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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 282 online gratis en español

El campo de batalla de la cuarta región humana se expandía como el humo. La destrucción causada por las calaveras inmortales era devastadora, el escudo protector de la corona de espinas no pudo soportar sus devastadores ataques. Los comandantes supremos retrocedían ante la monstruosa fuerza de las calaveras inmortales, no podían hacer nada para que retrocedieran una vez que el escudo fue destruido. El pánico y el temor se apodero de todos, esas calaveras arrasaron con varios Ancianos con solo mover su mano. Incluso el comandante supremo sufrió una herida grave por tratar de detenerlo. Parecía que se acercaba el fin. El Anciano Supremo quien controlaba la corona de espinas, observo la atenuación de la corona, movió sus dedos activando a la fuerza de las espinas restantes. No podían permitir que esas calaveras inmortales se adentraran aún más a la cuarta región, la contaminación que desprendían era suficiente como para amenazar la vida misma. Los Señores Necrófagos también habían logrado asesinar a varios ancianos de la Familia Hort. Por lo cual retrocedían en masa. Sin el escudo protegiendo las tres secciones de la muralla, pronto la muralla caería, no habría nadie que pudiera detener el avance de los necrófagos. Los Necrófagos estaban extasiados por tal evento, por lo cual sin miedo se arrojaban ante toda la barrera humana. No les importaba explotar muriendo mientras su carne dañara a la raza humana, morirían felices y orgullosos. El cielo se abría y más Señores Necrófagos salían de aquel vacío, los Altos Necrófagos empezaron a avanzar juntando millones de necrófagos de nivel alto, medio y bajo. Parecía que los Necrófagos estaban a punto de abrumar todo el campo de batalla. Los Ancianos de la familia Hort se vieron superados, los Señores Necrófagos los superaban 3 a 1, eran una cantidad devastadora de señores Necrófagos. Quienes se acercaban trayendo una cantidad anormal de contaminación. Los Altos Necrófagos también aparecieron por miles. Provocando bajas a los cultivadores mas débiles. Muchos Altos Necrófagos alzaban a cultivadores de la Formación del núcleo y se los comían de un bocado. Los Seres del Vacío Mundial de la familia Hort también se vieron superados, ya no podían proteger a las tropas de tierra. Los seres del Alma Naciente perdían sus almas cuando miles de necrófagos de alto nivel los rodeaban, muchos murieron tratando de escapar de esta desesperada guerra. Sin otra opción el Anciano Supremo estaba a punto de desatar todo el poder del Tesoro Celestial. Pero fue en ese momento. En la que una calavera inmortal la cual estaba a punto de asesinar al comandante supremo de la primera sección de la muralla. Que esta…empezó a gritar…. “¡GAAAAAHHHHHHS…….!” – La calavera inmortal grito y sus brazos se alzaron en total agonía, las demás calaveras inmortales le siguieron. Su grito inundo todo el lugar, al ser tan poderosas, traían la atención de todos, a la vez que un humo negro salía de sus cuerpos. Mas de seis calaveras inmortales perdieron gran parte de sus poderes, antes de que su fuerza general cayera hasta el nivel de la Transformación del Alma. Las llamas que desprendían estas calaveras inmortales se apagaron de un momento a otro, y no eran más que calaveras llenas de huesos frágiles. En ese momento el primer comandante supremo soltó un golpe devastador contra la calavera inmortal volviéndola pedazos, en un instante, aunque esta se volvió a regenerar, su fuerza seguía cayendo hasta llegar a ser un mero ser del Alma Naciente. Los Señores necrófagos dependían mucho de estas calaveras inmortales, por lo cual, cuando observaron el estado en el que quedaron, muchos regresaron a mirar el tesoro Celestial. “¡El tesoro Celestial ha sido dañado! ¡Retrocedan!” La voz de los Altos Necrófagos llego rápidamente a todo el campo de batalla. Su Tesoro Celestial había sido comprometido. Por lo cual, no valía la pena morir en este lugar, no podían perder a tantos efectivos, los Necrófagos no le temían a la muerte, pero no podían morir al menos de que no valiera la pena. Los Señores Necrófagos fueron los primeros en retroceder, por su fuerza nadie podía impedir que se marcharan. Los Altos Necrófagos, aunque retrocedían a velocidades rápidas, los Ancianos de la Familia Hort se encargaban de eliminar a bastantes de ellos. Los que más sufrían fueron los necrófagos de bajo y medio nivel, sus números representaban casi el 75% de las tropas, por lo cual