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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 327 online gratis en español

La guerra siguió en su estado más trágico. Los Necrófagos no paraban de llegar de todos los lados. Sus gritos incesantes no paraban de sonar sobre todo el campo de batalla. Incluso con la muerte de casi un millón de ellos. De las diez regiones de la Raza de los Necrófagos. Seguían apareciendo por miles, eran mareas enteras que no parecían tener fin alguno. Habían pasado ya casi una semana del inicio de la guerra. Finalmente habían llegado a la meta de Quinientos mil kilómetros. Las marcas Inmortales brillaban sin cesar, eliminando toda la contaminación y limpiando el ambiente. Había sido una semana demasiada desolada. Entre los ejércitos de las familias supremas, y el ejército de discípulo de la Décima Gracia. Había casi un total de quince millones de tropas disponibles. Un numero impresionante, que también termino con muchas bajas mientras pasaba el tiempo. Las bajas para los seres de la condensación del Qi fueron aterradoras, casi cien mil, y heridos retrocedían en el campo de batalla por un auxilio o ayuda por parte de las carpas médicas. Los discípulos que regresaban en una pieza eran muy raros, muchos habían perdido extremidades, otros incluso habían perdido gran parte de sus órganos. Era una marcha de súplica. Un suplica para no morir. Mientras cien mil seres de la condensación del Qi retrocedían. Las líneas compuestas siguieron avanzando. Al momento no había ninguna baja de los Ancianos de la Ascensión Mundial. Había heridos de gravedad que aun luchaban contra los señores Necrófagos. Esas heridas se iban acumulando mientras más tiempo pasaba. Pero los Ancianos no podían abandonar su puesto. Los Señores Necrófagos sobrepasaban por completo el número total de Ancianos de las Cuatro familias supremas y de la Décima Gracia. Cada Anciano debía encargarse de cinco Señores Necrófagos para igualar el daño. Por lo cual no podían detenerse, si los Ancianos empezaban a morir, entonces la balanza de poder caería hacia la raza de los Necrófagos. Por el momento los señores Necrófagos de la Muerte habían vuelto actuar una vez más, desatando un tesoro celestial de alta potencia. El pulmón apareció, lleno de aire toda esta tierra y respiro sobre todos los cultivadores, creando un tifón de destrucción inmenso capaz de llevarse hasta diez millones de vidas. Fue en ese momento que una mano gigantesca se elevo de la familia Lix, su tesoro celestial era una mano con un ojo en el medio, la mano gigantesca chasqueo los dedos. En ese momento el tifón desapareció, y cayo sobre todas las tropas de los necrófagos. La mano gigantesca cerro el ojo en la mitad de su palma, y lloro sangre, antes de desaparecer. El Anciano Supremo de la Familia Lix lloro sangre mientras se retiraba, había usado un poder capaz de alterar la ley natural, por lo cual el cielo lo había castigado. Pero el tifón tan inmenso barrio decenas de millones de tropas de necrófagos consiguiendo que las líneas del frente avanzaran rápidamente. Pero, todos sabían que mientras más se entraban dentro de las regiones de la raza de los Necrófagos. Peor serían los enfrentamientos. La raza de los Necrófagos no iba a dejar que los humanos llegaran a las ciudades más cercanas a la frontera de manera pacífica. Cada ciudad que se tomaría desde este momento, significaría un sacrificio importante. Poco a poco los ejércitos empezaron a dividirse. Los Patriarcas de las diferentes familias también lo sabían. Antes de marcharse los patriarcas dijeron algunas palabras. “¡La familia Lix se retira, levantare la marca Inmortal del Oeste, y toda la raza humana gritara de orgullo! “¡La familia Sort se retira, levantare la marca Inmortal este, y traeré gloria a todos nuestros hermanos, solo esperen!” “¡La familia Juris se retira, levantare la marca Inmortal del Noroeste, traeré las cabezas de la familia Shion como símbolo de retribución!” “¡La