Leer Wortenia Senki (Novela) Capítulo 149 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un hombre miró hacia el techo de su oficina mientras expresaba su angustia.
Nadie sabía cuánto tiempo llevaba en ese estado sin moverse desde que había regresado a casa.
10 minutos, 20 minutos, 30 minutos. ¿O ya había pasado 1 hora?
En el interior del pecho de aquel hombre se amontonaban conflictos y arrepentimientos indescriptibles.
Era la primera vez que sentía una sensación de debilidad y vacío.
(Me pregunto, ¿en qué me equivoqué...? Deberíamos haber tenido un poco más de tiempo... ¿Cometimos algún error? ¿O es que no había manera de salvar a este país desde el principio?)
Cuando su suegro perdió en la lucha por el poder contra el duque Gerhardt, nunca se sintió tan desesperanzado, ni siquiera en comparación con sus años de juventud, cuando tenía que permanecer todo el tiempo dentro de su territorio.
“Disculpen… Zeref-sama ha llegado. ¿Le abro?”
Los golpes del viejo mayordomo devolvieron al conde Bergston a la realidad.
“Déjenlo entrar…”
En su interior, se entremezclaban el deseo de encontrarse y el no querer encontrarse.
Dirigió la mirada al fajo de papeles que había sobre el escritorio.
Hace apenas unas horas, esa era la última carta bajo la manga que podía cambiar el Reino de Rozeria, pero ahora era un montón de basura sin utilidad. Nadie sabe cuánto esfuerzo y sacrificio se necesitó para crear esa montaña de papeles que se convirtió en inservible…
Al pensar en eso, el hombre no tuvo el valor de mirar directamente a la cara a su cuñado, que había confiado sinceramente en él.
Incluso cuando sabía que su pariente no era alguien que culpara fácilmente a los demás.
“¡Qué cara tan sombría tienes… cuñado…!”
Al abrir la puerta, Earl Zeref frunció el ceño en cuanto vio a su cuñado, Earl Bergston.
“Bueno, supongo que no hay nada que hacer… Especialmente en este tipo de situación…”
Earl Bergston respondió con un profundo suspiro a Earl Zeref, quien pronunció esas palabras mientras dejaba caer su obeso cuerpo en el sofá.
“Me enteré de camino para acá, que Su Majestad se había desmayado tras recibir una noticia urgente.”
Sorprendido, Earl Zeref miró fijamente a su cuñado.
“Así es, se desmayó al enterarse de la rebelión. Ahora mismo está descansando en su habitación. Después de todo, tiene muchas preocupaciones… Aun así, es impresionante que sepas esto, ¿cómo lo supiste? Deberían haber impuesto una orden de silencio a los asistentes a la reunión…”
En respuesta a esa pregunta, Earl Zeref se encogió de hombros.
Era fácil ordenar silencio, pero muy difícil ejecutar esa orden. Y tales cosas eran evidentes para el conde Zeref, quien era un experto en la recopilación de información.
“No tiene sentido imponer una orden de silencio si, al final, la información se va a difundir, ¿sabes? Al fin y al cabo, incluso para un dios, fue difícil mantener a alguien callado. Sobre todo ahora, cuando todos están preocupados por el futuro del país…”
En primer lugar, los humanos eran criaturas a las que les gustaban los rumores.
Los chismes se propagaban como una onda, de una persona a otra.
Al mismo tiempo, entretejía verdad y mentira.
Era difícil reprimir esos instintos con poder.
“¿Es algo inevitable?”
"Bien…"
Earl Zeref respondió a Earl Bergston afirmativamente.
Las dos personas se miraron fijamente durante un rato.
Tras un largo silencio, Earl Bergston abrió lentamente la boca. En ese momento, para él, no era el momento de preocuparse por la salud de Lupis.
“He desperdiciado tu esfuerzo… Lo siento mucho…”
Earl Bergston inclinó profundamente la cabeza hacia Earl Zeref.
