Leer Una Voluntad Eterna (Novela) Capítulo 1318 online gratis en español
🏴 Grupo: Frozzy✍️ Traducción: Frozzy
Era difícil decir cuánto tiempo había pasado.
El templo de la Isla Alcance Celestial estaba repleto de cultivadores, tantos que era imposible contarlos. Vestían ropas extravagantes y todos tenían expresiones muy solemnes en sus rostros.
Sir Sangre Glacial vestía una elegante túnica de color rojo sangre bordada en oro. Llevaba una corona daoísta dorada y un cinturón bordado con dragones dorados. En la escalera que conducía al templo, se arrodilló, con una mezcla de solemnidad y ferocidad en el rostro.
En lo alto de la majestuosa escalera se encontraba el Daoísta Alcance Celestial, cuyas sienes ya estaban canosas por la edad. Sosteniendo un pergamino con el decreto frente a él, dijo: —Sir Sangre Glacial, usted expulsó al ejército del Archi-Emperador a millones y millones de kilómetros de distancia y mató a cinco reyes celestiales. Por la presente, usted es nombrado hijo daoísta de los confines orientales, donde gobernará todas las ciudades y tierras —. Después de leer la proclamación, su mirada se volvió cálida. —Han'er, ¿qué otra recompensa te gustaría? Te daré lo que quieras.
—Eh... —. Sir Sangre Glacial dudó. No le interesaba realmente ser un hijo del Dao ni gobernar los confines orientales. Solo había una cosa que quería... Armándose de valor, dijo en voz alta delante de todos los presentes: —Su discípulo Xue Han desea casarse con Zhen Ling'er. ¡Maestro, espero que nos permita ser compañeros daoístas!
Zhen Ling'er estaba al otro lado de la escalera. Cuando escuchó las palabras de Sir Sangre Glacial, su corazón dio un salto. Un rubor se extendió por su rostro, normalmente valiente y formidable. En lugar de parecer decidida como de costumbre, de repente parecía un poco tímida.
—¿Qué dices, Ling'er?—, dijo el Daoísta Alcance Celestial, mirando a Zhen Ling'er.
Sonrojada, Zhen Ling'er miró al Señor Sangre Glacial, luego juntó las manos y se inclinó profundamente ante el Daoísta Alcance Celestial. —¡Todo depende de usted, maestro!.
El Daoísta Alcance Celestial se rió con ganas. —¡Lo apruebo!
\*\*\*
—Lo apruebo—. Las palabras resonaron en la mente del gigante rojo sangre. Ese fue el momento más feliz de su vida. El gigante era una masa de heridas espantosas y su sangre estaba casi agotada. Sin embargo, una sonrisa aún aparecía en su rostro. Ese recuerdo era un pequeño fragmento de consuelo dentro de su infinito dolor.
El anciano vestido con una túnica negra miró al gigante con lástima en los ojos. —El Daoísta Alcance Celestial era el mecenas definitivo. Zhen Ling'er era el amor de tu vida. Cuando los dos terminaron enfrentados, debió de ser muy doloroso para ti.
Tras un largo momento de silencio, el gigante dijo: —Yo... no le debo nada a nadie.
Y entonces su mente se llenó del recuerdo que sin duda no quería recordar.
\*\*\*
El norte de Alcance Celestial estaba cubierto de capas de hielo. La Escuela Glacial ya estaba floreciendo. Los tejados cubiertos de nieve de los pabellones y torres se extendían hasta perderse en la distancia.
En un palacio de hielo en particular, Sir Sangre Glacial estaba sentado en un trono de jade, consolidando su más reciente iluminación con respecto a su técnica. A su lado estaba Zhen Ling'er, vestida como una ama de casa corriente, pero que le servía como protectora del dharma. El tiempo pasó.
Finalmente, Sir Sangre Glacial abrió los ojos y miró a su compañera daoísta. —Hermana mayor, hay algo raro en ti últimamente. ¿Qué te preocupa?.
Zhen Ling'er no dijo nada durante un rato. Luego miró profundamente a los ojos de Sir Sangre Glacial y dijo: —¿No has notado que hay algo sospechoso en el Maestro?.
Sir Sangre Glacial pensó por un momento. La mayor parte de su atención se centraba en el cultivo, pero era cierto que había notado un cambio en la personalidad del Daoísta Alcance Celestial, aunque no tenía idea de qué lo había causado.
—El maestro se ha vuelto más frío —, dijo Zhen Ling'er sin tapujos. —Es una frialdad que poco a poco se ha vuelto insoportable para mí.
—¿Y si estás pensando demasiado? —, preguntó Sir Sangre Glacial.
—Ojalá fuera así. ¿Recuerdas esa perla de plata que te di hace tiempo?.
—Lo recuerdo. Está sellada con un poder que ni siquiera el maestro puede atravesar. La guardé.
