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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 163 online gratis en español

Alguien una vez dijo que los sentimientos podían llegar a cualquier parte del mundo que uno quisiera. Siempre que hubiera alguien que quisiera recibirlos. En ese momento donde Adrián sintió el sentimiento de miedo recorriendo por todo su ser. En ese instante, en el Continente Suaking en la Santa Iglesia de Motzu. En una pequeña Tienda de Píldoras. Bai Guoer quien estaba expandiendo su negocio con ayuda de Misa. De pronto regreso a ver hacia las 18 Islas de la Raza Sunseat. Ese presentimiento de que algo había sucedido invadió todo su ser, pero ella decidió apretar sus puños. “El Prometió que regresaría” – Aunque su corazón se sentía agitado, confiaba en las palabras de su hermano mayor. Por lo cual decidió mostrar su cara sonriente al momento de vender sus píldoras. \---------------------------------------------------------------------------------------------------------- En ese momento, en que el espacio se dobló así mismo. Adrián sintió como su cuerpo se doblaba, aunque ningún hueso se rompió, fue como si sus vertebras una por una se hubieran dado la vuelta, provocando un dolor inimaginable. Su esqueleto era fuerte, pero no tanto como para soportar un transporte de tal nivel, parecía que al otro sujeto no le importaba como llegaría, simplemente quería que estuviera vivo. Al pasar por un doblamiento espacial. Adrián pudo sentir como si su cuerpo se destruyera a pedazos. Pero no podía hacer nada para detenerse. Lo único que lo tenía despierto era su voluntad a no rendirse, quería saber quién era que estaba detrás de esto. Quería acabar de una vez con esto, a la vez que quería a eliminar al Soberano Menor. No sabía cuánto tiempo paso en ese espacio. Cuando nuevamente apareció, fue como si algo lo hubiera votado de la nada. Cayo al piso ensangrentado. Adrián apenas podía ver, sus parpados le pesaban tanto que quería dormir. No sabía cuántas lesiones había por todo su cuerpo, incluso si lograban cerrarse, el espacio se había infiltrado por todo su cuerpo, provocando que nuevas heridas profundas se abrieran. Lo único que podía ver, era que estaba en un cuarto oscuro, había una pequeña luz que entraba por la grieta en el techo. A la vez que, en este lugar, existía una plataforma. Esta plataforma era ordinaria, no desprendía ninguna energía espiritual. Sin embrago, en esta plataforma, había una Jaula. Una Jaula hecha con puro miasma. En ella estaba un malherido Tunchi. Su cuerpo musculoso como una torre, le ayudo bastante a poder resistir tal tortura, pero su cuerpo se encontraba tan mal herido que apenas podía pensar con claridad. Pero estaba en mejores condiciones que Adrián. Cuando noto los quejidos de Adrián, de pronto abrió sus ojos. Cuando miro a Adrián, sus pesadas manos cogieron los barrotes hechos de miasma. “¡Hermano menor Adrián! ¿Qué……que haces aquí?” – Le costó hablar, pero se sorprendió ver a Adrián en este lugar. Adrián escucho su voz, cuando noto, y con fuerza vio al hermano Tunchi. Adrián sonrió, estaba feliz de que aún no estuviera muerto. “También…me da gusto verte…hermano Tunchi” – Dijo Adrián, con su cuerpo en tal estado, voto un poco de sangre que se había acumulado en su garganta. Tunchi estaba alarmado. “¡Tien…tienes que escapar! ¡Escúchame…!” – Tunchi quería advertirle a Adrián, intentaba hablar con toda su fuerza. Sin embargo, en ese momento, una voz resonó del mismo espacio. “¡Así que al fin llegaste!” – Esta voz vino acompañado de un poder incomparable, provocando que todas las heridas de Tunchi se abrieran, una por una su cuerpo empezó a sangrar nuevamente. El espacio se dobló y una presencia llena de miasma se presentó, era un Demonio encapuchado, de quien solo se podía ver sus ojos rojos como la sangre. Adrián no tenía fuerza alguna, pero aun así logro ponerse de pie, se apoyó contra la pared de roca que tenía al frente. Hasta que logro pararse. “Tu…tu si pareces ser el Soberano Menor” – Hablo Adrián, su voz era un poco apagada, por alguna razón la Uña que lo trajo