empezaron a morir por decenas en tan solo segundos. La corona de espinas caía ferozmente sobre todos los Necrófagos, eliminando a millones en tan solo segundos. El suelo entero hervía mientras millones de espinas crecían desde su interior, los necrófagos eran barridos en masa, mientras el ejercito avanzaba su curso, la moral de la cuarta región llego hasta las nubes. Con la victoria en su mano era natural sentirse extasiado. Dentro del Tesoro Celestial. Después de dañar el Alma Mundial, todos empezaron a marcharse de aquel lugar, su tarea había sido victoriosa, y no habían necesitado usar la fuerza. Todo había parecido tan…sencillo. Tan pero tan…sencillo. El Joven Maestro Qi, le entrego la otra parte de las recompensas a Xu Wudao, tales recompensas, eran demasiados generosas, Xu Wudao sabía que no podía usarlas en el mismo, ya que no tendrían un gran efecto, empezó a pensar en cómo repartir tales tesoros dentro de su gente. Todos estaban animados por acabar la misión, de la manera más sencilla posible. Después de todo, pensaron que, dentro de un Tesoro Mundial, las cosas serían más peligrosas, de lo que habían escuchado, pero… ¿Resultaron ser falsas? Todos estaban tranquilos. Las risas de la victoria no faltaron, y el alegre momento se sentía en el aire. Incluso Xu Wudao hablaba animadamente con el Joven Maestro Qi, buscando una alianza con un importante elegido de la Familia Hort. Su Ming también suspiraba cansado. Todo parecía normal. Pero por alguna razón las manos de Adrian…no dejaron de temblar. Había algo en el ambiente, que lo empezó a asfixiar, su pecho pesaba, y su respiración se volvía rápida. Algo le decía que huya de aquel lugar, su instinto que le había salvado muchas veces en el pasado, le decía que…¡CORRA! Cuando se dio cuenta, dio un paso hacia atrás, con una mirada llena de miedo, su piel se volvió pálida, ni siquiera cuando tenia la muerte encima, nunca antes se lleno de una mirada tan perturbadora. Cuando entro en tal estado, Xu Wudao lo miro con extrañeza. “¿Sucede algo hermano menor?” – Pregunto animadamente, había llegado un acuerdo con el Joven maestro Qi, por lo cual su alianza se estaba volviendo más fuerte. Sin embargo, su forma de preguntar, trajo la atención de todos, quienes regresaron a mirar a Adrian. El cual de pronto se vio agitado. Adrian no supo responder, sintió una pesadez en el cuerpo, como si algo lo presionara, a la vez que su corazón palpitaba velozmente. Pero….en un instante, una luz apareció y se expandió como un vórtice. Un vórtice violeta se abrió en medio de la plataforma. Antes de que alguien pudiera decir algo. De ese vórtice violeta una máscara en blanco apareció, seguido de un pelo largo y blanco que caía hasta las rodillas, una postura un poco encorvada, y un sentimiento aterrador, lleno todo el aire, cuando tal ser dio un paso en la plataforma. Cuando apareció todos lo regresaron a mirar, todos sintieron un miedo incesante en su cuerpo, un miedo aterrador como si estuvieran frente a un peligroso depredador. Un miedo tan primitivo que ahogo cada una de sus palabras. El Anciano miro a tales jóvenes y solo coloco su dedo en su boca. Fue ese simple gesto el cual congelo a todos con un miedo envolvente. Pero no fue un simple gesto, de pronto todo se había vuelto tan blanco como la pintura, y negro como la noche. El tiempo había sido detenido con un solo gesto, todo perdió su color, y se volvieron parte de una película en blanco y negro. El Anciano miro a Adrián y puso una sonrisa retorcida, como si hubiera esperado este encuentro durante mucho tiempo. El Anhelo en su mirada no pudo esconderse, al igual que la salvia que caía de su boca. “El primero desapareció, el cuarto murió…el décimo se perdió así mismo…el quinceavo sobrevivió…… ¿no es así?, así fue la canción que Dialo canto, esa fue la canción que el catorceavo me dijo antes de sacarle la piel y los huesos con un rastrillo, su voz y sus gritos aun los puedo escuchar, pero su carne estaba excelente” Su apariencia y la forma en la que se veía, dejaba fuera de sí, cualquier contraste. El hecho de que nadie se moviera, fue un hecho irremediable. La fuerza de este anciano y la manera que hablaba eran aterradoras. Adrian fue el único que podía hacerlo, pero su cuerpo no se movía, su cuerpo no le respondía, por lo cual cayo de rodillas al piso. Mientras el anciano se acercaba. Su mano se movió, este espacio empezó a cambiar. La tierra se removió, Xu Wudao, Su Ming, el joven Maestro Qi, y los demás desaparecieron sin siquiera poder hacer algo. Cuando aparecieron de nuevo, fue