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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 209 online gratis en español

Una sola palabra basta para determinar una guerra. Una sola palabra basta para terminar tal guerra. Encima de todos los cielos, había un cielo aún más grande. Era algo que nunca se acababa, era algo sin fin. Sin embargo, aunque era algo infinito, El cultivo también parecía no tener límite alguno, cultivadores poderosos se alzaban en todas las razas. Sin embargo, el Continente Suaking solo tenía una raza predominante, era un continente solo de humanos. No podían permitir que ninguna otra forma de vida superior se asentara en su dominio. El Continente Suaking era seguro para toda la raza humana que deseaba prosperar, sin embargo, seguía siendo un continente Débil. Después de la muerte de los Dos Soberanos, a parte del hijo del Soberano Motzu, ningún otro Soberano se volvió a alzar en todo el continente. A pesar de que hubo algunos Reyes que se levantaron momentáneamente, fueron forzados por el Emperador Humano a luchar en la guerra por la Capital Imperial, los Reyes solo regresaban en alma para descansar en la biblioteca de la Quinta Iglesia. Esto provocó una disminución drástica de la fuerza en general, permitiendo que varias formas de vida se asentaras en dominios humanos. Las bestias salvajes, las bestias mutadas, así como seres malditos, se alzaban entre sus filas. Para desafiar el orden. Sin embargo, lo que más atemorizo a todos, fue la caída de un Dios Menor. Nadie sabe cuando llego, pero se le permitió seguir viviendo, las únicas personas que conocían tal secreto eran algunos lideres de las cuatro sectas, y los maestros de la Frontera Sagrada. Así como el Patriarca Su Gu Ye. La barrera que el Dios Pulpo había colocado, se había destruido, Adrián había logrado lo impensable, había forzado al mismo Dios Pulpo a usar un hechizo demasiado poderoso como para destruir cientos de miles de montañas. El Dios Pulpo estaba herido gravemente, su cuerpo gigantesco estaba tendido en el suelo, sobre lo que alguna vez fueron montañas enteras. Cuando el Dios Pulpo uso todas sus fuerzas para mirar hacia el cielo, de pronto en el cielo, un suspiro antiguo lleno todo el cielo de una presión escalofriante. Esta presión tan escalofriante vino acompañada de una sensación de entumecimiento, y un frio congelante, el cual paralizo por completo las extremidades del Dios Pulpo. Cuando el Dios Pulpo miro hacia arriba, observo a la persona que lo debilito hasta este punto, observo a la persona que odiaba más que su vida misma. Sus ojos se pusieron rojos. “¡VOLVISTE!” – Esas palabras fueron dichas con toda la fuerza de su cuerpo, y la dureza que sus dientes podrían provocar al cerrar su boca, su odio había aumentado año tras año, encerrado en la raza humana, sin poder ni siquiera moverse, buscando una forma de escapar. En el cielo de estas montañas devastadas. Apareció el Patriarca Su Gu Ye. Su semblante seguía siendo tan antiguo como el propio mundo. En sus ojos no había más que el recuerdo de su pasado. Su sola aparición provoco el cambio por completo incluso del ambiente. “¡QUE QUIERES ESTA VEZ, YA ME ARREBATASTE MI DIVINIDAD! ¡ADEMAS MANTUVE MI PROMESA TODOS ESTOS AÑOS, USÉ MI CUERPO COMO CORTINA PARA QUE ESE SUJETO EN EL BARRO SOBREVIVIERA! ¡¿QUE MAS QUIERES DE MI?!” El Dios Pulpo incluso en su estado debilitado grito con todas sus fuerzas, su furia se alzaba desde su mismo cuerpo, queriendo volver a alzarse de nuevo y poder devorar todo lo que quisiera. Pero aparte del mismo mundo, quería devorar a este humano, al patriarca Su Gu Ye, el odio que había crecido en su cuerpo, era tanto que ya no podía soportarlo. Sin embargo…era débil. No le pudo ganar ni cuando estaba en la cima de su fuerza. Para sobrevivir vendió su divinidad, sus técnicas, y su conocimiento, solo quería tener la oportunidad de poder seguir viviendo, al mismo tiempo que quería una promesa. Pero el tiempo paso, sin importar cuanto quisiera, nunca pudo marcharse, estaba atado a las montañas, siempre vigilado, su cabeza que podía soportar cualquier cosa, no pudo soportar la crueldad humana. Cada día deseaba quemar este continente y comérselo. El Patriarca Su Gu Ye sabía que este día llegaría, había tenido sus dudas cuando el Soberano Menor llego en un meteorito a las Santas Montañas Ancestrales, nunca pensó que incluso la raza Demoniaca sabia de la existencia de este Dios Menor. Sin embargo, por lo que podía ver, las cosas se les había salido de las manos. Podía notar al soberano Menor en uno de los dientes en la boca del pulpo. Incluso el cómo patriarca, no sabía muy bien que hacer con ese niño Demonio, cuando desapareció había dado un suspiro de alivio, pero ahora que se encontraba nuevamente vivo. Solo pudo fruncir los ceños. Sus acciones siempre eran meticulosas, incluso si despreciaba al Soberano Menor, no lo podía matar, no podía hacerlo, podía sentir que, si lo hacía, la raza Demoniaca no dudaría en enviar a un Emperador a exterminarlos. Ese era el precio que tenia que pagar si lo mataba. Siempre sintió que las cosas no eran tan simples, ni porque los Demonios habían venido al continente Suaking nuevamente. No era solo para una nueva invasión. No le importo las quejas del Dios Menor, para el Patriarca Suaking lo único que existía era la raza humana. Su mano se levantó agarrando el vacío frente suyo. Las nubes se apartaron con solo su presencia. Una enorme mano apareció en el cielo, y con una simple sacudida, alzo el cuerpo del Dios Pulpo. El Dios pulpo voto sangre por su boca. “… ¡¿PORQUE NO ME MATAS?!” – Grito el Dios Pulpo, como si de clemencia se tratara, no quería estar mas en este lugar, quería regresar a su hogar y ser libre. Porque debería seguir encerrado, era mejor estar muerto a seguir viviendo en agonía constante. “Aun te necesito con vida” – Dijo el Patriarca Su Gu Ye, mientras un mundo gigantesco ilusorio aparecía encima de su cabeza, este mundo era ilusorio, pero parecía que poco a poco se estaba adentrando en la realidad misma. El Dios pulpo solo se rio de su mala suerte, cuando fue arrojado al mundo ilusorio. El Patriarca Su Gu Ye suspiro cansado, realmente era un dolor de cabeza este Dios Menor, si no fuera porque lo necesitaba no hubiera hecho todo lo posible para que siguiera vivo. Nunca pensó que traería consecuencias inesperadas. Con solo un gesto de su mano todo había terminado. Sin embargo, su cansancio era evidente, su rostro se notaba aun mas envejecido. Aunque no le importo, pudo observar de primera mano, como Adrián un simple discípulo del Establecimiento de la fundación, lucho mano a mano contra un Dios Menor. Era esta clase de discípulos que necesitaba la Santa Iglesia de Motzu, para el futuro y su supervivencia.
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UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 209

Estás leyendo el capítulo 209 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 8 de junio de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.