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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 292 online gratis en español

Adrian paso mucho tiempo recuperándose. Casi un mes completo. Lo Antiguo y lo Divino aun necesitarían mucho más tiempo para volver al máximo de sus poderes, después de todo, habían perdido la fuerza de sus cuerpos físicos, y hacerlos de nuevo, costaría demasiado. Sin embargo, habían entrado al Alma Naciente, y no era un Alma Naciente normal, se nutrían en su interior, esperando despertar en un futuro. Su camino era único. En la habitación, de pronto las puertas se abrieron. Cuando Adrián vio quien entro, se levantó y se inclinó. “Saludando al maestro Gu” Le debía mucho al maestro Gu, si no fuera por él, no estaría hasta este punto. “Te felicito por llegar al alma naciente, como discípulo no me has fallado, pero…ahora hay unos asuntos de los cuales debes encargarte” Fue lo que dijo con una sonrisa, estaba satisfecho con su discípulo. Adrián no entendía a qué asuntos se refería, solo asintió, mientras ambos se sentaban alrededor de una mesa redonda, la mesa redonda tenía un cristal fino como un espejo. Era la primera vez se miraba a si mismo luego de casi dos años de cultivo. Su pelo era largo, y le llegaba hasta la cintura, ya no era como antes, había cambiado demasiado. Solo soltó un largo suspiro. Ahora tenía catorce años, aunque en el mundo del cultivo la edad no importaba, aunque seguía siendo un logro impactante que Adrián alcanzara el Alma Naciente con solo 14 años. El Maestro Gu saco una ficha oscura de su manga. “Has cumplido con tu parte, ahora yo cumpliré con la mía, aunque me costó muchos materiales preciosos, finalmente logre refinar estas dos fichas, son nuestro boleto de entrada hacia la raza de los Diablos, el primer paso para averiguar que le paso al viejo Sonu” – Dijo el Maestro Gu mientras le pasaba la ficha a Adrián. Adrián siempre había querido saber que le había pasado al Maestro Sonu, no había muerto, pero había sido usado como una ficha de en un tablero de ajedrez que no podía ver. Usado por el Emperador Sol del Augurio. Según tenía entendido, para el Emperador todos eran fichas utilizables, mientras pudiera mantener a la raza humana a salvo. “¿Qué debo hacer?” – Adrián sabía que el Maestro Gu buscaba algo más, cuando le entrego esta ficha, lo conocía un poco mejor, y lo entendía, no le daría nada gratis. “Bien” – El Maestro Gu sonrió, realmente era un buen discípulo, leyendo entre líneas. Por lo cual continuo con la explicación. “El tercer Rey de la raza de los Necrófagos ha nacido, me temo que pronto comenzará una guerra de exterminio, con un nuevo Rey la raza de los necrófagos no dudará en atacar todas las fronteras, naturalmente actuare, pero en el debido momento, pero antes, quiero que ganes el Titulo de General Supremo en el séptimo arcoíris” “¿General Supremo?” – Pregunto con un poco de intriga Adrián, ante las palabras del maestro Gu. “Es una guerra de exterminio, todas las tropas serán movilizadas hacia el territorio de la raza de los necrófagos, naturalmente los Ancianos cuidaran el cielo, pero de cada familia saldrá un General Supremo quien comandara las fuerzas de cada línea defensiva, en la familia Motzu y en el séptimo arcoíris hay un total de 8 elegidos del cielo, entre ellos se decidirá quién se volverá un General Supremo, te necesito en la línea del frente, si lo logras te aseguro que ganaras buena fortuna en esta guerra” Fueron las palabras del Maestro Gu, había más en sus palabras que no podía revelar por alguna razón, Adrián estaba consciente de que el Maestro Gu no podía actuar descaradamente en este lugar, no sabía la razón, pero confiaba en sus palabras. Adrián asintió. No le importaba conseguir el puesto de General Supremo, era su primer paso para averiguar que le había sucedido al maestro Sonu. Al ver los ojos tan decididos