seguía en su cuerpo, parecía que no podría deshacerse pronto de aquel objeto. El Soberano Menor no tomo en cuenta las palabras de Adrián, simplemente se movió, utilizo su miasma para lastimar aún más a Tunchi. Tunchi no podía resistir tal nivel de dolor, todo su cuerpo se sentía que estaba en llamas, y dentro de esas llamas, había espinas que lo atravesaban. “Cuando llegue a este continente de bajo nivel pensé que sería fácil conseguir lo que quería, nunca pensé que hormigas como ustedes me causarían tantos problemas, incluso que me quedara por mucho tiempo, es hora de terminar esto” – El Soberano Menor estaba molesto, uso casi todos sus recursos para encontrarlo. Incluso la Uña, no le interesaba que es lo que Adrián tuviera que decir, lo único que necesitaba de él, era su cuerpo, para cumplir el trato con esa entidad. “¡Solo te necesito a ti!” – El Soberano Menor alzo su brazo, y en su mano apareció un pequeño cristal. Este cristal era con lo que había logrado localizar a Adrián, el Soberano Menor conocía a esa entidad poderosa que quería investigar esta aura, pero no le importa en absoluto. Solo quería la información, levanto el Cristal y un aura como ninguna otra empezó a iluminar este lugar. Adrián sintió mucho peligro. Pero no se sintió impaciente. El también alzo su mano. “¡Yo…también te estaba buscando! ¡Salgan!” – Grito Adrián, estaba preparándose por mucho tiempo. Cuando su grito llego a su sombra. Kiara se levantó con un poder espeluznante, los dos seres de Neblina también lo hicieron cubriendo todo este lugar con su humedad. El ser de cristal salió apresurado hacia la celda de Tunchi. “¡Un Demonio!” – Dijo el Soberano Menor, mientras Kiara se levantaba provocando que un orbe dorado se levantara de su cuerpo. Ese era su Núcleo. Y no solo apareció uno, aparecieron 10 en total. Estos orbes empezaron a iluminar toda la cueva. Kiara fusiono su miasma con estos orbes dorados, provocando que los 10 se fusionen en uno solo. “¡Mil Espinas Demoniacas!” – Grito Kiara, mientras el miasma de Kiara se volvía decenas de veces más fuertes, antes de dividirse en cientos de espinas, cada uno con un poder aterrador, empezando a caer como una lluvia hacia el Soberano Menor. El Soberano Menor levanto su miasma para cubrirse, pero en ese momento un ser de niebla se acercó, y empezó a consumir el miasma a su alrededor. Esto alarmo al Soberano Menor, vio este ser extraño, que no le hacía daño su miasma, rápidamente dio varios pasos hacia atrás esquivando rápidamente todas las espinas. El Ser de Niebla no le dejo de perseguir en ningún momento. El otro ser de niebla junto con el ser de cristal, lograron romper la celda del hermano Tunchi, y lograron sacarlo. “Lo tenemos Señor” – Dijo el ser de cristal antes de regresar al lado de su señor Adrián. El otro ser de niebla se abalanzo igualmente contra el Soberano Menor, ya uno era un dolor de cabeza, pero otro más se había unido provocando que el Soberano Menor tuviera que tomar cautela ante estos seres extraños. “Kiara, tenemos que irnos” – Dijo Adrián al ver que Tunchi estaba a salvo, tenia que buscar una forma de matar al soberano Menor, pero estaba debilitado, necesitaba saber también donde se encontraba. “Lo entiendo” – Kiara levanto su miasma junto con sus diez núcleos, logro hacer una plataforma de miasma debajo suyo. Había una abertura en el techo de esta cueva, por lo cual luego de que todos estaban en su plataforma, Kiara movió sus manos para llevarlos a un lugar seguro. “¡No, como se atreven a huir!” – El grito del Soberano Menor se oyó por toda la cueva. Provocando que su miasma cambie de formas distintas, y también fue como si algo se hubiera fusionado con su miasma. De un momento a otro los seres de niebla fueron apartados siendo esparcidos como nubes. No estaban muertos, pero habían perdido su integridad. El aura del Soberano Menor cambio completamente, incluso Kiara uso toda su fuerza para marcharse inmediatamente, pudo sentir como la línea de sangre de su cuerpo luchaba para no desmayarse con la fuerte supresión que la Línea de Sangre del Soberano Menor pesaba sobre ella. Adrián