Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 263 online gratis en español
Luego de hablar por un tiempo.
Xu Wudao se separó del resto del grupo, tenía que hacer muchas cosas, y su mente necesitaba pensar claramente en como mover las fichas a su favor.
La tarde caía, y muy pronto la noche vendría.
Kathy también organizo sus residencias, como muchas casas estaban sin dueño.
Fue fácil encontrar una donde todos se quedarán.
Era grande, y cada piso también tenía varios cuartos, incluso una sala, y comedor.
Un baño gigantesco con agua natural saliendo de una roca.
Varias esculturas, y demás comodidades, como era una residencia para un ser de la formación del Núcleo entonces también tenía un cuarto separado con varias matrices especiales para canalizar la energía espiritual.
Tanto Adrián como Xu Wudao no lo necesitaban, Adrián ya estaba en el gran circulo, y el camino de Su Ming era diferente, por lo cual los métodos tradicionales para reunir energía eran ineficaces, ese cuarto se les fue dado a las dos hermanas.
Necesitaban mucha energía espiritual para poder formar sus núcleos.
Aunque Jazmín no quiso recibirla gratis, al final cedió.
Fue Aeguer, quien no trataba decir mucho al recibir tal habitación, después de todo, era un cuarto especial hecho para los seres de la Formación del Núcleo, un cuarto como esos para ella, costaba alquilar casi quinientos puntos reales, y si quería comprarlo el precio era demasiado caro, al mismo tiempo que el mantenimiento.
Teniendo en cuenta que en su mejor misión reunía entre cincuenta a cien puntos reales al mes.
Después de que ambas se acostumbraran a la habitación, Adrián dio un paso para desaparecer y llegar al techo de esta casa.
Muchas cosas habían pasado el día de hoy.
Solo quería relajarse, pero no estaba acostumbrado a dormir en un cuarto, ni tampoco a descansar, su mente había pasado por mucho, y su cuerpo se había ido poco a poco deteriorando.
Todas las batallas que tuvo, las heridas, y el dolor, aún permanecían.
Aunque no podía sentirlas, sabía que eran su marca.
A la vez que observaba el cielo.
Eran estrellas nuevas las que miraba, a veces algunas desaparecían.
También observo las dos estrellas en su mano.
Antes no había tenido tiempo.
Pero ahora era el momento, de mirar de nuevo su conciencia.
Activo el miasma del Diablo Celestial.
Se envolvió para que nadie lo buscara.
Cuando miro en su conciencia.
Algo había cambiado en el libro del Dios.
La Técnica Divina del Dios Profundo, desde que la obtuvo hasta el momento solo había dominado dos niveles.
El Lienzo, y los Nervios de Acero.
Aunque estas dos podían evolucionar infinitamente junto con él, el límite era solo su cuerpo físico.
Pero había llevado ambos niveles al máximo de lo que su cuerpo podía dar.
Antes solo pudo abrir cinco páginas, por lo pesadas que eran las hojas del libro, en este lugar su cultivo era inservible, solo tenía la fuerza de su cuerpo físico.
Sabía que, si quería ganar más fuerza, para poner su cuerpo físico a la par de su cultivo.
Necesitaba evolucionar tanto la técnica Miríada de Montañas, como el códice del cielo y la tierra, pero la cantidad de energía natural y vital que necesitaba para conseguirlo era demasiado.
Luego estaba su tercera estrella.
El tercer nivel.
“¡El cuerpo como un destello divino! ¡El Dios profundo destruye el alma! ¡De los siete caminos, el primero parte el cielo y la tierra! ¡El puño del Dios Roto! “
El tercer nivel hablaba de una técnica para partir las montañas, para moldear la tierra al antojo de uno.
Una técnica que no respetaba el cielo.
Si quería podía sacudirlo por completo.
Cuando Adrian lo leyó casi sale de su conciencia, en su conciencia de pronto apareció en un lugar distante, un mundo extraño, un puñetazo se manifestó del cielo y cayó hacia la tierra provocando un mar de lava y destrucción masiva.
Adrian nunca antes había visto una técnica de tal magnitud.
Era una técnica que era digna de pertenecer a un Dios. O mejor dicho a El Dios.
Sin embargo, noto que no podía hablar en este lugar, cuando apenas se dio cuenta.