familia Hort se retira, levantare la marca Inmortal del Noreste, esperen nuestro regreso Decima Gracia!” Los Cuatro patriarcas se marcharon. Estaban dentro de la raza de los Necrófagos, y tenían que caminar cada uno por su propio camino. Solo de esa forma ganarían esta guerra. Si colocaban las marcas celestiales en cada una de las Regiones de los Necrófagos, los Reyes Necrófagos recibirían un gran golpe que pondría la balanza a favor de la Coalición. Todos tomaron sus caminos y se apartaron con sus respectivas familias. Los dos comandantes Supremos, los dos hermanos se retiraron con la primera y la cuarta familia. Al lugar donde iban esas familias, era donde había mucho más peligro. La Decima Gracia continuaría hacia el Norte, a la capital de los Necrófagos. El Antepasado Moj sonrió, y esperaba que todos pudieran completar su misión. Había luchado tanto tiempo con esos viejos, que ya eran más que conocidos. El Antepasado Moj no los podía acompañar, de hecho, no había actuado, su mirada se había colocado en el tercer sarcófago. Si algo salía de ese lugar no lo podía dejar actuar libremente. Era una carta para detener al Tercer Rey mientras el Rey Motzu, se encargaba del primero y el segundo. Desde este momento, la guerra sería más desgastante y también más peligrosa. Al separarse los ejércitos, poco a poco perdieron fuerza en cada uno de los frentes. Adrián se dio cuenta de esto, cuando de pronto el cielo se distorsiono al lado suyo. Un Alto Necrófago apareció de la nada, con una lanza envuelta en fuego. Este Alto Necrófago estaba envuelto en sangre oscura, lo único que sujetaba esa lanza era un par de manos quebradizas. Parecía que había hecho un enorme sacrificio con tal de aparecer al lado del General Supremo. Adrián solo lo miro. Mientras la lanza caía sobre todo su cuerpo. Al ver que Adrián no se apartó. Este Alto Necrófago se rio. “¡LO HIZE, ELIMINE AL GENERAL SUPREMO! ¡MALDITOS HUMANOS…!” Su voz se escuchó sobre todos los discípulos. Los cuales lo regresaron a mirar. Incluso en el cielo, en la Espada Antigua que dirigía Mei Motzu y los demás le dieron una mirada. “¡SUFRE HUMANO, QUEMARE TU ALMA! ¡Y TE CONVERTIRE EN PARTE DE MI CUER…..¿EH?!” Siguió gritando con un odio capaz de quemar los huesos. Pero Adrián no sufría ningún daño. Su mano sujetaba la punta de la lanza del Alto Necrófago. Si se podía ver sus ojos, se podría notar las cuatro lunas brillando a toda capacidad. Cuando el Alto Necrófago se dio cuenta. Quedo aterrorizado. “¡NO PUEDE SER!” Adrian movió su mano destruyendo la lanza, y sujetando el cuello del Alto Necrófago. “¡AGHHHH….!” Quizás un Necrófago no sienta dolor, pero, las manos de Adrián eran muy duras, como si lo sujetara dos unidades de metal alrededor del cuello. Sus gritos se escucharon por todo lado, lo cual provoco que todos los discípulos suspiraran de alivio. Adrián coloco el cuerpo del Alto Necrófago hacia el cielo, podía sentir la vista de muchos Altos Necrófagos que lo miraban. “¡SI QUIEREN ATACARME HAGANLO, PERO INTENTENLO DE TAL MANERA QUE NO ME BURLE DE USTEDES!” Adrián aplasto el cuello del Alto Necrófago haciéndolo explotar en una mancha de sangre. Les mandaba un mensaje a todos los Necrófagos, que no lo tomaran a la ligera. “¡ERES MUY INTELIGENTE NIÑO, ESOS NECROFAGOS MANDARON UN ESBIRRO PARA SABER QUE TAN FUERTE ERES! ¡Y ESE ESBIRRO SOLO AGUANTO UN GOLPE! ¡JAJAJAJA, SI TE HUBIERA ENCONTRADO PRIMERO! ¡TE HUBIERA HECHO MI DISCIPULO!” Dijo el Antepasado Moj. Adrián solo se inclinó agradeciendo las palabras del Antepasado. La forma en la que Adrián actuó, y como destruyo a ese Alto Necrófago, influyo en la moral de todos los discípulos. Muchos miraban también hacia arriba, empezaron a pensar que mientras su General Supremo estuviera ahí, nada podría detenerlos. Adrián solo suspiro. Quizás todos tuvieran buenos ánimos, pero Adrián sabía que esto solo era hacer propaganda. Si el Antepasado Moj hubiera querido, ese Alto Necrófago no hubiera