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Leer UNIDAD MARCIAL (Novela) Capítulo 4 online gratis en español

🏴 Grupo: Chel-King✍️ Traducción: Chel-King
Lashara suspiró al terminar de trabajar en las cuentas del Orfanato Quarrier. El dinero era escaso este mes. Un orfanato tenía muchos gastos, y el más agobiante era la comida. No era fácil conseguir suficiente dinero para alimentar a dieciséis niños y seis adultos. Aunque cinco de los seis adultos ganaban dinero, apenas alcanzaban para todos, a pesar de las exenciones fiscales que recibían del gobierno y las pocas donaciones que recibían ocasionalmente de mecenas ricos y benévolos. Sus gastos mensuales incluían comida, ropa (ya que los niños crecían constantemente y dieciséis de ellos siempre les faltaba algo cada mes), suministros sanitarios, el impuesto descontado, mantenimiento y varias otras pequeñas necesidades e indulgencias individuales que culminaban en un gasto mensual desalentador. El orfanato Quarrier fue fundado por ella hacía veintitrés años; por aquel entonces, era la única cuidadora y había acogido a cinco niños. Generalmente, las familias que buscaban adoptar acudían a orfanatos más grandes y prestigiosos en lugar de a orfanatos más pequeños como el suyo, así que los cinco niños que acogió nunca habían sido adoptados; los crio como a sus propios hijos. Aquellos cinco niños, Alice, Karin, Depp, Myra y Kenta, crecieron y decidieron apoyar al orfanato y a su madre; juntos constituyeron los seis cuidadores adultos que dirigían el Orfanato Quarrier. Lashara pasaba todo el tiempo en el orfanato, mientras que los cinco cuidadores tenían trabajos a tiempo parcial que les permitían mantenerlo. Normalmente tenían entre catorce y dieciséis niños; este era su límite máximo dadas las condiciones de alojamiento y la capacidad financiera del orfanato, así como la proporción de cuidadores por niño. Sin embargo, las familias preferían adoptar niños más pequeños, normalmente menores de un año, por lo que la mayoría de los mayores permanecían en el orfanato. Durante sus primeros años, Lashara les daba clases particulares principalmente en casa. Les enseñaba derecho, geografía, historia, matemáticas y los fundamentos de la economía y la política. Se esforzaba por inculcarles los conocimientos básicos que se esperaba que todos tuvieran, así como lo que todo adulto debería saber. Aunque no era una académica erudita, a lo largo de veintitrés años se había convertido en una maestra de la enseñanza de los fundamentos. Las damas, Alice, Myra y Karin, trabajaban a tiempo parcial en cocinas, restaurantes y residencias adineradas como cocineras, camareras, empleadas domésticas, niñeras y otros trabajos similares. Los hombres, Depp y Kenta, trabajaban en trabajos manuales, tirando de rickshaw la mayor parte del tiempo, aunque en invierno preferían dedicarse a la minería. Juntos, los cinco generaban la mayor parte de los ingresos mensuales del orfanato. Lashara los amaba a todos con todo el corazón; sin ellos, habría tenido que cerrar el orfanato, y la sola idea le dolía el corazón. La situación era difícil, pero gracias a sus hijos tan cariñosos, pudo superar estas dificultades. Las cosas se habían complicado aún más desde que el orfanato acogió a Rui. Un recién nacido requería atención y supervisión constantes, lo que les suponía una carga aún mayor, pero Lashara no se arrepentía de su decisión. Sintió una profunda pena cuando su hermana, enfermera del hospital, le informó de un bebé huérfano de pelo y ojos negros que no había sido aceptado en ningún orfanato. El cabello y los ojos negros eran extremadamente raros y siniestros, y se decía que quienes nacían con estos rasgos podían traer gran ruina o fortuna al mundo entero. Afortunadamente, Lashara nunca creyó en esas tonterías, ni la mayoría de la gente, pero el miedo supersticioso a los malos augurios aún persistía. Para Lashara, eran solo un montón de disparates inventados que sin duda habían hecho que los niños, por lo demás perfectamente normales y ordinarios, nacidos con estos rasgos, tuvieran una vida más difícil. Por supuesto, Lashara no ignoraba que Rui distaba mucho de ser un niño normal. Para ella, era un genio prodigioso, inimaginable. Pronunció su primera palabra a los dos meses, sorprendiendo a todos los adultos que lo rodeaban, y su vocabulario y habla aumentaron drásticamente hasta que pudo hablar como un niño de cuatro años incluso antes de cumplir uno. Además, su temperamento era realmente increíble: lloraba muy raramente, e incluso entonces, solo derramaba algunas lágrimas de mala gana cuando se lastimaba gravemente. Era tranquilo y paciente, algo que Lashara creía imposible en un bebé. Sería bastante intimidante para ella si no fuera por el hecho de que Rui era un bebé realmente maravilloso, era amable, cariñoso y sobre todo realmente adorable, estaba segura de que sería un rompe corazones cuando creciera. Suspiró mientras cerraba el libro de cuentas y dejaba a un lado el ábaco cuando- ¡AUGE! Un ruido fuerte y repentino la sobresaltó. Caminó por el pasillo hacia la parte trasera del orfanato, de donde provenía el ruido. —Ah, el escudero, ya veo. —Miró por una ventana los escombros de madera desmoronada y aserrín. ('Otro gasto más, pero no teníamos muchas opciones. Cortarlo nosotros mismos nos llevaría demasiado tiempo y energía, y la salida trasera se usa habitualmente para recibir suministros porque el almacén está más cerca'). Una tormenta había derribado un frágil árbol muerto, lo que provocó todas estas complicaciones. Afortunadamente, los Escuderos Marciales actuaron con rapidez, haciendo que sus servicios valieran cada moneda de bronce. Un Escudero Marcial era uno de los seis reinos, o rangos, de Artistas Marciales que formaban parte de una Unión conocida como la Unión Marcial, que ofrecía todos los servicios que empleaban el Arte Marcial. El Orfanato había encargado trabajo manual a un Escudero Marcial, a través de la Unión, aunque solo en raras ocasiones. Notó a Rui junto a Alice mientras pagaba al Escudero los honorarios por su trabajo, y en particular notó la profunda admiración que mostraba hacia él. De todos modos, era casi imposible pasarlo por alto, sobre todo viniendo de un Rui infantil, generalmente reservado y pasivo en sus expresiones emocionales. "Fu fu fu... Me pregunto si se esforzará por convertirse en un artista marcial..."
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UNIDAD MARCIAL (Novela) Capítulo 4

Estás leyendo el capítulo 4 de UNIDAD MARCIAL (Novela), un novela. —Un apasionado investigador y amante de las artes marciales y deportes de combate se encuentra reencarnado en un mundo fantástico de Arte Marcial. Liberado de la enfermedad que afligía su cuerpo en la Tierra, decidió… Este capítulo tiene publicado el 6 de junio de 2025, Traducido por el grupo Chel-King. UNIDAD MARCIAL (Novela) tiene 5 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.