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Leer Un Mundo que Vale la Pena Proteger (Novela) Capítulo 1455 online gratis en español

🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
¿Dónde estoy mintiendo? ¿Por qué estoy rodeado de oscuridad .. Oí vagamente que alguien hablaba, pero no pude oír claramente lo que decía. Estoy un poco cansado. Olvídalo, no voy a escuchar más. Siento que voy a desaparecer pronto, pero antes tengo que pensar en mi vida. Mi vida... en realidad es bastante interesante. Nunca he sabido quién soy. Así que, naturalmente, no sé cómo me llamo. Tal vez, no tengo un nombre. Es tan extraño. ¿Cómo puede haber alguien sin nombre? A mi entender, parece que todos en este mundo tienen su propio nombre. Pero no tengo. Tampoco recordaba por qué era así. Era sólo un vago recuerdo. Parecía... que un día, hace mucho tiempo, le había dado mi nombre a otra persona. De buena gana. Me sentí tan estúpida. ¿Por qué querría darle mi nombre a otra persona... No lo sé. Tal vez había una razón. Suspiro, mis pensamientos parecían un poco caóticos. Déjame pensarlo... Estas cosas siempre resonaban en mis pensamientos. Parecía ser muy importante, pero no podía recordarlo. Simplemente no podía recordarlo. No había otra manera. Lo que podía recordar era mi infancia. Mi infancia, la definí como la vida anterior a los veinte años. En este mundo ordinario, como otros niños, viví la escuela, jugué y experimenté una y otra vez juegos aparentemente infantiles. Pero la gente que me rodeaba parecía decirme siempre que estudiara mucho, que hiciera esto, que hiciera lo otro... Al principio me aburría un poco, hasta que un día miré la lluvia que caía del cielo y de repente me entró curiosidad por saber por qué llovía, qué es la lluvia. Mi profesor me dio la respuesta a esta pregunta, tal vez fue a partir de ese día, me llené de curiosidad por el mundo, por todo, me gustaba preguntar por qué, me gustaba obtener la respuesta, eso me haría sentir muy satisfecho. Por esta satisfacción, empecé a leer en serio, estudiar en serio, parecía que había un deseo de empujarme, dejarme obtener todas las cosas desconocidas. Cada vez que adquiera nuevos conocimientos, cada vez que resuelva un por qué, me sentiré especialmente feliz, especialmente feliz, siento que parezco ser muy diferente. Tal vez porque es demasiado corriente, por eso me encapricho más de este tipo de cosas que me parecen diferentes, por eso me esfuerzo más por aprender, por dominar todos los conocimientos que puedo. Este tipo de vida me duró hasta los veinte años. En aquella época, siempre quería presumir, ya fuera delante de amigos, profesores o del sexo opuesto. Siempre parecía querer demostrar que era diferente. Incluso en lo más profundo de mi corazón, siempre sentí que era diferente a los demás. Aunque... Yo no tenía una apariencia sobresaliente, no tenía una familia rica, y era sólo una existencia muy ordinaria entre la gente común, esto no afectó a mi corazón, que estaba habitado por un pajarito. Este pajarito volaba en el cielo, libre y a gusto. Era mi sustento y también las alas que me hacían sentir diferente del resto. Pero al final, en aquella época, seguía algo polarizado. El salto entre mis pensamientos y la realidad ordinaria hacía que me gustara estar en silencio la mayor parte del tiempo. También fue entonces cuando conocí a una chica. Era mi compañera de la clase de al lado, y también mi primer amor secreto en la vida. El amor secreto era feliz, y el amor secreto era amargo. Pero estaba dispuesto. Porque, esto hizo que me gustara expresarme más, todo el tiempo... Todavía recuerdo esa época, parecía que expresarme era un instinto en mi vida. Incluso anhelaba convertirme en un héroe, anhelaba convertirme en el favorito del mundo, anhelaba ser el centro de atención, y así atraer su atención. Así que, cada vez que daba un discurso, trabajaba muy duro y estaba muy encaprichada, hasta que este amor secreto terminó. Terminó sin problemas. Al final, la otra parte