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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 202 online gratis en español

Después de varios días volando por el cielo. Adrián finalmente observo un lugar interesante, era la ciudad Mina Espiritual a lo lejos. Aunque aún se encontraba lejos, la enorme ciudad que se alzaba a la vista, era demasiado gigantesca como para perderse en las inmediaciones. La ciudad se sujetaba de una plataforma flotante, con pilares clavados en las montañas circundantes, esta era una ciudad normal, según la información del Mapa. La ciudad Mina Espiritual estaba siendo supervisada por la Secta de los Cien Huesos, un anciano del Alma Naciente supervisaba la ciudad. Las ciudades mineras eran importantes para todas las sectas, pero esta ciudad era la principal de todas, estaba ubicada cerca de vetas espirituales que producían casi un millón de piedras espirituales al año. Después de mucho tiempo, la ciudad Mina Espiritual fue construida con los recursos de las cuatro grandes sectas, por lo cual, siempre rotaban ancianos para su vigilancia. Normalmente la ciudad Mina Espiritual debería estar siempre llena de vida, las cruceros, los barcos deberían salir por montones por todo lado, era una ciudad con un flujo comercial demasiado alto. Sin embargo, por alguna razón cuando Adrián la observo, había un silencio inquietante. Su sentido divino aun no podía abarcar una zona tan grande, por lo cual quiso proseguir aún más rápido de lo esperado. Paso el tiempo, Adrián frunció los ceños. Cuando estuvo a tan solo unos kilómetros de la ciudad. Observo hacia abajo. Vio a los guardias parados, hablando normalmente como cualquier otra persona. Observo a Señores, y Mayores quienes volaban por la ciudad. Incluso pasaron al lado suyo. Pero ninguno noto su presencia. Incluso con un barco tan enorme, nadie parecía interesarle. Pensando en esta extraña situación, decidió dar un salto hacia el suelo, dentro de la ciudad todo estaba calmado. La gente sonreía mientras caminaba. Los cultivadores volaban por el cielo. Las pagodas se incendiaban con llamas gigantescas mientras iluminaban el cielo con su fuego incandescente, mientras piedras espirituales eran fundidas en su interior. Adrián caminaba en esta ciudad, sin que nadie lo notara. Incluso si un niño chocaba con su cuerpo, el niño simplemente giraba el cabeza confundido, y seguía caminando. Adrián se acerco a recoger una fruta de un vendedor ambulante, el vendedor no noto su llegada ni la manzana desaparecida. Saco una moneda de oro de su sombra y la dejo en la mesa, no era un ladrón. Paso un rato dando vueltas, luego se sentó en un lado cerca de una fuente de agua. Adrián seguía con los ceños fruncidos, cuando pregunto. “¿Qué opinas Dialo?” Después de un tiempo decidió preguntar, Dialo dejo de hablar con Adrián por alguna razón, la ultima vez que lo había escuchado, Adrián lo escucho cansado y un poco débil, por lo cual no lo había llamado, dejándolo descansar. Dialo en la máscara del Diablo Celestial abrió los ojos, estos días habían sido una tortura para su cuerpo, primero la orden del Dios, luego tuvo que contener al Decimo para que no entrara a este continente. Estaba cansado, por lo cual no sabia que era lo que estaba pasando afuera. Cuando escucho la pregunta de Adrián, Dialo se rio con su característica voz. “Jeje, ¿En qué lio te estas metiendo ahora? Puedo sentir como esta ciudad esta infestada por un aura divina, aunque es solo una fracción, puede cambiar la percepción de toda la gente en este lugar” – Comento Dialo. “Pero, aunque solo sea un fragmente de divinidad, aunque solo sea una pizca tan pequeña como una gota del mar, tal cambio, está afectando a esta gente, se puede ver en su piel, en su rostro, si esto sigue, toda esta gente será convertida en seres malditos” – Dialo se rio de su propia conjetura. Fue en ese momento que Adrián observo a las personas a su alrededor, nadie notaba como poco a poco iban cambiando, era como una contaminación, cambiaba por completo a los seres vivos, los transformaba, volviéndolos poco a poco seres contaminados. En el rostro de mucha gente apareció una boca con dientes afiladas, a algunas personas se les caía los ojos, y en las cuencas vacías salían pequeñas manos que empezaban a desgarrar la piel de la cara. A otros la lengua se les marchitaba y se caía al piso, la lengua como si fuera influenciada por esta aura divina, formo ojos, dientes, manos y pies, moviéndose como una cucaracha. Era un espectáculo alucinante, los que menos eran afectados eran los cultivadores, pero si permanecían en este estado por un largo tiempo, poco a poco serian contaminados. En el pabellón en el centro de la ciudad. En la mansión del señor de la ciudad. Un anciano de pelo blanco, estaba sentado en una silla hecha de oro, este anciano temblaba estrepitosamente, mientras su cultivo del alma naciente provocaba un temblor por toda la mansión. Este anciano tenia los puños apretados, y los dientes cerrados, mientras trataba con todas