Una voz le hablo, mientras una entidad apareció frente suyo dándole la espalda.
“Lo siete caminos necesitan ocho componentes para liberar todo el poder del cuerpo divino sobre la tierra, cinco órganos divinos, y tres estructuras corporales”
“Los cinco órganos se modificarán con cada estrella, una vez la primera estrella y la segunda hayan llegado a su límite se expandirán con la tercera estrella, el primer órgano a mejorar…los pulmones….,la respiración debe cambiar, el mortal se ha ido, ahora la nueva divinidad debe empezar a nacer, respirar cinco veces, el cuerpo Divino debe empezar a respirar, si el cuerpo no lograr resistir las cinco respiraciones, los músculos empezaron a desgarrarse, la carne explotara y los huesos se harán trizas”
La figura que apareció delante de Adrian, era alguien que nunca antes había visto antes.
Pero sabía que lo reconocía, esa aura divina que su cuerpo soltaba, era tan pura.
Era el Dios en persona, era un ser alto, tan alto que podía llegar a medir fácilmente los tres metros en su estado normal, su pelo blanco, y su mirada fría como si no le importara el mundo mortal.
“Debes enfocarte en cambiar tu respiración, deja de respirar como un humano, empieza hacerlo como un Dios”
“¡ASI!”
El Dios empezó a respirar….
¡La primera respiración provoco que la tierra se hundiera!
¡La segunda respiración provoco que el mar se evaporara!
¡La tercera respiración provoco que la todas las vidas se marchitaran!
¡La fuerza que gano su cuerpo lo hizo crecer de forma exponencial hasta alcanzar los quinientos metros de longitud!
“La cuarta respiración no solo absorbe la energía espiritual, también puedes absorber la energía del cielo”
Respiro por cuarta vez, el cielo empezó a volverse oscuro, rayos cayeron por todo su cuerpo, pero sus pulmones los absorbían, su cuerpo duplico su fuerza y creció hasta alcanzar los…¡2000 metros de altura!
Era un ser tan gigantesco, que parecía querer sobrepasar el cielo mismo.
Esbozo una sonrisa.
Pero no era el final.
Sin embargo, toda la vida del cielo, la tierra, ya la había absorbido, no quedaba nada mas por absorber.
Hasta que una luz brillante apareció en el cielo.
Esa luz brillante empezó a salir desde el norte, era tan deslumbrante y enorme, que parecía contener luz eterna.
No era otra cosa que el mismo Sol.
“¡La Quinta respiración, te permitirá absorber la energía de cualquier cuerpo celeste, incluso de las estrellas!”
El Dios respiro por quinta vez.
Esta vez la luz de las estrellas empezaron a apagarse.
Cualquier que estuviera a su alrededor, empezó a perder su brillo.
Era una energía aterradora la cual era absorbida por todo su cuerpo.
Empezó a crecer hasta que su cuerpo toco el cielo estrellado, la enorme estrella ahora era tan pequeña como su mano, los cuerpos celestes, parecían caber en sus uñas.
Adrian ya no podía verlo, solo podía sentir que ahora el cielo era el Dios, de alguna forma todo lo que miraba, era el Dios, todo el cielo, todas las estrellas, todo lo que existía era en si, el Dios.
Una voz se manifestó a su lado.
“Aun no llegas a mi nivel para poder entenderlo, pero sé que lo lograras”
Cuando dijo tales palabras.
La extraña visión desapareció, y Adrian volvió a su conciencia.
Fue una visión tan impactante, pero sabía que incluso si respiraba cinco veces, no lograría la forma del Dios, solo era una representación si es que algún día alcanzara tener su nivel de fuerza.
Después de pensarlo mucho, Adrian apretó su puño.
“Debo ponerme a cultivar”
Estaba decidido a seguir avanzando, no quería quedarse atrás, además, de que necesitaba toda la fuerza posible si es que algún día los antiguos despertaran.
Con tal convicción.
Adrian empezó a transformar su lienzo, las dos montañas empezaron a brillar intensamente.
Un brillo azul y uno violeta iluminaron todo el lugar.
Adrián se estaba abriendo paso, hacia el tercer nivel, incluso la marca de la estatua de su familia en su pecho empezó a expandirse desde su cuerpo, hacia sus núcleos.