de su discípulo, el Maestro Gu asintió. Naturalmente el Maesto Gu tenía otros asuntos que atender, por lo cual se marchó. Adrián quien había pasado casi dos años de cultivo aislado, se volteo a ver por su ventana. Según lo que tenía entendido, hace mucho que había estado en el séptimo arcoíris. Este lugar era tal y como se describían en los libros de fantasías. Existían ocho torres en este lugar, torres para cada uno de los Discípulos, para cada uno de los Genios del cielo de la secta. Cada torre absorbía la energía del cielo y de la tierra como si fuera un pararrayos, se podía ver ondulaciones en la cima de cada torre, por lo cual la energía espiritual en este lugar era demasiado abundante. Fue el mejor lugar para pasar al Reino del Alma Naciente. Sin embargo, no estaba asombrado, ver los recuerdos de Dialo, y observar las sectas del Pasado, comparadas con las de ahora, no había nada sorprendente. Había muy poco que pudiera hacer por el momento. Sin embargo, estaba preocupado, lo que le preocupaba, era la situación de sus amigos, había estado tan enfocado en su cultivo, que pronto habían pasado 2 años completos. Decidió bajar de su torre para ir a la ciudad de abajo. La torre tenía múltiples habitaciones. Aparte de una sala, tenía una piscina, una sala de relajación, una sala recreativa, una sala para crear píldoras, y otras salas más, cada una era demasiado grande. Siempre que miraba una sala, había varios sirvientes limpiándola y manteniendo el orden. Cada uno lo saludo con cortesía, a lo que Adrián solo asintió, era la primera vez que miraba tal comodidad, por lo cual no sabía que decir. Por lo cual no dijo nada. Parecía que todos los sirvientes estaban acostumbrados a su estilo de vida, todos solo eran de la condensación del Qi. Lo cual era algo peculiar, en el continente Suaking, en las partes bajas del continente los seres de la Condensación del Qi eran muy respetados, en este lugar solo eran sirvientes. Se dio cuenta que la torre sí que era demasiado grande, pero no sentía cansancio alguno. Cuando estuvo en la parte baja de la torre. Pudo observar el suelo. Realmente era un arcoíris donde estaba. Cuando lo piso, sintió lo firme que era. Podía mantener a tantos edificios, sin romperse. Cuando observo a su alrededor. No había ningún alma en este lugar, a parte de los Guardias que custodiaban la gigantesca puerta de entrada al séptimo arcoíris, y los genios en la cima de sus torres. En este lugar la energía espiritual era diez veces más densa que en otros lugares. Su Alma se nutría de esta energía, por lo cual también aceleraba la recuperación del Divino y lo Antiguo. Pero tomaría mucho tiempo que ambos se recuperaran por completo. No tenía a nadie en este lugar, se sentía por alguna razón solitario, o era como el principio. Donde aún era un niño y caminaba de un lado a otro. No sentía ningún peligro, y tampoco había algo que lo pudiera lastimas por el momento. Una vez llegado a la puerta principal de salida. Ambos guardias decorados con armaduras negras, detuvieron su paso. Las puertas se cerraron por alguna razón, Adrián frunció los ceños. “¿Qué significa?” – Pregunto. Uno de los guardias dio un paso hacia adelante. “Solo seguimos ordenes de un alto mando, mi señor elegido del cielo, por tal razón, a pedido que cuando saliera, anunciemos su llegada, hay alguien que quiere conocerlo” Fue lo que dijo el guardia con total respeto. Aunque Adrián era un elegido del cielo, seguía siendo un desconocido, no tenía familia alguna, no tenía ningún poder real afuera de la secta, ni en la secta, por lo cual, no podían ofender al quien les dio la orden. Este lugar era demasiado tranquilo. Pero de pronto se escuchó un estruendo. De las ocho torres. Una se ilumino sonando con un fuego negro expandiéndose por toda la torre. Adrián regreso a mirar a esa torre. Podía ver el símbolo gigantesco, un símbolo de un