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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 199 online gratis en español

Adrián y Sonia salieron del Distrito Mecánico. Lo primero que hizo Adrián, fue activar su barco. Era grande como el tamaño de dos casas. Se subió y con una orden lo activo, pudo sentir el grito amenazador del Leopardo verde. Pero no le tenía miedo, su corazón estaba tranquilo. Adrián miro a Sonia con una mirada complicada, no sabía que regalarle por haberle acompañado a tantos lugares. “¿Dónde queda tu casa?” – Pregunto Adrián, mientras levantaba a Sonia para colocarla en el Barco. Sonia sabía que esta sería la última vez que vería al Señor Adrián, podía notar en su mirada sus ansias por marcharse, y no lo culpaba, sabía que no era bien recibido en la Secta. Tenía que resignarse a varios de sus pensamientos. Por lo cual solo puso una sonrisa. “Si me permite Señor Adrián, puedo indicarle, no queda muy lejos” Dijo Sonia, mientras daba una dirección al Tercer Pabellón. Adrián asintió, mientras controlaba el Barco levantándolo al cielo, podía sentir todas las funciones del Barco, incluso la defensa en la pintura del Leopardo Verde, una vez activado todo el tatuaje cubrirá todo el Barco, brindándole la capacidad de defenderse de múltiples ataques, o en el peor de los casos, comprarle tiempo. Tenía la defensa de alguien en la finalización de la Formación del Núcleo, aunque no era para siempre. Era una defensa muy poderosa. La velocidad a la que se movían, también era fantástica, pudo sentir como se movían rápidamente a través del aire, su Barco era incluso más veloz que el Barco del Mayor Lans. Solo dio una pequeña sonrisa. No paso mucho para volver nuevamente del Distrito hasta el puesto de los pabellones. Los pabellones antes tan animados, estaban muy callados. Los señores que vivían en los pisos de la mitad, no se atrevían a darle una segunda mirada al Señor Adrián. Era como si quisieran estar escondidos. Esa convicción de buscar pelea, de demostrar que eran superiores. Había sido aplastada con solo unos cuantos golpes. Adrián sabía que esto iba a suceder, y era lo mejor, la voz se había corrido. No quería ser molestado, simplemente quería que lo dejaran en paz. Pero Adrián aun sentía inquietud, esa inquietud ya no provenía de los pisos de la mitad. Esta vez, venían de los pisos superiores de los pabellones. Todos los pabellones solo tenían un piso superior, era donde los Mayores de la Formación del Núcleo descansaban y cultivaban. No sabía si era su idea, o su pensamiento, pero pudo notar algunas miradas provenientes de los pisos superiores, Adrián simplemente suspiro. Tales miradas podían asustar a todos los señores del Establecimiento de la Fundación, pero Adrián no se sentía intimidado, sus ojos violetas comenzaron a brillar, mientras les devolvía la mirada. Su aura empezó a emanar de su cuerpo, era una energía demasiado fuerte como para ser descrita. Esas miradas en los pisos superiores, solamente se rieron un poco al verlo, confiados en su fuerza, pero no atacarían, no lo harían, eran Mayores, no podían darse el lujo de atacar a un Señor, eso los desprestigiaría. Al mismo tiempo que sus miradas y su risa burlona, era solo una advertencia. Adrián no temía a la Formación del núcleo, pero tampoco quería darse el lujo de enfrentarlos de forma directa. Hubo algunos pisos superiores de los pabellones que ni siquiera le dieron una mirada. En estos pabellones, la energía espiritual era muy densa, en esos pisos superiores solo existían los mayores del gran circulo de la Formación del Núcleo, verdaderamente poderosos como para darle una mirada a un simple Señor. Adrián había atraído muchas miradas, pero no quería atraer las miradas de tales Mayores. Conocía sus límites. Sonia también pudo ver tales miradas, pero en cambio, ella sentía mucho miedo, después de todo, eran todos mayores, la Formación del Núcleo al igual que su hermano mayor. Seres demasiado poderosos como para ofenderlos. “E…esto…señor Adrián yo…” – Sonia quería decir unas palabras de agradecimiento, pero la fuerza de tales miradas provocaba que su cuerpo se sintiera pesado. Adrián al verlo movió su mano, provocando que su miasma la cubriera, aunque para todos, era una simple capa lo que cubría a Sonia. Cuando Sonia fue cubierta pudo respirar en paz, ella se inclino ante el señor Adrián. “Yo