Sin embargo, el conde Zeref solo le sonrió con calma, como de costumbre.
“No te preocupes demasiado, cuñado.”
"¡Pero!"
“No había nada que hacer. Dado que, en un principio, era algo con pocas probabilidades de éxito…”
La expresión del conde Zeref no mostraba ni un ápice de indignación. En el fondo, sabía que el resultado de esta vez era inevitable.
(Este tipo… ¿O será que todavía soy demasiado ingenua?)
Al ver esa actitud de su cuñado, Earl Bergston volvió a fijar la mirada en su escritorio.
Este fajo de papeles colocado sobre el escritorio contenía información sobre la recaudación de impuestos que se realizaba en el Reino de Rozeria.
¿Quién, cuándo, dónde, cuánto dinero y qué tipo de medios se utilizaron para reunirlos?
Y de ese dinero, ¿cuánto se embolsaron y cuánto entregaron al gobierno? Todo estaba escrito en ese fajo de papeles.
Basándose en esa información, Earl Bergston planeó purgar a las personas que formaban parte de la facción del noble.
Muchos de los problemas del país fueron causados por los nobles reunidos bajo el mando de Gerhardt.
Estaban avivando el descontento hacia Lupis, interviniendo en la defensa nacional y presionando a los burócratas para que retrasaran los asuntos de Estado.
Estas acciones, tomadas por separado, podrían no causar una lesión fatal, pero tampoco podían ignorarse.
Y una actitud maliciosa y no cooperativa era mucho peor que una hostilidad manifiesta, porque era mucho más difícil de manejar.
Por no mencionar que la posición y la personalidad de Lupis también dificultan la respuesta.
La solución más sencilla para superar este dilema fue purgar dos o tres casas poco cooperativas con escaso poder político para dar ejemplo.
La destrucción de su hogar era algo que los nobles temían enormemente, pero ese temor era necesario para apaciguar sus corazones y mitigar su hostilidad.
Posteriormente, se puede utilizar el método sutil para acercarse a los demás nobles.
Tampoco hubo mucha dificultad en cuanto a las razones de la purga.
Cuando uno lleva el gobierno sobre sus hombros, es natural que las meras palabras no basten. Cada casa escondía uno o dos secretos oscuros, y era lógico calificar esos secretos de criminales.
Más o menos, si Lupis hubiera tenido la paciencia de soportar algunos dolores con su autoridad absoluta, realizar la purga no habría sido imposible.
Pero Lupis tiende a elegir las respuestas tranquilas y moderadas, y su incapacidad para ejercer el poder estatal la lleva a fracasar en todo intento.
Así pues, Earl Bergston se limitó a observar sin tomar ninguna medida.
Hasta el día en que los demás nobles bajaron la guardia y expusieron sus violentos colmillos y su fealdad a plena luz del día.
“Para ser sincero, habría tenido mucha suerte si todo hubiera salido bien. Al fin y al cabo, ese plan era muy difícil de llevar a cabo…”
Earl Zeref interrumpió sus palabras y exhaló levemente.
El plan del que hablaba consistía en eliminar a los nobles tras descubrir sus crímenes ocultos. Según la ley estatal, era una medida legítima. Pero el momento de su ejecución era muy difícil.
El mayor problema era que esos nobles habían utilizado el nombre de Lupis para su propio beneficio, causando descontento entre la ciudadanía.
El objetivo de esos nobles era una rebelión.
Por muy débiles que sean, los oprimidos no pueden estar bajo la merced de nadie para siempre.
No era necesario que el gobernante amara al pueblo, pero quedaba descalificado como gobernante si el pueblo se rebelaba.
Por esa razón, era necesario tener el conocimiento para mantener adecuadamente el propio territorio.
En ese caso, había dos maneras de afrontar la situación actual: la primera era utilizar el poder del Estado y purgarlos, asumiendo el estigma que ello conlleva; o bien, comprender el objetivo de los oponentes y juzgarlos conforme a la ley antes de que su meta se haga realidad.
