Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 311 online gratis en español
Su nacimiento fue marcado por rayos que destruyeron su hogar, y mataron a sus padres.
Se decía que había nacido con una habilidad innata a los rayos.
No sabía si su don fue una bendición o una maldición.
Pero en el pueblo donde creció todos lo odiaban, era un niño maldito, al cual nadie quería acercarse.
Sobreviviendo entre la pobreza y el hambre, acepto su estado como ser maldito, no tenía padres, tampoco tenía algún familiar, acepto la mirada de odio que le daban.
Fueron esas miradas las cuales lo hicieron arrogante, no rogaba, ni tampoco mendigaba, se dedicaba a robar, decía que todo en este mundo le pertenecía.
Su habilidad con los Rayos lo hacia mas fuerte que cualquier otro mortal, lo hacia rápido, por lo cual sus habilidades para robar estaban fuera de los limites convencionales.
Los pueblos artos del robo, contrataron a un cultivador para matarlo.
El primer discípulo nació como un perro, y eso fue lo que lo motivaba a seguir viviendo, no pidió perdón o disculpas, ni tampoco rogo por su vida ante el cultivador, se enfrento cara a cara.
Pero no fue suficiente, ante un cultivador sus habilidades eran un juego, el cultivador lo hirió gravemente en el pecho de un solo golpe.
Podría haber muerto, pero, fue en ese momento que el Sexto Maestro lo encontró, y lo transformo en su discípulo más preciado.
Gracias a que su raíz espiritual, era una rara raíz con una afinidad a los rayos, y un cuerpo con huesos templados, fue capaz de interponerse a la Divinidad de la Espada del Dios del Rayo.
Era lo que necesitaba el Sexto Maestro, el Sexto Maestro nunca le mintió acerca de lo que buscaba en el primer discípulo.
El primer discípulo acepto sin duda alguna, por alguna razón quería poder, mucho poder, después de obtenerlo, fue en busca de aquel cultivador que lo dejo casi muerto, lo asesino de un solo golpe.
Desde ese día.
No le importaba ser usado por el sexto maestro, mientras su fuerza crecía.
El Sexto Maestro por su parte le dio todo, le consintió en todo lo que quería.
A la vez que el primer discípulo tampoco le defraudaba, poco a poco iba asimilándose con la espada divina del Dios del Rayo.
Era una espada el cual solo tuvo como dueño al Soberano Motzu, luego de que se quedó en la sexta Iglesia, el Sexto Maestro, la uso para sus fines.
Aunque nadie sabía que era lo que buscaba con lo que hacía, quizás solo el tiempo demostraría porque el Sexto maestro buscaba tan desesperadamente que el primer discípulo completara las ascensiones de la espada divina del Dios del Rayo.
La espada Divina del Dios del Rayo tenía seis ascensiones Divinas, romper cada una requería una fuerza, y una mentalidad sorprendente.
Cada ascensión necesitaba una suerte, y una mentalidad sobrenatural, si fallaba si quiera en una, llegaría a morir, o peor aún, ser controlado por el espíritu de la espada.
Hasta ahora el primer discípulo solo pudo romper la primera ascensión.
Su cultivo se había alzado hasta la etapa intermedia del Alma Naciente.
Pero sus Almas no parecían Almas, en vez de eso, había rayos en todas sus formas.
Cada alma era un Rayo de diferente color, y había creado muchísimas Almas.
Doce almas era casi el límite para los seres comunes del Alma Naciente.
El primer discípulo había formado veinticuatro almas de tipo Rayo, increíblemente no era el final, solo estaba en la etapa intermedia, por lo cual el aura que desataba era algo monstruoso de ver y sentir.
Sus pupilas también se llenaron de rayos andantes.
Envuelto en rayos azules, miro hacia el líder del enclave del Inframundo, su mirada se llenó de odio por haberlo atacado.
El líder del enclave del inframundo lo miro con seriedad.
Ese ataque podía asesinar incluso a un ser con Dos Vacíos Mundiales.
Pero el primer discípulo solo sufrió una simple quemadura.
Además, esos rayos que danzaban por todo su cuerpo no eran para nada normales, podía sentir la esencia divina viniendo de todos ellos.
E incluso parecía haber algo más aterrador dentro del primer discípulo.
Sin perder el tiempo, volvió a mover su espada.
Nuevamente se llenó de fuego, la alzo y realizo otro corte.
Inmediatamente todo se llenó de fuego.
Pero en ese momento, que el corte se acercó hacia el primer discípulo.
Este sonrió.
“¡No me estas tomando enserio! ¡Además, tú no eres a quien estoy buscando! ¡Eres débil!”
La espada del Dios Divino del Rayo se manifestó en manos del primer discípulo.
Los rayos empezaron a caer más ferozmente.
Mientras el también realizaba un simple corte, uno envuelto en rayos.
Ambos cortes chocaron en el cielo.
Los rayos y el fuego se mezclaron, provocaron una calamidad sobre todo el terreno.
