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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 318 online gratis en español

EL DIOS Un ser con un nombre Divino. El cual parece responsable de toda la creación. Solo El Dios sabía si era un Inmortal, o alguien Divino, o era la forma en la que se hacía llamar. Porque no era alguien compasivo, para cultivar hasta llegar a la cima, no se necesita la misericordia. El Dios recorrió un camino sangriento, en donde aplasto a cientos de miles con sus pies solo para elevarse cima tras cima. No era alguien benévolo, pero había creado algo que nunca antes se había visto. Un Cuerpo Divino. Los Dioses controlaban las leyes del mundo y lo manejaban a su antojo. Pero qué pasaría si naciera un cuerpo capaz de contener esas leyes. Un cuerpo que naciera de aquelles leyes Divinas, eso era un cuerpo Divino. Capaz de catalizar todas las leyes en su interior. Sin embargo, Adrián aun no podía usarlo. Solo podía darle forma y eso era suficiente. Ochocientos mil hilos de sentido divino eran suficiente para crear una pisada de aquel Dios. Adrián se levantó con sus ochocientos mil hilos de sentido espiritual hacia el cielo. Mientras la forma del Dios empezaba a cocerse rápidamente. Poco a su aura iba elevándose. De pronto los miles de hilos, empezaron a juntarse alrededor de todo su cuerpo, primero formaron los pies y los talones, solo esa figura ya era tan colosal, tan grandes como diez montañas juntas que la tierra no resistió el peso, por lo cual empezó a hundirse, la tierra no podía soportar este nivel de fuerza. En un instante la contaminación empezó a invadir el suelo mismo, y el cielo empezó a partirse, por toda la energía que su cuerpo exudaba, este no era el mundo real, por lo cual al partirse el cielo también lo hacia la tierra. Debajo y arriba no había nada más que oscuridad, pero aún no era suficiente. Decenas de rayos dorados empezaron a emerger, cayendo por todos lados. Cuando las piernas se formaron eran tan grandes que no podía verse su final. Llegando al cielo mismo, el cielo se tiño de dorado, mientras la contaminación corroía todo a su alrededor. Sin embargo. Antes de que Adrián pudiera hacer algo más. Los ojos de Seiji explotaron hasta que solo quedo uno. En ese momento el aura de Seiji se elevó lo suficiente como para volverse un ser de la Ascensión Mundial de forma artificial. Había notado el peligro en el que se encontraban. Por lo cual no le quedo de otra que usar su carta más fuerte. “¡NO PERMITIRE QUE ROMPAS ESTE MUNDO! ¡MORIRAN AHORA!” Cuando grito sus palabras, decenas de puertas se abrieron delante suyo. Miles de hilos conectados hacia Adrián salieron de su mano. Todos estos hilos fueron a tales puertas blancas. “¡DESTINO FUTURO!” Lo que Seiji hacia era algo que estaba fuera de su ley, estaba trayendo las catástrofes del futuro hacia Adrián del presente. Sin embargo, cuando el futuro toco las puertas que Seiji formo. Estas puertas empezaron a resquebrajarse. Hasta que explotaron instantáneamente. “¡¿Nooo…cómo es posible?! ¡Su futuro…destruyo mis puertas del destino!” Seiji no podía traer las catástrofes del futuro hacia Adrián. Eso significaba dos cosas, una que Adrián había muerto en ese futuro, o dos, las catástrofes a los cuales se enfrentaría eran tales, que las puertas no soportaron tanta presión. Pero fue en ese instante que Seiji fallo. Que Adrián termino de crear la figura del Dios. No era algo completo. Pero ya estaba destruyendo todo el espacio, y el suelo de este mundo. Incluso el ojo en el cielo se volvía rojo del miedo que sentía. La cabeza de Adrián estaba a punto de explotar por el sobreesfuerzo que estaba haciendo. “¡Has perdido Seiji! ¡Nosotros ganamos!” Grito antes, de que levantara su pie y lo estrellara contra el suelo. “¡Maldición!” El ojo quien miro como un enorme pie golpeo el suelo, con tanta fuerza. Que toda esta dimensión se cicatrizo a tal punto. Que exploto, haciéndose pedazos. La explosión fue tan intensa. Que pronto regresaron hacia el lugar donde el antepasado Moj descansaba. Aunque seguía siendo un esqueleto. Adrián y el primer discípulo llegaron a este lugar con grandes heridas. Adrián apenas respiraba mientras el color de su piel se volvía pálida. Su cuerpo se llenó de tantas cicatrices, que varios pedazos