitual.
La expresión de este hombre nunca cambia, sin importar la situación, lo que dificulta su comprensión.
“Fuuh… Parece que tienes muchas manos libres, ¿eh? Sudou.”
Ella entendió que lo que él decía era solo una opinión superficial, pero Sardina le respondió con sarcasmo mientras lucía relajada.
Cuanto más se comprende la situación, más ansiedad y frustración nacerán en el corazón.
“Aunque me impaciente, la situación no va a cambiar al final… Bueno, al menos puedo decir que entiendo la impaciencia de Su Alteza.”
Ni siquiera después de que Sardina le dijera algo sarcástico, la expresión de Sudou cambió.
Por el contrario, su tono de voz se ha vuelto más tranquilo.
“Bueno, parece que el ejército del Reino de Zalda no es tan tonto… Al fin y al cabo, su comandante es el general Belharres. Como era de esperar de un hombre con una larga trayectoria militar, ¿eh? No creo que cuenten con la aprobación de su rey ni de los ministros, pero llevar a cabo un plan así… Esto sí que es algo…”
“¿Así es como me vas a decir que podrían cortarme la cabeza?”
Al escuchar las palabras de Sudou, Sardina le preguntó.
Al oír su pregunta, Sudou sonrió.
“Por favor, no bromee… Solo estoy elogiando su estrategia. Después de todo, el general Belharres nunca pensó sinceramente que lograrían decapitar a su alteza.”
Tras escuchar la respuesta de Sudou, Sardina se convenció de que su intuición era correcta.
“Como era de esperar… Ese era su objetivo, ¿eh?”
“En efecto… Su objetivo es que esta batalla termine en empate. Creo que quieren agotar el poder bélico de ambos países. Dada la diferencia de poder entre nuestra nación y el Reino de Zalda, es algo que jamás deberían hacer. Y, sin embargo, optan por hacerlo, lo cual significa…”
“Un tercer país… Están planeando arrastrar a Ernestgora a esta guerra.”
“Me temo que es probable que suceda…”
Sudou asintió con la cabeza tras escuchar las palabras de Sardina.
No aparece en su rostro la sonrisa que solía tener.
Su mirada se vuelve penetrante, extendiéndose mucho más allá del campo de batalla. Es una sensación de intimidación tan abrumadora, propia de alguien que ha sobrevivido a numerosas batallas.
“Se dan cuenta de que no pueden ganarnos estratégicamente, así que optan por una medida desesperada… ¡Caramba, qué gente más absurda…!”
“Quizás se trate de una decisión arbitraria del general Belharres, ya que no creo que el rey de Zalda y sus ministros aprobaran semejante plan.”
Ante la opinión de Sudou, Sardina asintió en señal de aprobación.
“Ningún rey concedería tal permiso… para incorporar Ernestgora a su propio territorio y entablar la guerra…”
Sardina habló con amargura.
“Supongo que dependerá de cuánto podamos reducir las bajas de esta batalla… Si nos quedáramos con menos de la mitad de las bajas, entonces…”
“Lo sé… Sería difícil mantener el control interno si perdiéramos más de la mitad de nuestra fuerza actual. Si eso ocurre…”
“Ernestgora, en el norte, no se quedará callada… También invadirán Zalda y apuntarán al territorio costero, o incluso intentarán apoderarse de todo el territorio… Para esos tipos, con tal de reducir nuestro poder aunque sea un poco, estarán encantados de hacerlo.”
Ocupar el propio Reino de Zalda fue relativamente fácil, dada la diferencia de poder nacional.
Incluso si el Reino de Rozeria y el Reino de la Niebla acudieran como refuerzos, aún sería posible obtener una victoria suficiente.
Sin embargo, elaborar la estrategia llevó demasiado tiempo, ya que había que dirigirla teniendo en cuenta al mismo tiempo la influencia de las otras dos grandes potencias.
Aparte de Kirtantia al oeste, Ernestgora al norte limita con el Reino de Zalda.
Si el Imperio Ortomea tardaba demasiado en ocupar el Reino Zalda, entonces estaba claro que Ernestgora obstaculizaría la expansión territorial de Ortomea.
“¿Qué crees que haría la zorra de Ernestgora?”
“A ver… Esa persona es de las que les gusta controlarlo todo sin ensuciarse las manos, después de todo…”
Al escuchar las palabras de Sardina, la figura de la joven reina de Ernestgora aparece en la mente de Sudou.
Su aspecto es normal. Comparada con Roezeria Lupis o la Princesa Sardina, son similares, pero a la vez completamente diferentes.
Es una pérdida de tiempo compararlos.
Sin embargo, contrariamente a su apariencia, su personalidad es horrible.
Es una gobernante despiadada y fría, nacida para gobernar, que no duda en aniquilar incluso a un miembro de su familia.
Sudou solo la había visto dos veces, pero la intensa impresión quedó grabada en su mente.
Una reina de inteligencia superior que se ganó el apodo de la zorra.
Es una persona que nunca deja escapar una gran oportunidad.
