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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 216 online gratis en español

Igualmente, en la Primera Iglesia. El ambiente era un poco escalofriante, el aroma de las flores, y el color vibrante que existía en la primera iglesia se había atenuado un poco. La Maestra de la Primera Iglesia, decidió que no podía perder el tiempo, una vez que uso el alma de algunos Señores Demoniacos para recuperarse, no podía detener su recuperación. Uso cada planta espiritual, cada ramo, cara raíz de la primera Iglesia como su fuente, sabia lo que se avecinaba, por lo cual decidió arriesgarse para recuperarse, no dejaría que la Sexta Iglesia tomara el control por completo. Sakura y Carla solo podían suspirar por su Maestra, el peso que llevaba en sus hombros era demasiado pesado. Sin embargo, mientras estas dos intenciones se alzaban por toda la Santa Iglesia de Motzu. En la Quinta Iglesia. Montaña Bajo el Cielo coloco la gota de sangre cuidadosamente en la estatua de madera. Inmediatamente un brillo sin precedentes torno el cielo con un aura que parecía de otro mundo. La estatua se hizo añicos, desapareciendo de la existencia misma, pero cuando la estatua desapareció. Una intención junto con una poderosa voluntad llego y cubrió el continente entero. “¡Ten cuidado hermano mayor!” – Grito Bai Guoer, un poco asustada de lo que sentía. Adrián asintió. No hubo tiempo de saludarse formalmente. El Emperador de la Montaña Celestial estaba moldeando el cielo mismo, aunque no era el, si no una pizca de aura que había quedado en la estatua. Adrián miro el brillo, pudo sentir como su ser era llamado. Parpadeo lentamente. Hasta que en uno de esos parpadeos. El cielo se oscureció para él, y en el otro parpadeo, apareció sobre el cielo mismo. No podía sentir que realmente estaba en este lugar, como si solo su conciencia hubiera viajado. Pero cuando miro hacia el suelo. Pudo observar todo el continente Suaking. Cuando miro hacia el cielo, todo el cielo estrellado fue moldeado. La figura del Emperador de la Montaña Celestial empezaba a tomar forma. Era un hombre con un porte trascendental, con facciones definidas, y una mirada penetrante, Adrián noto que estaba en lo que parecía ser su mano. Estaba en uno de sus dedos, era tan pequeño como un insecto frente a un Emperador. Quizás se hubiera asustado de muerte en otra ocasión, pero había pasado por mucho cuando entro en el Reino del Dios. Había una clara diferencia entre estas dos personas. El Emperador de la Montaña Celestial lo hacia sentir como una hormiga. Pero…El Dios lo hacía sentir como el ser mas insignificante que el mundo había pisado. Compara a El Dios con el Emperador de la Montaña Celestial, era como el Fuego, y luego mirar a el Sol, el Dios no tenía comparación alguna. Fue gracia a que presencio a El Dios, que esta vez sus pensamientos se calmaron. Quizás montaña Bajo el Cielo y montaña Fragante, ya estaban preparados para este escenario, y pensaban que Adrián perdería la cordura una vez mirara al Emperador de la Montaña Celestial. Cualquiera hubiera perdido la cordura, al ver que algo se formaba de las estrellas mismas. “Pero yo no” – Se dijo así mismo, mientras miraba al gigantesco Emperador. Los ojos de Adrián brillaban de color violeta, sujetándose al mundo, y si fuera necesario luchando. Sin perder mas tiempo, el Emperador de la Montaña Celestial. Movió su mano, y trazo una pregunta moviendo las estrellas con sus dedos. “¿Qué te parece la humanidad?” – Sus palabras eran como leyes inherentes, que apenas podían ser escuchadas, eran como una melodía del pasado, que entro por sus oídos y resonó incluso en su alma. Adrián no estaba seguro de que clase de pregunta era esta. Pero debía dar una respuesta, cuando esta pregunta llego a todo su ser, realmente suspiraba en pensar en que decir sobre la humanidad. Aún seguía siendo alguien pequeño. Su comprensión no era basta, lo que sabía de la humanidad, solo podía ver su corrupción, su codicia, y su infinito apetito. Adrián no podía decir que no era diferente a todos ellos. No era un santo, ni tampoco un pecador, solo era un niño. Pero había vivido demasiado, su pensamiento del cultivo había decaído con el tiempo, aunque quería seguir volviéndose más fuerte. Cada vez que derribaba un muro, un muro mas alto aparecía. Quería la fuerza para resucitar a sus padres, solo quería tener una vida ordinaria, vivir como un niño normal. Pero nada de eso podía cambiar, ahora ya nada podía cambiar lo que había hecho, la gente que conoció, la vida que vivió. El Emperador de la Montaña Celestial, aunque solo lo había visto una vez en el recuerdo cuando consiguió la espada de madera, era un ser demasiado poderoso. Se enfrento a los Dioses, asesino demonios, pulverizo a los Diablos, todo con tal de salvar a la Raza humana de su perdición. Al final el rostro Demoniaco tuvo que intervenir, y lo asesino, y acabo con toda la vida misma. Pero el Emperador de la Montaña Celestial se alzó como un héroe entre la humanidad, no dejo que este mundo se quedara sin esperanza. Por lo cual repartió sus espadas con su legado. Esperando que algún día apareciera un sucesor digno. El cual pudiera comandar a la humanidad. Adrián no era alguien quien pudiera comandar a la humanidad en su ascenso nuevamente al poder, había visto todo lo que la humanidad podía cometer por una pizca de poder. Incluso él no era la excepción. Por lo cual regreso con una mirada decidida hacia el Emperador de la Montaña Celestial. “¿Qué me parece la humanidad?” – Adrián se rio de la propia pregunta. “A veces pienso que no somos muy diferentes de los animales, todos pierden su alma por un puñado de poder. A veces... pienso que somos una raza destinada a devorarse a sí misma” – La voz de Adrián, hablaba desde su experiencia, desde el inicio de su viaje en su ciudad natal. “Pero también...” - su voz tembló, no por miedo, sino por el peso de lo que recordaba. “Mi padre y mi maestro me protegieron de morir, solo para que pudiera vivir” Adrián bajó la mirada un instante. Su voz ya no era la de un niño asustado, sino de alguien que entendía lo que significaba seguir caminando. “Quizás existan más personas como mi padre, como mi maestro, a los cuales les importa más la vida de los demás, que su vida misma… ¡no me importa las luchas por el poder, solo quiero vivir aferrado a mis ideales, y proteger a la gente a mi alrededor!” Esa era su respuesta, no entendía porque tales palabras salían de su boca, estaba hablando solo con su corazón, dejaba que todo lo que tenía escondido saliera a la luz el día de hoy. Era una respuesta muy desafiante, algo que nadie esperaría responder, frente al Emperador de la Montaña Celestial, quien era conocido por su amor incondicional a la raza Humana. Cualquiera que escuchara la respuesta de Adrián, pensaría que se había vuelto loco de remate. Adrián no sabía cuál era la respuesta que montaña Bajo el Cielo o montaña Fragante habían dicho. Pero cuando el Emperador escucho su respuesta. El Emperador empezó a reírse.
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Estás leyendo el capítulo 216 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 17 de junio de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.