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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 112 online gratis en español

Fue la misma imagen que recordaba. “Una ciudad destruida” – Fue lo que dijo Adrián, mientras se limpiaba las lágrimas de sus ojos. A la vez que miraba la daga en sus manos. Cuando el demonio cerro sus ojos, las cuatro estatuas se unieron y formaran la daga que Adrián tenía en sus manos. Cuando recordó que era una herencia familiar, pensó que solo era algo de recuerdo. Pero nunca pensó que realmente había algo mucho más. Los cuerpos de sus padres se encontraban en este lugar. Quería preguntarles muchas cosas, pero ahora solo eran cuerpos sin vida. “El mismo escenario, sin embargo, sigue doliendo” Adrián empezó a cavar dos agujeros, con cada porción de tierra que sacaba, su corazón le dolía aún más. Regresar al pasado, y recordar este día en concreto fue mucho más duro de lo que pensó que seria, aunque la única diferencia que había, era que ahora había podido despedirse. Gotas de agua empezaron a caer del cielo, cientos de nubes negras se juntaron, formando una tormenta en esta ciudad en ruinas, en donde solo Adrián quedaba vivo, las lágrimas solo siguieron cayendo de su rostro sin fin alguno. Cuando termino los hoyos, puso a su padre en uno, y a su madre en otro, no quería que estuvieran muy separados, ambos se querían a tal punto, que dieron todo para protegerlo. Su corazón le dolía, aunque no estaba muerto, sentía que poco a poco se volvía un cadáver. Recordó que fue en este momento, que su odio hacia el rostro del demonio llego a tal punto, que todo su ser deseaba venganza. Aunque ahora no era diferente. “Algún día te destruiré” – Menciono Adrián, fueron las mismas palabras que dijo en el pasado. Sin embargo, tales palabras siempre estaban envueltas en un odio absoluto. Adrián miro la daga en sus manos. “¿Qué secretos hay en mi familia?” – Adrián siempre se preguntó así mismo. Nunca pensó que su familia tendría tales secretos. Nunca indago mucho, y tampoco le interesaba aprender de la herencia familiar. Simplemente quería tener una familia Feliz, le gustaba salir a cazar con su padre, y la comida de su madre. Adrián miro la daga, aun no sabía que debía hacer. Sin embargo, al ver a su padre tallar con tanto esmero, el también empezó a practicar. Le dolía no haber podido aprender, por lo cual cuando tuvo un poco de madera, empezó recrear todas las estatuas que su padre había hecho. Quería replicarlas todas, hasta la última pieza. Ahora solo tenía la fuerza de un mortal, pero su persistencia le hizo estar despierto por varios días, mientras que, con cada corte, su tallado se volvía más profundo. No le importo descansar, tampoco comer, lo único que pensaba era en tallar madera. Era como una locura que se había apoderado de él, cuando vio a sus padres morir frente a sus ojos sin poder hacer nada, simplemente se preguntó. “¡¿Por qué ?!” Una pregunta sin respuestas, a la vez que sentía un gran peso en todo su cuerpo, el cansancio acumulado de varios días. Pero el odio y el dolor hacían que su corazón sonara con fuerza, no le importaba descansar, solo quería tallar, quería ver si de esa forma podía verlos nuevamente, solo, quería tenerlos una vez más cerca. Intento varias veces replicar la estatua que su padre había hecho, cada vez que cortaba madera, sus dedos se llenaban de cortes de los cuales corría un poco de sangre. Gotas rojas caían al suelo, manchando su alrededor, no le importaba que sus manos se llenaran de su propia sangre y de astillas, mientras siguió tallando madera. Sus ojos le dolían, pero no le importo. Pronto paso un mes con esta obsesión. Mientras poco a poco se volvía más eficiente al momento de tallar madera. Al momento había hecho un total de 12 mil estatuas de madera, los cuales representaban a su familia, pero ninguno se veía real, aunque copiaba la técnica, aunque era la misma estatua, ninguna se parecía a la que había hecho su padre. “¡Solo quiero verlos de nuevo!” – Fue lo que dijo mientras sus ojos se llenaban aún mas de determinación. Aunque era un recuerdo su cuerpo empezó a sufrir los estragos de no haber comido nada en días, sin embargo, no le importo. Pronto paso un año, tallando madera, su tallado había llegado al nivel de un maestro, cada