Sin embargo, ambas medidas ya se habían convertido en burbujas.
Todo eso terminó cuando murió el recaudador de impuestos que visitaba cierto pueblo.
“Más allá de mi cargo como ministro del Reino de Rozeria, también le debo lealtad a la Reina. Por eso acepté la petición de mi cuñado de crear una medida; aunque no fuera muy útil, al menos podría ayudar, pero ahora todo ha sido en vano…”
“Zeref… Tú…”
Earl Bergston contuvo la respiración involuntariamente debido a las palabras de Zeref llenas de compasión.
“Cuñado… Deberías haberte dado cuenta, ¿verdad?”
La amable sonrisa que siempre adornaba el rostro del conde Zeref desapareció.
Sus palabras tenían una presión que parecía repentina e inesperada.
“Zeref, basta ya… Somos sus súbditos…”
Era obvio lo que intentaba decir. A partir de ahí, las palabras de Zeref contradecían las creencias del conde Bergston. No era porque el conde Bergston no comprendiera el motivo.
Sin embargo, Earl Bergston no quería seguir escuchando las palabras de su cuñado, en quien más confiaba.
Porque si le hace caso, tendrá que decidir si comparte el camino con él o toma uno diferente que se le opone.
Sin embargo, esta vez Zeref se tomaba la situación muy en serio.
Aunque comprendía los sentimientos de Bergston, Zeref siguió hablando.
“Oh, cuñado, veamos la realidad… Hemos cumplido con creces nuestra lealtad al país. ¿No deberíamos ahora buscar la manera de asegurar nuestra supervivencia futura?”
“Pero… eso es…”
—¿Quieres decir que vamos a abandonar a Lupis? —reflexiona Bergston como si formulara esa pregunta.
Sin embargo, Zeref no retrocedió. Era evidente que una gran catástrofe se cerniría sobre él y su familia si se retiraba en ese momento.
En el peor de los casos, su relación con su cuñado quedaría destruida. Pero hasta ese momento, incluso Zeref se había preparado para aceptarlo todo.
“De cualquier forma, Su Majestad ya no tiene escapatoria… Si no podemos sofocar la revuelta, ni siquiera el pueblo llano la mantendrá con vida debido a su rencor…”
“¿Eso significa que Gerhardt utilizará a la princesa Ladine para expulsar a Lupis? Su razón legítima sería deshacerse del gobernante incompetente…”
En respuesta a las palabras de Bergston, Zeref asiente lentamente.
No existía el concepto de legitimidad en el momento en que se cuestionaba la capacidad del gobernante.
A veces, la cuestión de la legitimidad puede convertirse en el arma más poderosa de una persona.
En la última guerra civil, esa razón fue la mayor baza de Lupis. Sin embargo, ahora todo era al revés.
“Entonces tendremos que negociar con el pueblo llano…”
Una solución pacífica mediante la negociación, no la represión armada. De esa forma, Lupis podría sufrir menos daños. Sin embargo, Zeref rechazó la propuesta de Bergston sin siquiera analizarla a fondo.
“Eso sería un desperdicio. En esta situación, la gente no confiará en nuestras palabras, y los aristócratas tampoco cederán fácilmente ante el pueblo llano…”
En cualquier mundo, el secreto de la estabilidad nacional se limitaba a cuánto miedo se podía mantener hacia el gobierno.
Ya fuera mediante el poderío financiero, la ley o la fuerza militar, el pueblo seguía al Estado porque este era fuerte e intimidante.
Para bien o para mal, la seguridad mediante el uso del poder era absolutamente necesaria para lograr la estabilidad.
