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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 222 online gratis en español

La Maestra de la Primera Iglesia era sin duda una mujer extremadamente poderosa. Antes de la caída del Maestro Sonu. Ella era la segunda Maestra más fuerte de toda la Santa Iglesia de Motzu. Después de la guerra, había sido herida seriamente, usando los recursos de reserva de toda la primera iglesia, incluso con ayuda del Tesoro Antiguo, fue que pudo recuperarse en tiempo récord. Ella antes de su herida, ya había levantado dos mundos, luego de recuperarse había levantado su tercer mundo. Por lo cual fue una sorpresa cuando su sentido divino, junto con la ayuda de los tres maestros provisionales opaco por completo al Sexto Maestro. El Sexto Maestro ya había cumplido su cometido por lo cual se retiro de este asunto, había hecho todo para que la Primera maestra se mostrara. Quería conocer que tan fuerte era, y la realidad no lo decepciono, ambos estaban al mismo nivel. Fue un pequeño encuentro, pero incluso esto demostró que tan fuerte era la convicción del Sexto Maestro para convertirse en la iglesia suprema. La primera Maestra, tampoco estaba feliz del resultado, nunca había esperado que el Sexto Maestro, se hubiera vuelto tan fuerte en un corto tiempo, levantar los mundos, no era para nada sencillo, pero en menos de cinco años, el Sexto Maestro había levantado dos mundos completos. La Primera Maestra ya era muy vieja, por lo cual su Dao de las plantas era muy profundo, era natural que levantara su tercer mundo. Pero el Sexto Maestro era mucho más joven que ella, levantar tres mundos era un asombro para todo el mundo. “El sexto maestro esconde aún más de lo que puedo ver” – Luego de que el Patriarca dijera tales palabras, decidió que no actuaria. Una vez que el sentido divino del Sexto Maestro desapareció, los tres se inclinaron ante la primera maestra, era un sentido de respeto hacia sus superiores. Los tres se sentaron a recuperarse, pero al mismo tiempo le daban una mirada a los tres elegidos. Luego de tal incidente, el cual solo duro unos segundos, y de cual nadie se enteró. Xu Wudao quien miraba la Estatua de color carbón, movió su mano hacia ella. “¡No suelten esta soga! ¡Es lo único que nos permitirá entrar!” – Dijo gritando Xu Wudao, mientras los tres sujetaban la soga que conectaba al brazo derecho de Xu Wudao, los dos asintieron, mientras sujetaban con todas sus fuerzas la soga. Así Xu Wudao fue el primero que entro seguido de Su Ming, y por último Adrián. Estaban entrando al mundo del Soberano de la Estatua de Color carbón. Adrián solo había entrado una vez al mundo de estas estatuas, pensó que esa extraña voz le hablaría nuevamente. Pero esta vez no fue así, no apareció ninguna voz. Ni tampoco el sentido de mareo de la ultima vez. De hecho, esta vez no apareció un mundo. Mientras caían a una velocidad vertiginosa en la nada. Adrián pudo ver que en este lugar. Existían nueva mundos, eran mundos totalmente formados, no parecían ser alguna clase de ilusión, pero eso no era todo el asunto. Podía comprender los mundos completos en gran medida, pero lo que mas le sorprendió, fue que estos nueve mundos giraban como si fueran un sistema. Un sistema debía tener algo que moviera a estos mundos, algo que los alimentara. Por lo cual cuando miraron hacia el centro pudieron observar. “¡Eso…eso es un sol!” – Dijo Su Ming con una expresión aterradora. El sol se podía sentir incluso en el vacío mismo, su calor los acogía mientras caían. “¡Maldición no miren al sol!” – grito una advertencia Xu Wudao. Su Ming no sabia lo que trataba de decir, pero igualmente quito su mirada del sol. El único que no lo escucho fue Adrián. Quien miraba el Sol, podía observar su forma, tan poderosa, como si la vida dependiera solo de su preciada forma, los mundos se alimentaban del Sol para que la vida se creara dentro suyo. Cuando Adrián miraba el sol, su cuerpo reaccionaba, su técnica de cultivo, estaba muy ligada a los cuerpos celestes. O mas preciso era decir, que una vez que su cultivo llegara a cierto punto, su técnica se transformaría, y podría levantar un sol el mismo, o eso creía, no estaba realmente seguro. “Maldición ese tonto de Adrián miro el sol por más tiempo, Su Ming tápale los ojos inmediatamente” – Dijo Xu Wudao mientras trataba de estabilizarse en este vacío. Su Ming entendió las palabras de Xu Wudao. Cuando miro a Adrián, esta tenía una mirada perdida como si estuviera absorto y quedara maravillado del sol mismo. “Perdóname hermano Adrian” – Dijo Su Ming, quien con todas sus fuerzas tapo los ojos de Adrián con sus manos. Cuando lo hizo, pudo sentir porque Xu Wudao le había dicho que no miraran el sol. Cuando sus manos entraron en la visión de Su Ming, estas se prendieron fuego. Era un dolor infernal, pero incluso con tal dolor, no dejo de poner sus manos en los ojos de Adrián para taparlos. No paso mucho tiempo. Para que Xu Wudao sacara un tesoro que parecía un trofeo gigantesco. Cuando