corte que hacía con su daga era totalmente excepcional. La imagen de su familia poco a poco se empezó a volver más real, incluso en su conciencia, empezó a aparecer la estatua que estaba creando. Adrián no se dio cuenta que, durante su deseo de ver a su familia, todas las estatuas que había hecho desde el inicio, lo estaban protegiendo. La niebla había descendido varias veces, pero se escapaba al sentir el aura de las estatuas, no permitían que diera un paso, anteriormente quizás trataba de desafiar esta autoridad, pero mientras más transcurría el tiempo, el aura se volvió tan espesa, que la niebla come humanos se apartó. Incluso los lobos que recurrían este lugar, no hacían nada para molestarlo. Bestias y seres malditos, simplemente se marchaban, el aura que Adrián soltaba de su cuerpo era realmente monstruosa para poder asustar a todos los seres. El aura de estas estatuas era lo único que lo alimentaba. Mientras sus ojos enfocaban una obsesión y una determinación como ninguna otra, siguió tallando madera. Y así. Otro año más transcurrió el tallado de Adrián alcanzo el nivel de un gran anciano, cada estatua que hacía era espectacular, el diseño podía ya compararse con las mejores esculturas del mundo. Sin embargo, la estatua seguía sin ser…. “Perfecta” – Podía igualar en todo sentido el tallado de su padre, pero no podía darle esa aura, y esa sensación de calidez, algo le faltaba. Aunque sus manos se llenaron de grietas y sus músculos estaban fatigados, Adrián decidió continuar. Sin que Adrián pudiera darse cuenta, afuera de sus recuerdos, no había pasado más de unas horas. El seguía sentado en la plataforma y todo el cielo estaba blanco, sin embargo, el aura que Adrián empezó a desprender empezó a aterrar a todos. De pronto la energía de la tierra empezó a correr por todo su cuerpo como un torrencial. La tierra empezó a retumbar, mientras varios vórtices masivos llenos de energía terrenal subieron como una gran maso y entro al cuerpo de Adrián. Incluso el Gran Sino se sorprendió de este suceso. “¡¿Qué es lo que está tratando de crear mi señor?!” – Se pregunto el Gran Sino mientras incluso el daba un paso hacia atrás. El torrencial de energía de la tierra era algo que nunca antes había visto, vino de todas partes, y empezó a formar un tatuaje en su pecho, era la forma de una estatua. El Gran Sino pudo ver como la forma de una estatua se forma en el pecho se su maestro, esta estatua parecía tan real que incluso parecía que podía tocarla, el Gran Sino se llenó de sorpresa, porque nunca debería haber ocurrido tal suceso. “En la primera etapa una mancha de tatuaje aparecerá, en la segunda la mancha se esparcirá por todo el cuerpo, en la tercera el tatuaje empezara a tomar forma, en la cuarta la el tatuaje tomara forma y se esparcía por todo el cuerpo alimentándolo, en la quinta etapa la estatua podrá combinarse con el vacío del mundo, en la sexta etapa la estatua formara la vida en el vacío” – Comento el Gran Sino, lo que estaba logrando Adrián no era cultivar de la forma tradicional, estaba saltándose toda una etapa, y estaba formando completamente la estatua. Sin embargo, esta forma no permaneció mucho tiempo mientras se esparció por todo su cuerpo como marcas blancas las cuales empezaron a desprender un aura aterradora. El Gran Sino sabía que esto sucedería, pero aun así le sorprendió lo que su señor estaba creando. “Incluso en la tribu celestial del Demonio del Cielo Sagrado, nunca apareció alguien que pudiera formar una estatua en la primera etapa” – Dijo el Gran Sino, mientras suspiraba, y se arrodillo una vez más, realmente su maestro era el señor del cielo, y merecía su devoción. Adrián en el mundo de sus recuerdos, siguió tallando, siguió por más de veinte años. En los último diez años, empezó a tallar cuidadosamente la estatua de su familia, la cual poco a poco también se fue moldeando por su conciencia. Aunque la forma en su conciencia era tenue. Esta vez Adrián no tallo con sus manos, estaba tallando con su alma. Adrián había pasado diez años en este proyecto. Cuando faltaba menos de un día para cumplir los veinte años. Adrián ya no era un pequeño niño, sino todo un joven, su cuerpo fue forjado por la talla de madera, pasando desde un pequeño molde mal formado, hasta una estatua que parecía estar