no sabía que yo sentía un amor secreto por ella. El día de la graduación, estaba muy triste. También me armé de valor, pero al final... todavía bajé la cabeza en silencio. Tal vez se trataba de un hechizo mágico. Más tarde, en los pasillos superiores de aprendizaje, todavía tenía un amor secreto por ella. Durante este periodo, también me enamoré de la adivinación. Cada vez que era infeliz, buscaba un adivino, me sentaba delante de él y sacaba dinero. Había un pequeño truco, y era que no podías darlo primero. Entonces podías recibir innumerables elogios, innumerables alabanzas, innumerables palabras de buena fortuna, etcétera. Esto me hacía especialmente feliz y, al final, le daba mi dinero de bolsillo al adivino. Esta vida, continuó durante unos años, antes de la graduación, recibí la primera carta de amor en mi vida, muy feliz, pero no me gusta esa chica. Hasta después de la graduación, tengo mi propio trabajo, mi impulso de auto-rendimiento, parece llegar al límite en este momento, así que trabajo duro, duro rendimiento, duro para obtener reconocimiento. Ese período de la vida, ahora recordado, también es bastante interesante, porque en mi duro desempeño, conocí a una chica, nos enamoramos. El amor, es una taza de café amargo. Aunque amargo, pero también dulce, sólo hay que beber hasta el final... parece que es incapaz de distinguir entre un poco más amargo, o un poco más dulce. Mi primer amor, terminó. También fue en esa época cuando aprendí a fumar en este mundo y me sentí atraído por el alcohol de este mundo. A partir de entonces, los cigarrillos y el alcohol pasaron a formar parte de mi vida. Seguía esforzándome por expresarme. Sin embargo, el impulso de mi corazón parecía desvanecerse con el paso de los años. Fue también en esa época cuando, por alguna razón desconocida, había más miembros del sexo opuesto a mi alrededor. El segundo amor, el Tercer amor, el cuarto amor y la taza de café amargo parecían estar unidos. Lo bebí una y otra vez hasta que un día, conocí a una mujer, una mujer alta, sus ojos en forma de media luna me hicieron sentir muy cómodo. Pensé, tal vez esta sea la última taza de café que beba en mi vida. Nos enamoramos y nos casamos. En ese momento, sentí que podía ver a mi antiguo yo de un vistazo. Estaba muy relajado, muy cómodo y muy hermoso.. Hasta que un día, muchos años después, el espejo se hizo añicos y el matrimonio llegó a su fin. No podía decir quién tenía razón y quién no, ni quién tenía la culpa. El dolor, la lucha, apretar los dientes, la metamorfosis... se convirtieron en el tema principal de mi tiempo. El pajarillo de mi corazón también voló más alto en ese momento, tocó el sol y recibió la luz del sol. Quizá al destino le gustaba bromear con la gente. En mi vida posterior, muchos miembros del sexo opuesto aparecieron en mi mundo. Algunos de ellos eran altos, otros elegantes, otros gentiles y otros dominantes... Todas eran muy bellas y destacadas, venían en grupo y se iban en grupo. El ciclo se repetía, pero también me confundía un poco. Porque al final... Recogí tazas de café amargo, como el humo, como el vino. Humo, lesión pulmonar. Vino, lesión hepática. El sexo opuesto... Triste. Pero todavía me gusta fumar, todavía me gusta el vino, todavía tengo una visión del amor .. Hasta que, a los cuarenta años, descubrí de repente que, de hecho, en comparación con el sexo opuesto, prefiero charlar con los amigos, hablar del pasado, apuntar al futuro. Cada copa, me gusta tirar de amigos, presumir juntos, reír juntos, ridiculizar juntos, juntos como adolescentes. Quizás fue este cambio lo que me hizo tener cada vez más amigos. Escuchaba sus historias y ellos escuchaban las mías. Hablábamos libremente y nos contábamos cosas. Quizá sería un poco reservada, o quizá guardaría algunos secretos, pero eso no importaba. La felicidad era lo más importante. En aquel momento, aprendí que todo el mundo era un libro. Todo el mundo tenía una historia, y todo el mundo... estaba realmente solo desde el fondo