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Leer Un Mundo que Vale la Pena Proteger (Novela) Capítulo 1066 online gratis en español

🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
Nací el día que cayeron las nubes. Mi madre me contó que hubo un incendio bajo el cielo que hizo arder las nubes, sumiendo al mundo entero en un mar de fuego. Ese día, la mayoría de mi gente murió, y ese fue el día en que nací. No tenía nombre, y en mi pueblo los nombres no parecían tener mucha utilidad, sólo... ¡cómo sobrevivir en este mundo cruel! No sé por qué, pero nosotros, que nunca matamos, siempre nos convertimos en presa de otros. A los humanos les gusta cazarnos, arrancarnos la piel y hacer sus ropas. La sangre en la piel puede ser lavada, pero el Qi de la muerte en ella puede ser lavado.. Nos cortan los cuernos y los convierten en lo que llaman souvenirs. ¿Pero nosotros, que somos débiles, no tenemos ninguna cualificación para ser recuerdos? Bebimos nuestra sangre porque parecía poder curar algunas de sus enfermedades. Pero la daga que atravesó nuestros corazones, la sangre caliente que se liberó, al mismo tiempo, ¡utilizó todas nuestras vidas! Así que, desde el momento en que nací, siempre había tenido miedo, siempre me había evadido y siempre había permanecido alerta, pero estaba claro que esto no era suficiente... porque este mundo pertenecía al acero, pertenecía a los humanos..., pertenecía a las majestuosas murallas que se habían construido. También era porque yo parecía ser algo especial. El pelaje de mi cuerpo era blanco y me diferenciaba de todos mis compañeros de clan. Mis cuernos también eran blancos, ¡e incluso mis ojos eran iguales! Y esta diferencia, después de haber sido descubierto por alguien, me trajo una catástrofe sin fin .. Fue esta catástrofe la que me hizo comprender el porqué del fuego en el cielo que mi madre había mencionado el día que nací. Era un arma, un arma que se decía que... podía destruir este mundo. La razón por la que sabía todo esto era porque me resultaba difícil escapar al destino. En esta catástrofe, la raza me había abandonado, y mi madre me había abandonado. Era porque mi existencia parecía ser el origen de la destrucción de toda la raza. Quería correr y perseguirlos, pero no me atrevía... Desde que nací, siempre había sido precavido. Por eso no me atrevía a gritar fuerte, ni a correr a gran velocidad. Porque el sonido de la carrera me haría caer más profundamente en el peligro. Eso fue hasta que, tras ser abandonado, me convertí en el botín de guerra de una persona cuyo nombre desconocía. Lo que necesitaba no era la piel que llevaba el aura de la muerte, ni la sangre que había perdido su temperatura. En cambio, era el yo vivo. Era un regalo, un regalo para el señor de la ciudad. Y así... después de pasar hambre durante mucho tiempo, me enviaron a la ciudad y me convertí en una de las llamadas bestias extrañas del patio trasero del Señor de la ciudad. A veces pensaba que tenía suerte. Aunque aquí había perdido mi libertad, mi raza, y me había criado en cautiverio, no necesitaba esconderme, ni tenía que tener miedo, ni tiempo para huir, además... También tenía algunos amigos aquí. Entre mis amigos, estaban el mono viejo y sabio, el tigre agresivo y el zorro encantador. En cuanto a los demás... No me gustaban porque eran demasiado feroces. El Viejo Mono era un tipo muy extraño. Era muy viejo, tanto que todo su cuerpo estaba cubierto de arrugas. Le gustaba sentarse con las piernas cruzadas en la colina, le gustaba poner algunas piedras alrededor, le gustaba tener un día fijo cada año y nos llamaba para celebrar su cumpleaños. Decía que se llamaba celebración de cumpleaños. Y parecía llevar aquí mucho, mucho tiempo, tanto que parecía saber muchas cosas, convirtiéndose en una existencia omnisciente en el patio trasero. El Pequeño Tigre era diferente. Al Pequeño Tigre le gustaba mucho pelear, y parecía estar trabajando duro para convertirse en el señor del patio. Gracias a él no podía ser intimidado aquí. Al mismo tiempo, también tenía una afición, y era que le gustaba el agua. Había dicho una vez que..., cuando se hiciera viejo, si pudiera ser enterrado en un estanque con cascada, sería definitivamente muy bueno. En cuanto a Ah Hu... Aunque éramos amigos, realmente no me gustaban algunas de sus cosas. Fue enviado aquí después de mí. Después de venir aquí, le gustaba enviar su pelo a otras bestias extrañas, y cada bestia extraña que recibía su pelo parecía estar muy contenta. Pero me preocupaba que un día se quedara calva. Además, descubrí un secreto sobre ella. La persona que más pelo tenía solía morir silenciosamente poco después. Pero no importaba, éramos amigas, así que no cogería el pelo que me diera. Al principio pensé que toda mi vida transcurriría en este patio hasta el final. Tal vez algún día, yo también me convertiría en una persona sabia