Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 180 online gratis en español
La tercera prueba de sucesión.
El Dios Mu Keng era un ser superior.
Tan poderoso, que en sus manos las estrellas bailaban.
Adrián no sabía si era igual de poderoso que aquel Dios de ese mundo, pero dejo de pensarlo, necesitaba acostumbrarse a su nueva fuerza, a la vez que a sus pensamientos.
“¡FELICITACIONES! ¡DESPUES DE MAS DE CIEN MIL AÑOS! ¡ERES EL UNICO QUE HA LLEGADO HASTA ESTA PRUEBA!” – El Dios Mu Keng hablo, aunque sus palabras parecían ser más etéreas que de costumbre.
Adrián solo se limitó a escuchar.
Después de todo lo que había vivido, sabía que no debía dejar llevarse por las emociones.
El Dios Mu Keng solo era servicial porque El Dios se lo decía.
“¡ESTA ES LA ULTIMA PRUEBA DE SUCESION! ¡TODO LO QUE SUCEDA A PARTIR DE AHORA SERA DECISION DE EL DIOS!”
El Dios Mu Keng saco de su manga una llave.
Era una llave de oro.
La cual se incrustó en la cerradura de la puerta. Cuando dio una vuelta, fue como si un incienso divino se hubiera esparcido, su olor incluso podía elevar el cultivo de personas normales.
Tal incienso fue como un viento, que atravesó estas paredes y sello todo lo que estaba adentro.
El Dios Mu Keng solo abrió un poco la puerta.
“¡DESDE AQUÍ, ES TU DECISION SEGUIR O MARCHARTE!” – Cuando el Dios Mu Keng dijo tales palabras, se puso a un lado y cerró los ojos.
Lo que hiciera Adrián a partir de este momento no era de su incumbencia.
Aunque estaba sorprendido de que alguien hubiera alcanzado esta prueba de sucesión.
Solo era un servidor leal, no podía interferir en las decisiones de El Dios.
Adrián no sabía que es lo que había detrás de la puerta.
Había luchado tanto, soportado tanto, y había visto demasiado.
Como para rendirse al final.
Adrián se acercó a la puerta, antes de entrar miro al Dios Mu Keng.
“Gracias” – Adrián le agradeció, y también mostro su respeto.
Después Adrián abrió esa puerta.
Dentro de la puerta, cuando Adrián paso, la puerta se cerró ligeramente.
Lo que vio fue un espacio gigantesco.
Cuando miro el suelo parecía un espejo donde se reflejaba, a la vez que estaba cubierto de agua cristalina.
En el cielo había nubes hasta donde la vista podía ver, seguido de un colorido cielo azul.
De pronto de este cielo, una nube empezó a bajar.
Cuando la nube bajo se convirtió en una plataforma cristalina.
Adrián estaba confundido, pero aun así dio un paso para subir a la plataforma, suponía que El Dios le estaba invitando.
También descubrió que no importa cuánto quisiera, no podía usar su cultivo, ni su sentido divino.
Toda su fuerza estaba sellada en este lugar.
Cuando se subió a la plataforma. Esta empezó a subir hacia el cielo a una gran velocidad.
Tal fue la velocidad que, en algún punto, sobrepasaron el cielo mismo.
Esta vez la plataforma llego al cielo estrellado.
El Cielo estrellado pronto se volvió diminuto, y poco a poco estas estrellas se juntaron hasta formar una galaxia reluciente con cientos o miles de estrellas, en cada estrella cientos de millones de sistemas solares se formaron.
Luego más puntos luminosos aparecieron en el espacio exterior, eran cientos de millones de galaxias que brillaban sin cesar.
Hasta formar un universo único.
Este universo giraba como una espiral gigantesca en todo su esplendor, era tan enorme que cuando Adrián lo veía se sentía tan pequeño como un pequeño insecto, era un nivel que no podía comprender.
(ESOS SON DOMINIOS)
De pronto una voz sonó en su cabeza, le dijo que esos universos eran conocidos como Dominios, en este lugar había infinitos dominios, hasta más allá de lo desconocido, cientos de miles de millones de espirales giraban como una ramificación, brillando en la oscuridad del mismo espacio.
Cada dominio era diferente algunos eran como una flor gigantesca, otros eran estrellas gigantescas girando en sí mismo, algunos dominios eran calaveras llenas de gas negro.
Cada una de ellas contenía infinita vida, era incalculable pensar en la vida que existía en cada una de ellas.
Pero lo más sorprendente era que esto no era el final.
Los Dominios se volvían más pequeños mientras la plataforma más se alejaba.
Todos estos dominios se volvían más pequeños, y parecían superponerse de arriba hacia abajo, de derecha a izquierda, como si este espacio empezara a doblarse formando un cubículo, donde los dominios se convirtieron en solo luces a su alrededor.
El centro de este cubículo era incluso mas grande que todos estos Dominios juntos, algo que la mente no podía comprender.
Cientos o millones de dominios alumbraban este lugar con su brillo.
Pero este lugar parecía no tener fin, incluso cuando su vista se extendía hasta el infinito, la plataforma no dejo de llevarlo incluso más arriba permitiéndole ver más allá.
De pronto en este espacio apareció un continente, pero no solo eran uno, había nueve continentes en total.