cayeron al suelo, no podía permanecer unido por mucho tiempo. A la vez que sus órganos sangraban profusamente por dentro. Ese era el precio al pagar, por usar semejante fuerza. El primer discípulo estaba un poco mejor, pero igualmente fue afectado por sus heridas dejadas por su técnica. Las quemaduras por todo su cuerpo, provocaban un dolor casi insoportable. Ambos apenas logaban respirar con normalidad. Pero Seiji, tampoco estaba bien. Como estaba conectado a ese mundo, la destrucción le causó heridas tan severas que no podía ni pararse. Sus dos piernas se hicieron pedazos, y su estómago se había hundido. Era una sorpresa que siguiera con vida. Su rostro había vuelto a la normalidad, pero las cuencas de sus ojos estaban vacías. Pero entre los tres. El primer discípulo fue el primero en moverse, mientras sujetaba su espada. “¡T….te dije que iba ser yo……quien te matara! ¡Bastardo…infeliz!” – Aun con su cuerpo en tal estado, se movía lentamente. Con lo último que le quedaba de energía, evoco rayos alrededor de su espada. Alzo su espada y la bajo. “¡Muere!” “¡Un momento!” Pero justo cuando le iba a cortar la cabeza. Una fuerza apareció y lo aparto de Seiji. El primero regreso a su lugar, pero con un dolor insoportable. El cuerpo de Seiji fue alzado por la mano gigantesca del Antepasado Moj. “Tomare a mi discípulo, y él les deberá un favor por dejarlo con vida, ahora pueden marcharse, el primero que salga de este lugar será elegido como el nuevo General Supremo” Después de decir esas palabras. Un portal se abrió. La prueba había terminado. Sin embargo. Adrián y el primero no estaban en sus mejores condiciones. Adrián apenas podía aguantar, su conciencia y su cuerpo batallaban para no derrumbarse. El primero también estaba herido, pero no estaba igual de herido que Adrián. La puerta de salida estaba a tan solo unos metros de ambos. El Antepasado Moj lo había hecho deliberadamente para que ambos estuvieran en iguales condiciones. A el primero no le importaba ser un General Supremo. Pero, no quería seguir en este lugar, estaba enojado, le habían robado la gloria de asesinar a un ser de la Ascensión Mundial. Poco a poco se iba acercando al portal. Pero fue en ese momento, que Adrián logro levantarse con todas sus fuerzas. “¡Es…espera primero!” – Sus heridas eran tan graves, que su cuerpo no se desmoronaba por su fuerza de voluntad. Su voz era casi nula, por lo cual tuvo que gritar a base de dañar sus pulmones. El primero ya no estaba interesado en continuar con su lucha, ambos estaban heridos, por lo cual, no sentía justo una batalla de esta manera. Si quería eliminar a Adrián, seria en una batalla decisiva con todos sus poderes. “¡¿Qué quieres?! ¡Una vez que pase por este portal vendrán tus amigos para que te recuperes, luego terminaremos nuestro combate!” Al primero ya no le importaba nada más que salir de este lugar, estaba a unos dos pasos de llegar al portal. Cuando Adrián siguió hablando. “Sabes…primero…tengo que ser yo quien pase por ese portal…no puedo dejar que pases primero tu…” La voz de Adrián se entrecortaba entre cada respiración. Su estado debilitado le dejo un cuerpo roto. Ante sus palabras el primero quien estaba a un paso de cruzar el portal, no se detuvo. “¡Qué lástima!” “¡Si…Que lastima por ti!” Sin embargo, antes de que su pie cruzara el portal. El miasma salió del suelo y toco al primero. En ese momento, como lo había hecho Seiji. Adrián y el primero cambiaron de lugar. “¿Qué…? ¡¿tu?!” Adrián uso el segundo mandato, el poder de la imaginación para cambiar como lo hizo Seiji, solo que usar tal poder provoco que su cuerpo se derrumbara. Pero fue quien paso el portal. Adrián había ganado. \------------------------------------------------------------------------------------------------------- En el noveno arcoíris. En otro lugar del castillo. Había una gran sala. Donde había varios integrantes de la familia Motzu. Todos estos integrantes miraban la pantalla de cristal donde pasaban las imágenes de Adrián y el primero luchando contra Seiji. Luego de como Seiji usaba el poder del Destino pasado para casi matarlos. En este lugar figuras importantes se reunían. Así como Jina quien tenía a sus dos subordinadas al lado suya. Una era Misa y la otra era Bai Guoer. Quienes miraban la pantalla de