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Leer Ultimátum de Diez Días (Novela) Capítulo 52 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Xiao Xiao rompió una mesa sin esfuerzo con una mano y luego se agachó para recoger una tabla de madera rota con clavos incrustados. Se giró y avanzó lentamente hacia Qiao Jiajin, con expresión fría y decidida. "¡Oye!" La alarma de Qi Xia se disparó al comprender la gravedad de la situación. "¡¿Qué estás haciendo?! ¡Para...!" "Sus muertes son intrascendentes", dijo Xiao Xiao con una calma escalofriante. "No hay pérdida si mueren. Te lo demostraré". "¡No!", gritó Qi Xia presa del pánico. "¡Lo entiendo! Haré lo que quieras, ¡solo baja esa arma!" Pero Xiao Xiao parecía ignorar su súplica y levantó metódicamente el tablero que tenía en la mano, preparándose para atacar. ¡Aceptaré todas tus condiciones! ¡No tienes que demostrarme nada! —gritó Qi Xia desesperado, al darse cuenta de que Xiao Xiao había perdido la razón. Su voz se tensó con urgencia mientras se giraba hacia Qiao Jiajin, quien seguía inmóvil—. ¡Oye! ¡Qiao Jiajin! ¡Deja de hacerte el muerto! ¡Levántate! Pero antes de que Qiao Jiajin pudiera moverse, Xiao Xiao derribó la tabla de madera con estrépito. Los clavos se le clavaron directamente en el cráneo con un crujido espantoso. "Todos saluden al Dominio del Juicio", declaró Xiao Xiao, con una sonrisa serena extendiéndose por su rostro. El cuerpo de Qiao Jiajin se convulsionó, sus extremidades se movieron violentamente por unos momentos antes de finalmente quedar flácidas. "Oye... Qiao Jiajin..." La voz de Qi Xia temblaba, con los ojos abiertos fijos en la figura inmóvil frente a él. Sus labios apenas se movían mientras hablaba, casi suplicando. "Di algo, Qiao Jiajin... ¿Qué demonios estás fingiendo? El oso no te mató... ¿Cómo pudieron las uñas...?" Pero no hubo respuesta, solo la repugnante visión de la sangre extendiéndose bajo el cuerpo inmóvil de Qiao Jiajin. Qi Xia sabía, en el fondo, que nadie sobreviviría a un clavo clavado en el cerebro. Qiao Jiajin se había ido. "Qiao...", susurró Qi Xia, mirando con incredulidad a su camarada caído. Su mente corría, pero una sola frase resonaba sin cesar: {Tú tienes cerebro, yo tengo fuerza, hagamos equipo.} "Qi Xia, mira", dijo Xiao Xiao con una sonrisa. "Sus muertes son insignificantes". "AHHHH————" Un grito espeluznante escapó de la garganta de Qi Xia mientras un dolor punzante y agonizante brotaba de lo más profundo de su mente. En un instante, sus extremidades volvieron a la vida, pero solo pudo agarrarse la cabeza con tormento, rodando por el suelo, retorciéndose de dolor. Xiao Xiao se congeló por un momento, aparentemente sorprendido al descubrir que Qi Xia recuperó el control de su cuerpo. El dolor insoportable duró más que el anterior. Qi Xia sintió como si el clavo que había matado a Qiao Jiajin no solo hubiera atravesado a su camarada, sino que se hubiera clavado en su propio cerebro, retorciéndose y dando vueltas, devastando su mente con un tormento que hacía que la muerte pareciera una misericordia. Dos minutos después, el dolor de cabeza de Qi Xia desapareció tan abruptamente como había llegado. Se puso de pie, con el rostro desprovisto de emoción. "Increíble, Qi Xia", rió Xiao Xiao, con un tono desgarrador y deleite. "¿Has logrado resistir mi {reverberación}?" "Te sugiero que detengas esta locura antes de que vayas demasiado lejos", respondió Qi Xia con frialdad, con voz afilada como el acero. "Si tienes algo que