mundo lleno de llamas negras, el símbolo del….. “Enclave del Inframundo” – Dijo Adrián. Las llamas negras se esparcieron por todo el lugar. Cuando una persona salió de la torre. Envuelta en llamas negras como si se tratara de una presencia. Cuando Adrián regreso a verlo. Estaba volando en un mar de llamas negras, vestía una túnica negra, su pelo era negro como la noche, al igual que sus ojos, y su mirada era fría, llevaba una espada en su espalda, con un mango rojo. Él también le regreso la mirada. La mirada de ambos choco en el espacio creando una onda, imperceptible para los demás, pero no para ellos dos. Su fuerza estaba igualada con solo darse una mirada. “Ya veo, así que tú eras el nuevo elegido, la razón del porque el Enclave del inframundo ha sido humillada” Sus palabras sonaban molestas, y se notaba la sed de sangre en su mirada. Adrián no entendía muy bien lo que decía, pero conocía que la santa iglesia de Motzu, y el enclave del Inframundo no se llevaban bien. Adrián recordó el día que libero el inmenso puño del Dios Roto, una presencia fría del séptimo arcoíris lo detuvo. Era el líder del Enclave del Inframundo. “¿Qué es lo que quieres?” – Adrián hablo con sutileza, no estaba enojado ni tampoco era agresivo, pero sus palabras sonaron fuertes, sin dejarse intimidar por la presencia de aquel individuo. El líder del Enclave del Inframundo, miro a Adrian y sintió las fluctuaciones de su cuerpo, realmente no podía medirlo, normalmente sería fácil para el cómo un elegido del cielo, que estaba en la primera etapa del Vacío Mundial. Pero no podía medir la fuerza de Adrian, era como ver un pozo, y el pozo lo miraba a él, no era un empate, era solo que Adrian reducía su energía para estar igualados. Pensó que podía intimidarlo, después de todo, para los seres del Vacío Mundial ya no era solo la energía espiritual, si no su conexión con el cielo y su alma. “¿Ese día, ese puñetazo te pertenecía? ¿verdad?” Pregunto el líder del Enclave del Inframundo, tuvo sus dudas si el hermano Nangwon seguía vivo, cuando se confirmó su muerte, y supo de la Ascensión de un nuevo ser de la etapa del vacío mundial, no le fue muy difícil enlazar todos esos acontecimientos. Adrian sabía a qué puño se refería. Era muy consciente, que ese día intento acabar con un ser de la transformación del Alma del Enclave del Inframundo. “Si, fui yo” – No lo intento esconder, después de todo, Adrian no era un mentiroso. El Lider del Enclave del Inframundo, solo sonrió ante tal sinceridad, viendo que no podía intimidarlo, sabía que su visita solo era una pérdida de tiempo. “Debes estar enterado que pronto se celebrara una competición para el Titulo de General Supremo, de todos nosotros debes tener cuidado con la hermana Mei, y el hermano Seiji, son los únicos con un cultivo en la etapa del quinto vacío mundial” Después de decir tales palabras, se dio la vuelta, y comenzó su regreso a su torre. No podía intimidar a Adrian con su fuerza, pero tampoco sentía que lo superaba por mucho, igualmente sintiendo que no podría vencerlo, tuvo que dar un paso hacia atrás. Adrián solo le dio una mirada antes de ver como se marchaba, no era tan tonto como para pensar que solo le vino a decir tales palabras, lo que vino a hacer el líder del Enclave del Inframundo fue medir su fuerza. Adrián tampoco sabía que tan fuerte se había vuelto. Por lo cual, mientras lo divino y lo antiguo seguían recuperándose, no quería conflictos. Una vez que se fue, los dos guardias, le dieron paso. Las puertas se abrieron, y Adrián observó hacia los arcoíris de abajo. Como elegido del cielo, tenía derecho a volar, por lo cual después de mucho tiempo. Se lanzo hacia la ciudad.
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Estás leyendo el capítulo 292 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 5 de agosto de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.