atravesado las defensas, ni siquiera un Señor Necrófago pudiera entrar si el Antepasado Moj no lo permitiera. Pero el Antepasado Moj lo hizo, dejo pasar un ataque. Quizás ya estuviera planeado de ante mano. Adrián solo podía pensarlo, y no decir lo que pensaba, ahora solo debía tener cuidado. Con los ejércitos avanzando cada uno a su lado. Las deficiencias se hicieron evidentes. Muchos más seres de la Condensación del Qi iban perdiendo la vida mientras más avanzaban. Algunos eran rodeados por Necrófagos y explotaban toda la matriz de unión para llevarse a cuantos pudieran. Aunque la primera línea seguía avanzando, lo hacían lentamente. Xu Wudao y Su Ming eran quienes más rápido avanzaban, dentro de su Crucero se podía ver tanto a Jazmín, Aeguer, y a Luxia luchando contra los necrófagos fuera de la barrera protectora. Su Ming usaba su sangre como tentáculos protectores, si alguien estaba muy lastimado, el tentáculo le daba una oportunidad de retirarse. Xu Wudao era quien guiaba el crucero mientras pasaban por decenas de miles de necrófagos, tenía todo un grupo con Liu Me liderando la caza de Necrófagos y poco a poco habían conseguido más de doscientos mil cuerpos. Era más complicado obtener los cuerpos, muchos necrófagos se habían dado cuenta de lo que hacía Xu Wudao y su grupo, por lo cual preferían explotar antes de ser capturados. Para Xu Wudao fue un dolor de cabeza que hicieran esto, de cada diez necrófagos capturados, ocho explotarían, y solo podría guardar dos, esa era la razón del porque tenía tan pocos. La fuerza de Xu Wudao y la de Su Ming estaban a la par de los Altos Necrófagos, por lo cual, su presencia era un desastre andante para los necrófagos de menor nivel. Sin embargo…no era suficiente. Luego de varios días de asedio constante. Finalmente, los cruces empezaban a volverse mortales. Las bajas empezaron a recaer en los seres de la Formación del Núcleo. Se abrían frentes por los cuales los necrófagos entraban por todos lados, causando bajas a todos los discípulos del Establecimiento de la Fundación. En más de una ocasión Adrián tuvo que actuar, mirando a la ola de necrófagos que se acercaba, Adrián movió su espada, un color azul intenso ilumino como si se tratara de una estrella descendiendo. Antes de que miles de necrófagos fueran asesinados en masa. Fueron tales actos los cuales le ganaron el respeto de muchos discípulos de la Décima Gracia. Pero el panorama se ponía cada vez más desolador. Mas altos necrófagos invadían su espacio. Cada vez que salía a desatar un golpe, diez o quince altos necrófagos lo rodeaban. Varias veces recibió golpes que podrían haberlo acabado en cuerpo y alma, pero avanzo, con una espada en mano, y con cuatro lunas en sus ojos. Cuando volvió a la cabeza del Antepasado Moj, lo hizo cubierto de sangre. Los días siguieron pasando, rayos aparecieron sobre el cielo. Cayeron sobre todos los conjuntos de discípulos. Varios Señores Necrófagos empezaron a descender, cada uno era como una bomba ambulante. Este aumento de señores necrófagos alerto a todos. Adrián conoció la situación rápidamente, del porque tantos señores necrófagos empezaron a aparecer y atacar a las tropas de tierra. En el cielo, varios Ancianos de la Décima Gracia fueron atrapados en una formación antigua que se había preparado de antemano, era una formación tan poderosa que solo un Rey podría romperla desde adentro, eran casi veinte ancianos que fueron recluidos luego del sacrificio de varios Señores Necrófagos para activarla. Los Señores Necrófagos sabían que no ganarían esta guerra con solo números, necesitaban una estrategia para debilitar el lado humano. En el cielo una gran prisión oscuro se podía ver desde todos los ángulos, con su captura, toda la línea defensiva del cielo empezó a retroceder, y la línea de defensa en el suelo empezó a morir lentamente. Lo único bueno era que después de tantos sacrificios, solo dos señores necrófagos estaban protegiendo aquel lugar, ambos con una fuerza