resolver, dirígelo a mí..." —No —replicó Xiao Xiao con expresión decidida—. Tienes que comprender que esta gente es desechable. Puedes matarlos con la misma facilidad que yo. "¿Por qué haría eso?" La mirada de Qi Xia era gélida, carente de calidez. Su actitud era distante, como la de un hombre desprovisto de emociones. "No me parezco en nada a ustedes, lunáticos. No se atrevan a compararme con los de su clase retorcida." "Parece que aún no lo entiendes", suspiró Xiao Xiao, negando con la cabeza fingiendo decepción. Con un movimiento de muñeca, arrancó la tabla llena de clavos del cráneo de Qiao Jiajin. La sangre goteaba de los clavos mientras se la quitaba con despreocupación, mirando a Qi Xia. "Cuando los haya matado a todos, lo entenderás naturalmente". Sin esperar una respuesta, comenzó a caminar hacia Tian Tian. "Basta, lunático...", murmuró Qi Xia con los dientes apretados, con la voz tensa por la ira. "Nos hemos aferrado a la vida contra todo pronóstico. ¿Qué te da derecho a decidir quién vive y quién muere?" "Por eso te lo sigo diciendo: todo esto es intrascendente", respondió Xiao Xiao, levantando la maldita tabla una vez más. Esta vez, Qi Xia no dudó. La atacó con toda su fuerza, con la esperanza de desequilibrarla. Pero a pesar del impacto, Xiao Xiao permaneció inmóvil, como si su ataque no fuera más que una brisa pasajera. Al ver que la fuerza bruta no era suficiente, Qi Xia cambió de táctica rápidamente. Rodeó la cintura de Xiao Xiao con sus brazos, que se sentía sólida como un pilar, e intentó empujarla hacia atrás. Xiao Xiao se vio obligada a retroceder dos pasos, con el rostro ensombrecido. «Qi Xia, solo he intentado mostrarte la verdad, pero te resistes. Qué desperdicio», dijo, negando con la cabeza. Entonces, con un movimiento rápido y brutal, lo agarró del cuello y lo arrojó a un lado como a un animal pequeño e indefenso. Qi Xia se estrelló contra la pared con un golpe sordo y doloroso, dejando escapar un gemido. La mujer frente a él era de una fuerza sobrenatural, sin duda fruto de un riguroso entrenamiento. —¡Salud al Dominio del Juicio! —murmuró Xiao Xiao con una sonrisa escalofriante. La tabla de madera que sostenía descendió una vez más, y los clavos atravesaron el cráneo de Tian Tian. En ese momento, la voz de Tian Tian resonó inquietantemente en la mente de Qi Xia: {Sólo estoy aquí porque no pertenezco allí.} El dolor insoportable atravesó la cabeza de Qi Xia una vez más, obligándolo a caer al suelo, agarrándose el cráneo y gritando de agonía. Tian Tian estaba muerto. La insoportable presión en su cabeza parecía estar a punto de destrozarle la mente. La oscuridad se tragó su visión, y sus pensamientos comenzaron a desmoronarse mientras su consciencia se desvanecía. Justo antes de que el vacío lo reclamara por completo, escuchó el eco de la campana distante. … "¡Xia, mira esto!" Yu Nian'An levantó con entusiasmo una camisa vieja y desgastada frente a Qi Xia, como si presumiera de una posesión preciada. "Mira lo que hice". Señaló el bolsillo del pecho, donde un pequeño parche de una cabra de dibujos animados había sido cosido cuidadosamente sobre un desgarro. "¡Te remendé la camisa! ¡Qué bien hecho!" "Hiciste un gran trabajo", respondió Qi Xia, asintiendo mientras se metía otro bocado de fideos instantáneos en la boca. "¿Pero por qué no compras uno nuevo?" —¡Para ahorrar, claro! —sonrió Yu Nian'An—. Cuando tengamos suficiente dinero, podrás comprar todas las camisas que quieras. Pero por ahora, tenemos