Ambas fuerzas se repelieron al instante.
Cuando todos miraron tal escena.
La que más sorprendida estaba era Jazmín y Aeguer, ellos conocían lo monstruoso que era el primer discípulo en la Santa Iglesia de Motzu.
Ahora su fuerza nuevamente había crecido sin parar.
Liu Me no conocía al primer discípulo, pero al ver tal fuerza, supo que era su única salvación.
Después de todo, se estaba enfrentando al Líder del Enclave del Inframundo, su genio del cielo.
“¿Soy débil? … ¡Eso es lo que has dicho!” – Grito el Líder del enclave del Inframundo.
Mientras miraba hacia el primer discípulo.
El primer discípulo simplemente se rio. Mientras su espada descansaba en su hombro.
“¡¿Acaso estas sordo? ¡pedazo de mierda! ¡Te demostrare que es la verdadera fuerza!”
Los ojos del primer discípulo se llenaron de rayos.
Su espada volvió a aparecer nuevamente.
Sin embargo, esta vez el cielo también empezó a llenarse de miles de relámpagos.
Cientos de estos relámpagos caían sobre los barcos del enclave del inframundo.
Los barcos no pudieron soportar tal nivel de fuerza y se hicieron pedazos.
Pronto los rayos se acumularon por todo su cuerpo.
Desde sus pies hasta su cabeza los rayos dieron vueltas como una armadura.
Pero esta armadura empezó a crecer desmedidamente.
“¡Proyección astral! ¡El Antepasado de los Humanidad!........¡Séptimo rompimiento!”
Con su grito, un cuerpo lleno de rayos empezó a formarse, y la fuerza que exudaba aumentaba en cada momento, cada una de sus Almas Nacientes se activaron para tal forma descomunal.
La fuerza del primer discípulo empezó a elevarse cuando llego a los veinte metros de altura, ya era tan poderoso como el segundo Vacío Mundial.
Pero no se detuvo, mientras su cuerpo hecho de rayos aumentaba más de tamaño.
El cielo se llenó de su intención.
Mientras la espada Divina del Dios del Rayo se ajustaba a su tamaño, sujetándola con un solo brazo.
Los rayos no pararon de aparecer por todo lado, mientras el primer discípulo se reía.
A los cincuenta metros, ya era tan fuerte como el Tercer Vacío Mundial.
Este era casi la fuerza de su cultivo máximo.
Gracias a la primera ascensión pudo formar a él Antepasado de la humanidad, una técnica espiritual que le permitió unirse con la fuerza del cielo, y usarlo a voluntad, su intención no tenía limites, al igual que podía usar casi la fuerza la naturaleza por su afinidad con los relámpagos.
Luego de una explosión de relámpagos, su cuerpo duplico su tamaño.
Llegando al asombroso tamaño de… ¡Cien Metros!
Rayos destellantes bailaban por todo su cuerpo.
Por toda el área se sintió un aura tan grande como el cielo.
¡EL PODER DEL CUARTO VACIO MUNDIAL!
“¡Jajajajajajajajajajaja! ¡Te dije que eras débil, no eras más que una mosca en mis pies! ¡Ni siquiera con tu fuerza oculta puedes superarme, pedazo de imbécil!”
La risa del primer discípulo llego hacia todas las bases de primer nivel.
Cuando la fuerza del cuarto nivel del Vacío Mundial apareció.
El líder del Enclave del inframundo dio un paso hacia atrás, mientras no creía lo que estaba sintiendo o viendo.
La majestuosidad de este Reino era cada vez más peligrosa, cada paso en el Reino del Vacío Mundial, debía darse con cuidado, pero el primer discípulo no era parte de estos seres, solo estaba en el Alma Naciente, lo cual lo hacía más aterrador.
El primer discípulo ya no podía entrar en la categoría de genio del cielo.
Había otro termino para aquellos que superaban la fuerza de su nivel de cultivo, pero de una manera absurda.
“¡Un……Rey menor!”
Se les llamaba así a los genios menores de cien años, quienes en un futuro se convertirían en pilares de la humanidad.
Quienes se alzaban entre miles, quienes podían aplastar a genios del cielo con solo mover sus manos.
Genios del cielo había demasiados, muchos de ellos se habían quedado estancados en el Reino del Vacío Mundial.
Encima de ellos se alzaban los Reyes Menores, aunque no eran reconocidos, quienes eran llamados así, se podían elevar como aves fénix en todo el continente.
Actualmente quienes se proclamaban como Reyes Menores en el Continente Supremo, se podían contar con las manos de una mano.
Solo había dos genios capaces de ser reconocidos de tal forma, sin embargo, ninguno de los dos había sido proclamado con tal apodo.
Uno era la tercera princesa, una hija del cielo del Emperador.
Otro un monstruoso joven con el poder de moldear montañas a su antojo, de quien más se sospecha, y de quien más tenía posibilidades de convertirse en un Rey en esta generación con una edad menor de cien años.