de sus huesos. Cuanto más aprendía, menos sola me sentía. Entre mis amigos había hombres y mujeres, viejos y jóvenes. Había todo tipo de gente, pero no importaba. Una sonrisa sincera tenía el poder de romperlo todo. Poco a poco, cada vez más amigos querían hablar conmigo. Poco a poco, mi sonrisa se fue aclarando. Poco a poco, parece que he encontrado la manera de hacerles felices. Hablar, en mi vida en ese momento, más allá del conocimiento, más allá del rendimiento, más allá del amor, se ha convertido en la parte más importante de mí. Es una especie de compartir, quizá el corazón del apretón hasta cierto punto, como el agua que se desborda, no sólo yo necesito, mucha gente... necesita. En este compartir y compartir, pasé año tras año, no sé cuándo, ya no me gusta hablar, empecé a perseguir el consuelo, este consuelo incluye el espíritu, también incluye lo material. Creo que fue cuando mi pelo empezó a volverse blanco. Ya no me limito a que hacer, ya no me limito a que pensar, todo lo que me hace sentir a gusto, lo voy a pensar, lo voy a completar, me empezó a gustar ver el cielo azul, me empezó a gustar ver las nubes blancas, me empezó a gustar ver el amanecer, pero no me gusta el atardecer. Pero el cielo nocturno también me gusta. Me gusta sentarme en una mecedora, beberme una copa, coger despreocupadamente un libro, leer, mientras disfruto del aire, disfruto del tiempo, disfruto de todo. Ya no me acuesto tarde, empecé a madrugar. Ya no me obsesiono con el por qué de todo, porque muchos tengo la respuesta. Ya no quiero expresar, porque veo demasiado a fondo. Tampoco quiero seguir hablando, porque así será aburrido. Tampoco quiero pensar más en el sexo opuesto, porque mirándoles, sólo sonrío, puede que haya algunos recuerdos en mis ojos, pero la figura de los recuerdos, puede que ni siquiera esté clara. Mi única búsqueda es hacer mi vida más cómoda, un poco de tranquilidad, como si todo en este mundo, a mis ojos se convierten en mejor. Este tipo de vida duró mucho tiempo... hasta que un día, me toqué la cara y noté muchas arrugas. Miré mis manos y vi muchas arrugas y manchas. Mis ojos también se oscurecieron un poco y todo a mi alrededor se volvió borroso. Sin embargo, cuando me miré en el espejo, seguí esforzándome por enderezar mi cuerpo. La sonrisa de mi cara seguía siendo hermosa. Pero... fuera del espejo, lo sabía, tenía miedo. Me volví muy tímido, muy cauteloso. Sabía lo que temía, porque a veces, después de despertarme por la noche, me parecía ver la sombra de la muerte, que me miraba en silencio al otro lado de la ventana. Parecía que me llamaban, que me esperaban. No quería seguirlos. Aunque algunos de ellos fueran viejos amigos míos. No quería verlos. Tenía miedo. No quería morir. Quería vivir. Quería vivir... Las ganas de vivir hacían que a veces me costara respirar. En esta época, prestaba atención a mis viejos amigos que aún vivían, para decirles que cuidaran su salud, porque... no quería verlos partir. Esto me dejará más sin aliento, más temeroso de la llegada de la muerte. Gente, por qué debe haber muerte. A menudo pienso en esta pregunta, también me pregunto de qué tengo miedo, ¿realmente tiene miedo de la muerte.. La respuesta es sí. Pero detrás de la respuesta a este sí, tengo otra respuesta. Tengo miedo a la soledad. Me voy, me sentiré solo. Estaré solo cuando se hayan ido. Este miedo a la muerte, este miedo a estar solo, se ha convertido en una fuerza, que parece llenar todo mi cuerpo, para sostener mi existencia, sólo que... mi cuerpo parece estar plagado de agujeros, y cuando esta fuerza emerge, se disipa, a una velocidad visible a simple vista, a lo largo de esos agujeros. Quiero quedármelos, pero no puedo. Parecía que ni siquiera tenía fuerzas para levantarme de la cama. Podía sentir el olor de la muerte impregnándome. Mi deseo, mi todo, parecía estar desapareciendo. En ese momento, comprendí de repente una verdad. El miedo no servía de nada. Ese día, recuerdo, parecía que volvía a tener fuerzas, así