que apañárnoslas. Qi Xia hizo una pausa y dejó el tenedor. La miró pensativo y dijo: «Xiao An, no tendremos que esperar mucho más. Si mi plan sale bien, pronto tendremos dos millones...». "Te creo." Yu Nian'An sonrió y asintió. "Xia, hay muchos caminos en este mundo, y cada uno recorre el suyo. Sé que tendrás éxito." —Nm —asintió Qi Xia, sintiendo una sensación de calma. Quería decir más, compartir algo más profundo con Yu Nian'An, pero algo al otro lado de la ventana le llamó la atención. El cielo, de un rojo intenso, estaba misteriosamente iluminado por un sol del color de la tierra. Qi Xia parpadeó, sintiendo que algo andaba un poco extraño. "¿Qué pasa...?" murmuró, volviéndose hacia Yu Nian'An, solo para descubrir que su rostro se había transformado en el de Xiao Xiao. Xiao Xiao sonrió, y sus labios se curvaron en una sonrisa familiar y siniestra. "Salve el Dominio del Juicio". Al instante siguiente, dos figuras inquietantes aparecieron detrás de Xiao Xiao: Qiao Jiajin y Tian Tian. Sus rostros estaban espantosos, con sangre y materia cerebral rezumando de sus cráneos destrozados. Sus ojos miraban a Qi Xia con furia y profundo resentimiento, mientras sus acusaciones tácitas flotaban en el aire. “ T-todos ustedes… yo…” tartamudeó Qi Xia, mientras el miedo se apoderaba de su pecho. El pánico lo invadió y, sin pensarlo dos veces, saltó de su silla y corrió hacia la puerta, desesperado por escapar de esa realidad de pesadilla. Esto tuvo que ser una pesadilla. Pero cuando abrió la puerta de golpe, el miedo lo invadió como un maremoto. Ante él se extendía un pasillo interminable, con sus opresivas paredes bordeadas de miles de puertas idénticas. Figuras inquietantes con máscaras de animales emergían una tras otra, inundando todo el pasillo. … "¡Qi Xia! ¡Qi Xia!" Una voz frenética resonó en la distancia, devolviéndole la consciencia. Sus ojos se abrieron de golpe y el rostro surcado de lágrimas de Lin Qin flotó sobre él. "Lin..." Qi Xia hizo una mueca cuando un dolor agudo atravesó su cráneo. "¿Qué está pasando?" Los ojos de Lin Qin se llenaron de miedo y alivio, su voz temblaba mientras hablaba: "Tenía tanto miedo... Pensé que estabas muerto, igual que Qiao Jiajin y Tian Tian..." El recuerdo de los horribles sucesos cruzó la mente de Qi Xia, provocando un escalofrío que le recorrió la espalda. Lentamente, se puso de pie, con la mirada fija en los cuerpos sin vida de Qiao Jiajin y Tian Tian, que se encontraban cerca. Su corazón se hundió y quedó aturdido. No fue una pesadilla: fue una realidad mucho más aterradora que cualquier sueño. "Qi Xia... ¿Qué pasó exactamente?" La voz de Lin Qin se quebró entre sollozos, con el rostro pálido de miedo. "¿Quién... quién los mató?" Qi Xia no respondió de inmediato. Su mirada se posó en ella, con una expresión desprovista de emoción. Sin embargo, su voz estaba cargada de fría sospecha al preguntar: "¿Por qué... sigues viva?".
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Ultimátum de Diez Días (Novela) Capítulo 52

Estás leyendo el capítulo 52 de Ultimátum de Diez Días (Novela), un novela. (Sin los típicos clichés de los harenes, patrones predecibles, protagonistas invencibles, motivos repetitivos, narrativas sin sentido y una historia satisfactoria, es posible que esta obra no sea del agrado de todos.… Este capítulo tiene publicado el 26 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ultimátum de Diez Días (Novela) tiene 483 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.