como el viejo simio, hasta que la conocí... a ella. Era una niña que parecía tener sólo tres o cinco años. Su expresión era un poco mona, y se esforzaba por actuar como una pequeña adulta, pero... era un poco gordita de bebé. Sin embargo, sus ojos eran muy brillantes, como si fueran Estrellas. A su lado había un hombre de mediana edad con la cabeza llena de pelo blanco. Sus ropas eran diferentes a las de todos los demás en este mundo. No sabía cómo describirlos, pero el simio viejo más inteligente del patio me dijo que se llamaban Inmortales. No sabía lo que eran los Inmortales, pero sabía que la llegada del hombre de pelo blanco hizo que el Señor de la ciudad, que a mis ojos parecía el cielo, temblara y se arrodillara, como si fuera un sirviente. Tal vez esto no fuera nada, pero si todos los señores de las ciudades de este mundo estuvieran arrodillados allí, entonces el significado... sería diferente. "Mi hija quiere escribir un libro, así que la he traído aquí para que busque material", dijo el hombre de pelo blanco a los innumerables señores de la ciudad que estaban arrodillados. Entendía lo que era un libro, pero no entendía lo que significaba material, pero no importaba. El Viejo Mono Sabio me lo explicó todo, pero por desgracia... Aunque me esforcé por mirar a la niña, cuando pasé junto a ella en el patio..., no se dio cuenta de mi existencia. Esta fue la primera vez que nos vimos, y también fue el comienzo de mi vida como compañera... porque la niña que creí que desaparecería de mis ojos se cayó mientras saltaba y corría feliz. Su padre no la ayudó a levantarse. En lugar de eso, la miró con dulzura y observó cómo la niña subía sola. Sin embargo, en ese momento, no sabía qué tipo de fuerza me empujaba. Tal vez era la pureza del cuerpo de la niña..., o tal vez era la forma en que intentaba no llorar después de levantarse, pero sus lágrimas fluían. Así que me acerqué. Mientras todos mis amigos se escandalizaban y todos los señores de la ciudad entraban en pánico, me acerqué a su lado y le lamí las lágrimas de la comisura de los ojos. Era como si mi lengua le produjera picor, así que la niña soltó una risita. Sus ojos estaban llenos de curiosidad mientras acariciaba con sus pequeñas manos el pelo de mi cabeza. Era muy cómodo. "La niña giró la cabeza y miró al hombre blanco de mediana edad. Yo también giré la cabeza y miré. Desde los ojos del hombre de mediana edad y pelo blanco, vi mi propia figura. Era un joven ciervo blanco. Este era yo. Quizá se debiera a los efectos del Arma con la que nací, pero... Después de crecer hasta cierto punto, dejé de desarrollarme y permanecí en mi forma infantil para siempre. Sin embargo, por alguna razón desconocida, parecía haber algún otro significado en los ojos del hombre de mediana edad vestido de blanco. No sabía lo que era, pero no importaba porque asintió. Era la primera vez que salía de este lugar desde que entré en el patio trasero. Cuando me fui, me despedí del Viejo Mono. Le dije que tal vez no podría volver para la próxima celebración de cumpleaños. El Viejo Mono me dijo que no importaba y que volveríamos a vernos. Aunque la mirada del viejo simio se hizo aún más profunda al decir esto, como si pudiera ver el futuro, muy, muy lejano... No me importó porque sabía que su mirada no era muy buena. En cuanto a Tigre Pequeño, fue a luchar de nuevo, así que mi despedida no tuvo éxito. Sin embargo, Ah Hu lloró. Era como si me hubiera dado piel cuando se fue, pero yo seguía sin quererla, así que lloró muy triste. Sin embargo, no estaba triste, porque después de abandonar la finca del Señor de la ciudad, seguí a la niña y a su padre para viajar por este mundo, así que tenía un nombre. "Pequeño ciervo blanco, te daré un nombre. Te llamarás... ¡Pequeño Blanco!" Me gustaba mucho este nombre. Justo cuando iba a asentir, su padre habló desde un lado. "No." "¿Por qué, papá?" "... "el hombre de mediana edad no dijo nada, pero la niña siguió haciéndome preguntas. Al final, pareció un poco impotente al hablar. "Porque a papá no le gusta la palabra blanco". "La niña hizo un mohín, pero enseguida pensó en otro nombre. Me sujetó la cabeza y siguió hablando. Y así, tuve un nombre. Este nombre se llamaba bebé. \-- Lo actualicé, y ya que estaba, lo exploté para ver cuántos compañeros Daoístas seguían despiertos
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Estás leyendo el capítulo 1066 de Un Mundo que Vale la Pena Proteger (Novela), un novela. Para el año 3029 EC, la tecnología de la Tierra se ha desarrollado rápidamente, las fronteras ya no existen y la Tierra se ha unificado, marcando el comienzo de la era de la Federación. En ese momento, una enorme espada… Este capítulo tiene publicado el 22 de febrero de 2025, Traducido por el grupo SolcarJ. Un Mundo que Vale la Pena Proteger (Novela) tiene 1455 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.