lo saco, fue en una orbita donde aun los rayos del sol no podían llegar. “¡Maldita sea! ¡Que es ese sol!” – Dijo Su Ming, luego de entrar al tesoro de Xu Wudao, sacudió sus manos, las cuales estaban negras como el carbón, sentía que un poco mas y sus manos se derretirían. Cuando Adrián recobro el conocimiento, movió sus ojos hacia las manos de Su Ming. “Hermano, ¿Estas bien?” – Dijo con gran preocupación, realmente no sabía que le había sucedido. “Si estoy bien, solo déjame respirar un rato” – Dijo Su Ming con la voz dolida, mientras convocaba sus artes de la necromancia para curarse. Adrián regreso a mirar a Xu Wudao, no había pasado ni un momento, pero ya habían estado en peligro. “Ese sol no deben verlo, si lo hacen todo su cuerpo se quemará, ese sol no es normal, es un sol Dao….ese es el lugar donde se encuentra el alma del Soberano” – Cuando Xu Wudao dijo las ultimas palabras, fue como un rayo que impacto en la mente de Su Ming y Adrián. Estaban dentro del cuerpo de un Soberano, donde nueve mundos se movían alrededor del Sol en el centro, un Sol que alimentaba todas las vidas dentro suyo, esto ya superaba por mucho el entendimiento de Xu Wudao, no podía entender este nivel de fuerza. Realmente este lugar era demasiado peligroso para tres seres humildes en el establecimiento de la fundación. Aunque eran fuertes, para un Soberano eran menos que una hormiga. “¡Dejen esas caras! ¡Ahora que estamos en este lugar, estamos seguros! ¡En este lugar será donde nuestro cultivo avanzará!” – Dijo Xu Wudao con una sonrisa, mientras de su anillo, sacaba un rollo de papel. Cuando el rollo de papel salió fuera de su anillo, una enorme aura se expandió como el océano, en este lugar no había cielo. Pero era como si un cielo nuevo empezara a crearse, sin embargo, no podía, incluso con toda su fuerza, eso era porque este lugar le pertenecía a un Soberano. “Eso es…” – Adrián podía sentir un aura familiar viniendo de aquel rollo de papel. Era el aura de aquel ser que estaba a medio paso hacia el reino Rey. “¡Si has adivinado no falta que te diga, normalmente no usaría tesoros tan difíciles de conseguir en un lugar como este! ¡Pero…esto nos abrirá la puerta para conseguir nuestro objetivo!” “¡Este rollo fue afectado alguna vez por el Dios de la Muerte, su aura puede pudrir incluso el cielo! ¡Una vez que su poder sea liberado en este lugar, todo este lugar empezara a pudrirse con el aura de la muerte! ¡Para estos seres que han estado muertos por mucho tiempo será como elixir vital! ¡Todos querrán apoderarse de una pequeña gota de la muerte!” – La voz de Xu Wudao cada vez sonaba mas decidida, pero al mismo tiempo, provoco que Su Ming tragara una bocanada de saliva. Adrián también lo hizo. Lo que Xu Wudao planeaba era aterrador en extremo. Todas las estatuas tienen su propia alma, una vez que el aura de la muerte entre en escena, se volverían locos y cargarían a la estatua del Soberano. Destruirían la barrera de su propio mundo solo para conseguir tal aura, lo que también provocaría que una vez que entraran en contacto con el aura de la muerte, cada uno de ellos soltara su gracia. La gracia no era mas que la energía de los mundos que estos seres habían creado, una chispa de su vida, que dejaban en cualquier discípulo que lo mereciera, sin embargo, esto creaba karma entre el Discípulo y la estatua, esto también provocaría un efecto domino, si el discípulo que dieron su gracia se volvía el patriarca entonces podrían usar toda la gracia para contaminarlo y poder escapar de su forma de estatua. Era el ultimo plan que fue diseñado por todas las estatuas para escapar de tal agonía, fueron las estatuas mismas quienes habían divulgado el rumor que había un legado escondido, y el principal requisito era conseguir mil gracias. Esto había preocupado al Patriarca Su Gu Ye, por lo cual, cuando un discípulo llegaba a un numero alto de gracias, los detenía de seguir recogiendo mas gracia. La gracia servía mucho en el cultivo, e impulsaba las técnicas de cultivo de cada discípulo, eso también lo volvió un factor adictivo. “¡Esos bastardos soltaran su gracia una vez que entren en la estatua del Soberano! ¡No formaremos ningún karma solo tomaremos algo que soltaron! ¡Sin embargo, no hay que olvidar que estamos en el mundo del Soberano! ¡Aunque este débil me temo que también actuara!” Su Ming sabia del peligro, aunque lo sabía, aun así, le temblaban las manos. Pero no quiso rendirse tan fácil, era su oportunidad de elevar su cultivo, si quería entrar al continente supremo, su base de cultivo humilde no bastaba. Adrián también sabia muy bien lo que debía hacer, por lo cual tampoco dudo. Al ver que nadie dudaba, ni preguntaba, Xu Wudao alzo el rollo de papel. “Entonces… ¡Comenzamos!”
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UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 222

Estás leyendo el capítulo 222 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 20 de junio de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.