cristal con mucha preocupación. En este lugar tambien estaba Mei Motzu, quien ocupaba un asiento entre todas las líneas familiares. Su asiento estaba en la familia principal, y miraba el combate sin creer lo que Seiji había tenido preparado. Todo fue una trampa para que Adrián y el primero fueran los únicos que entraran a la tercera prueba. Por el momento no podía decir nada, porque el Rey Motzu no estaba presente. Toda la familia Motzu observaba detenidamente. Bai Guoer quien miraba las heridas de su hermano mayor, fue quien más sufrió al ver tales imágenes. Sin embargo, su hermano no se rindió. Aun con tales heridas, se levantó una vez más. Converso con el primero. Luego se transformó en un ser gigantesco, con una fuerza capaz de sacudir toda la dimensión, y la destruyo de un pisotón. Cuando la dimensión se destruyó, los presentes de la familia principal, observaron como el Antepasado Moj se llevaba a Seiji y dejaba el camino libre para el General Supremo. Muchos de la familia principal, averiguaron que Seiji se había vuelto el discípulo del Antepasado, lo cual fue una sorpresa gigante. Al final fue Adrián quien traspaso la puerta primero. Fue quien Gano entre todos los genios. En medio de esta sala donde toda la Familia Motzu estaba reunida. De pronto un portal se abrió. De aquel portal salió el cuerpo de Adrián. “¡Hermano!” “¡Hermano Adrian!” Fueron Bai Guoer y Misa quienes corrieron rápidamente para ayudarlo, al verlo con tales heridas. Adrián había usado toda su fuerza y energía, por lo cual, estaba tan debilitado, que se le dificultaba abrir los ojos, o sentir el ambiente. Jina también las acompaño, pero no se acercó tanto. El segundo en salir del portal fue el primer discípulo. Quien, a pesar de sus heridas, salió caminando lentamente. En ese momento, observo hacia Adrián. Quiso decir algunas palabras. Pero una puerta se abrió en esta enorme sala. Entrando por la puerta, apenas dio un paso. Una enorme presión cayó sobre todos los presentes. Era una presión tan poderosa, que el espacio se deformaba alrededor de todo su cuerpo. El primer discípulo cayo de rodillas, no porque quiso, si no por la presión que esta persona le daba. El primer discípulo no era tonto para saber que la persona que había entrado no era nada más y menos que el Rey Motzu. Pero su presión alrededor, era incluso más gigantesca que del mismo Rey Divino de las Arañas. Este nivel no tenía comparación. Si el Antepasado Moj era el fuego de una vela, entonces el Rey Motzu era el Sol brillante de las mañanas. Todos se arrodillaron ante la presencia de su Rey. Toda la línea de sangre reverbera y lo veneraba como su Patriarca. Después de todo, era quien llevo su línea de sangre al máximo, el Patriarca Motzu. Debajo de él, no había nadie, era único en este cielo. Después de todos los Reyes que la familia Motzu tuvo en el pasado. El Rey Motzu fue el único que quedo, y quien se volvía mas fuerte en cada generación. Ahora su fuerza se sentía en todo el ambiente. Al entrar en esta sala. Sus ojos como esmeraldas miraron hacia la sala principal. Con un pensamiento, el espacio se quebró, y un trono apareció de ese quiebre. Camino sin mirar a nadie más, sus pasos eran lentos, pero tan poderosos como para destruir toda una Región. Cuando se sentó en su trono. Todo el ambiente y la presión se desvaneció. Por lo cual todos pudieron regresar a la normalidad. El Rey miro hacia Adrián. Antes de que alguien pudiera pedir un tiempo para hablar. La mano derecha subió al estrado, y recito las siguientes palabras. “¡Como Genio del séptimo arcoíris!” “¡Como Genio del cielo que supero las tres pruebas!” “¡Como Genio del cielo que venció al discípulo del Antepasado Moj!” “¡Como Genio del cielo que comandara hacia la victoria de nuestra Decima Gracia!” “¡Los cielos y el Rey lo nombran como el General Supremo de esta generación de la Décima Gracia!” “¡Gloria a la Décima Gracia!” “¡Gloria al General Supremo!” “y” “¡Gloria al Rey Motzu!” Al terminar de decir sus palabras se inclinó ante toda la familia Motzu. Pero nadie aplaudió. La sala se quedó en silencio.
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Estás leyendo el capítulo 318 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 20 de agosto de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.