Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 76 online gratis en español
“¡Un millón de combinaciones!” – Era el nombre de la Técnica de alquimia que el señor píldora había desarrollado.
Realmente cada vez que Adrián lo leía le dolía la cabeza.
“Utilizar el sentido divino para romperlo en miles de pedazos, luego unir cada hilo en el núcleo de las plantas, cuando la píldora este parcialmente formada, detener su avance y nutrirla con aun más núcleos de plantas espirituales, esto combinaría el poder de todos los materiales, si hay éxito una píldora de mayor nivel se obtendrá, pero si se falla entonces esta explotara”
Leer todo el texto era sencillo, pero realizarlo era un tema completamente diferente, Adrián apenas había conseguido su sentido divino, y ahora esta técnica le pedía que lo partiera y lo uniera en cada pedazo de planta para darle más pureza espiritual. A la vez que necesitaba concentrarse para poder unirlas con todas las plantas que deseaba, claro que si había algún fallo entonces esto terminaría en una explosión, pero solo así lograría crear píldoras de mayor nivel.
Para este tipo de técnica en efecto, necesitaba una concentración inmensa, para poder dividir el sentido divino en cientos de fragmentos tal y como lo explicaba el papel, los cuales debían controlar una porción de planta, y la olla de píldoras, a la vez que una gran capacidad mental para mantener incluso el fuego de la olla en la temperatura correcta.
Era un dolor de cabeza como ningún otro, Adrián realmente sentía que, si alguien descubrió esta técnica, también tendría un gran dolor al leer el texto.
Pero no podía hacer nada más que intentarlo, la técnica de Un millón de combinaciones, enseñaba paso a paso como partir el sentido divino de uno. Adrián primero decidió intentar esto, su sentido divino era más fuerte que otros, por lo cual poco a poco empezó a tomárselo con calma.
Según lo que explicaba, debía concentrarse en expandir su sentido divino, lo mas que pudiera.
Este lugar blanco, parecía casi infinito, por lo cual Adrián lo expandió por toda el área sin importarle cuanto abarcaría.
“El sentido divino como el material, empieza cortándolo con la mente”
Adrián imagino su sentido divino como si fuera madera, le recordó a su niñez, imagino a su padre tallando en madera, por lo cual, se imagino a el mismo, tallando su sentido divino.
Cada corte que hacía, cada movimiento con su mano.
Cortaba el sentido divino del tamaño de un hilo, sin embargo, el primer corte le provoco un dolor inmenso de cabeza.
“¡Agh!” – Era como cortar partes de su cuerpo.
Quien había creado este tipo de técnica no tenía piedad consigo mismo.
Lástima que Adrián era temerario, si no, no hubiera llegado hasta este punto.
Siguió cortando, uno por uno, no importaba si su nariz sangraba, si su cabeza le dolía, si su cuerpo se marchitaba.
No podía detenerse.
Su imaginación estaba en su propio mundo, cada vez que cerraba los ojos, solo podía recordar a su familia, y también a su padre, fue esa estimulación, que lo llevo a seguir cortando, no quería seguir siendo débil, no quería que su familia estuviera solo en su imaginación.
¡Algún día los volveré a ver!
Se decía en su mente, su cuerpo le dolía, pero los recuerdos eran aun mas dolorosos que cualquier corte.
Pronto aparecieron 100 hilos de sentido divino, en otro momento 200, 300…..400 y finalmente ¡600… hilos de sentido divino!
Cuando se dio cuenta toda la habitación brillaba como el oro, su sentido divino hecho hilos parecían moverse de un lado a otro, controlar cada uno de estos hilos era muy cansado y doloroso para su cabeza.
Su sentido divino también tenía un límite.
Adrián estaba haciendo todo lo posible para poder concentrarse y controlarlos, pero parecía que 600 hilos era su límite, grandes venas azules recorrieron su cabeza, su conciencia estaba al límite, tratando de contener estos 600 hilos, si lograba que se mantuviera separados, lograría al menos el primer paso para esta técnica.
Adrián resistía con toda su fuerza, pero era mucha carga para su cerebro, por lo cual voto sangre al suelo. De pronto cien hilos de sentido divino desaparecieron, volviendo solo a 500 hilos.
“Maldición” – Adrián dijo, mientras esperaba por lo menos mantener estos 500 hilos, uso toda su fuerza para mantenerlos separados.
600 era su límite, pero aún no podía usarlos todos, parecía que su conciencia solo podía soportar por ahora solo 500 hilos de sentido divino.
Esos 500 hilos de sentido divino se mantuvieron libres, aparentemente sin llegar a querer unirse.
Adrián suspiro con alivio, aunque 600 hilos era mejor, por el momento no debía ser demasiado codicioso.
A pesar de que todo sucedió en un momento, y no se podía sentir que el tiempo paso dentro de la habitación la realidad, era que había pasado bastantes horas desde que Adrián empezó a practicar este arte de cultivo de alquimia.
Sin embargo, si el Maestro Píldora lo viera controlar 500 hilos de sentido divino, se quedarían en un total asombro, solo los cultivadores del establecimiento de fundación podían llegar a un nivel tan alto de hilos de sentido divino, lo máximo que uno podía lograr en la condensación del Qi, eran 100 hilos de sentido divino, Adrián había logrado más del quintuple.
Y hubiera logrado más hilos de sentido divino, si no fuera porque no podía soportarlo.
Adrián calmo su mente a la vez que sus 500 hilos de sentido divino.
Había logrado el primer paso, aunque no sabía si necesitaba más hilos de sentido divino, decidió intentar con los que tenía.
Adrián ya tenía las plantas preparadas, al igual que la olla y el fuego que iba a usar.
Esta técnica de Un Millón de combinaciones, no necesitaba las manos, simplemente se necesitaba el sentido divino.
Adrián movió sus 500 hilos de sentido divino, era un esfuerzo sobrehumano, lo cual le causo que sintiera como si su cabeza estallara, pero lo soporto.
Con los primeros hilos, los unió a las plantas logrando que estas se levantaran solas, al igual que logro controlar el fuego del caldero.
Adrián iba a intentar fabricar desde cero, una píldora de bajo nivel.
Aunque por el método convencional podía hacer una con una pureza al 100%. Eso se debía a que regaba las plantas con su sangre, esta vez solo tenía su imaginación, y un nuevo camino que recorrer.
Por lo cual no dudo.
“¡Vamos a crear algo nuevo!” – Grito Adrián mientras seguía todos los pasos en la hoja, su cabeza le dolía, su conciencia estaba al límite, y sus oídos retumbaban. Estaba al borde del colapso, pero aun así lo siguió intentando.
Adrián quería superar esa barrera que no podía traspasar, quería lograr fabricar píldoras de mayor nivel, quería hacerse más fuerte, por lo cual no dudo en poner su cuerpo al límite.
Si alguien viera todas las veces que Adrián llevaba su cuerpo al borde del colapso, realmente sentiría verdadera sorpresa, porque nadie podía imaginar que existiera una persona así en este mundo.
Adrián no venía de una familia prestigiosa, no tenía familia, tampoco tenía poder, y no tenía conexiones con gente poderosa por todos lados, por lo cual solo podía enfrentarse a este mundo con todo el conocimiento y las oportunidades que se le iban presentando.

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Estás leyendo el capítulo 76 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 26 de febrero de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.