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Leer Ultimátum de Diez Días (Novela) Capítulo 293 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los tres bajamos la cabeza y nadie habló. Ninguno de nosotros podía aceptar que ese día realmente había llegado. Al ver que permanecíamos en silencio con la cabeza gacha, Cabra Blanca gege sonrió, se puso de pie y dijo: "Para ser honesto, preferiría no ir, pero me he quedado aquí demasiado tiempo... es hora de salir y explorar". "Cabra ge..." dijo el señor Tigre en voz baja, "Li... Como dije antes... si necesitas ir, solo ve... no tienes que preocuparte por nosotros... después de todo, solo somos una carga..." Sus palabras se sintieron como una pluma llena de tinta, profundizando el sentimiento de pérdida en nuestros corazones. "Ninguno de ustedes es una carga. En este tren, son mi familia", dijo Cabra Blanca gege. "Estoy a punto de partir, y antes de irme, no quiero oír palabras de pesar". "Cabra ge..." La voz del Señor Tigre se quebró. "Dicen que una vez que te conviertes en un Celestial, puedes ir y venir libremente... pero no conocemos tu apariencia ni tu nombre... ¿Cómo se supone que voy a encontrarte? ¿Cómo se supone que voy a saber si te fuiste o regresaste... Yo..." "Tigre, te lo prometo", declaró Cabra Blanca gege. "Cuando me convierta en un Celestial, regresaré. Y cuando lo haga, marcaré el camino con cuernos de cabra, guiándote hacia adelante". "¿En serio...?" preguntó el señor Tigre. —De verdad —asintió Cabra Blanca gege—. Si para entonces ya eres de nivel terrestre, visitaré personalmente tu partida y evaluaré tu progreso. ¡De acuerdo! —El señor Tigre se levantó de repente—. ¡Cabra! Es una promesa... Si me convierto en {Tierra}, mientras no tenga noticias tuyas, me abstendré de matar a nadie. "¡Ja!" Cabra Blanca gege esbozó una sonrisa amarga. "Tigre, ¿me estás castigando a mí o te estás castigando a ti mismo?" "¡No me importa!" El señor Tigre agitó la mano. "¡Una promesa es una promesa! ¡Esperaré tus noticias, no importa cuánto tarde!" "Está bien", asintió Cabra Blanca gege. Tras hablar, Cabra Blanca gege giró la cabeza para mirar al Señor Serpiente. Tras una breve pausa, sacó un grueso cuaderno de su bolsillo y se lo entregó al Señor Serpiente. "Cabra ge... ¿Qué es esto...?" preguntó el señor Serpiente. "No he sido exactamente equitativo contigo", reconoció Cabra Blanca gege, "y es por eso que he preparado un camino a seguir para ti". "Qué...?" "He elaborado cien preguntas desafiantes", explicó Cabra Blanca gege, "y si alguna vez logras resolverlas, regresaré y me aseguraré de que asciendas a una {Serpiente Terrestre}". "Cien preguntas desafiantes..." El señor Serpiente tomó el cuaderno y bajó la cabeza. "Cabra ge... estas no son solo palabras vacías de consuelo, ¿verdad? Con mi intelecto, ¿cómo podría responder a todos los acertijos que has escrito?" —Sucederá tarde o temprano —le sonrió al señor Serpiente—. Este es nuestro voto mutuo, una promesa que hicimos juntos. El señor Serpiente sonrió con amargura. "Cabra... Estás a punto de irte, pero sigues cuidándonos... ¿Te preocupa que perdamos la motivación para seguir adelante?" Cabra Blanca gege no respondió, en cambio, negó con la cabeza y dijo: "Todavía necesito que ambos me prometan una última cosa". "Qué es...?" "Cuida de Ratón por mí", me ordenó Cabra Blanca, señalándome. "Recuerda mis palabras: solo nosotros tenemos la autoridad para corregirla, y nadie más puede". En el momento que escuché esas palabras, ya no pude contenerme. Las lágrimas corrían por mi cara dentro de la máscara, lo que hacía que me sintiera insoportablemente incómodo. Cabra Blanca gege realmente iba a irse. Quien me había ofrecido comida, refugio y dignidad, a pesar de mi incapacidad para ganarme el Dào, se iba. Nunca lo volveré a ver. En este tren no habría otras {Rama Terrenal} que me cuidaran como él lo hizo. "Cabra Blanca gege..." Me puse de pie, llorando tan fuerte que apenas podía respirar. "Cabra Blanca gege, por