Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 207 online gratis en español
Las montañas se convirtieron en un páramo aislado y podrido.
La contaminación convirtió toda la vida en maleza, pero a la vez, convirtió a los seres vivientes en seres malditos.
Tales seres no podían resistir el poder de un Dios.
El pulpo gigante se reía intensamente, mientras su figura se balanceaba en el aire, su divinidad presente contaminaba toda la vida posible.
Adrián apenas podía resistir si no fuera por los ojos del Diablo Celestial, su línea de sangre y la bendición que se le fue otorgada, su cuerpo habría mutado en un monstruo sin igual.
Aun no estaba listo para luchar con un nivel de vida superior.
Su cuerpo seguía siendo el de un mortal, aunque era fuerte, no era muy diferente.
Sin embargo, no había llegado a este lugar con tal de perder.
De su boca la sangre caía al suelo.
El Pulpo se reía histéricamente, mientras lo miraba batallar contra la Luna que saco del cielo estrellado.
El cuerpo del pulpo era diminuto en comparación con la Luna que sujetaba.
No le importaba destruir toda la vida por toda esta zona con tal de conseguir el cuerpo de Adrián.
Odiaba estar en este continente, odiaba a los humanos, y odiaba a aquella persona en la frontera sagrada, el cual lo había encerrado en este lugar. quería escapar y acabar con toda la vida de los mortales.
Había planeado por mucho tiempo, la barrera que coloco en este lugar, era tan poderosa que ni siquiera la frontera sagrada lo podría detectar a tiempo.
Por eso no le importo confabular y ayudar al Soberano Menor.
Su risa era estridente, entraban por la cabeza de Adrián, y lo estaban a punto de volver loco.
Pero no le importo. Su brazo derecho se movió, levanto nuevamente su mano, y lo apunto.
Aun podía usar el primer hechizo.
Pero su cuerpo estaba tan debilitado, que apenas podía pronunciar una palabra.
“¡¿QUE ES ESTO?!” – Sin embargo, el Dios Pulpo pudo sentir algo incluso antes de que Adrián actuara, su cuerpo se llenó de bastante miedo.
Pudo sentir que algo estaba despertando en lo más profundo de Adrián, algo que no podía ni sentir.
Nunca antes había sentido tanto miedo en su vida, y eso solo sucedió cuando lo apunto con su dedo.
“¡NOOO! ¡ES IMPOSIBLE!” – Grito el Dios Pulpo mientras podía sentir el mismo miedo, que cuando la ciudad fue absorbida por esa extraña sombra.
Sin importarle la vida en estas montañas, la luna encima suyo brillo en un color rojo, contamino todo el mundo de rojo, la contaminación se volvió grumosa y espesa, mientras caía como un torrencial.
Esta vez, con el poder de la luna encima suyo, el color rojo se expandió por mas de diez mil kilómetros, bestias con núcleos de grado 4 y grado 5 sintieron el terror en sus cuerpos, mientras mutaban a una velocidad asombrosa.
Adrián quien apenas resistía por la voluntad de los ojos del Diablo Celestial, estaba igualmente sintiendo los efectos de la contaminación en su cuerpo. Finalmente pudo sentir como su carne empezaba a pudrirse, sin embargo, no le dolía, era como si a su cuerpo no le importaba convertirse, en cambio deseaba convertirse en uno con la contaminación, y volverlo una adoración.
Al sentir tales efectos, Adrián no pudo resistir más, su cuerpo cansado y agotado estaba en la miseria absoluta, su brazo levantado empezó a decaer.
Sin embargo, en el preciso momento, que Adrián bajaba su mano.
Un suspiro resonó en este espacio, por todas las montañas, por el cielo y la tierra.
Un suspiro tan pesado, que ni el Dios Pulpo podía notarlo, no pudo escucharlo.
Fue en ese momento que una voz vieja hablo en la cabeza de Adrián.
“Piensas rendirte de esta forma” – Era la voz de un anciano, pero, se podía sentir una fuerza inmensa, incluso el espacio a su alrededor se movía lentamente.
“Esa voz” – Cuando Adrián escucho tal voz, sus recuerdos del pasado vinieron a su mente, esa voz solo la escucho unas pocas veces, cuando se enfrento al Primer Discípulo y en la guerra contra los Demonios.
Era la voz del….
“¡Patriarca!” – Dijo Adrián sorprendido, mientras miraba como todo a su alrededor se detenía momentáneamente.