agradezco al Señor Adrián, por salvar a mis amigos, y también por protegerme, es…un placer haberlo conocido” – Fueron las palabras que vinieron de Sonia. Aunque se sentía con pena después de decirlas, quería agradecerle por todo lo que había hecho por ella. Adrián solo agito su mano, apareciendo en su palma un frasco de pastillas de nivel 1 de alto grado, se lo paso a Sonia como forma de pago, cuando Sonia miro tales píldoras, sus manos temblaron. “Yo…esto…no creo que pueda aceptarlo…esto…señor…” – Sonia se sentía agobiada por sus pensamientos, luego de recibir tal premio, algo que sentía que no merecía. Adrián solo sonrió. “Si vuelvo, te tomare para que me enseñes la ciudad” – Dijo Adrián, mientras pensaba que si volvía realmente quería ver la ciudad, y conocer un poco mas de su historia, a la vez que ver el mundo en donde estaba ubicada la secta de los cinco caminos. Pero por su porte y su dominio, al igual que su seriedad, parecía que trataba de decir otra cosa. Cuando Sonia escucho estas palabras, ella noto que sus mejillas se habían ruborizado, mientras trataba de procesar las palabras del Señor Adrián. Adrián levanto su barco hacia el cielo, era momento de marcharse. Era momento de encontrar las respuestas a sus preguntas. De encontrar al hermano Ma. De encontrar a su abuelo y abuela. De rencontrarse con el pasado. Aunque parecía que no seria nada fácil, por alguna razón sospechaba que ese tal Dios Menor, de alguna forma ya lo estaba viendo, y también esperando. Era como un ratón buscando queso, cuando finalmente encontró el queso, seria atrapado y asesinado. Pero aquí la pregunta era quien era el Ratón, y quien era el Queso. Adrián simplemente sonrió, mientras sus ojos violetas brillaban con tal intensidad, necesitaba librarse de todos estos problemas, para finalmente volver a casa tranquilo. Aunque su hogar no existía, su hermana menor le estaba esperando en la Santa Iglesia de Motzu, no debería de seguir preocupándola, como hermano Mayor debía hacerse responsable de su bienestar. Cuando miro al cielo, a lo lejos, podía sentir que una fuerza lo estaba esperando, este nivel de energía era como el cielo y la tierra. Algo que no podía ni siquiera comprender, era energía Divina, no podía verlo ni sentirlo. Pero si podía ver que algo o alguien lo estaba esperando con muchas ansias. Del otro lado, a cientos de miles de kilómetros. En una pequeña taberna. Un bartender limpiaba los vasos de cristal, su limpieza era en práctica, sutil, y genuinamente lenta, sus manos no querían dañar a tales vasos de cristal. Algunas veces los acariciaba, y los miraba con aprecio. Ahora había un vaso mas que antes, entre todos estos seis vasos de cristal. Había uno más, un vaso de cristal rojo como la sangre, si se podía ver en su interior. Se podía ver una mirada llena de ira y de odio, mientras miraba al Bartender. Esta mirada tan roja se cubría con un miasma rojo, el cual impedía que el vaso se pusiera blanco como el cristal, si el vaso cambiaba de color, seria su final. El Bartender se rio de su lucha, y de su resistencia. “Oh, mi pequeño Soberano Menor, ¿Por qué aun sigues luchando?” “Tienes miedo de ser absorbido por mi divinidad, jejeje, no te culpo, tu sangre es de origen real, me permitirá recuperarme” “Gracias a que perdiste tales tesoros, pude encerrarte en mi mundo de vasos de cristal, pero si te niegas a cooperar, me temo que no me serás útil” “Sigues esperando por ayuda, que risa, pero bueno, lo que tanto estaba buscando finalmente está por llegar, al menos pude conseguir algo más” El Bartender se rio con gracia, su sonrisa era genuinamente especial y encantadora, todos se enamorarían de su mirada, y de su apariencia, cuando termino de limpiar el vaso de cristal rojo del Soberano Menor. Miro a un lado, donde un mortal estaba poco a poco siendo corroído, volviéndose parte de la taberna, ya no tenía ningún uso, pero decidió volverlo parte de algo más, de parte de si mismo. “Veamos cuan interesante eres en verdad” – El Bartender dijo tales palabras, mientras un ojo en el cielo empezaba a mirar toda la tierra como si ansiara devorarlo.
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UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 199

Estás leyendo el capítulo 199 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 31 de mayo de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.