arrow_back

Leer Ultimátum de Diez Días (Novela) Capítulo 157 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"No... yo..." La voz de Qi Xia se quebró, sintiéndose inquieto. "¿Estás diciendo que esto es lo que acabo de escribir?" "¿Estás bien? Qi Xia... Te ves muy cansada", comentó Lin Qin con preocupación. "Hay que aprender a controlar el estrés; de lo contrario, acabará abrumando". "¿Crees que me he vuelto loco?" Qi Xia frunció el ceño, con la mirada fija en el papel que tenía en la mano. Tenía la mente despejada, los sentidos agudos; sabía que no había perdido el contacto con la realidad. El sonido de la campana anterior... debe haber marcado la activación del poder de la tía Tong. Ella debe haber alterado lo que él escribió. Su habilidad parecía similar al {Hetu Phala} de Jiang Ruoxue: cualquier cosa que la tía Tong supusiera se convertiría infaliblemente en lo que Qi Xia había escrito. El verdadero horror de este poder residía en su sutileza; nadie más detectaría la alteración, como si sus propios recuerdos hubieran sido reconfigurados para creer que el texto siempre había sido así. Sólo el escritor podía reconocer que el contenido había sido manipulado. La tía Tong sonrió y dijo: "El principio se explicará más tarde. ¿Alguien más quiere que lo adivine?" Unas cuantas manos se levantaron vacilantes y, sin dudarlo un momento, la tía Tong dio sus respuestas. Estaba claro que su respuesta divergía de los recuerdos de los demás, pero coincidía perfectamente con el contenido del papel. Esta discrepancia provocó un murmullo silencioso entre la multitud. Cuando nadie más levantó la mano, la tía Tong finalmente se giró y recorrió con la mirada la habitación antes de fijarse en Qi Xia. Preguntó con voz tranquila: «Hija, ¿crees que tengo razón?». Aunque Qi Xia sabía que su respuesta había sido errónea, no había forma concreta de demostrarlo en ese momento. Dudó, pero asintió, y las palabras salieron de sus labios con reticencia: «Sí». Hizo una pausa y añadió, con voz firme a pesar de la duda que lo atormentaba: «¿Podrías explicarme por qué tienes razón?». La tía Tong asintió levemente ante su respuesta, con un dejo de aprobación en su expresión. «Qué buena pregunta. Eres un niño muy inteligente». Se giró entonces, tomando la tiza, y escribió una sola palabra en la pizarra: {creer (信)}. "En realidad, muchos pueden oír su {Reverberación}, pero muy pocos poseen la capacidad de controlarla por completo", continuó la tía Tong, tocando suavemente la palabra mientras hablaba. "Creer, esa es la clave". Un murmullo de confusión recorrió la habitación mientras todos intentaban comprender el significado de sus palabras. Qi Xia, sin embargo, recordó algo que Yun Yao había dicho una vez: que la Reverberación era una forma de creencia. ¿Podrían estas palabras venir también de la tía Tong? La habilidad de {Reverberación} proviene de la Madre Diosa. Ella nos dio la capacidad para protegernos en situaciones peligrosas, pero ¿cuántas personas están realmente agradecidas con la Madre Diosa? Quienes {Reverberan} usan sus habilidades, pero no demuestran su piedad. Al escuchar esto, Qi Xia se dio cuenta de que su suposición anterior había sido demasiado optimista. La {creencia} a la que se refería la tía Tong no era sólo el acto de creer: era una {creencia firme (信仰)}, una convicción profunda. La tía Tong continuó: «Entre todos los Reverberantes que he conocido, ninguno tiene mayor éxito que yo en activar su Reverberación. En definitiva, es porque creo, sin la menor duda, que la Madre Dios me protegerá. Al fin y al cabo, soy su hija más devota». Qi Xia, considerando sus palabras, se dio cuenta de que el éxito de la tía Tong al activar {Reverberación} fue realmente extraordinario. Anteriormente, Jiang Ruoxue, quien solo había activado su habilidad {Hetu Phala} dos veces, había comentado lo afortunada que había sido. En marcado contraste, la tía Tong había recitado correctamente el contenido de los documentos de ocho personas consecutivas, sin una sola contradicción. Esto significaba que su éxito era rotundo en cada ocasión. " Cree..." pensó Qi Xia, mientras una leve sensación de comprensión se agitaba en su interior. ¿Creer en {Madre Dios}...? Después de un momento, Qi Xia abrió lentamente los ojos... Por supuesto... Ahora estaba claro: por eso la tía Tong estaba en {Pasaje al Cielo} Su teoría era crucial, y él había dejado que sus nociones preconcebidas nublaran su juicio, descartando sus palabras demasiado apresuradamente antes. —Tía... —Qi Xia volvió a levantar la mano y preguntó con seriedad—: ¿Insinúas que, para activar con éxito la Reverberación, debemos creer con absoluta certeza que lo lograremos? "Sí, eres una niña muy inteligente", respondió la tía Tong con una cálida sonrisa. "Debes creer en el poder que te otorgó la Madre Dios desde lo más profundo de tu corazón, y solo entonces podrás