de uno y dos mundos. Sin embargo, seguía siendo aterrador acercarse a seres que igualaban a los seres de la Ascensión Mundial. Los Ancianos tomaron acciones rápidamente, y se separaron para enfrentar a tales señores necrófagos que estaban haciendo estragos, incluso si eso les provocaba mas heridas. Mei Motzu quien comandaba la Antigua Espada, estaba organizando un grupo de tres personas para deshacerse de esa antigua formación que los dejo encerrados. Usarían la espada Antigua para eliminar al de Dos Mundos, y luego los tres cargarían con el que solo tenía un mundo. Para ese plan fueron elegidos Seiji, y el primer discípulo. Cuando estuvieron listos partieron hacia el cielo profundo. Si hubiera una vista del lugar donde todos estaban peleando seria de la siguiente forma. Los Reyes peleaban en los cielos más Profundos, donde su intención cubría todo, en este cielo si el Rey Motzu perdía, entonces los Reyes Necrófagos se apoderarían de su cielo más profundo y todos desde los Ancianos hasta el Discípulo más débil serian eliminados con un pensamiento. Luego el cielo profundo donde los Ancianos combatían a muerte, usando sus leyes con toda su fuerza. Luego solo el cielo, estaba reservado para el Vacío Mundial, la Transformación del Alma, y el Alma Naciente. Aunque peleaban en grupo donde un ser del Vacío Mundial los guiaba. Por último, estaba la tierra, donde estaban todas las tropas que avanzaban sobre el suelo. Tanto el cielo como la tierra importaban en esta guerra, si las tropas de la tierra perdían, entonces los necrófagos se apoderarían de toda la tierra, e iniciarían rituales para afectar a tantos seres del cielo como pudieran. Con el número de los necrófagos en tierra, los rituales que pueden realizar serian catastróficos para todas las tropas. Por lo cual, todos eran vitales en esta guerra, no había diferencia entre el cielo y la tierra. Lo único que podía poner una diferencia era que apareciera otro Rey. Pero mientras el Antepasado Moj estuviera vigilante, no importaba que el tercer Rey despertara. Sin embargo. Todo el panorama seguía siendo desolador. La muerte arrasando con toda la vida posible. Un odio de la raza de los Necrófagos a todos los humanos, que parecía no tener fin alguno. Adrián ahora comprendía que el odio puede vivir incluso en la muerte. Adrián tenía el hechizo de vida, dentro de su arsenal de hechizos, en este lugar lleno de muerte - ¿Qué pasaría si lo usara? - era una pregunta en su cabeza. ¿Qué pasaría si apuntaba con su dedo hacia el suelo y gritaba tal hechizo? La muerte lo envolvía, pero la vida estaba presente. La muerte era todos los necrófagos, y la vida era la luz que se reflejaba en cada acto de lucha que estos muertos gritaban con desesperación. Quizás no luchaban solo por una orden, si no para sentirse vivos. Poco a poco Adrián iba comprendiendo, no sabía lo que era, pero qué tal si su segundo hechizo podría formar una Esencia, una Ley, la Ley de la vida. No, sería más como una Ley de la vida y la muerte. El hechizo vida, usa la muerte para traer a la vida. Pero también usa la vida del usuario para traer de la muerte a aquellos que desean la vida. Pronto una imagen se formó en la cabeza de Adrián. Como hilos, como una nube que poco a poco se estaba despejando. Algo cambio en este lugar lleno de muerte. Nadie pudo darse cuenta de tal fenómeno, solo el Antepasado Moj sonrió. “¡QUE ES LO QUE CAMBIO, CUAN ALTO PUEDE SER SU COMPRENSION! ¡ESTA COMPRENDIENDO LA ESENCIA DE LA VIDA Y LA MUERTE! ¡SI LA COMPRENDE EN ESTE MOMENTO ROMPERA LA BARRERA Y SE CONVERTIRA EN UN SER DE LA ASCENSION MUNDIAL!¡NIÑO, ¿QUIEN DIABLOS ERES TU?!” Dijo el Antepasado Moj para sí mismo, incluso con un poco de miedo. Mientras toda la energía de muerte se reunía alrededor de Adrián.
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Estás leyendo el capítulo 327 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 31 de agosto de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.