favor... ¿puedes decirme tu nombre...? ¿Puedes decirme cómo eres?" El Señor Tigre y el Señor Cabra Negra habían dejado de hablarme. Ahora, Cabra Blanca Gege también se iba. Caminó lentamente, alborotando suavemente mi cabello antes de atraerme hacia su abrazo. —No llores, Ratón... —dijo en voz baja—. No necesitas saber mi aspecto ni mi nombre. Porque cuando te vuelva a ver, te reconoceré enseguida. Y para entonces... notarás que hasta mi voz de cabra ha cambiado. "Pero no quiero que te vayas..." Me aferré fuertemente a la ropa de Cabra Blanca gege, sintiendo que si lo soltaba ahora, lo perdería todo. "Es hora de que crezcas", dijo suavemente Cabra Blanca gege, "Si ya no estoy aquí... ¿podrás recolectar {Dào} tú solo?" "Yo... yo podré..." Seguí sollozando, sintiendo una opresión en el pecho que me dificultaba respirar. —Entonces deja de llorar. Déjame darte algo especial —dijo Cabra Blanca gege mientras sacaba dos {Dào} del bolsillo de su pecho, ambos opacos y descoloridos tras años de uso—. Ratón, estos dos {Dào} son mis amuletos de la suerte, que me regalaron mis dos mejores xiōngdìs. Me han acompañado todo este tiempo; quiero que los lleves tú. "¿Amuletos de la suerte...?" Extendí con cuidado la mano para aceptar los dos {Dào}, como si fueran todo mi mundo. "La próxima vez que nos veamos, devuélveme diez {Dào} como interés." Cabra Blanca gege sonrió. "Tendremos mucho tiempo para hablar entonces. ¿Me lo prometes?" "¡Puedo!" Asentí con todas mis fuerzas. Esa noche, vimos a Cabra Blanca gege cruzar todo el tren. Incluso el Señor Cabra Negra, a quien no había visto en mucho tiempo, salió a presenciar la ceremonia en señal de respeto. Todas las {Rama Terrenal} salieron respetuosamente de su puerta, parándose a ambos lados del pasillo para dar la bienvenida al nacimiento de un {grado celestial}. Sus ojos estaban llenos de emociones complejas mientras yo era el único que seguía llorando. Observamos con nuestros propios ojos cómo Cabra Blanca gege se desvanecía de la vista, envuelto por una luz dorada, abandonando por completo el {tren}. El señor Tigre me abrazó y dijo suavemente: “Ratoncito… ascenderé a {grado terrestre} tan pronto como pueda… Cuando eso suceda, te traeré bocadillos todos los días… Solo dame un par de días más…” Enterré la cabeza en el estómago del Señor Tigre, llorando aún más fuerte. Los tres nos quedamos sin mentor, y yo sin Cabra Blanca. Después de eso, el señor Tigre, el señor Serpiente y yo fuimos enviados a habitaciones diferentes y nos asignaron nuevos mentores. Al ver esa gran cantidad de gege y jiejie desconocidos, me sentí muy nervioso. Yo era alguien que no podía ganar {Dào}, así que naturalmente no le agradaba a mi nuevo mentor. Sólo el Cabra Blanca gege no me despreciaría. Extraño a Cabra Blanca gege a cada instante. Los dos {Dào} que me quedan en las manos eran mi única esperanza, y a menudo los miro aturdido. Han pasado más de diez días desde que Cabra Blanca gege se fue... Ya debería haber vuelto al mundo real. Qué bien... Me alegro por él. Aunque digo que estoy feliz... no puedo evitar sentir ganas de llorar. Cabra Blanca, gege... ¿Cómo te ves realmente? ¿Cómo te llamas? Cuando nos volvamos a encontrar, ¿me dejarás escuchar tu verdadera voz? Para entonces, el Señor Tigre y el Señor Serpiente serán de grado terrestre, ¿verdad? Me pregunto si aún podremos comer en la misma mesa. Cuando llegue ese momento... ¿el Señor Tigre seguirá dándome muslos de pollo?
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Estás leyendo el capítulo 293 de Ultimátum de Diez Días (Novela), un novela. (Sin los típicos clichés de los harenes, patrones predecibles, protagonistas invencibles, motivos repetitivos, narrativas sin sentido y una historia satisfactoria, es posible que esta obra no sea del agrado de todos.… Este capítulo tiene publicado el 9 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ultimátum de Diez Días (Novela) tiene 483 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.