Zhen Ling'er miró a Sir Sangre Glacial con los ojos llenos de pesar y renuencia. Era como si supiera mucho más sobre la situación que Sir Sangre Glacial, pero no quisiera decírselo.
\*\*\*
Un rayo dorado partió el cielo, como una espada que cortaba en dos la capa de nubes violetas. Entonces, un trueno retumbó como un rugido, arrastrando al gigante rojo sangre de los recuerdos al presente. El rayo dorado era como un grito del Daoísta Alcance Celestial, y también como una espada mortal diseñada para acabar con la vida de Sir Sangre Glacial.
El dolor y la confusión se reflejaban en el rostro del gigante, y un dolor punzante surgió en su corazón. Quería respirar profundamente, pero en cambio, una sensación sofocante lo abrumó.
—La vida es igual para todos —, dijo el anciano vestido con una túnica negra. —Es una serie de recuerdos dolorosos. Y lo que es peor, cuanto más luchas, más impotente te vuelves... Es como esta lluvia rojo sangre, que cae del cielo sobre las tierras que hay debajo. Así es el destino.
Extendió la mano y la lluvia rojo sangre cayó sobre su palma, se filtró entre sus dedos y cayó al suelo.
El gigante no respondió nada. Su rostro era una máscara de dolor. Por mucho que luchara contra ello, su mente se llenaba del recuerdo de aquel momento tan agonizante... .
La Escuela Glacial se encontraba en el extremo norte, en medio de interminables campos de hielo. La sangre salpicaba el suelo, creando un vívido contraste con la nieve blanca. La antes majestuosa Escuela Glacial había sufrido una calamidad sin precedentes. Ahora no era más que ruinas. Al parecer, las Puertas Dao Alcance Celestial querían erradicar por completo la Escuela Glacial del extremo norte de las tierras Alcance Celestial.
El Daoísta Alcance Celestial y Zhen Ling'er flotaban en el aire. Habían experimentado una ruptura total.
—Estás enferma, Ling'er. Pero no te culpo.
—Déjate de tonterías, maestro. Me mostraste bondad al criarme y nunca me quejé de nada. Arriesgué mi vida por ti luchando contra la Dinastía del Archi-Emperador. Maté a muchos reyes celestiales y, al final, expulsé a la Dinastía del Emperador Supremo del Reino de Alcance Celestial. Sin embargo, ¿cómo me tratas, maestro?.
En cuanto a Sir Sangre Glacial, se encontraba frente a su compañera daoísta, indeciso sobre qué hacer. Por un lado estaba su venerado maestro. Por el otro, el amor de su vida.
—Han'er, tu hermana mayor ha sido poseída por el alma incorpórea del Archi-Emperador. Ya no es ella misma. Tengo una forma de asegurarme de que se recupere. Puedo expulsar el alma incorpórea del Archi-Emperador. ¡Pero no podemos perder tiempo, de lo contrario la situación se volverá irreversible!—. La expresión del Daoísta Alcance Celestial era de dolor paternal.
Zhen Ling'er, que ya estaba herida, miró a Sir Sangre Glacial y dijo: —No le escuches, hermano menor. Sigo siendo yo. No hay ninguna posesión. Desde el momento en que me tomó como aprendiz, tenía motivos ocultos. Quería que cultiváramos la Técnica de la Vida Eterna para poder convertirnos a los dos en una Píldora de la Vida Eterna. Así podría abandonar este mundo. ¡No dejes que te engañe!
El Daoísta Alcance Celestial miró con lástima a Zhen Ling'er. —Se acaba el tiempo, Han'er.
—No puedes confiar en él, hermano menor. Va tras tu Códice de la Inmortalidad...
—Si nos retrasamos más, Han'er, no quedará tiempo...
—Hermano menor...
—Han'er...
—...
—...
Las voces y los recuerdos inundaron al gigante como una riada. Se clavaron en su mente, atormentándolo sin descanso.
—¡GRAHHHHH! —, gritó el gigante, incapaz de soportarlo más. Se tambaleó y cayó de bruces al río Alcance Celestial. Las olas se agitaron y el agua helada le provocó un dolor profundo en los huesos. Lo mismo ocurrió en sus recuerdos.
—En aquel entonces, dudaste, ¿verdad? —, preguntó el anciano vestido con una túnica negra.
Su pregunta hizo que el gigante temblara violentamente. Luego se rió amargamente mientras se ponía de pie con dificultad y comenzaba a caminar de nuevo por el río Alcance Celestial.
—Sí, dudé...

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Una Voluntad Eterna (Novela) Capítulo 1318
Estás leyendo el capítulo 1318 de Una Voluntad Eterna (Novela), un novela. A Will Eternal Novela **“Sinopsis” Oficial:** Una voluntad para crear océanos. Una voluntad para convocar campos de moras. Una voluntad para masacrar incontables diablos. Una voluntad para erradicar innumerables… Este capítulo tiene publicado el 11 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Frozzy. Una Voluntad Eterna (Novela) tiene 1319 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.