Continentes que flotaban en este espacio que parecía infinito.
Y a su alrededor, una cantidad absurda de Dominios que no podían ser contados.
Adrián solo podía verlo de manera impresionante, era la primera vez que veía algo tan descomunal, se sentía tan diminuto, ni siquiera sabía en qué clase de mundo estaba, ni siquiera en donde se encontraba.
Ni que representaban esos nueve continentes, pero la fuerza que podía sentir en el interior de estos continentes era algo que no entendía.
Al igual que un niño, no entendía a los adultos, apenas lograba comprender.
Pero en ese instante.
En el centro de estos nueve continentes.
Un himno seguido de una estela dorada el cual cubrió el cielo por completo, a la vez que un sol tan grande como los nueve continentes juntos alumbro el vacío mismo, de pronto de tal himno apareció un trono.
Un trono más grande que cualquier dominio, más grande que los nueve continentes juntos.
En tal trono, de pronto el espacio mismo empezó a converger a su alrededor.
El cielo se llenó de cientos de miles de Dominio, se movieron al instante formando un cuerpo celeste, en este cuerpo la cristalización de los Dominios brillantes, dio luz a dos pares de ojos y una boca.
Adrián no podía verlo, pero pudo sentir venir de aquella persona, un sentimiento latente de Divinidad creciente, todos los mundos, todas las galaxias, todos los Dominios y todos los nueve continentes exudaron adoración a tal ser.
El cuerpo celeste era tan enorme que los nueve continentes parecían tan distantes a su alrededor.
Este ser miro hacia Adrián.
Adrián solo pudo sentirse como el mas inferior de los seres ante tal mirada.
Estaba frente a un ser que no podía ser descrito.
Pero este ser no albergaba malas intenciones, porque no había forma de sobrevivir si está decididia atacarlo.
No hubo palabras ni movimientos, pero el espacio empezó a moverse.
Formo otro al lado de Adrián, para que este pudiera sentarse. .
Cuando apenas se dio cuenta.
Adrián estaba sentado en tal trono.
Era tan inmenso el trono, que no podía ver hasta donde terminaba, si miraba hacia adelante, el filo del trono estaba a cientos de kilómetros de distancia de él, como para ver que había debajo suyo.
Cuando alzaba la cabeza, solo miraba el espacio, sabía que había una presencia en ese lugar, por lo cual su respiración era lenta.
Adrián solo suspiro, se sentía tan pequeño en frente de un gigante, su cabeza debería haber explotado, pero solo cerro sus ojos, luego tomo aire y lentamente empezó a calmarse.
Según su comprensión, Dialo conocía a El Dios, y El Dios también conocía al Diablo Celestial.
Ambos debían tener algún tipo de conexión, a la vez que era la primera vez que escuchaba el nombre de Hyu.
No sabía quién era.
Pero parecía alguien tan importante para Dialo.
El Dios lo miro unos segundos, hasta que extendió su mano.
Su mano formado por el cielo mismo, era como si el cielo estrellado hubiera aparecido y se estuviera acercando hacia Adrián.
Frente a esa mano, no era nada.
Por lo cual no intento ningún movimiento.
Si querían lastimarlo solo un pensamiento bastaba para asesinarlo.
Por lo cual confió en su intuición.
De pronto el cielo toco su cabeza ligeramente.
Y una pequeña voz le hablo.
“Dime ¿Qué es lo que deseas?” – Tal voz sonó en todo este espacio, y resonó también en todo su cuerpo.
Resonó en lo más profundo de su cuerpo, paso desde la cabeza a los pies.
Adrián entendió estas palabras.
Pero tuvieron un significado enorme.
La pregunta de El Dios no estaba dirigida especialmente hacia él, estaba dirigida hacia todo su ser.
Le pregunto a su cerebro, a sus cuerdas vocales, a sus ojos, a sus pulmones, a su estómago, a su hígado, a su páncreas, a sus riñones.
Y finalmente se lo pregunto a su corazón.
Fue una pregunta que recorrió por todo su ser.
La pregunta, intentaba encontrar la respuesta más directa y fiel a su creencia.
Pero Adrián sabía que esta vez no había más respuesta de lo que realmente quería decir.
“Deseo… ¡regresar a casa!” – Fue su corazón que hablo por todo su ser.
Era lo que realmente quería en este instante.
Solo quería volver y descansar. Su mente estaba agotada al igual que todo su cuerpo.
Al mismo tiempo que la respuesta se transformaba en una súplica.
Cuando El Dios recibió tal respuesta, simplemente sonrió.
Su sonrisa era cálida.
Con su cultivo podía ver todo lo que Adrián había pasado, al igual que también pudo ver a Dialo, y al Diablo Celestial.
Dialo también lo observo, era como si se estuvieran rencontrando después de muchos años.
“¡ESO PUEDO CUMPLIRLO…YA ES HORA DE VOLVER! ¡HACE MUCHO QUE NO NOS VEMOS DIALO!” – Dijo el Dios, mientras miraba a Dialo dentro de la mascara del Diablo Celestial.
Dialo solo pudo reírse de su situación.
Finalmente, el Dios se volvía a rencontrarse con el Diablo Celestial.
Dialo sabia que le venia un dolor de cabeza.

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Estás leyendo el capítulo 180 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 18 de mayo de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.