afuera del Tesoro Celestial. Adrian y el viejo fueron los únicos que quedaron en este lugar. Pero ya no estaban en la misma posición de antes, estaban cerca de la masa de carne. “Un alma mundial maldita…que interesante” – El Anciano bajo su palma presionándola sobre la masa de carne. Fue en ese momento que esta masa de carne empezó a estirarse y como un sistema de defensa el clavo del Emperador de la Tierra salió de su cuerpo. El clavo se expandió en más de un sentido. Pronto su diámetro llego a ser más grande que una montaña mismo, y su aura se duplico decenas de veces. Llegando a ser tan más fuerte que un Tesoro Antiguo. Se movió a una velocidad impresionante. Incluso llegando a teletransportarse. Llegando a la cabeza del anciano en un instante. El clavo giro tan rápido, que rayos salieron de su interior, luego se dirigió a la frente del Anciano. El anciano solo esbozo una ligera sonrisa, antes de mover su mano tan rápido que ni siquiera el clavo pudo esquivarlo. En un instante, atrapo la punta del clavo y la apretó con sus manos, lo volvió trizas con solo presionarlo lentamente. “Serian un peligro si el mismo Rey de la Tierra los controlara, ahora solo son porciones dispersaras con ordenes grabadas” Luego de destruir el clavo dorado. Absorbió el cuerpo de la masa de carne maldita en su brazo, toda la carne entro a su brazo y se transformó en su cuerpo. Apareció un ojo en su mano, el ojo lo miro a él, y el miro al ojo, antes de cerrar su mano, provocando que el ojo explotara en una nube ensangrentada. “Ahora puedo comenzar contigo” – Fue lo que dijo, antes de mirar a Adrian. Adrian no pudo hacer nada, ni si quiera moverse. Su cuerpo pesaba tanto, y existía una asfixia que le sofocaba el alma. Pero miraba al Anciano, no sabía quién era, pero por la canción que canto, y su forma tan peculiar, pudo discernir quien era. “Decimo…” – Fue lo que pensó primero. Nunca pensó que se encontraría con los anteriores portadores de la máscara del Diablo Celestial, pero supo que solo era tiempo, no sabía quién estaba vivo realmente. Tampoco por alguna razón podía comunicarse con Dialo, por lo cual estaba solo en esta situación. Viendo lo poderoso que era, no había forma de salvarse. El anciano parecía salido de una pesadilla, era tan poderoso que solo Adrian no entendía por qué no estaba muerto. Había muchas cosas que se necesitaría de alguien para seguir viviendo, o no lo necesitaba, simplemente estaba jugando con él. Sea cual sea la razón, su cuerpo apenas aguantaba. El Anciano no de detuvo ni un minuto y toco su cabeza. “No te necesito a ti….dieciseisavo hermano…. Aunque es un placer al fin conocernos, parece que yo tengo el bando ganador…esta vez… ¡No podrán quitarme mi destino!” Sus palabras sonaron como un dolor de cabeza, y una súplica. Cuando Adrian miro al Decimo, lagrimas caían de su mascara al suelo. Con un ligero movimiento del Anciano en la cabeza de Adrian. De pronto algo salió de su cuerpo, cuando Adrian se dio cuenta. Se miro doble, vio su cuerpo y también se vio a sí mismo. Cuando miro sus manos, eran espectrales, sin forma, como una nube blanca. La más suave brisa lo asesinaría si pudiera. Estaba tan debilitado, que no podía hacer nada para salvarse. “El primero murió, el segundo también lo hizo, el décimo se perdió así mismo, yo mate al onceavo, el Quinceavo se me escapo…y hoy me convertiré en el dieciseisavo” Las palabras del Anciano sonaban alocadamente. Mientras el Alma de Adrian quien estaba separada de su cuerpo, aunque era fuerte, era solo un alma, y poco a poco se desvanecía. El anciano saco un collar con cuentas negras, y un símbolo del infinito en la mitad. Puso el collar en su cuello, en su cuerpo físico. El collar empezó a brillar intensamente el signo del Infinito entro en su cuerpo, y lo lleno de marcas negras. Luego el aura del cuerpo se alivió, como si cualquier cosa que lo protegiera, se hubiera desvanecido. Adrian solo suspiro, viendo como su cuerpo se preparaba para ser poseído. Parece que solo fue un tonto, en este mundo de cultivo, el más fuerte prevalecerá, y el seguía siendo el más débil. Su alma poco a poco se desvanecía en la oscuridad. No quedaría nada de el dentro de muy poco. Miro su vida en solo segundos, antes de comenzar a perder el conocimiento, sintió como si algo lo llamara, o solo era una coincidencia. Su cuerpo que estaba lleno de símbolos de infinitos, de pronto sin que el anciano se diera cuenta, la Talla de madera de su familia empezó a vibrar como nunca. En un instante esta talla de madera empezó a extenderse. El Anciano movió su