“Primero, sin duda, trasladaría a sus soldados al territorio de Zalda… Ya que no permitirá que seamos los únicos que expandamos su territorio.”
“En ese proceso, Ernestgora y nosotros sin duda chocaremos. ¿Tendrá Zalda margen de negociación en tal situación?... Sinceramente, ¡qué tercos son!”
“Un país débil es un país débil; simplemente están desesperados por sobrevivir.”
Al oír las palabras de frustración de Sardina, Sudou negó con la cabeza en silencio.
“Bueno, da igual. En cualquier caso, primero tenemos que ganar esta batalla. Porque esto decidirá nuestro próximo movimiento.”
El problema ahora es vencer al ejército de Zalda. Después de la victoria, se decidirá el siguiente paso.
“De hecho, aunque la posibilidad es muy baja, todavía existe la posibilidad de que nuestro ejército se vea superado por su espíritu de lucha y sea derrotado…”
Su mayor preocupación ahora mismo es esta batalla: si el reino de Zalda logrará o no romper la línea del frente.
Yo también… ¡Me dirigiré al frente!
Sardina pronunció esas palabras con expresión tensa mientras miraba fijamente a Sudou.
Puede considerarse una decisión insensata, pues planeaba desenmascarar al enemigo ante sus propios ojos.
Sin embargo, Sudou no negó su decisión.
Porque sintió una fuerte voluntad de luchar tras mirarla a los ojos. Además, su plan también tiene una ventaja.
“Ya veo… ¿Apostarlo todo, eh?”
“Si me dirijo al frente, los 2000 soldados de escolta también pueden convertirse en una fuerza bélica potencial, y si voy al frente, ¿acaso no aumentará también la moral de los soldados?”
La razón por la que Ortomea se encuentra en un punto muerto contra Zalda es que ambos aportan la misma cantidad de soldados.
La moral de los Caballeros de Zalda es alta porque no tienen miedo a la muerte.
Para ser exactos, están en estado de éxtasis.
Se ven absorbidos por el sentimiento de crisis y el patriotismo para proteger su patria.
“Si su alteza se dirige al frente, la moral sin duda mejorará… Y también podemos convertir a las tropas de escolta en potencial bélico, aumentando la posibilidad de que podamos retenerlas hasta que lleguen las fuerzas destacadas, pero…”
Sudou se interrumpió.
Pensándolo bien, la probabilidad de ganar existe.
Con la presencia de su oficial al mando de mayor rango, la moral de los soldados de Ortomea aumentaría.
Sin embargo, cuando piensa en ser su ayudante, la propuesta de Sardina le parece demasiado peligrosa.
Entre la seguridad y el riesgo…
En realidad no puede elegir.
Porque incluso si estuviera absolutamente seguro de ganar, también existiría la posibilidad de perder.
“Tendré muchísimo cuidado con el peligro…”
Al oír esas palabras de Sardina, Sudou tomó su decisión.
Pensaba que darle demasiadas vueltas a ese tema no serviría de nada, y la idea de perder le hacía sentir como un tonto.
Lo que necesita hacer es creer en su oficial al mando de mayor rango, Sardina.
“Lo entiendo. Inmediatamente trasladaremos a las tropas de escolta al frente…”
Sudou respondió con esas palabras y lentamente bajó la cabeza hacia Sardina.
Fue una forma de mostrar respeto a la decisión de su oficial al mando.
-
Ese día, la batalla entre el Reino de Zalda y el Imperio Ortomea fue ganada por el Imperio Ortomea.
Sin embargo, a ojos de Ortomea, no fue una victoria perfecta.
Es cierto que Ortomea logra obtener la victoria tras decapitar al comandante de mayor rango de Zalda, el general Belhares…
Pero las expectativas de Sardina eran correctas.
Zalda perdió 16.000 de sus soldados, mientras que Ortomea perdió 17.000.
Debido al número casi igual de daños, Ortomea no tiene más remedio que detener temporalmente su invasión.
Sardina, que controla a los nobles cercanos a la frontera, intentó recuperar su fuerza.
Sin embargo, no pudo reanudar la invasión de inmediato.
Tal como había predicho, Ernestgora cruza la frontera de Zalda y comienza a mostrar sus colmillos.
En este lugar comenzará una guerra a tres bandas entre Zalda, Ortomea y Ernestgora.
Y con la escalada de disturbios dentro del Reino de Zalda, Mikoshiba Ryouma pudo obtener el tiempo que necesitaba.
El tiempo que necesitaban para sobrevivir…

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Wortenia Senki (Novela) Capítulo 87
Estás leyendo el capítulo 87 de Wortenia Senki (Novela), un novela. El estudiante de secundaria Mikoshiba Ryouma fue convocado a un mundo diferente en medio de una guerra. Al percibir la malicia de quien lo convocó (un invocador del imperio O'ltormea), utiliza sus artes marciales para… Este capítulo tiene publicado el 11 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Wortenia Senki (Novela) tiene 224 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.