Dialo en su interior se reía misteriosamente, mientras miraba encima de la barrera colocada, en la cima de una montaña a un anciano cruzado los brazos, Dialo pensó en actuar para desatar el primer hechizo si Adrián no lo hacía, aun lo necesitaba vivo.
Pero viendo como cambiaron las cosas, espero ver que sucedía.
El Patriarca Su Gu Ye observaba todo este ambiente, miro al Dios Pulpo enloquecido, no era normal para un Dios Menor perder los estribos, eso solo significaba, que este Dios menor había perdido gran parte de su divinidad, ya no era una amenaza para el continente, a la vez que ya era hora de recolectar su esencia Divina.
El Patriarca Su Gu Ye había encarcelado a este Dios Menor solo para este fin, necesitaba toda su esencia Divina para que la estatua de Barro viviera un par de años más.
No era para nada fácil capturar a un Dios Menor, había muchos en las cercanías, pero casi ninguno en el continente Suaking, los Dioses no podían entrar en un radio de casi un millón de Kilómetros gracias al Soberano Motzu.
Si alguien pudiera observar por todo el continente Suaking desde las alturas, podría ver que existía una barrera gigantesca que no solo abarcaba el Continente, también los continentes cercarnos, incluso las 18 islas de la raza Sunseat.
Mientras esa barrera estuviera presente los Dioses no podrían acercarse, aunque quisieran.
El Soberano Motzu la había fabricada cuando estaba en la cúspide de su vida, con su cultivo al máximo, sin embargo, tal acción, lo volvió débil, el momento perfecto para que sus enemigos lo atacaran.
El Patriarca Su Gu Ye y el Patriarca de los Señores de la Santa Palabra, eran los únicos que sabían de esta gran barrera, sin embargo, solo afectaba a los Dioses, era única y especial, por lo cual debían encargarse de los asuntos internos por si mismo.
Ahora que regresaba mucho tiempo después, podía observar al Dios Menor, su enloquecida mirada, y la forma en la que actuaba ya no era la de un Dios, parecía mas la forma en la que un humano actuaria, todos esos planes complicados, la confabulación. Y lo mas importante su enloquecida forma de hacer las cosas.
Aunque aun se preguntaba que había sucedido con la ciudad Mina Espiritual.
Como ya era el momento de cosechar decidió que debía actuar, sin embargo, al ver como un Discípulo del Establecimiento de la Fundación había puesto en aprietos a un Dios Menor sin ninguna o casi nada de Divinidad.
Le dio una sorpresa agradable.
El Dios Menor, aunque sin su divinidad, tenía un cuerpo más resistente que los Maestros provisionales de la etapa del Vacío Mundial.
Pero un simple niño, le había logrado enloquecer, al verlo pudo saber que se trataba de Adrián, el discípulo que había venido a recoger.
Ya el Primer Discípulo lo asombraba, pero había una gran diferencia, al Primer Discípulo se le habían dado todos los recursos de cultivo disponibles en la Sexta Iglesia, fue por esa razón, y otros factores, que creció siendo arrogante hasta el extremo.
Sin embargo, Adrián, apenas había conocido al Maestro Sonu, aunque recibió una pequeña ayuda, su cultivo lo consiguió por sí mismo, nunca recibió un trato preferencial.
Por lo cual quiso ponerlo a prueba.
Cuando observo la horrenda luna que estaba a punto de lanzarle el Dios Pulpo.
Conocía que el Maestro Sonu le había heredado su técnica de cultivo, aunque el también deseaba obtenerla, respetaría las palabras de su viejo amigo, y dejaría en paz a la Quinta Iglesia.
Sin embargo, el Maestro Sonu era misterioso, incluso hasta este momento el Patriarca Su Gu Ye desconocía las habilidades del Maestro Sonu.
Incluso cuando ascendió al puesto de Patriarca y adquirió la fortuna de la Santa Iglesia de Motzu y del Continente Suaking, elevando su cultivo hasta el medio paso hacia el Reino Rey, nunca pudo discernir el cultivo del Maestro Sonu.
Era como una sombra protectora, que cubría con su manto a toda la Santa Iglesia de Motzu, ahora que se marchó junto con su manto protector, habían sucedido desastre tras desastre, incluso la invasión de Demonios.
Por lo cual, al ver a su Discípulo, el Patriarca dijo algunas sencillas palabra.
“Déjame ayudarte un poco, ataca con todo lo que tengas”
Pronto el cielo se ilumino, una mano gigantesca apareció desgarrando el vacío mismo, y una figura dorada ilumino todo el cuerpo de Adrián.

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