cobrando vida. Cuando miraba esta estatua de madera, lagrimas caían de sus ojos, finalmente había logrado replicar el aura de su familia, a la vez que se sentía como algo que estaba imbuido con la energía del tiempo. Sin embargo, Adrián no podía ver este tipo de energía. Solo conocía, que acabar de tallar esta estatua era su deber y su destino. Sin embargo, cuando Adrián estaba a punto de dar el último golpe para terminar la estatua de su familia, él se detuvo. No era porque estaba cansado, o se había resignado. Era porque sabía que ya había cumplido su objetivo al venir a este lugar. Si daba el último golpe, entonces el recuerdo terminaría. Adrián suspiro, cuando miraba la estatua de su familia, su corazón se llenó de dolor, pero a la vez de anhelo. Quería volver a verlos, aunque solo era una imagen parcial, Adrián sabía que algún día mientras no muriera, podría traerlos de vuelta a la vida. “Los extraño mucho” – Dijo Adrián, antes de bajar su daga. Y mirar a una dirección en específico. Adrián no quería dar el último corte. Antes de termina, quería confirmar algo que lo tenía confundido. Su aura se elevó como una montaña, y con un solo paso desapareció. En las tumbas de sus padres, estaba una figura hecha de madera de Adrián quien a pesar de ser una ilusión lo dejo en ese lugar. Cuando Adrián volvió a aparecer. Estaba de nuevo en una secta destruida. Era y tal como lo recordaba. Era la secta filial del Emperador de la Montaña celestial. Aun recordaba cuando entro con cuidado por la puerta, por si había algún peligro. Ahora cuando volvió a entrar, solo dijo una palabra. “Vuelve” – Cuando su voz sonó, una espada de madera brillo con luz azul, volviendo a su lado. La espada de madera azul resplandecía con todo su brillo como si estuviera feliz por verlo de nuevo. Adrián asintió antes de avanzar hasta el pabellón más grande. Cuando llego era la misma imagen, cuerpos muertos por todos lados. Y al final una puerta semiabierta, y adentro un trono con un esqueleto quien sostenía un libro. Aunque fuera solo un recuerdo, Adrián miro a este esqueleto con curiosidad, a pesar de que no debía poder usar la espada de madera. Adrián había dominado la primera etapa del Gran Códice de la Tierra y el Cielo. Esta primera etapa permitía a uno elevar su cuerpo al cielo, una técnica conocida como. “¡CUERPO TERRENAL!” La espada de madera brillo con luz azul, mientras el cuerpo de Adrián empezaba a crecer de tamaño mostrando una fuerza tremenda. Cogió la espada de madera y la bajo hacia el suelo con tanta fuerza que podía destruir montañas enteras. “¡CORTAR!” – Adrián grito mientras un mar de estrellas azules se formó y se lanzó como haz vertical hacia el esqueleto. El esqueleto al ver tremenda aura. Lanzo un suspiro y el corte que parecía tan poderoso como para destruir decenas de montañas, fue destruido con un solo suspiro, esto hizo que Adrián retrocediera inmediatamente. “¿Quién eres? ¿Y porque me guiaste hasta este lugar?” Adrián siempre tenía esta duda, desde que logro conseguir ese libro, y la espada de madera, todo fue muy extraño a la vez que todo había salido lo planeado, no creyó que en este lugar podría encontrar respuestas, pero al ver todo lo que sucedió, creía que también podría haber un gran cambio en estos recuerdos. El esqueleto lanzo un suspiro profundo, mientras de pronto su esquelético cuerpo empezó a moverse fuera de su trono. Su cuerpo pronto empezó a formar un contorno vivo con cada paso que daba, pronto aparecieron vasos sanguíneos, luego arterias, músculos que le dieron fuerza, al final la piel recubrió todos los músculos, y pelo apareció, al igual que una bata de color negro. Un anciano apareció. Cuando Adrián vio esta figura incluso él se quedó sorprendido. Era la misma figura que la foto que su padre le había mostrado en el árbol familiar. “¡Ancestro!” – Dijo Adrián con una mirada perpleja. Sentía que todo tenía sentida, cuando su padre le hablo que su ancestro había tallado una montaña, cuando vio esa gloriosa montaña, se parecía mucho a la montaña que el cultivaba gracias a la miríada de montañas.
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Estás leyendo el capítulo 112 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 28 de marzo de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.