Montaña Extrema.
Pero en esta ocasión.
El primer discípulo juntaba todas las características para volverse un Rey Menor.
“¡Muere!” – El primer discípulo hablo.
Mientras movía su gigantesco cuerpo hecho de rayos, la espada en su mano, bajo a una velocidad impresionante.
Era como si un gigante intentara electrizar a una mosca.
El líder del enclave del inframundo, no se iba a quedar quieto, sintió peligro extremo, peligro de muerte.
Reunió todas sus llamas, y empezó a escapar, envuelto en un mar de fuego, se escapó volando hacia el séptimo arcoíris.
Ya no le importaba que sucedería con la base del enclave del Inframundo.
Todos lo miraban escapar, nadie pensó ni su base, que los abandonaría a su merced. El tipo de rojo en el cuarto arcoíris solo suspiro.
Pero….
“¡Oh no, no, NO! ¡¿Quién dijo que pedias marcharte?!”
La voz del primer discípulo sonó al lado del líder del enclave del primer discípulo, en un movimiento instantáneo su gigantesco cuerpo se materializo al instante delante del líder.
Nuevamente reinicio su ataque con su espada, la cual caía como si fuera el castigo del cielo.
“¡¿Crees que puedes detenerme?!”
Grito con terror el líder del enclave del inframundo.
Enormes cantidades de fuego se materializaron al instante, su espada corto más de veinte veces en un instante.
Pero ningún corte fue capaz de sacudir la espada Divina del Dios del Rayo.
El fuego fue apartado y el rayo se apodero del espacio.
En ese momento que el filo empezó a caer sobre su rostro.
El líder del enclave del inframundo, chasqueo la lengua, mientras un tesoro aparecía en su mano.
En ese instante no lo pensó, y el tesoro se activó.
La espada atravesó el cuerpo del líder del enclave del Inframundo.
Lo corto en miles de pedazos, los rayos destruyeron todo en fragmentos, y el corte tan enorme como una montaña cayó sobre toda la base del enclave del inframundo.
Los rayos destruyeron todos los edificios, así como la base central, se convirtió en un infierno de relámpagos, los cuales se movían en el suelo como serpientes, por todos lados, por todas partes, trayendo un caos sin procedentes.
Donde caía o quienes se atravesaban eran convertidos en polvo al instante.
Miles murieron, ni siquiera los que estaban en los barcos en el aire se salvaron.
Pero a pesar de que el cuerpo del líder del enclave del inframundo había sido cortado en miles de pedazos.
Su voz resonó sobre todo el cielo.
“¡CAMBIO DE VIDA PERPETUA! ¡TESORO ANTIGUO!”
En el cuarto arcoíris.
En una mansión de lujo.
Una persona estaba sentada meditando.
Cuando de pronto el signo de un ojo apareció en su abdomen.
Esta persona era muy parecida al líder del Inframundo, se llenó de una furia inmensa, mientras el ojo en su abdomen se volvía rojo.
“¡Hermano te atreviste a usar mi vida como escudo! ¡Te maldig…!”
En ese instante esa persona exploto llevándose consigo toda la mansión.
Cuando esa persona murió.
A pesar de que el cuerpo del líder del enclave del inframundo había sido cortado.
El tiempo se rebobino, el poder antiguo del tesoro se activó, empezó a mover las leyes a su favor.
“¡Así que tratas de escapar, incluso si no te asesino hoy! ¡No dejare que escapes tan fácilmente!”
Lo que una vez fue polvo, empezó a unirse de la nada, se reformo en el líder del enclave del inframundo, quien no dudo en escapar en ningún segundo.
Sin embargo, el primer discípulo no le daría esa oportunidad, en donde quiera que apareciera, donde quiera que el estuviera, donde se moviera.
Él también lo haría, lo cortaría en miles de pedazos una y otra vez, mientras se movían por el cielo.
Cada vez que el cuerpo del líder se reformaba, poco a poco perdía la fuerza para volver hacerlo. Y cada vez que volvía a reformarse, cada vez aparecía el primer discípulo para cortarlo en miles de pedazos.
Pero, en su locura tampoco se dio por vencido.
Incluso cuando solo le quedaba una mano, esta mano cayó sobre el séptimo arcoíris, y se reformo nuevamente todo su cuerpo.
Entrando al séptimo arcoíris, escapando con éxito.
Sin embargo, las heridas que sufrió eran tan brutales, que quizás nunca se recuperaría por completo, quizás pueda seguir en el vacío mundial, pero ese era su límite, el primer discípulo había cortado su camino del cielo.
“¡Eso solo fue el calentamiento! ¡Si sales te buscare y te eliminare, será mejor que te quedes encerrado por todo lo que te queda de vida! ¡¡PEDAZO DE BASURA!!” – Dijo el primer discípulo, mientras se reía arrogantemente.

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UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 311
Estás leyendo el capítulo 311 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 19 de agosto de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.