vislumbrar la verdad". En ese momento, todo encajó para Qi Xia. —Si, por ejemplo... —continuó Qi Xia, poniendo a prueba sus propios pensamientos—, mi Reverberación se manifestara como el acto de sacar un fajo de billetes de mi bolsillo, ¿cómo se realizaría eso según tu teoría? Es muy sencillo. Tu subconsciente debe creer plenamente que tienes un fajo de billetes en el bolsillo. No caben dudas ni reflexiones. Solo entonces podrás tomar prestado el poder de la Madre Dios y manifestar ese dinero. La mirada de Qi Xia bajó, con la mente llena de implicaciones. "Así que eso es...", murmuró. Un tren no irrumpiría repentinamente en la ciudad ni una lluvia de meteoritos comenzaría a caer del cielo. Han Yimo permaneció impasible ante tales pensamientos, pues estas visiones catastróficas no tenían cabida en su realidad. Por lo tanto, le era imposible a su subconsciente creer realmente en su inminente llegada. Aunque era {Calamidad Invocada}, los desastres que invocaba se limitaban a los límites de su propia comprensión. Los arpones esparcidos por la habitación, su vuelo caótico no era más que un reflejo de su creencia de que lo atravesarían; esta era una calamidad dentro de los límites de la razón, una que se alineaba con su comprensión de lo posible, no con lo fantástico. ¿Pero qué pasa con la {Siete Espadas Malvadas}? Esta pregunta tenía un peso intrigante. ¿Por qué Han Yimo creía tan firmemente en la existencia de las Siete Espadas Malvadas? En realidad, sólo había una respuesta. Cuando Han Yimo creó su historia, se convenció incansablemente de la existencia de la espada. Se sumergió en el mundo que creó, difuminando la línea entre autor e historia. En su mente, no se limitaba a inventar hechos; era un narrador: alguien que debía creer, con una convicción inquebrantable, que tal espada podía existir, pues era esencial para el desarrollo de la historia. Si el propio escritor no cree en la verdad de sus palabras, ¿cómo puede esperar que sus lectores la crean? Así, Han Yimo tejió las {Siete Espadas Malvadas} durante ese oscuro y fatídico amanecer, sacándolas de la nada con una intensidad impulsada por su propia convicción. La espada que imaginó lo atravesó exactamente como lo había imaginado. Y así, el comportamiento del oficial Li se ajustó. Cuando buscó el encendedor y los cigarrillos, estaba al borde de la inconsciencia, con el cuerpo tambaleándose al límite debido a la enorme pérdida de sangre. En ese estado, apenas era consciente de su entorno, y mucho menos de la realidad de su situación. En su mente, inconscientemente creía que era natural para él llevar siempre un encendedor y cigarrillos: era un hábito automático y arraigado. Esto, a su vez, explicaba por qué, en los últimos momentos de su vida, sacó un {Dào}. Sabía perfectamente que solo tenía tres, así que le era absolutamente imposible sacar el cuarto. Pero justo cuando el oficial Li casi se había resignado a morir, cometió el error crucial de olvidar algo vital: ya le había dado uno de los {Dào} a Qi Xia. En su estado casi inconsciente, ese simple hecho se le escapó de la mente, enterrado bajo el peso de su agotamiento y su muerte inminente. Y así apareció el cuarto {Dào}. La razón por la que la tía Tong podía lanzar {Reverberación} con tanta certeza no se debía a un dominio extraordinario de su {subconsciente}, sino a su creencia absoluta e inquebrantable en la existencia de una {Diosa Madre}. Para ella, todo —el mundo, las calamidades, los poderes en juego— era la manifestación directa de la voluntad de la {Diosa Madre}. Tenía una fe tan inquebrantable que, mientras adorara con devoción, el poder de la {Diosa Madre} fluiría a través de ella sin falta. Fue esta extraña combinación de fe ciega y convicción absoluta lo que la convirtió en una formidable {Reverberante}. "Todo esto tiene sentido...", murmuró Qi Xia para sí mismo. "Esta es la explicación más perfecta de {Reverberación}... No es un {superpoder}, sino una {creencia} latente y continua..." Lin Qin y los demás intercambiaron una mirada, sus expresiones eran una mezcla de confusión y curiosidad mientras observaban a Qi Xia sumido en sus pensamientos. "Lin Qin..." Qi Xia se giró de repente hacia ella. "¿Puedes hacerme un favor?" "¿Un favor?"
Ultimátum de Diez Días (Novela)

Continúa leyendo

Ultimátum de Diez Días (Novela)

Capítulo 158

Siguiente Capítulo ›

Ultimátum de Diez Días (Novela) Capítulo 157

Estás leyendo el capítulo 157 de Ultimátum de Diez Días (Novela), un novela. (Sin los típicos clichés de los harenes, patrones predecibles, protagonistas invencibles, motivos repetitivos, narrativas sin sentido y una historia satisfactoria, es posible que esta obra no sea del agrado de todos.… Este capítulo tiene publicado el 9 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ultimátum de Diez Días (Novela) tiene 483 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.