Y en ese momento, Lupis no tenía ese poder. Y como no lo tenía, carecía de credibilidad, lo que significaba que sus palabras no valían nada…
“Más allá de la causa, muchos ahora cuestionaban la capacidad de Su Majestad Lupis para gobernar. Y esta revuelta sería un golpe fatal para ella. Todos los aristócratas apoyarían entonces a Gerhardt…”
¿De verdad nos resulta imposible hacer algo?
“Es imposible. En primer lugar, la influencia de Gerhardt se extiende a casi el 40% de toda la nobleza de este país. Y además está la situación actual. Los nobles neutrales se someterían a Gerhardt a menos que le guardaran un profundo resentimiento.”
La legitimidad era el arma más poderosa de Lupi.
Sin embargo, en la situación actual, la justa causa sería ambigua si Gerhardt dijera que quiere deshacerse del gobernante insensato. Además, si utilizara a Ladine como figura decorativa, también podría proclamar su legitimidad.
¿No se puede hacer nada, verdad?
“Al menos, si logramos hacerle algo a Ladine-sama, entonces podría haber alguna manera, pero…”
Sin Ladine, por mucho que Gerhardt lo disimule, no cambiará el hecho de que usurpó el trono de Lupis.
A algunos aristócratas no les gustaban esas perspectivas, por lo que entonces la gente podría haber optado por obedecer a Lupis y escuchar a Bergston, pero con la situación actual, tal cosa era imposible.
“¿Supongo que ya es demasiado tarde? Al final, el juicio de entonces resultó fatal, ¿no?”
Bergston miró al techo y suspiró.
(Como era de esperar, habría sido mejor purgar a Gerhardt en cuanto terminara la guerra civil…)
Aunque entiende que no tenía sentido hablar del pasado, es inevitable que sienta arrepentimiento.
Porque en ese instante el amanecer del brillante Reino de Rozeria había terminado.
(Pero ahora es demasiado tarde. El brillante futuro se nos escapó de las manos. Y con esta revuelta, el reinado de su majestad ha terminado. Si ese es el caso, entonces…)
¿Debe perecer junto con Lupis, o debe buscar una forma de sobrevivir?
El sentido del deber como ministro del Reino de Rozeria y su responsabilidad como gobernante de su territorio eran dos cosas importantes que no podía abandonar fácilmente.
Pero ahora mismo, debe elegir entre los dos.
Un largo silencio reinaba en la sala. Zeref esperaba en silencio la decisión de Bergston.
Llegó entonces el momento en que tuvo que dar a conocer su decisión.
“Muy bien… Me gustaría escuchar su opinión. ¿Cómo podemos proteger nuestro hogar?”
El juicio de Lupis. Como ser humano, su decisión nunca fue errónea. Y tampoco se equivocó nunca como responsable de asuntos nacionales. Sin embargo, ahí quedó la cosa.
No es apta para gobernar porque no se equivocó. Para ser más precisos, elige la opción correcta como persona, no como gobernante.
(Majestad… Por favor, perdóneme…)
Bergston derramó lágrimas de sangre en su corazón. Nunca odió a Lupis.
Aunque Lupis a veces tomaba decisiones estúpidas e infantiles, su personalidad era bondadosa.
Al menos, en la anterior guerra civil, Earl Bergston sirvió a Lupis con sinceridad.
Sin embargo, en la situación actual, no había muchas opciones disponibles.
Porque Bergston también tenía familia y vasallos a quienes debía proteger.
“Esa es una decisión sensata. Cuñado-donante.”
En respuesta a las palabras de Zeref, Bergston asintió mordiéndose los labios.
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Wortenia Senki (Novela) Capítulo 149
Estás leyendo el capítulo 149 de Wortenia Senki (Novela), un novela. El estudiante de secundaria Mikoshiba Ryouma fue convocado a un mundo diferente en medio de una guerra. Al percibir la malicia de quien lo convocó (un invocador del imperio O'ltormea), utiliza sus artes marciales para… Este capítulo tiene publicado el 11 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Wortenia Senki (Novela) tiene 224 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.