noto este cambio repentino, a la vez que cuando salieron de la cueva, detrás suyo el Soberano Menor envuelto en miasma los empezó a seguir. Su velocidad era definitivamente más rápida que a lo que iba Kiara. Los Dos seres de niebla recuperaron poco a poco su integridad y también empezaron a regresar con Adrián, Adrián los ordeno que atacaran a Soberano Menor. Los Dos seres de niebla asintieron, provocando que ambos se transformaron en una enorme nube, con la cual se abalanzaron contra el Soberano Menor. Provocando que este se detuviera. “¡Buagh!” – Adrián voto más sangre a la plataforma, su cuerpo estaba devastado. Pero a la vez se dio cuenta de algo horroroso, la Uña empezó a actuar nuevamente en su cuerpo. Provocando que nuevamente su cuerpo se llenara de venas oscuras. “¡Señor!” – Grito Kiara preocupada, Adrián apenas podía resistir, pero le ordeno que avanzara lo más rápido, quedarse en este lugar era lo más peligroso. Tunchi estaba inconsciente por el dolor por lo cual no podía ver nada de lo que estaba ocurriendo. “¡Ya basta!” – La voz del Soberano Menor volvió a sonar su Miasma volvió a cambiar, esta vez su miasma que era tan oscuro como la noche, de pronto brillo con tanta intensidad, que cambio el color del miasma, esta vez fue como si la sangre saliera de todos sus orificios, el miasma pronto se hizo tan rojo como la sangre misma. Con solo decir unas palabras, disperso por completo a los dos seres de niebla. Los seres de niebla no podían devorar este miasma, era un poder que no podían comer, no eran dignos. El Aura del Soberano Menor se había incrementado docenas de veces, superando incluso a Kiara. Esto provoco que Adrián sintiera un gran terror, la fuerza que demostraba el Soberano Menor no era para nada normal. “¡El miasma de Sangre, eso solo pertenece a la Familia Real! ¡Como es posible!” – Dijo Kiara mientras sus parpados titilaban, como un Demonio conocía más que nadie lo que significaba tener tal miasma, al mismo tiempo que su Línea de Sangre empezó a ser reprimida a tal punto de que su fuerza empezó a disminuir. “¡Kiara estas bien!” – Pregunto Adrián, mientras miraba como de pronto las venas en su cuerpo se debilitaban, la fuerza de Kiara e incluso su vida empezó a desaparecer. Kiara no pudo aguantar voto sangre por su boca, y cayó al suelo, la plataforma con su miasma poco a poco empezó a desaparecer. “Lo siento, no pude servirle a mi señor” – Dijo Kiara mientras su miasma se dispersaba por el aire. “No, así está bien, vuelve y descansa” – Adrián sufría un dolor inmenso por la Uña que se infiltraba por todo su cuerpo. Por lo cual regreso a todos nuevamente a su sombra. Incluido al Hermano Tunchi. Con la desaparición del miasma de Kiara, la plataforma también lo hizo. Adrián cayó al suelo, pero por el horrendo dolor que sentía no podía desmayarse. Para su suerte cayó cerca de una montaña, aunque adolorido, pudo ponerse de pie. El Soberano Menor no le tomo mucho tiempo llegar a este lugar. Su fuerza ahora era aterradora, se podía sentir tanto en el cielo como en la tierra. El Miasma de Sangre incluso reprimía aún más su ya débil cuerpo. “¡Te lo dije, solo te necesito a ti!” – Hablo el Soberano Menor, esta vez sus palabras, vinieron acompañados con una gran fuerza que nuevamente lo hicieron retroceder, el Soberano Menor saco el cristal. Adrián estaba muy mal herido, apenas podía concentrarse, y hablar con precisión. Nunca pensó que algún día se encontraría en tal estado. Aun así, incluso con la Uña devorándolo por dentro. Adrián levanto su mano y apunto con su dedo al Soberano Menor. “Oh, que es lo que intentas hacer” – El Soberano Menor se rio de este acto, solo lo veía como algo desesperado. Pero Adrián estaba complementa seguro de lo que iba a hacer. De pronto el Cristal en la mano del Soberano Menor empezó a llenarse de una sensación inquietante. El color violeta volvió a brillar en los ojos de Adrián.
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Estás leyendo el capítulo 163 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 9 de mayo de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.