Tenía que asimilarlos en su cuerpo, aunque la técnica del tercer libro de la técnica de Miríada de Montañas era igualmente de poderosa, debía seguir el camino del cuerpo divino.
A pesar de que podía seguir cultivándolas, debía enforcarse en el cuerpo divino, sucedió lo mismo para el códice del Cielo y la Tierra.
Fue asimilado para el lienzo.
El lienzo brillo intensamente, mientras las dos montañas se unían al tatuaje de su pecho, se expandieron por todo su cuerpo, pero esta vez se unieron a su carne, volviéndolo mas fuerte que antes.
El primer nivel se completó, luego el segundo nivel recorrió por toda su espina dorsal.
Las dos estrellas en su mano brillaron como soles, el cuerpo de Adrián aumento de tamaño, no tanto como el Dios, pero llego a la barrera de los cien metros, su conciencia se expandía para aguantar todo el poder que su cuerpo ahora necesitaba.
Dialo lo miraba desde un lado, sin decir ninguna palabra, pero la fruta que marcaba el numero 16 brillaba con más fuerza que algunas frutas anteriores.
Adrián necesitaba aún más impulso si quiera para topar el tercer nivel.
“¡Préstenme por favor su energía vital!”
Adrián grito profundamente en su sombra, donde el mundo seguía girando.
El gran Sino hace mucho que había regresado a su hogar, había reunido a toda la gente de los pueblos alejados, y se unieron para formar una gran ciudad.
La ciudad llevaba el nombre: Gran ciudad del Señor Adrián.
La gente que nacía no conocía la realidad, todos una vez estuvieron muertos, y a la vez vivos, hoy estaban en un estado donde habían sido rescatados por su señor, el Gran Sino fue el encargado de pasar su palabra, y hacer llegar las ordenes de su señor a toda su gente.
Pero ellos no fueron los únicos que regresaron de la vida y la muerte.
A lo lejos, en las fronteras, los gigantes rojos se encargaban de sostener el cielo para toda su raza, alejando el mal de las murallas, en este lugar también estaban estacionados cientos de miles de tropas.
Los gigantes rojos también confiaban en las palabras del Gran Sino, por lo cual se habían unido a ellos, para detener a la raza de las bestias.
La raza de las bestias volvieron también de su estado de vida y muerte, por lo cual su inteligencia había vuelto.
Se unieron para construir una ciudad igualmente de poderosa que la ciudad del Gran Sino, donde alababan y creían que su señor era una bestia al igual que ellos.
Eran dos creencias distintas, de distintas razas.
Por lo cual al no haber un acuerdo mutuo, las guerras comenzaron, al principio eran pequeñas escaramuzas.
Luego tuvieron que intervenir los gigantes rojos, y las bestias antiguas.
Los gigantes rojos escogieron seguir al gran Sino, mientras que las bestias antiguas eligieron su raza.
Así estas dos razas se convirtieron en el escenario principal de este gran mundo.
El Gran Sino estaba sentado en una gran pagoda, orando hacia el cielo.
Cuando de pronto el cielo se abrió.
La luz ilumino todo el gran mundo, no importa en que parten estuvieran, todos pudieron ver como el cielo se abría.
El Gran Sino estuvo estupefacto, nunca antes había sucedido este suceso.
Pero luego llego una voz, que sacudió todo el gran mundo.
“¡Préstenme por favor su energía vital!”
Fue como una señal del cielo.
Cuando el Gran Sino escucho la voz de su señor, viendo la cara de los que no comprendían.
Soltó un grito para que todos lo escucharan.
“¡Es la voz de nuestro señor! ¡Él nos salvó de estar entre la vida y la muerte! ¡Todos eleven su mano le daremos nuestra vitalidad!”
Cuando todos escucharon la palabra del Gran Sino, inmediatamente se arrodillaron, y alzaron sus manos.
Aunque no tenían mucha vitalidad en sus cuerpos, aunque fuera una gota, en esta ciudad había millones, por lo cual una gota se transformo en un océano.
En la muralla donde todos también escucharon la voz del cielo y la voz del Gran Sino, los gigantes rojos, también elevaron sus manos, se cortaron sus dedos, y dejaron que una gota de esencia roja saliera de sus cuerpos.