que intenté incorporarme, me vestí muy pulcramente, caminé hasta el patio, caminé hasta mi mecedora y, finalmente, me senté en la mecedora, mirando la lejana puesta de sol. Soplaba un viento otoñal y frío que hacía oscilar ligeramente las ramas de los árboles del patio. En aquella rama de árbol, en esta estación, sólo había una hoja amarillenta. Se enrollaba y persistía en no caerse. Miré el sol poniente y la única hoja de la rama del árbol. De repente, sentí que todo era hermoso. Poco a poco... sonreí. En esta sonrisa... Vi el sol poniente. Vi el momento en que pasó la puesta de sol. Cayó la única hoja de la rama del árbol. Flotaba y flotaba... igual que mi mecedora. Hasta que flotó frente a mis ojos, cubriendo mis ojos y toda la luz, haciendo que este mundo se acabara ante mis ojos. Pero mi conciencia no parecía disiparse. Estaba completamente a oscuras a mi alrededor. No sabía dónde estaba, o quizás seguía en la mecedora... Fue precisamente porque mi conciencia seguía allí... que tuve este recuerdo de mi propia vida. Pensaba que mi vida podía no ser emocionante para los demás, pero para mí era la única. Y fue también en ese momento cuando me pareció oír una llamada, una voz.. Era como si alguien me estuviera llamando, diciéndome que despertara.. Sin embargo, no podía oírla con claridad y sólo podía reconocerla basándome en mis sensaciones. Aquella voz me resultaba algo familiar, como si la hubiera oído antes en el pasado. "¿Qué está diciendo... ?" "Habla más alto, no te oigo", me esforcé por hablar hacia la oscuridad. Tal vez se debiera a mi gran esfuerzo, pero poco a poco, cuando mi conciencia estaba a punto de desvanecerse, mi voz se hizo más clara. "Esperanza... puedes vivir para siempre y ser libre". Mis pensamientos se agitaron violentamente. "Esperanza... puedes vivir para siempre y ser libre y feliz". ¡Mi conciencia se agitó en enormes olas! "Esperanza... puedes vivir para siempre y nunca olvidar tu intención original". ¡Mi alma retumbó! "Esperanza... puedes vivir para siempre y ser feliz". ¡Mi alma sacudió el anillo celestial! "Finalmente, te devolveré el nombre de Wang Baole. "¡La voz familiar llegó a sus oídos... y el cuerpo que flotaba en el Cielo Estrellado abrió los ojos de repente! ¡! "Mi nombre es... Wang Baole!" Final El grueso anillo de Saturno. Wang Baole permaneció en silencio en el vacío donde había despertado. Tenía una mirada complicada mientras contemplaba la distancia. Después de mucho, mucho tiempo... levantó la mano y se tocó el entrecejo. Después de un largo rato, Wang Baole suspiró suavemente. Parecía haberlo sabido desde el principio. Bajó la mano derecha e hizo un movimiento de agarre. Una cuenta y una calabaza de vino aparecieron ante él. Wang Baole miró fijamente la cuenta y permaneció en silencio durante largo rato. Levantó la mano izquierda y la sostuvo con suavidad. El tamaño de la cuenta era exactamente de cinco centímetros de la palma de su mano. Lo era todo para él, y también era su mundo. Finalmente, tomó la jarra de vino con la mano derecha, se la llevó a la boca y bebió un gran trago... Sacudió la cabeza con amargura y caminó en silencio hacia el Mar de Estrellas que se divisaba a lo lejos. Su espalda, solitaria y sombría, se alejaba cada vez más. "Será mejor que... continúe por este camino solitario..." Al final, era una ilusión Quien fue el regalo y quien la calamidad..
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Un Mundo que Vale la Pena Proteger (Novela) Capítulo 1455

Estás leyendo el capítulo 1455 de Un Mundo que Vale la Pena Proteger (Novela), un novela. Para el año 3029 EC, la tecnología de la Tierra se ha desarrollado rápidamente, las fronteras ya no existen y la Tierra se ha unificado, marcando el comienzo de la era de la Federación. En ese momento, una enorme espada… Este capítulo tiene publicado el 24 de febrero de 2025, Traducido por el grupo SolcarJ. Un Mundo que Vale la Pena Proteger (Novela) tiene 1455 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.