sus fuerzas liberarse. Su aura se esparcía por su cuerpo, provocando que la contaminación no se acercara a su cuerpo, sin embargo, en este espacio pequeño un gran ojo se presentaba frente suyo, este ojo exudaba un aura divina sin precedentes, provocando que este anciano no pudiera moverse, ni hablar, poco a poco contaminándolo, como a todas las personas de la ciudad. El ojo suspendido en el aire, había provocado toda una mutación por toda la ciudad, provocando que la contaminación se esparciera. Aun seguía muy debilitado, su cuerpo y su fuerza originales no pudieron volver a su forma original, pero aún tenía sus métodos para contaminar y ocultar la verdad a los demás. Lo había preparado de antemano, desde que fue encerrado por lo cultivadores en estas montañas, con el tiempo, poco a poco iba contaminando con su aura todo lo que lo rodeaba, aunque antes era lento, ahora ya no se contenía, lo que deseaba había llegado como un pedido del cielo. En todos estos años, su fuerza no se había restaurado como debía, siempre seguía siendo débil, y eso era por el sello de aquel cultivador, se sentía infeliz, un sentimiento que nunca debería haber desarrollado, pero el sello poco a poco estaba quitándole su lado divino, por lo cual decidió actuar antes de que fuera demasiado tarde. Por eso no dudo en venderle información a un Demonio, no dudo ni siquiera en poner sus manos en esta ciudad. Uso toda su fuerza restante para usar el aura de su cuerpo, y el aura de todos los seres vivientes en colocar una formación divina en el cielo, para que nada saliera de esta ciudad, nadie lo detectaría, ni tampoco podrían saber lo que estaba ocurriendo adentro. Al estar usando toda su fuerza para ocultar al mundo la verdad. Necesitaba un cuerpo el cual controlar, no pudo usar el cuerpo de este anciano, era demasiado fuerte como para controlarlo, pero podía retenerlo para que no llamara a los refuerzos. En cambio, cuando se dio la vuelta, la puerta se abrió. Un joven con una chaqueta de cuero negro, se acercó, y se arrodillo hacia el ojo en el aire. “Te daré todo lo que quieras, a cambio préstame tu cuerpo” – Hablo el ojo en el aire. Esta hambre que sentía era inmensa, y no dudaba en comerse a los seres vivos, pero por su escasa fuerza no podía controlar a nadie directamente, necesitaba pedir prestado al contenedor, necesitaba que abriera su cuerpo para que pudiera entrar. Este joven no era nada mas y menos que el Mayor Lans. Había usado toda su fuerza para llegar tan rápido como pudiera, no se imagino que esta ciudad estaría siendo consumida por un Dios Menor. Sus amigos fueron los primeros en caer ante la contaminación, y no pudieron moverse. El Mayor Lans era relativamente mas fuerte que ellos, a la vez, que este ojo le ofreció jugosas recompensas. Cuando hablaron se dieron cuenta, que ambos estaban buscando el mismo objetivo. Por lo cual no dudo en prestarle su cuerpo. “Siempre que me entregues lo que busco, te lo prestare” – Hablo el Mayor Lans. Mientras abría su Dantian. “Tenlo por hecho” – Dijo el ojo, mientras el ojo poco a poco se adentraba en el cuerpo del Mayor Lans. El Anciano que observaba todo esto se quedó perplejo ante tal situación, su cultivo estaba siendo contaminado, y era leal a su secta, por lo cual estaba haciendo todo lo posible para liberarse y aplastar la ficha en su bolsa de almacenamiento, para avisar a su patriarca de la situación. El ojo se incrusto en la frente del mayor Lans, su aura que permanecía encerrada en la etapa inicial de la formación del Núcleo, de pronto dio un salto tremendo, las sustancias contaminantes, entraban por todo su cuerpo, provocando que varios núcleos se alzaran en sucesión, en total se alzaron Once núcleos, once Núcleos oscuros llenos de contaminación. Sepa decirse que el numero de núcleos era solo de 10, hubo algunos genios que levantaron once núcleos, y hoy el mayor Lans lo había conseguido, esta fuerza, esta contaminación, podría dañar su fundación, pero no le importaba, estaba enloquecido por las artes de cultivo de Adrián, después de ver tal poder no podía quedarse tranquilo, incluso si fuera a la frontera sagrada, seria muy difícil conseguirlas. Por lo cual opto por robarlas era su única oportunidad. No le importaba sacrificar su humanidad, por un poco de poder, era decisivo, y más consigo mismo. Cuando toda su fuerza se alzo provoco corrientes por todo este lugar. No pudo elevarse al Alma Naciente, pero no le importaba, con el poder del ojo del Dios Menor, incluso el Alma Naciente no le atemorizaba. “Vamos a por mí comida” – Hablaron tanto el ojo como el Mayor Lans en conjunto. Con un pie colocado en el suelo, este se destruyó, cuando avanzo las imágenes residuales destruyeron toda la mansión por la velocidad a la que se movía.
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UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 202

Estás leyendo el capítulo 202 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 4 de junio de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.