No había muchos gigantes rojos, había poco mas de diez.
Pero cada gota era comparable a la unión de gotas de diez millones de personas.
Era como soltar un océano de vitalidad cada uno.
El océano pronto alcanzo ciento de miles de metros, tan gigante que tapaba el cielo mismo.
Aunque dar su vitalidad los dejara débiles y pueda que la siguiente guerra la pierdan en manos de las bestias, no querían defraudar a su señor.
Sin embargo, en ese momento.
Del otro lado, a cientos de miles de kilómetros, en la ciudad principal de las bestias.
En un castillo donde se podía ver al cielo.
Un león con forma humanoide se levantaba de su trono.
Cuando escucho la voz, no sabia si esa era la voz del Señor en el cual creían, ya que ellos nunca lo habían escuchado.
Sin embargo, cuando recibió la orden, todo su cuerpo quiso adorar al cielo.
Esa voz, aunque nunca la había escuchado, pudo sentir por todo su cuerpo que esa voz lo estaba llamando.
Miro a toda su gente, la cual también miraba el cielo confundido.
El león se rio fuertemente, haciendo que toda su gente lo regresara a mirar, para saber que debían hacer.
“¡Levanten sus manos, nuestro señor no está llamando!”
Grito con todas sus fuerzas, en ese momento, su voz se escuchó por todo su reino.
Incluso las bestias antiguas, las cuales eran tan grandes como las montañas mismo, miraron el cielo, cortándose una parte de su cuerpo para extraer su vitalidad.
Dos océanos gigantescos se elevaron al cielo.
Todos observaron cuando el cielo mismo se llevó toda esa energía vital.
Parecía sacado de algo fantasioso, al igual que parecía algo sagrado.
Por lo cual, su fervor por el señor aumento, habían escuchado sus palabras.
El Gran Sino observo por sí mismo toda esa cantidad de vitalidad saliendo del mundo.
“Espero que algún día podamos volver a vernos mi Señor”
Fue lo único que dijo antes de cerrar los ojos.
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Adrián siempre tenía sus dudas sobre su gran mundo en su sombra, no entendía muy bien cómo funcionaba.
A la vez que no sabía si sus palabras llegarían al gran mundo.
Sin embargo.
De su sombra, pronto un brillo azul como el océano empezó a iluminar todo su cuerpo.
La energía vital empezó a salir como un grifo de agua sin cerradura.
Ese era el impulso que necesitaba para que aparezca la tercera estrella.
“¡Muchas gracias!”
Fue lo que dijo antes, de respirar por primera vez.
Usaría toda esta energía para que sus pulmones se adapten a toda esta energía. No respiraría como un mortal si no como un Dios.
“¡AHHH…!”
Con la forma tan poderosa que mostraba sus pulmones también habían aumentado de tamaño.
Por lo cual cuando respiro, pareció un huracán, toda esa vitalidad fue hacia sus pulmones, hacia todo su cuerpo.
La marca de la tercera estrella empezó a aparecer poco a poco, pero parecía estar dudando.
El cuerpo de Adrián sintió escalofríos por todas partes, incluso con su carne mejorada, por el primer y segundo nivel.
Sus huesos parecían querer romperse en mil pedazos.
Sin embargo, toda esa vitalidad que entro por su cuerpo, hizo que su cuerpo aumentara de tamaño llegando a los ciento cincuenta metros.
Su conciencia también se elevó, pero su cuerpo se sentía como si estuviera a punto de romperse, la sangre caía de su boca y de sus ojos, pero, no se detuvo, incluso si su conciencia estaba a punto de desmayarse se mordió la lengua con toda su fuerza para mantenerse despierto.
Al momento solo podía resistir la primera respiración, la respiración de la Tierra.
“¡Tch!... ¡Gahh!..” – Sin embargo, la energía absorbida desbordaba por todo su cuerpo como un vasto océano.
Su cuerpo tan fuerte como el de una montaña, pronto empezó a desmoronarse, no soportaba tanto poder.
Su piel empezó a caerse a pedazos.
“….¡Maldicion…!”

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Capítulo 264
UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 263
Estás leyendo el capítulo 263 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 20 de julio de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.