mano en la cual había absorbido la carne maldita, y cubrió el cuerpo de Adrian con el Alma Mundial provocando que dentro del cuerpo naciera una nueva alma, sin embargo, esta alma que no tenía forma ni sentido, se movía de todos lados, el cuerpo de Adrian no soportaba tal Alma que fue creada por la carne maldita, el Alma Mundial era gigantesca para que su cuerpo se adaptara. Pero el Anciano solo se rio. Luego moviendo sus manos el clavo dorado se manifestó delante suyo, uso ese clavo para dividirlo en veinte partes, y luego clavo veinte de los puntos vitales de Adrian, sellándolo, y provocando que el Alma mundial se estabilizara. Era muy precavido, por lo cual al último saco una lampara de aceite con un rubor oscuro. La lampara de aceite no desprendía ni luz ni calor, sin embargo, cuando paso por el cuerpo de Adrian, lo empezó a pudrir, no importa que tan fuerte fue su cuerpo, se pudrió en segundos, las tres estrellas se atenuaron hasta casi desaparecer. “¡Ahora me convertiré en el dieciseisavo…no permitiré que esa fruta de Dao Suprema no sea mía! ¡ACASO CREES QUE NO CONOCIA TUS PLANES! ¡ACASO SOLO PORQUE EL ONCEAVO FUE MI DISCIPULO! ¡CREES QUE NO LE SAQUE LA INFORMACION DE SUS HUESOS, DE SU CARNE, ¡DE SUS ORGANOS! ¡LUEGO DE QUITARLE SUS PODERES Y HACERLO MORTAL! ¡LUEGO DE DEJARLO A LA DERIVA PARA QUE LOS PARASITOS SE LO COMIERAN! ¡CREES QUE NO ME LO DIJO! ¡TUVE QUE MATARLO DESPUES DE TANTAS SUPLICAS! ¡A MI PROPIO DISCIPULO!” El Anciano se rio de manera estrepitosa, mientras su cuerpo se volvía traslucido, intento entrar por la frente de Adrian a la fuerza, usaría los sellos infinitos para unir su carne con el cuerpo de Adrian, y el Alma Mundial para reformar su alma y su cuerpo en uno solo. El seria Adrian y Adrian sería el, solo que no el verdadero, algo nuevo nacería, algo propio, pero al mismo tiempo, algo ajeno a la realidad. Adrian en forma de Alma cerro los ojos observando los últimos vestigios de su vida. Sin embargo, fue en ese momento…. Que su cuerpo con la ultima intención se lleno de todo el tatuaje de su familia. Cuando el tatuaje lleno de su cuerpo físico, algo sucedió. En el continente Suaking. En la Ciudad Estrella del fin. Al norte, existía una pequeña casa destruida por el tiempo, ahí en una pequeña mesa, había quedado una estatua tallada de madera, representaba una familia, un padre y un hijo, y la forma borrosa de una madre. De pronto en ese lugar tan alejado, donde la muerte había tomado lugar y sepulto a millones de vidas. En ese mismo lugar. Esa estatua…empezó a vibrar…tales vibraciones llegaron a toda la ciudad. Varias líneas aparecieron debajo de la estatua, las líneas traspasaron toda la ciudad rodeándola como en un círculo. Luego las líneas se convirtieron en destellos que se hundieron llevándose consigo todo el radio de la ciudad, y en el centro solo quedaba la estatua. De pronto se formó un pozo gigantesco debajo de la ciudad estrella del Fin. Fue en ese instante que un aura capaz de sacudir el cielo, llego debajo del pozo oscuro. Tal aura empezó a sacudir todo el continente Suaking. Mientras debajo del Pozo se levantaba una enorme estatua de madera. Tal estatua de madera tenia la misma forma que la que había hecho Adrián, la estatua de su familia. Pero en esta estatua el padre empezó a moverse. Su movimiento hizo temblar todo el suelo y el cielo. Sus ojos se abrieron como una finta negra lleno de odio. “¡HACE MILES DE AÑOS DEJE UN ALIENTO ATRAS…HOY VUELVO PARA RECUPERARLO…¡¡¡DECIMO!!!......” Un aura capaz de sacudir los cielos se formó en ese instante, la estatua de madera cobro vida, y salió disparado como un rayo hacia el continente supremo. Tal aura empezó a destrozar el espacio mismo. El tiempo del pasado volvió al presente, destruyo la ciudad Estrella del Fin, la estatua se hizo pedazos, era una forma de vida que no debería existir en este tiempo. Pronto la estatua recibió rayos por doquier recuperando su fuerza. La estatua de madera gano rasgos humanos, y el cielo y la tierra se atenuaron antes de que se incendiara en llamas. El cielo se llenó de incandescentes llamas que abarcaron todo el continente Suaking y empezaron a expandirse sin fin alguno. La estatua despertó con una furia eterna, grito con toda su fuerza para que todo el mundo lo escuchara. “......¡¡SUELTA A MI HIJO!!”
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UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 282

Estás leyendo el capítulo 282 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 30 de julio de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.